13- “Maguén Avot” y Me´ein Sheva“.

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Nuestros sabios establecieron que tras concluir Arvit de Shabat, el oficiante del servicio recite la bendición de “Me´ein Sheva“, que es una suerte de repetición del rezo de la “Amidá” pues contiene una síntesis de las siete bendiciones de la Amidá de Shabat. Esta disposición tiene su origen en el hecho de que en el pasado, la mayoría de las sinagogas estaban ubicadas en el radio suburbano y era peligroso que una persona vuelva caminando sola a su casa. Los sabios temieron que alguien se demore en su oración, termine después que el grueso de la congregación y retorne solo a su hogar poniéndose así en peligro. Por lo tanto, dispusieron que el oficiante recite la bendición “Me´ein Sheva” y de esa forma se extienda la presencia del público en la sinagoga. De mientras, quienes rezan más despacio tienen tiempo paras terminar junto a todos y pueden así volver acompañados.

Si bien hace ya unos mil años que acostumbramos a construir las sinagogas en las ciudades, la disposición rabínica sigue en pie, y por lo tanto el oficiante tras el rezo de Arvit en voz baja recita la bendición “Me´ein Sheva“. Empero, si se junta un minian para rezar en una casa de familia como en el caso de la casa del novio o la casa del doliente, esta bendición no se ha de recitar puesto que la disposición está destinada únicamente para sinagogas (Shulján Aruj 268:10).

Hay quienes opinan, fundamentándose en la kabalá, que si bien los sabios justificaron su disposición con las razones arriba mencionadas, el motivo esotérico radica en el hecho de que en Shabat es necesario que haya una especie de repetición de la Amidá de Arvit. Por esta razón la disposición rabínica no está circunscrita a la sinagoga, sino que “Me´ein Sheva” debe ser recitada en cada sitio donde haya un minian (Ben Ish Jai, Kaf HaJaím 268:50). Esta es la usanza de quienes se conducen de acuerdo a la kabalá. Sin embargo, la mayoría de los juristas se inclinan por la primera opinión, esto es, que “Me´ein Sheva” no se recita allí donde no funciona un minian fijo. Solamente en Jerusalém se recita “Me´ein Sheva” en un minian que no es fijo pues toda la ciudad es considerada como una gran sinagoga.

Esta bendición le corresponde al oficiante y por eso el pasaje que toda la congregación recita en voz alta, “Maguén Avot“, debe ser repetida posteriormente por éste en carácter de solista (Mishná Berurá 268:22).

Los juristas de las últimas generaciones discutieron respecto de si el oficiante debe flexionar sus rodillas e inclinarse al iniciar la bendición. Unos opinan que dado que esta bendición sustituye a la repetición de la Amidá por parte del oficiante, se le considera como un rezo y por lo tanto corresponde que flexione sus rodillas y se incline al comenzarla tal como lo hace en el caso de un rezo de Amidá. Otros opinan que su status no es similar al de la repetición del oficiante y por lo tanto la flexión y la inclinación no son necesarias. Cada quien que siga con su tradición.

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