01- Estudio de Torá en Shabat

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Es preceptivo estudiar Torá en cuantía en Shabat, tal como dijeron nuestros sabios (Talmud Jerosolimitano Tratado de Shabat 15:3) “Los sábados y días festivos no fueron dados al Pueblo de Israel sino para que en ellos estudien Torá”. Asimismo dijeron: “La Torá le dijo al Santo Bendito Sea: cuando los hijos de Israel entren a la Tierra Prometida cada quien irá tras su viñedo y tras su parcela de tierra, ¿qué será de mí? Le respondió: tengo para ti un cónyuge y se llama Shabat y en el cual los judíos cesarán de sus labores y se dedicarán a estudiarte” (Tur Oraj Jaím 290). Además, agregaron nuestros sabios que “El Santo Bendito Sea le dijo al Pueblo de Israel: hijos míos, yo escribí en mi Torá: “Este libro de la ley no se apartará de tu boca sino que meditarás en él día y noche”(Iehoshúa 1:8), a pesar de que trabajáis seis días a la semana el Shabat debe ser enteramente dedicado a la Torá. De aquí que dijeron que una persona en Shabat debe levantarse temprano y estudiar Torá, luego ha de ir a la sinagoga y a la casa de estudio y ha de leer la Torá y los Profetas, luego ha de regresar a su casa a comer y a beber para cumplir lo que está escrito (Eclesiastés-Kohelet 9:7): “Ve, come tu pan con alegría y bebe tu vino con corazón alegre”.

Nuestros sabios enseñaron que se debe dividir el tiempo del Shabat en dos: una mitad para HaShem en la cual se estudia Torá en la casa de estudio y la otra mitad para el deleite; comer manjares, beber y dormir (Tratado de Pesajim 68(B)). Empero, hay quienes opinan que la división del tiempo en mitades iguales corresponde únicamente a los días festivos (Iamim Tovim), en tanto que en Shabat que está destinado íntegramente al estudio de la Torá, se debe dedicar más de la mitad del tiempo a esta actividad (Bait Jadash de acuerdo al Rambam). Sin embargo, la mayoría de los juristas considera que la intención de nuestros sabios fue que también en Shabat dividamos el tiempo en partes iguales, una mitad para el estudio y la otra para los placeres corporales. De acuerdo a esto, resultaría que en Shabat se deben dedicar doce horas y media al estudio de la Torá ya que el Shabat, con su tiempo adicional, se extiende por veinticinco horas. En la práctica, nos parece que se puede ser más flexible pues las siete horas diarias que el ser humano necesita dormir no pueden entrar en la cuenta y por lo tanto nos quedan ahora dieciocho horas, de las cuales se pueden dedicar nueve al estudio y nueve a los placeres corporales tales como comida, bebida y descanso. Si bien la actividad espiritual central es el estudio de la Torá, algunos juristas sostienen que se puede flexibilizar e incluir las horas de rezo en la cuenta de las de estudio con la condición de no prolongar demasiado las horas de oración. De esto resulta que se necesita dedicar al estudio de la  Torá unas seis horas, que, sumadas a las tres de los diferentes rezos completan las nueve antes mencionadas.

A la directiva rabínica de dividir el tiempo del Shabat en partes iguales entre actividades espirituales y actividades físicas se le agrega otra que indica que los eruditos de la Torá que durante la semana afligen su cuerpo con largas horas de estudio, en Shabat deben dar algo de preferencia a los placeres físicos, mientras que las personas que por causa de sus trabajos durante la semana no pueden estudiar lo suficiente, deben priorizar en Shabat el estudio (Talmud Jerosolimitano Tratado de Shabat 15:3, Pesikta Rabatí final del capítulo 23, Beit Iosef 288:1). Asimismo Ramá sostiene (290:2) que “quienes se dedican principalmente a trabajar y por lo tanto no estudian Torá durante la semana deben estudiar en Shabat más que los eruditos que se dedican al estudio diariamente. En Shabat los estudiosos de la Torá deben dedicarse un poco más a los deleites de la comida y la bebida, pues se deleitan en el estudio durante la semana”.

Esto se debe a que el Shabat está destinado a completar a la persona tanto espiritual como físicamente. Las personas que trabajan durante toda la semana necesitan completarse en el estudio, mientras que los eruditos que desgastan su cuerpo durante toda la semana con largas jornadas de estudio necesitan completarse mediante deleites físicos. De todas maneras, tanto unos como otros, en Shabat deben darle espacio a los deleites tanto físicos como espirituales, ya que en la conjunción ambos se retroalimentan, alcanzando así el individuo la completitud y un deleite profundo y verdadero.

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