Tal como aprendimos (halajá 4), una persona debe preocuparse por alimentar a los animales de su propiedad y no tiene el deber de hacer lo mismo con animales callejeros o carentes de dueño. Por ello, quien vea animales silvestres hambrientos no debe esforzarse por suministrarles alimento, ya que el precepto de la tzedaká aplica a los seres humanos y no a los animales.
Por ello, no es obligatorio de guardar restos de alimentos para dárselos a animales, pero quien tenga compasión por los animales silvestres y les dé de sus sobras, cumplirá un precepto. Tal como se dice del Santo Bendito Él: “y Su misericordia para con todas Sus creaturas”, “Tú abres Tu mano y satisfaces el deseo de todo ser viviente” (Salmos 145:9 y 16). Y es preceptivo para el ser humano apegarse a las cualidades de D’s, y dado que ello implica un acto de mitzvá, se puede realizar un cierto esfuerzo por colocar comida para los animales silvestres incluso en un día como Shabat que está dedicado al reposo.
Esto es así a condición de que se trate de animales hambrientos a los que se les dificulta encontrar su alimento por sus propios medios, como es el caso de los gatos y los perros. Sin embargo, no se permite realizar un esfuerzo en Shabat por seres vivos que se arreglan por sí solos, como es el caso de las abejas (Shulján Aruj Oraj Jaím 324:11, Aruj HaShulján 2.3, Mishná Berurá 31).
Asimismo, corresponde esmerarse en no causar la extinción de una especie sea esta animal o vegetal. En los últimos tiempos, a raíz del desarrollo tecnológico la población humana se ha multiplicado en gran manera, numerosos bosques fueron talados, campos se han deteriorado y numerosas especies fueron expulsadas de su hábitat natural y se encuentran en peligro de extinción.
Para que no se extinga ninguna especie en el mundo corresponde que nos esmeremos en minimizar la afectación de los animales, ya que cada especie que HaShem creó posee un valor y una función singular. Tal como dijeron nuestros sabios (Tratado de Shabat 77(B)): “De todo lo que HaShem creó en Su mundo nada fue en vano”. Y dieron ejemplos de diferentes animales que aparentan no ser beneficiosos para el ser humano, pero en realidad poseen diferentes utilidades, como por ejemplo en la elaboración de medicamentos. Dijeron además nuestros sabios que de cada especie asciende una alabanza particular al Santo Bendito Él, tal como se menciona en Perek Shirá. Entonces, cuando una especie desaparece de la faz de la tierra es como si Su completitud disminuyera, y se redujera el enaltecimiento del Santo Bendito Él. Por ello, corresponde contribuir con las asociaciones que abogan por preservar las especies animales y evitar su extinción. De todas maneras, en caso de generarse una contradicción entre las necesidades concretas del ser humano y las de los animales y su existencia – las primeras prevalecen.