13 – La lectura de la Torá y los donativos.

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Una vez finalizado el rezo de Shajarit se extraen dos rollos de la Torá del arca sagrada. Para la lectura del primero ascienden sucesivamente a la tarima seis personas y leen la porción “Ajarei Mot” (tras el fallecimiento de los dos hijos mayores de Aharón al inaugurarse el tabernáculo), en la cual se describe la labor sagrada del Sumo Sacerdote en Yom Kipur (Vaikrá-Levítico 16). El número de personas que ascienden a la lectura expresa el status de Yom Kipur. En aquellas fiestas en las que se permite la realización de las labores necesarias para la elaboración de alimentos para consumo en el día (“ojel nefesh”) suben a la Torá cinco personas. En Yom Kipur, la realización de estas labores está prohibida por lo que ascienden seis. En Shabat, el castigo para quien realiza labores prohibidas es más grave, por lo que ascienden siete. Si Yom Kipur cae en Shabat ascienden a  la lectura de la Torá siete personas (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 21(A), 22(B), Shulján Aruj 621:1).

En el segundo rollo se lee el “Maftir” de la porción de Pinjás, en el cual se describe las ofrendas del sacrificio de Musaf del día (Bamidbar-Números 29:7-11). La Haftará se lee en Isaías (57:14 – 58:14): “Porque así dice el Altísimo…” ya que en este pasaje el profeta insta al pueblo al retorno y además los versículos hablan de la cesación de labores en Shabat y Yom Kipur.

En el rezo de Minjá los sabios establecieron que suban tres personas a la lectura de la porción que especifica las relaciones sexuales prohibidas por la Torá (Vaikrá 18:1-30), a los efectos de instar al pueblo a rectificar estas gravísimas trasgresiones, pues se cometen en virtud de un instinto fortísimo y afectan duramente la santidad del pueblo de Israel. La Haftará se lee en el libro de Jonás en el cual aprendemos sobre la Divina Providencia de la que nada escapa, y del enorme poder de la teshuvá o retorno que, aunque no sea completa, es igualmente útil (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 31(A), Shulján Aruj 621:1).

En Yom Kipur se acostumbra a donar tzedaká para los pobres y estudiosos de la Torá en memoria y para elevación de las almas de padres o familiares fallecidos, ya que en este día también los muertos son expiados por medio de los donativos en su memoria (Mordeji, Shulján Aruj Ramá 622:4). Por esta razón el día recibe el nombre de “Yom Hakipurim”, en plural, pues expía a los vivos y a los ya fallecidos. Aparentemente, dado que ya fallecieron no precisan ser ya enjuiciados por lo que ¿cómo ha de beneficiarlos la tzedaká donada por sus familiares? Empero, dado que sus hijos y familiares se han movilizado y tuvieron el impulso de dar tzedaká y realizar buenas acciones en su memoria, resulta a posteriori que la influencia positiva de los fallecidos continúa percibiéndose en este mundo, y por lo tanto deben ser juzgados nuevamente en virtud de los méritos que se les suma.

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