01. La “Amidá” es la sección principal del rezo.

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La “Amidá” es el punto culminante del rezo, tal que todas las secciones anteriores son, en cierta manera, preparativos previos a ésta. El orante asciende peldaño tras peldaño, de las ofrendas y sacrificios a los cánticos de alabanza, de éstos a las bendiciones del recitado del “Shemá”, hasta que accede a ingresar al pórtico superior, al Mundo de la Emanación (Olam Haatzilut), donde se presenta de pie ante D´s. Si bien el recitado del “Shemá” es un precepto de la Torá independiente del deber general de rezar, nuestros sabios decidieron que se recite junto con sus bendiciones antes de la “Amidá” para que actúen a modo de preparativo previo al rezo. La idea es que la aceptación del Yugo Celestial del “Shemá” y sus bendiciones, amén de la bendición por la redención de Israel, permiten arribar a la “Amidá” de la mejor manera.

Dado que la Amidá es el punto más elevado del rezo, sus reglas son las más estrictas. Por ejemplo, se debe recitar con una indumentaria respetable, ya que implica presentarse ante el Rey, no siendo éste, requisito para recitar el “Shemá” y sus bendiciones, en las que aceptamos el Yugo Celestial y alabamos a D´s mas no nos hallamos en el nivel de ´estar ante Él´ (Shulján Aruj Oraj Jaím 74:6, 91:1).

Asimismo, muchas reglas que ya aprendimos respecto del sitio apropiado para rezar fueron establecidas pensando en la Amidá. Por ejemplo, el no rezar en un sitio alto, o en un sitio sin paredes; que el lugar tenga ventanas, rezar con “Minián“, en un sitio fijo dentro de una sinagoga, que nada se interponga entre el orante y la pared; no orar al lado o detrás de su maestro (ver arriba cap. 3). Dado que la Amidá es parte de la generalidad del rezo, guardamos estas reglas a lo largo de todo el servicio. Sin embargo, cuando no podemos recitar los cánticos de alabanza y las bendiciones del recitado del “Shemá” en un sitio que cumpla con la normativa, debemos intentar al menos que la Amidá la recitemos en un sitio adecuado.

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