5 – Las bendiciones y el cántico “Hanerot Halalu” (“estas velas que encendimos”)

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Nuestros sabios dispusieron que recitemos dos bendiciones previas al encendido de las velas de Januca para que nos concentremos en los dos elementos contenidos en el precepto. La primera bendición es por el precepto: “Bendito eres Tú Señor Rey del universo que nos consagraste con Tus preceptos y nos ordenaste el encendido de la vela de Januca” . La segunda bendición es un agradecimiento por los milagros que hizo D´s a nuestros ancestros en los días de Januca, y nuestros sabios dispusieron que se recite en el momento mismo del encendido, ya que las velas tienen por cometido recordar las maravillas acaecidas y su significado. La segunda bendición reza así: “Bendito eres Tú Señor Rey del universo que obró milagros a nuestros ancestros en aquellos días en este tiempo”. El primer día de Januca se agrega la bendición de “Shehejeianu”, con la que agradecemos a D´s que nos permitió llegar con vida al cumplimiento del precepto del encendido de las velas de Januca.

Inmediatamente después de concluído el recitado de las bendiciones, se procede a encender las velas y no puede haber interrupción entre el recitado y el encendido por lo que está prohibido hablar hasta que se terminó de encender. Tras el encendido de la primer vela se acostumbra a recitar “Hanerot halalu” (texto originado en el Tratado de Sofrim 20:6) y junto con el recitado se termina de prender el resto de ellas. Y si bien aún no se terminaron de encender todas el recitado de “Hanerot Halalu” no se considera una interrupción ya que vimos anteriormente que el precepto en sí se cumple con el encendido de una sola vela y las demás son para cumplir el precepto con mayor excelencia. Por lo tanto, si bien a priori está prohibido conversar hasta el final del encendido de todas las velas, “Hanerot Halalu” es un texto que explica la razón del precepto, por lo que corresponde recitarlo mientras se encienden. Empero a quien se le dificulte recitar y encender al mismo tiempo, puede posponer el recitado hasta el final del encendido (ver Mishná Berurá 676:8, Mishbetzot Zahav 5).

Además de las bendiciones previas y el recitado de “Hanerot Halalu” durante el encendido, hay quienes acostumbran a recitar la fórmula de los sabios de la Cabalá “Leshem Ijud”, previo a las bendiciones, para aumentar la intención y la concentración en el cumplimiento del precepto.

Es menester encender correctamente cada vela, hasta que el fuego arda establemente en la mayor parte de la mecha, evitando la práctica de aquellos que pasan a la vela siguiente cuando la primera aún no arde (Beur Halajá 673:2 en el párrafo que inicia con la palabra “hadlaká” הדלקה).

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