01 – Días de creación, bendición y juicio.

Año a año, el Eterno recrea nuevamente la vida de cada una de sus creaturas. A los efectos de que Su generosidad no alcance a los malvados, D´s juzga cada Rosh HaShaná (Año Nuevo) a todos los creados, concediendo abundancia y bendición a los justos y limitando el acceso de los malvados a tales bienes. Además de ser esta una acción justa, es necesaria a los efectos de reparar el mundo ya que si los malvados continúan recibiendo vida y bendición en abundancia se empeñarán  en su perversidad causando más daño y trayendo la maldición al mundo (Shelá).

Por lo tanto, los días en los que Hashem se acerca a sus creaturas concediéndoles nueva vida, son aquellos en los que los juzga y en los que el arrepentimiento o retorno (teshuvá) es mejor recibido por efecto de esa cercanía. Es por esto que si bien todos los días del año son propicios para la teshuvá, durante los diez días que van de Rosh HaShaná a  Yom Kipur (los diez días de la teshuvá o “Aseret Iemei Teshuvá”) el retorno es mejor aceptado por Hashem, tal como está escrito (Isaías 55:6): “Buscad al Eterno mientras pueda ser hallado. Llamadle mientras esté cerca”, por esta razón estos días reciben el nombre de “Diez días de Teshuvá” (Talmud Babilonio Tratado de Rosh HaShaná 18(A), Rambám Hiljot Teshuvá 2:6).

Si bien el juicio propiamente dicho se lleva a cabo en Rosh HaShaná y durante los Diez Días de Teshuvá, es preferible comenzar el proceso de arrepentimiento y retorno antes de que este se inicie para que de esa manera, cuando arribemos a los días en cuestión podamos retornar a Hashem con integridad. Además, es preferible anticipar el remedio a la enfermedad, ya que de acuerdo al orden procedural del juicio, que es similar al de los tribunales terrenales, antes que la persona sea acusada por las faltas cometidas, se le permite retractarse de las mismas con cierta facilidad, enmendarlas y así borrar la acusación o al menos atenuarla. Empero una vez que llega la hora del juicio y el fiscal celestial (“categor”) ya está pronto para exponer sus argumentos, resulta más difícil anular la acusación (Sifrí Nasó 42). Por esta razón el pueblo judío acostumbra a comenzar el proceso de retorno en el mes de Elul.

Cada año, nuevamente, nos acercamos a los días de teshuvá con una mezcla de temor reverencial y alegría. Temor por cuanto ignoramos si saldremos airosos delante de Su juicio ni cuál será nuestro veredicto. Muchas personas que estaban tranquilas y despreocupadas a comienzos del año, al final de este ya no estaban con vida o pasaron a sufrir grandes padecimientos. Alegría por cuanto se nos concede la oportunidad de retornar ante Él y hacer “teshuvá”, allegarnos ante D´s para rezar y suplicar, limpiarnos del mal que se nos ha adherido y volver a conectarnos con aquellos valores en los que creemos. Y aunque nuestro veredicto sea padecer sufrimientos y pesares, debemos saber que ellos  son para bien, ya que permiten limpiar nuestras transgresiones para así poder alcanzar una completa reparación y una buena vida.

De no mediar una introspección anual, las necesidades corrientes nos harían olvidar todos los grandes ideales a los que nuestra alma aspira. Ante la ausencia de un ideal, los malos impulsos prevalecen y la persona se somete a sus pasiones hundiéndose en la bestialidad. Es en virtud de los Días Solemnes (“Yamim HaNoraím”) que tenemos la posibilidad de recordar año tras año, las buenas expectativas que poseíamos, los diferentes temas y libros que queríamos estudiar y todas las buenas acciones que queríamos llevar a cabo. Entonces repudiamos las transgresiones y malos hábitos que se nos han adherido, nos arrepentimos, confesamos y revemos nuestro orden de prioridades. Este proceso lo impulsamos a  los efectos de que en el año que se inicia podamos elevarnos en el estudio de la Torá, el cumplimiento de los preceptos y la realización de buenas acciones, la construcción de la familia, la sociedad y el pueblo. De esta manera tenemos el mérito de elevarnos año tras año, participando de la reparación del mundo, de su establecimiento y de su construcción.

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