{"id":6576,"date":"2025-11-09T05:00:29","date_gmt":"2025-11-09T03:00:29","guid":{"rendered":"https:\/\/ph.yhb.org.il\/es\/?p=6576"},"modified":"2025-11-26T16:32:56","modified_gmt":"2025-11-26T14:32:56","slug":"18-09-05","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/ph.yhb.org.il\/es\/18-09-05\/","title":{"rendered":"05 – Asistencia del marido a la parturienta"},"content":{"rendered":"
Cuando la mujer que est\u00e1 por dar a luz ve sangre, y por ende queda impura, y resulta necesario sostenerla para que suba a la ambulancia o para que llegue al hospital, si hay en el lugar una mujer que pudiera ayudarla, que la parturienta se asista con ella. Pero si no hubiere una mujer presente, en caso de apremio, el marido podr\u00e1 ayudar a su esposa ya que seg\u00fan la opini\u00f3n mayoritaria de los juristas un contacto f\u00edsico que no tiene por objetivo obtener placer ni es motivado por el deseo no est\u00e1 prohibido por la Tor\u00e1 sino \u00fanicamente por prescripci\u00f3n rab\u00ednica, por lo que en caso de apremio y en beneficio del paciente estar\u00e1 permitido (ver arriba 3:8).<\/p>\n
Luego de que la parturienta se impurific\u00f3, el marido tiene prohibido ver los sitios cubiertos de su cuerpo (ver arriba 3:3). Por lo tanto, es correcto tener el recaudo de que hasta el comienzo del parto, la parturienta est\u00e9 cubierta y el marido est\u00e9 parado o sentado a la altura de su cabeza, de modo que cuando revisen a la se\u00f1ora los sitios cubiertos de su cuerpo no queden expuestos a la vista del marido. Y en el mismo momento del parto, cuando ya no resulta posible cubrir las partes cubiertas del cuerpo que suelen estar tapadas, quienes adoptan la actitud estricta tienden a salir de la habitaci\u00f3n o pasar al otro lado de la cortina para evitar mirar las partes cubiertas de su se\u00f1ora. Y hay quienes permanecen junto a la parturienta teniendo el recaudo de pararse de tal manera de ver el rostro de su mujer y no las partes cubiertas.<\/p>\n
En el pasado, los partos se llevaban a cabo en el hogar y las parteras asist\u00edan a la parturienta junto a las mujeres de la familia. Los hombres, incluido el esposo, no se encontraban cercanos a ella, de modo tal que no surgi\u00f3 la pregunta de si el marido pod\u00eda o no asistir a su esposa durante el alumbramiento. Sin embargo, en las \u00faltimas generaciones el parto se traslad\u00f3 a los sanatorios, aun as\u00ed, en la mayor\u00eda de las familias tradicionales era aceptado que la madre o la hermana eran quienes acompa\u00f1aban a la parturienta y la asist\u00edan en la sala de partos, al tiempo que el marido permanec\u00eda afuera.<\/p>\n
A medida que cambiaron los h\u00e1bitos de vida y las parejas j\u00f3venes comenzaron a llevar un estilo de vida m\u00e1s independiente, lejos de los hogares de origen, de las madres o de las hermanas, en numerosas ocasiones es el marido quien se ha convertido en el acompa\u00f1ante principal o \u00fanico de su mujer al dar a luz. Por lo tanto, hay quienes entienden que, durante las contracciones dolorosas y el parto, cuando la parturienta lo precisa en gran manera, el marido tiene permitido tomar su mano y asistirla. Ello se debe a que la prohibici\u00f3n de tener contacto f\u00edsico fuera de un contexto de deseo es \u00fanicamente de prescripci\u00f3n rab\u00ednica, y en caso de apremio es posible adoptar una actitud flexible en beneficio del paciente.<\/p>\n
No obstante, seg\u00fan la opini\u00f3n de muchos juristas, dado que no es indispensable que sea justamente el marido quien asista a su mujer, no cabe adoptar una actitud flexible en esta cuesti\u00f3n. Y si bien quienes desean proceder seg\u00fan la opini\u00f3n m\u00e1s flexible tienen en quien respaldarse, corresponde adoptar la actitud estricta. Y solo en caso de que la parturienta ingrese en un estado de angustia intensa y exija que justamente su marido sea quien sostenga su mano y la asista -cabr\u00e1 adoptar la actitud flexible.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"
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