{"id":5869,"date":"2018-04-15T00:01:14","date_gmt":"2018-04-14T21:01:14","guid":{"rendered":"https:\/\/ph.yhb.org.il\/es\/?p=5869"},"modified":"2025-05-19T11:46:17","modified_gmt":"2025-05-19T08:46:17","slug":"17-15-01","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ph.yhb.org.il\/es\/17-15-01\/","title":{"rendered":"01- Nuestra actitud hacia los animales"},"content":{"rendered":"<p>Es preceptivo tratar a los animales compasiva y justamente, est\u00e1 prohibido hacerles sufrir, pero al mismo tiempo, el ser humano puede emplearlos para sus labores. En efecto, en el pasado se sol\u00eda usar burros y mulas para transportar carga, toros y asnos para arar los campos, as\u00ed como caballos, burros y camellos para montar. Esto y m\u00e1s, resulta preceptivo ofrendar sacrificios de animales y aves, incluidos el chivo expiatorio que era arrojado desde el pe\u00f1asco en Yom Kipur (<em>seir hamishtaleaj<\/em>) y la ternera que era desnucada junto al sitio donde se encontraba un cuerpo asesinado y no se sab\u00eda la identidad del asesino<em> (egl\u00e1 aruf\u00e1<\/em>). Por eso, dijeron nuestros sabios que los animales fueron creados para servir al hombre (Tratado de Kidush\u00edn 82(A), Sanhedrin 108(A)), incluso para alimentarse de su carne. Cabe decir, que, as\u00ed como los animales tienen permitido alimentarse del reino vegetal, el ser humano tiene permitido comer del reino animal.<\/p>\n<p>Resulta necesario equilibrar entre dos valores diferentes, por un lado, las necesidades humanas anteceden en importancia a las animales, y por el otro, es preciso esmerarse en la medida de lo posible para abstenerse de infligir padecimientos a los animales. Por ello, a modo de ejemplo, si bien los hijos de Noaj fueron autorizados a ingerir carne de animales, la Tor\u00e1 orden\u00f3 no ensa\u00f1arse con estos comiendo trozos de sus cuerpos cuando a\u00fan se encuentran con vida (<em>ever min hajai<\/em>).<\/p>\n<p>En la pr\u00e1ctica, cuando surge una tensi\u00f3n o una contradicci\u00f3n entre las necesidades humanas y el objetivo general de no hacer sufrir a los animales, es preciso sopesar el grado de necesidad del hombre frente al dolor que se le habr\u00e1 de infligir al animal. Por ejemplo, la ingesti\u00f3n de carne es muy necesaria para el ser humano, y la faena conforme a la Halaj\u00e1 (<em>shejit\u00e1<\/em>) genera solamente un leve dolor (ver adelante 18:3). Por lo tanto, se permite degollar animales para comer su carne. Pero cuando se trata de una necesidad menos indispensable para el ser humano, o cuando esta inflige un enorme sufrimiento a los animales, el dilema se torna m\u00e1s complejo. En t\u00e9rminos generales, la definici\u00f3n hal\u00e1jica de estas interrogantes se fija en base a la combinaci\u00f3n de tres par\u00e1metros b\u00e1sicos:<\/p>\n<p><strong>La primera regla general<\/strong> &#8211; Existen diferentes grados de sufrimiento: el dolor leve, el dolor com\u00fan, el dolor intenso y el padecimiento terrible. Cuanto mayor sea el sufrimiento mayor es la gravedad del caso y solamente en contadas ocasiones, en caso de tratarse de una necesidad indispensable, se puede adoptar una actitud m\u00e1s flexible a su respecto.<\/p>\n<p><strong>La segunda regla general<\/strong> \u2013 Los animales se dividen en diferentes tipos, y cuanto m\u00e1s desarrollada sea la especie en cuesti\u00f3n mayor es su sensibilidad al dolor, y por ende, es preciso ser m\u00e1s cuidadosos de no provocarle sufrimiento. El grado de desarrollo se mide seg\u00fan el cerebro y el sistema nervioso del animal. En el caso de mam\u00edferos como el perro, las vacas, los monos y los delfines, estos son relativamente bastante desarrollados por lo que se pueden percibir en ellos se\u00f1ales de dolor y de alegr\u00eda, incluso se les puede ense\u00f1ar algunas cosas, la madre reconoce a sus cr\u00edas y las trata compasivamente.<\/p>\n<p>Existen tambi\u00e9n diferencias entre las diferentes variedades de mam\u00edferos, por ejemplo, el perro est\u00e1 m\u00e1s desarrollado que la oveja y por ello es m\u00e1s capaz de expresar determinados sentimientos, y cuando se le hace sufrir, su dolor es mayor. Por debajo de la familia de los mam\u00edferos se encuentran las aves, y por debajo suyo los reptiles tales como las lagartijas, m\u00e1s abajo est\u00e1n los peces que por lo general no cuidan a sus descendientes al grado de que pocos minutos despu\u00e9s de que un pez hembra desov\u00f3 sus peque\u00f1os peces, es capaz de devorar a muchos de ellos sin miramiento alguno. Por debajo de los peces se encuentran los insectos.<\/p>\n<p><strong>La tercera regla general<\/strong> \u2013 En la medida que el animal ayuda m\u00e1s al ser humano debe ser tratado con mayor consideraci\u00f3n y cuidado. Por ello, la Tor\u00e1 orden\u00f3 ayudar a un burro que se desplom\u00f3 bajo el peso de su carga (ver adelante 2) y proh\u00edbe tapar la boca del buey para evitar que coma de aquello sobre lo cual trabaja (adelante 3). Por lo tanto, es m\u00e1s apropiado compadecerse de los animales domesticados como la vaca, la cabra, el cordero y las gallinas. De igual manera, hay que tratar piadosamente a los perros que ayudan con la vigilancia y a los gatos que eliminan a los ratones y a las serpientes que pudieren hallarse en la casa.<\/p>\n<p>En resumen: a priori, no se debe provocar sufrimiento a ning\u00fan animal, ni a los m\u00e1s bajos en la escala de entre ellos, y tal como fue dicho (Salmos 145:9): <em>\u00abY Su misericordia para todas Sus creaturas\u00bb<\/em> (ver Tratado Baba Metz\u00eda 85(A)). No obstante, cuando el ser humano precisa causar dolor a un animal debe analizarse cada caso por separado de acuerdo con las tres reglas arriba mencionadas.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Es preceptivo tratar a los animales compasiva y justamente, est\u00e1 prohibido hacerles sufrir, pero al mismo tiempo, el ser humano puede emplearlos para sus labores. 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