{"id":6194,"date":"2019-01-15T09:00:24","date_gmt":"2019-01-15T07:00:24","guid":{"rendered":"https:\/\/ph.yhb.org.il\/es\/?p=6194"},"modified":"2025-05-20T15:06:59","modified_gmt":"2025-05-20T12:06:59","slug":"17-34-09","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ph.yhb.org.il\/es\/17-34-09\/","title":{"rendered":"09 \u2013 No se anulan en sesenta"},"content":{"rendered":"
Todo lo que aprendimos en cuanto a que los alimentos prohibidos se anulan en sesenta y a veces en la mayor\u00eda, aplica justamente a los productos prohibidos comunes, pero en las prohibiciones que muestran alg\u00fan aspecto de rigurosidad y estrictez (jumr\u00e1<\/em>), los sabios fueron m\u00e1s meticulosos. Hay prohibiciones que los sabios decidieron que no se autoricen ni en mil veces, y en otros casos, instituyeron que se anulen en cien o en doscientas partes. Estudiaremos las normas yendo del caso m\u00e1s grave al m\u00e1s leve.<\/p>\n El fundamento para que los alimentos prohibidos se anulen en sesenta es que, ante una cantidad tan abundante de alimento permitido, el prohibido queda eliminado por su propia escasez, y el hecho de que, en una mezcla en la que la otra parte es sesenta veces m\u00e1s grande, su sabor resulta imperceptible.<\/p>\n Sin embargo, cuando pesa en el alimento prohibido un aspecto de severidad (jumr\u00e1<\/em>) o de gran importancia, incluso en una mezcla muy grande, su existencia se percibe, y en la consciencia de la persona no se anula. Por ello, nuestros sabios decretaron que los alimentos especialmente importantes no se anulen ni siquiera en mil, y estos son: 1) Un ser vivo entero (bri\u00e1<\/em>) (ver adelante halaj\u00e1 10), 2) Una porci\u00f3n entera digna de ser servida a un invitado (jatij\u00e1 hareui\u00e1 lehitkabed<\/em>) (ver adelante halaj\u00e1 11), 3) Cosas importantes en su conteo (devarim jashuvim shebemini\u00e1n<\/em>) (ver adelante halaj\u00e1 12). Todas estas prohibiciones no se anulan tanto si se mezclaron con alimentos semejantes (beminam<\/em>) como si lo hicieron con diferentes.<\/p>\n Adem\u00e1s, en virtud de su gran gravedad, establecieron que el jametz durante Pesaj y la prohibici\u00f3n de idolatr\u00eda no se anulen ni siquiera en mil, tanto sea si se mezclaren con alimentos similares o de otra especie (Shulj\u00e1n Aruj Oraj Ja\u00edm 447:1, Yor\u00e9 De\u00e1 140:1, Pninei Halaj\u00e1 Pesaj 7:1-2).<\/p>\n Los condimentos prohibidos tornan en tal a la mezcla en la cual fueron incorporados mientras su sabor sea perceptible. Otro tanto ocurre con un producto que cuaja o estabiliza al alimento (ma\u2019amid<\/em>), no se anula mientras su influencia en este \u00faltimo sea perceptible (ver arriba halaj\u00e1 6).<\/p>\n Hay dos tipos de prohibiciones que si se mezclan con un alimento de otra especie -nuestros sabios instituyeron que solamente se pueden anular en sesenta, pero si lo hacen con otro similar, no se anulan ni siquiera en mil, y estos son: 1) Un alimento que tiene potencial de tornarse autorizado (ver adelante halaj\u00e1 14). 2) Vino de gentiles, sobre el cual pende el temor que hubiera sido libado con fines id\u00f3latras (Shulj\u00e1n Aruj 134:2-3).<\/p>\n Hay adem\u00e1s alimentos prohibidos que, si se mezclaron con otra especie, se anulan en sesenta, pero si lo hicieron con similares, dado que recae sobre estos una severidad determinada, no se anulan en sesenta sino en una proporci\u00f3n mayor, y estos son: 1) La ofrenda al cohen (terum\u00e1<\/em>) y la jal\u00e1, la orl\u00e1 y las hibridaciones de la vid (kil\u2019ei hakerem<\/em>). La gravedad de la ofrenda y de la jal\u00e1 se manifiesta en el hecho de que quien las come intencional e indebidamente merece la muerte a manos del Cielo (ver 7:10), y por ello, los sabios establecieron que se anulen en cien (Mishn\u00e1 Tratado de Jal\u00e1 1:9).<\/p>\n El hecho de que la anulaci\u00f3n sea en cien obedece a que la ofrenda del diezmo (terumat ma\u2019aser<\/em>), la que torna a las frutas en aptas para su consumo, asciende a una cent\u00e9sima parte, y nuestros sabios indicaron que si esta recae nuevamente en las noventa y nueve frutas restantes -no se anule, y se debe proceder con todas las frutas como si fueran terum\u00e1<\/em>. En cambio, si la fruta en cuesti\u00f3n recae en otras cien, se anular\u00e1, y las frutas quedar\u00e1n permitidas para su ingesta para todo Israel (empero resultar\u00e1 necesario darle al cohen una cantidad equivalente al de la terum\u00e1<\/em> que se cay\u00f3 ya que esa parte le pertenece).<\/p>\n En el caso de la orl\u00e1<\/em> y kil\u2019ei hakerem<\/em>, si bien el castigo por su incumplimiento es com\u00fan (castigo f\u00edsico), su car\u00e1cter prohibido es m\u00e1s grave dado que este recae tanto sobre su ingesti\u00f3n como la obtenci\u00f3n de beneficio, y por ello, nuestros sabios establecieron que se anulen en una proporci\u00f3n dos veces mayor, esto es, en doscientos (Mishn\u00e1 Tratado de Orl\u00e1 2:1, Ramb\u00e1m Hiljot Maajalot Asurot 15:13-16).<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":" Todo lo que aprendimos en cuanto a que los alimentos prohibidos se anulan en sesenta y a veces en la mayor\u00eda, aplica justamente a los productos prohibidos comunes, pero en las prohibiciones que muestran alg\u00fan aspecto de rigurosidad y estrictez (jumr\u00e1), los sabios fueron m\u00e1s meticulosos. 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