22. Rezo y Kidush en Shabat

01. El rezo de Shabat.

La Amidá de Shabat contiene siete bendiciones. Las tres primeras y las tres últimas son idénticas en su redacción a las que se recitan durante la semana y en lugar de trece bendiciones intermedias recitamos una especial que se refiere a la santidad sabática.

Si bien cabría recitar en Shabat todas las bendiciones que se dicen en los  días de la semana agregando una especial por Shabat, los sabios no quisieron agobiar al público con una plegaria extensa en demasía por lo que abreviaron la Amidá. De esta manera las trece intermedias son sustituidas por una sola. Empero, si quien reza en Shabat y por error comienza a recitar las bendiciones de los días de la semana tal que en la mitad del recitado se acuerda que es Shabat, que termine primero la bendición en la que se encuentra para posteriormente pasar a la versión sabática del rezo. Esto se debe a que, por la base de la ley, correspondería recitar las bendiciones intermedias también en Shabat,  así que como ya comenzó a recitarlas es correcto que termine aquella en la que se encuentra (Shulján Aruj Oraj Jaím 268:2).

Nuestros sabios establecieron una redacción especial para cada rezo del día sabático, «Atá Kidashta» para el rezo de Arvit, «Ismaj Moshé» para Shajarit y «Atá Ejad» para Minjá. En caso de que, por error, quien reza cambia una bendición por otra tal que, por ejemplo, recitó en Minjá el texto correspondiente a Arvit, dado que todas se ocupan del mismo tema que es la santidad sabática igualmente cumplió con su deber. Empero, si por error, la persona rezó toda la Amidá con la versión de día de semana, no cumplió con su deber por no haber mencionado el Shabat y deberá volver a rezar. Si la persona se acuerda antes de terminar la Amidá, debe volver a la bendición relativa al Shabat y de allí continuará hasta terminar el rezo (Shulján Aruj 268:5-6).

02. El recibimiento del Shabat, Kabalat Shabat.

Hace más de cuatrocientos años los kabalistas de Tzfat (Safed) comenzaron a recibir el Shabat mediante el recitado de cánticos y poemas. Como el pueblo de Israel quería darle expresión al alma adicional que se agrega con el inicio del santo día, se arraigó la costumbre en toda la nación y este es el rezo de «Kabalat Shabat«. En esos días vivía Rabí Shlomó Alkabetz quien compuso el maravilloso poema «Lejá Dodí» (Vayamos amado mío a recibir al Shabat) con el que se acostumbra hoy a recibir el Shabat en todas las sinagogas.

Rabí Itzjak Luria Ashkenazi (el Arí z»l) acostumbraba  recibir el Shabat en el campo y allí él y sus alumnos miraban hacia occidente donde el sol se pone ya que nuestros sabios, de bendita memoria, dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Baba Batra 25(A)) que en el oeste la Divina Presencia se revela más intensamente. Es así que en la mayoría de las sinagogas se arraigó la tradición de mirar hacia occidente al recitar el último párrafo del poema «Lejá Dodí» en el cual se invita a la novia a ingresar («Boi Kalá«). Es así que aunque la puerta de la sinagoga esté ubicada en otra dirección las personas miran hacia occidente. Algunos acostumbran mirar hacia la entrada de la sinagoga aunque esta no esté orientada hacia el oeste, para expresar así el hecho de que el Shabat es un huésped que entra por la puerta (algunos de los sefaradíes miran hacia occidente durante el recitado de «Mizmor LeDavid» y durante todo el «Lejá Dodí«).

En muchas sinagogas se comienza a rezar relativamente tarde, llegando entonces a «Lejá Dodí» después de la puesta del sol, y para cumplir con el precepto de agregar tiempo profano al sagrado («Tosefet Shabat«) deben recibir el Shabat antes de este horario recitando «Boí Kalá Shabat Hamalká» (ven novia, la reina el Shabat). Es bueno que después de concluido el rezo de Minjá el encargado pronuncie esta frase antes que se ponga el sol.

Las mujeres acostumbran a recibir el Shabat mediante el encendido de velas y de esta manera agregan tiempo profano al sagrado de manera excelente. Aquella mujer que acostumbra a rezar Minjá, el viernes debe tener cuidado de hacerlo antes del encendido de las velas ya que de acuerdo a la opinión de muchos juristas una vez recibido el Shabat con el encendido, ya no se puede rezar Minjá de día viernes (Mishná Berurá 263:43). A posteriori, si no alcanzó a rezar Minjá antes de encender las velas puede apoyarse en los juristas que entienden que a pesar de que ya recibió el Shabat y no puede ya realizar labor alguna, tiene la posibilidad de rezar una plegaria correspondiente al viernes (Tzitz Eliezer 13:42, ver Peninei Halajá Shabat 3:5).

03. «Vaijulú» y «Maguén Avot»

En el rezo de Arvit de Shabat se recita el pasaje de «Vaijulú» que son los tres versículos del final del capítulo de la creación que se refieren al Shabat (Bereshit 2:1-3): «Y así fueron acabados el cielo y la tierra y todos sus ejércitos. Y habiendo terminado D´s el día séptimo la obra que había hecho descansó el día séptimo  de todo el trabajo realizado. Y bendijo D´s al séptimo día  y lo santificó porque en él descansó de toda la obra que había creado»

Dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 119(B)) que todo aquél que recita «Vaijulú» en el rezo de víspera de Shabat es como si se transformase en socio del Eterno en la obra de la creación. D´s creó el mundo intencionalmente incompleto para que podamos ser socios de su perfeccionamiento. Esta sociedad implica, primeramente, que creamos en el Creador y  en virtud de ello actuemos a los efectos de mejorar el mundo y revelar en éste Su gloria.

Además, nuestros sabios dijeron que todo aquél que recita «Vaijulú» en víspera de sábado es acompañado por dos ángeles que apoyan sus manos sobre él y le dicen: «Él quitará tu pecado y tu trasgresión expiará». El Shabat está relacionado con la teshuvá y ello se manifiesta en el hecho de que los vocablos «Shabat» y «Teshuvá» (retorno, arrepentimiento) en hebreo están conformados por las mismas letras. En Shabat ratificamos la fe en el Creador y en virtud de ello retornamos a las aspiraciones de elevación que anidan en nuestra alma. Todo aquél que recita «Vaijulú» el viernes por la noche expresa el significado profundo del Shabat, y a raíz de ello puede alcanzar el completo retorno espiritual y sus trasgresiones se ven así expiadas.

En la sinagoga el público recita «Vaijulú» por segunda vez  tras la Amidá. Hay quienes dicen que el hacerlo es brindar testimonio de la creación del mundo (ver Peninei Halajá Shabat I 4:3). Además, recitamos por tercera vez «Vaijulú» durante el Kidush. Vemos comúnmente que cosas de importancia se suelen repetir tres veces (como en el caso de «Ashrei» o la «Kedushá«).

Nuestros sabios establecieron que una vez concluida la Amidá de Arvit el oficiante recite una bendición que es una suerte de resumen de las siete bendiciones ya rezadas, a modo de repetición en voz alta (a los efectos de ampliar ver Peninei Halajá Shabat I 4:2).

Esta bendición corresponde al oficiante, y por lo tanto cuando el público canta el fragmento que inicia con las palabras «Maguén Avot«, el oficiante debe volver a hacerlo en voz solista (Mishná Berurá 268:22).

04. Cánticos de alabanza («Pesukei Dezimrá»), la lectura de la Torá y Musaf.

Desde la Edad Media (tiempo de los «rishonim») se acostumbra agregar Cánticos de Alabanza («pesukei dezimrá«) antes de la Amidá de Shajarit para lo que se eligieron salmos que mencionan la creación del mundo o la entrega de la Torá. Esto obedece a que el Shabat rememora la acción creadora del universo y la Torá fue entregada un día sábado. Antes de la bendición de «Ishtabaj» que finaliza la sección de los «Cánticos de Alabanza» se adiciona la plegaria «Nishmat Kol Jai» en la cual se recuerda la salida de Egipto, puesto que el Shabat rememora el Éxodo (Tur Oraj Jaím 281, Levush, ver Peninei Halajá Shabat I 4:4).

 

Tras el rezo de Shajarit se lee la Torá y luego la Haftará de uno de los profetas. Respecto de la lectura de la Torá ya estudiamos anteriormente (20:15) que se acostumbra invitar a subir a siete personas. Cabe aquí agregar que la intención de esta lectura es completar a lo largo de un año toda la Torá. En días del Talmud se acostumbraba, en la tierra de Israel a completar la lectura de la Torá en tres años mientras que en Babilonia se acostumbraba a hacerlo en un año solamente, tal como se acostumbra hoy día. Si un Shabat no se leyó la porción correspondiente, el siguiente sábado se deben leer dos para completar aquella que faltó (Shulján Aruj Oraj Jaím 135:2).

Tras la lectura de la Torá y la Haftará se reza Musaf. Este rezo fue establecido por las ofrendas suplementarias que se sacrificaban en el Templo de Jerusalem en virtud de la santidad especial del Shabat. Asimismo, en días festivos se reza Musaf en virtud de las ofrendas suplementarias que se nos ordenó sacrificar en esos días de especial santidad (ver adelante la halajá 6).

05.  Haftará (la porción de lectura de los profetas).

Nuestros sabios dispusieron que además de la Torá, se lea también un pasaje de los profetas que esté vinculado a lo que se leyó de la ley de Moshé, recitándose una bendición antes y cuatro bendiciones después de la lectura.

Esta lectura fue instituida en virtud de una medida persecutoria que prohibía a los judíos leer la Torá en días del segundo Templo. Dado que este decreto no incluía la prohibición de la lectura de los profetas, los sabios de esa generación ordenaron sustituir la lectura original de la Torá de Moshé por los de los libros proféticos de un modo semejante a la de la primera, con siete personas que pasan a leer y con el recitado de bendiciones antes y después. Una vez que el decreto persecutorio fue derogado y los judíos volvieron a leer la Torá, se estableció que se continúe leyendo a los profetas cada sábado e inclusive se instituyeron bendiciones a recitar antes y después de la lectura. Dado que en días de la persecución pasaban a leer al profeta siete personas y cada uno leía como mínimo tres versículos, en esta nueva etapa se definió que la Haftará no podía consistir de menos de veintiún versículos. En caso de que el pasaje a ser leído contenga un número de versículos menor al mínimo se lee de todas maneras hasta concluir con el mismo (Shulján Aruj 284:1, Mishná Berurá 2).

A los efectos de que la lectura de la Haftará no parezca similar en jerarquía a la de la Torá, nuestros sabios dispusieron que quien pasa a leer a los profetas debe primeramente leer algunos versículos de la Torá («maftir»), para que de esa manera quede claro que la segunda lectura no es una unidad independiente y equivalente a la primera, sino que en virtud de lo que leyó primeramente puede luego adicionar la lectura de los profetas.

Hay quienes opinan que la lectura de la Haftará debe ser llevada a cabo de un libro de los profetas escrito con tinta y sobre un pergamino, similar al de un rollo kasher de la Torá (Levush). Muchos juristas de las últimas generaciones escribieron que también se puede leer la Haftará de un libro impreso y bueno es leerla de uno en el cual están impresos todos los capítulos del profeta en cuestión. Empero si no hay disponible semejante tomo, se puede leer la Haftará de un libro en el cual figuran únicamente los versículos a leer como es el caso de nuestros «jumashim» (Mishná Berurá 284:1).

Quien sube a la Torá como «Maftir» debe ser quien lea la Haftará y el público debe prestar atención a su lectura. Aquél que quiera leer en voz baja junto al «Maftir» puede hacerlo siempre y cuando no impida a quienes están sentados junto a él escuchar la Haftará en voz alta (Mishná Berurá 284:11 y Beur Halajá).

06. Las mujeres y el deber de rezar en Shabat.

Tal como ya vimos (2:2-5) a priori es bueno que las mujeres recen la Amidá de Shajrit y Minjá diariamente y en Shabat lo hagan con las variantes correspondientes en el rezo. Si una mujer reza una Amidá por día cumple con su deber y es mejor que sea en Shajarit. En caso de apremio se puede confiar en la opinión de aquellos que sostienen que la mujer cumple con su deber mediante el recitado de las bendiciones matinales y de la Torá. En el caso de mujeres ocupadas en la crianza de niños pequeños pueden a priori apoyarse en esta idea.

Sin embargo, es correcto que aquellas mujeres que en los días de la semana solamente recitan bendiciones matinales y de la Torá, en Shabat reciten la Amidá de Shajarit puesto que generalmente en este día tienen más tiempo libre. Muchas mujeres incluso van a la sinagoga  y rezan junto a la congregación, tanto el viernes por la noche como Shajarit de Shabat, cumpliendo así su deber con gran excelencia.

En cuanto a la lectura de la Torá, vimos anteriormente (2:10) que en opinión del «Maguén Abraham» (282:6) las mujeres están preceptuadas de oír la lectura de la Torá de Shabat ya que deben completar la audición de todo el libro a lo largo del año. Sin embargo, en opinión de la mayoría de los juristas las mujeres están exentas de oír la lectura de la Torá en Shabat por tratarse de un precepto marcado por el tiempo, y así es la halajá final. Sin embargo, aquella mujer que desee cumplir con especial excelencia, es bueno que escuche la lectura de la Torá de Shabat, ya que de acuerdo a todas las opiniones, si bien está exenta, si lo hace tiene en ello un gran mérito (Si la mujer debe o no escuchar la porción de «Zajor» lo veremos más adelante 23:5).

En cuanto al rezo de Musaf vimos (2:9) que hay juristas que opinan que las mujeres deben rezar Musaf (Maguén Guiborim), mientras que otros consideran que no están preceptuadas (Tziún Lenefesh Jaiá). En la práctica, dado que se trata de un precepto de origen rabínico, la halajá es de acuerdo con la opinión más flexible, por lo que las mujeres no están obligadas a rezar Musaf, y quien de todas maneras quiera hacerlo tiene en ello un gran mérito.

07. ¿Es correcto que una mujer se saltee secciones del rezo para alcanzar a rezar la Amidá junto al «Minián»?

Una pregunta frecuente es cómo debe actuar una mujer que llega a la sinagoga a rezar Shajarit en Shabat cuando el público se dispone a recitar la Amidá. A este respecto, los hombres tienen instrucciones detalladas en cuanto a que, por un lado, deben saltearse los Cánticos de Alabanza para alcanzar a rezar junto al resto de la congregación, pero por el otro no pueden saltearse el recitado del «Shemá» y sus bendiciones para así adjuntar el rezo a la bendición por la redención (ver Peninei Halajá Tefilá 14:5, 25:4). Sin embargo, las mujeres no están preceptuadas de recitar el «Shemá» y por lo tanto no deben adjuntar la bendición por la redención al rezo, pero por otra parte no tienen el deber de rezar con «Minián».

La respuesta es que desde el punto de vista estrictamente halájico cada mujer puede escoger qué hacer. Si así lo quiere puede rezar todo el orden del rezo que incluye Cánticos de Alabanza, el recitado del «Shemá» y sus bendiciones y la Amidá o si lo prefiere, que saltee secciones y comience la Amidá junto al público.

Esto obedece al hecho de que las mujeres están exentas de recitar los Cánticos de Alabanza y el «Shemá» con sus bendiciones,  así como de rezar la Amidá en público. Por lo tanto estamos aquí ante dos virtudes y cada mujer tiene el derecho de escoger cuál de éstas prefiere. Lo principal es que escoja aquella opción que le asegure una mejor concentración en el rezo.

En el caso de que la mujer en cuestión venga a consultar, me parece que corresponde recomendarle que saltee los Cánticos de Alabanza y las bendiciones del recitado del «Shemá» para así alcanzar a rezar la Amidá junto a la congregación, ya que el principal deber de la mujer es rezar únicamente  la Amidá, y entonces corresponde que lo haga de la mejor manera, o sea junto a la congregación. De esta manera tendrá el mérito de responder «Amén» y Kedushá durante la repetición del oficiante, así como también podrá escuchar la lectura de la Torá. Sin embargo, es importante que tenga cuidado de recitar primeramente las bendiciones matinales y de la Torá. En caso de disponer de más tiempo es bueno que recite también el «Shemá» y «Emet Veiatziv» para así cumplir con el precepto de recordar la salida de Egipto, así como también adjuntar  la bendición por la redención al rezo.

08. El Kidush y las comidas de Shabat.

Dos preceptos básicos de la Torá expresan el sentido básico del Shabat: el positivo de «recordar» (Zajor) y el restrictivo de «cuidar» (Shamor). El precepto de «cuidar» implica abstenerse de la realización de labores, mientras que «recordar» se refiere a tener presentes los fundamentos de la fe judía. El primer fundamento que recordamos en Shabat es la creación del mundo y el segundo es la salida de Egipto.

Si bien el precepto de recordar el Shabat es positivo y marcado por el tiempo, las mujeres deben cumplirlo igual que los hombres. Esto obedece a que «recordar» viene asociado a «cuidar» pues ambos fueron enunciados en una sola expresión, y por lo tanto sus reglas son idénticas. Así como las mujeres deben cumplir con el precepto restrictivo de «cuidar» ya que todas las prohibiciones de la Torá recaen sobre ellas igual que sobre los hombres aunque estén marcadas por el tiempo, de la misma forma deben cumplir con el de «recordar». Por lo tanto una mujer puede, por medio de su Kidush, hacer cumplir a un hombre con el precepto  pues ambos están igualmente preceptuados. Empero en el caso de un niño o niña que aún no llegaron a la edad de cumplimiento de preceptos no pueden hacer cumplir a los adultos ya que aquellos menores de edad que entienden el significado del Shabat están preceptuados de recitar Kidush sólo rabínicamente, mientras que los adultos están preceptuados por la Torá (Shulján Aruj Oraj Jaím 271:2).

Nuestros sabios dispusieron que se cumpla el precepto de «recordar» el viernes por la noche mediante el recitado del Kidush con una copa de vino. El Kidush de la noche contiene dos bendiciones, la primera sobre el vino y la segunda por la santidad del sábado. El recitado del Kidush con vino junto a la comida nos enseña que la santidad sabática se revela en todos los niveles, no solamente en los aspectos espirituales de la vida, sino también en las facetas materiales de la misma.

Además, nuestros sabios dispusieron que se recite Kidush durante el día, previo a la comida. De esa forma recordamos la santidad del sábado junto a una comida que se percibe importante. Dado que el Kidush que se recita de día se deriva de una ordenanza rabínica, no se le asignó una bendición especial en honor al Shabat sino que se recita la bendición por el vino «Boré Perí Haguefen«, y previo a ésta se acostumbra a agregar algunos versículos referidos a la santidad sabática. Este Kidush recibe el nombre de «Kidusha Raba» lo cual significa Kidush grande y es un eufemismo antónimo para especificar que posee menos importancia que el de la noche (ver en detalle la explicación de estas halajot en Peninei Halajá Shabat I 5:1-3).

Las mujeres están preceptuadas igual que los hombres de cumplir con las tres comidas sabáticas y bendecir «Hamotzí» sobre dos panes (Lejem Mishné) (Shulján Aruj 291:6, Mishná Berurá y Beur Halajá allí).

09. La ingestión de alimento o bebida previa al Kidush en la noche del viernes.

Es preceptivo recitar el Kidush el viernes por la noche con diligencia porque llegó ya el momento de cumplir con el precepto al haber entrado el Shabat. A los efectos de que no haya negligencia en el cumplimiento los sabios prohibieron ingerir alimentos o bebidas antes del Kidush, incluso agua. Empero está permitido enjuagar la boca con agua o tomar una medicina (Shulján Aruj 271:4, Mishná Berurá 13, Shmirat Shabat Kehiljatá 52:3).

Esta prohibición entra en rigor desde el momento del encendido de las velas. Por lo tanto, una mujer que ya recibió el Shabat mediante el encendido de velas no puede beber hasta que cumpla con el precepto del Kidush. Una chica que no enciende velas debe cumplir con el agregado de tiempo profano al sagrado mediante le recitado de «Boi Kalá Shabat Hamalká«, y desde este momento no puede comer o beber hasta el Kidush. En el caso de un hombre que agregó tiempo profano al sacro no puede comer o beber hasta que cumpla con el precepto del Kidush (Mishná Berurá 271:11, ver Peninei Halajá Shabat 5:9).

10. La ingestión de alimento o bebida previa al Kidush del sábado por la mañana.

En Shabat, a partir del momento en que corresponde recitar el Kidush, está prohibido comer, y recién después de recitarlo se podrá hacerlo. Una mujer que no acostumbra rezar Shajarit de Shabat (ver arriba 2:2-5) no puede comer o beber desde que se levanta hasta que no haya recitado las bendiciones matinales y por la Torá, amén de cumplir con el precepto del Kidush.

En el caso de una mujer que suele rezar Shajarit en Shabat, el momento de recitar Kidush comienza para ella a partir de que culminó su plegaria, y por lo tanto desde entonces no puede comer o beber hasta el Kidush. Tampoco ha de beber o comer antes de rezar. Si bien esto no lo tiene prohibido en virtud del precepto de Kidush, existe otra prohibición y es la de ingerir alimentos o bebidas antes de rezar para que así la persona no anteceda las necesidades del cuerpo a honrar a Dios. De todas maneras se puede beber agua o tomar una medicina, ya que su ingestión no implica una afrenta sino que se trata de una necesidad.

Una mujer que sabe que si no bebe té o café por la mañana no logrará concentrarse en su plegaria puede hacerlo antes de rezar ya que la ingestión no implica soberbia sino que obedece a una necesidad. En caso de ser posible, es mejor que beba el té o el café sin leche o azúcar. En caso de quien teme que si no ingiere algún alimento estará muy hambrienta y no podrá concentrarse en el rezo, puede comer un trozo de pastel o alguna fruta antes de rezar.

En caso de gran necesidad una mujer que no sepa recitar el Kidush o leerlo,  y está sedienta y le es difícil esperar hasta escucharlo de boca de su marido puede recitar las bendiciones matinales y por la Torá y posteriormente beber antes del Kidush. En caso de premura y que esté hambrienta podrá también ingerir algún alimento. Esto se permite ya que hay juristas que consideran que las mujeres están exentas del Kidush de la mañana del Shabat, (Maharam Jalava) y en caso de necesidad se puede confiar en su opinión.

Una mujer casada cuyo marido rezó temprano por la mañana, regresó a su casa y quiere recitar Kidush para  comer con ella, a pesar de que tiene pensado ir a rezar Shajarit más tarde puede comer junto a su esposo. Según la halajá, la correcta rutina familiar indica que la mujer come junto a su marido. De todas maneras, antes de sentarse a la mesa debe recitar las bendiciones matinales y de la Torá (ver arriba 8:10).

En el caso de una niña pequeña que llegó a la edad en la cual se le debe comenzar a instruir en los preceptos («Guil Jinuj«) a priori se la debe acostumbrar a no comer ni beber antes del Kidush, pero en caso de que esté sedienta o hambrienta se permite hacerlo (Shmirat Shabat Kehiljatá 52:18, Yalkut Yosef 271:17).

11. Havdalá

Las mujeres están preceptuadas de realizar la Havdalá igual que los hombres. Si bien se trata de un precepto positivo marcado por el tiempo en opinión de la mayoría de los juristas la Havdalá está incluida en el precepto de «recordar» el Shabat cuando comienza mediante el Kidush y al concluir mediante la Havdalá. Dado que tal como vimos anteriormente (halajá 8) «recordar» fue equiparado a  «cuidar», las mujeres están preceptuadas de cumplir tanto con el Kidush como con la Havdalá. Incluso para aquellos que consideran que la Havdalá es un precepto rabínico, los sabios lo establecieron también para las mujeres al igual que en el caso del Kidush.

Hay quien opina que la Havdalá es un precepto en sí mismo establecido por los sabios y no forma parte del precepto de «recordar», y al estar marcado por el tiempo las mujeres están exentas de su cumplimiento (Orjot Jaím). A los efectos de tomar en cuenta esta opinión es mejor que, a priori, la mujer escuche la Havdalá de boca de un hombre que con certeza está preceptuado de realizarla. En caso de que no haya un hombre que puede recitar Havdalá la mujer puede hacerlo para sí recitando las cuatro bendiciones correspondientes, de acuerdo con la opinión mayoritaria de los juristas.

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