Prólogo

Prólogo del Rabino Eliezer Melamed

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Siguiendo el consejo de buenos amigos, este libro es publicado en una edición interna en virtud del delicado tenor de las cuestiones que se tratan en sus primeros cuatro capítulos, temas que, por cuestiones vinculadas al recato, no se suelen estudiar públicamente e incluso es posible que haya rabinos que se opongan a que a este libro se le de publicidad. Por esta razón esta obra no se publica en el marco de la serie «Pninei Halajá». Lo titulé «La alegría del hogar y su bendición» pues en él se detallan las reglas del cumplimiento del precepto de Oná cuyo tema central es el de la alegría tal como la denominaron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 72(B), Avodá Zará 5(A)): «la alegría de la Oná». «El hogar» es la familia y «su bendición» el precepto de la procreación que se analiza detalladamente en este libro y el cual se deriva del de Oná.

En un principio pensé que si D´s quiere y tendré el mérito algún día de explicar por escrito estas cuestiones lo haré siendo ya un anciano, con la esperanza de que entonces me avergüence menos en publicarlo. Sin embargo, en los últimos años junto con mi esposa nos vimos expuestos a las carencias y los errores que a veces afectan a los cursos preparatorios para novios y novias, falencias que pueden llegar a causar problemas y dolor allí donde deben de reinar la alegría y el amor. Generalmente estos cursos se extienden en los detalles referidos a las leyes de Nidá y separación durante el periodo menstrual y abrevian en cuanto a las reglas del precepto de Oná. Mi señora compara esto a una muchacha joven que acude a lo de una señora mayor para que esta le enseñe a cocinar comida apropiada para el Shabat. La señora mayor le enseña cómo tamizar la harina y revisar que las verduras y las legumbres estén libres de insectos, cómo verificar que los huevos no tengan manchas de sangre, cómo separar los utensilios de carne de los de leche así como también los diferentes cuchillos y entre ellos el de la cebolla, cómo evitar la cocción de alimentos por parte de no judíos, cómo evitar los productos que contienen leche no supervisada o gelatina y también cómo adquirir únicamente ingredientes con el máximo grado de certificación de kashrut. Y no sólo no le enseña a cocinar alimentos sabrosos para deleitar con estos el Shabat, sino que además la lleva a pensar erróneamente de que basta con que los alimentos sean kasher para que entonces el Shabat sea placentero; y que el hecho de que los ingredientes no estén suficientemente cocidos y que los platillos no sepan bien no es problema ya que nuestro rol en el mundo es sufrir y santificar así el Nombre de D´s. Hay guías del curso para novias que enseñan que basta con cuidar las reglas de Nidá y distanciamiento durante el período menstrual para que la casa se vea bendecida por la santidad, en lugar de comprender que la alegría de la unión de la pareja mediante el precepto de Oná es la manifestación de la santidad en la vida, mientras que las reglas de distanciamiento durante el período son la condición necesaria para el cumplimiento del precepto en sí.

A raíz de este error surge una separación terrible entre la santidad y la vida, la verdad y el bien, el deber y la alegría, distanciamiento que debe ser reparado por medio del precepto de «amarás a tu prójimo como a ti mismo» en general y el de Oná en particular. Por ello, en el invierno de 5774 reuní las fuerzas y el valor necesarios para escribir las halajot o reglas así como también el racional del precepto de Oná, y a partir de estas continué aclarando y elaborando las reglas del precepto de procrear.

No habré de ocultarles que muchos de mis maestros y amigos me aconsejaron abstenerme de escribir la presente obra o al menos de atenuar su significado. En su mayoría, el móvil del consejo era una sincera preocupación por mi persona, y en otros, por considerar que no corresponde comentar y explicar cuestiones que es mejor mantener en discreción. Empero, dado que en el seno del público circulan ideas equivocadas y rumores falsos que afectan el buen nombre de nuestra sagrada Torá al insinuar que esta promueve la reducción de la alegría que resulta del cumplimiento del precepto de Oná; me vi en la obligación de presentar de un modo claro la postura de nuestra Torá y evitar las maledicencias de las que es víctima, salvando así a las queridas parejas, hombres y mujeres, del dolor y las carencias que las posturas equivocadas provocan. Es oportuno señalar que la mala fama que se le ha hecho a nuestra Torá se deriva de una mala comprensión de las enseñanzas de nuestros sabios de bendita memoria, de los pasajes del Zohar y las enseñanzas de los maestros kabalistas, la cual muchas veces se debe a una cierta influencia de la religión cristiana que ensalza a quien por apego religioso decide no casarse.

A los efectos de desmentir esta mala fama debería haber publicado este libro de manera abierta y para todo público empero me abstuve de hacerlo ante el temor de que los conceptos aquí vertidos sean entendidos únicamente en su sentido exterior y de modo parcial por parte de quienes son ajenos al mundo del estudio de la Torá mientras que la intención principal de la elaboración de la presente obra es que sea leída en las casas de estudio («Batei Midrash») por un público sagrado y recatado para que, por medio de la luz redentora que ingrese en sus hogares al seguir las directivas maritales de la Torá, la santidad general del pueblo de Israel irrumpa cual aurora y su claridad se expanda paulatinamente resultando en un remedio y una salvación para el mundo entero.

Este libro está destinado en primer lugar para rabinos y guías de novios y novias, mas también lo está para parejas que deseen que su vida familiar se vea iluminada por las directivas y la luz de la Torá. De todas maneras, la distribución del presente libro será interna y se destinará principalmente a los miembros de la comunidad de Har Berajá, a los alumnos de la Yeshivá y para las personas allegadas a nuestra localidad y nuestra casa de estudio. Si D´s quiere el contenido de este libro aparecerá y se expandirá poco a poco tal como lo hace la redención del pueblo de Israel.

 

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Este es el lugar apropiado para agradecer al Rabino Maor Kayam Sheli»ta, docente («Rosh Metivta») de la Yeshivá de Har Berajá quien me acompañó y apoyó a lo largo de todo el proceso de elaboración de la presente obra, y por medio de su laboriosidad y habilidad amplió de gran manera el espectro de las fuentes citadas. Esto ayudó al análisis de los diferentes temas así como también permitió sustentar con mayor solidez las explicaciones y las ideas principales. En el marco de su invaluable ayuda se ocupó de compilar el libro de las ampliaciones que tiene por objetivo agregar fuentes y reflexiones a los contenidos expuestos en esta obra. Asimismo, he de agradecer al Rabino Barel Shevaj Sheli»ta por haber ayudado también en la organización temática de los temas de análisis.

Debo agradecer también a los rabinos que tuvieron la gentileza de leer los primeros capítulos y me obsequiaron sus observaciones: al Rabino Ioel Katán Sheli»ta, mi mentor desde la temprana juventud quien junto a su mujer que es Rabanit y Ginecóloga se especializaron en la temática del presente libro y aportaron su parte al mismo; al Rabino Iehoshúa Shapira Sheli»ta, Decano de la Yeshivá de Ramat Gan quien junto a su esposa orientan y preparan parejas para que transiten por la senda de la santidad y la alegría superando diferentes dificultades que se presentan en la relación marital; al Rabino Iehudá Brandes Sheli»ta, quien realizó observaciones tanto útiles como iluminadoras a los primeros capítulos, amén de impulsarme a escribir la presente obra sin esperar a la vejez trayendo como ejemplo al Rey Salomón quien escribiera el Cantar de los Cantares de joven, Los Proverbios siendo ya adulto y El Eclesiastés en su ancianidad (Shir Hashirim Rabá 1:10), haciéndome entender que cada edad tiene su aporte único y especial que no debe dejar de expresarse. Asimismo debo agradecer enormemente a mi hermano el Rabino Israel Melamed Sheli»ta quien además de su labor educativa se especializó en el área de asesoría de parejas con dificultades vinculadas al cumplimiento del precepto de Oná, por lo que sus profundas y fundamentales observaciones fueron más que útiles en los primeros cuatro capítulos.

Debo agradecer también a los rabinos que enseñan en la Yeshivá, quienes además de repasar los capítulos y hacer sus oportunas observaciones durante muchos años han estado preparando a los alumnos y a los egresados previo a su casamiento, por lo que tuvimos la oportunidad de analizar concienzudamente toda la temática presentada en la presente obra. Agradezco al Rabino Idó Alba Sheli»ta por sus observaciones a los capítulos que se enfocan en el precepto de la procreación así como también al Rabino Shmuel Ariel Sheli»ta.

Un especial agradecimiento al Rabino Ionadav Zar Sheli»ta que ahondó en la investigación de las halajot y revisó la totalidad del libro. Agradezco al Rabino Maor Horowitz Sheli»ta que participó del análisis de los temas y se ocupó de la revisión final del texto y su preparación para la impresión. Al Rabino Netanel Rozenstein por escribir el índice onomástico, al Rabino Yaakov Wainberger director general de la Yeshivá y a quienes le antecedieron en el ejercicio del cargo, a los Rabinos Yaakov Katz y Dudu Saada, a los responsables de la edición, la impresión y la distribución Keren Fogel y Iojanán Lisha.

Finalmente quisiera agradecer a los queridos residentes de Har Berajá y a los egresados de la Yeshivá quienes me guiaron en la elaboración de la presente obra por medio de sus consultas y el estudio conjunto de los hombres conmigo y las mujeres con mi señora. Respecto del contenido de este libro puede citarse la máxima: «Mucho aprendí de mis maestros, de mis compañeros más que de mis maestros y de mis alumnos más que de nadie» (Talmud Babilonio Tratado de Ta´anit 7(A)).

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La relación entre el Kadosh Barúj Hú y el pueblo de Israel es ejemplificada por medio de la relación entre un novio y una novia (adelante 1:5-6) y el pesar por la destrucción del Templo opacó la alegría en el interior de los hogares judíos (adelante 3:15). Conjuntamente con el proceso de reunión de  las diásporas y construcción de la tierra de Israel, se han abierto pórticos de paz, alegría y bendición ante las parejas que erigen su hogar sobre la base de la santidad.

Quiera D´s que se cumplan en nosotros las palabras del profeta (Ishaiahu-Isaías 62:1-5): «Por Sión no guardaré silencio, y por Jerusalém no descansaré, hasta que salga su triunfo como resplandor y su salvación como una antorcha que quema. Y las naciones verán tu triunfo y todos los reyes tu gloria. Y serás llamado por un nombre nuevo que pronunciará la boca del Eterno. Será también una corona de belleza en la mano del Eterno y una diadema real en la mano abierta de tu D´s. No te reputarán más abandonada, y a tu tierra no la considerarán más desolada, sino que te llamarán «Jeftzí Ba» (Mi deleite en ella) y a tu tierra «Beulá» (casada, poseída) porque el Eterno se deleita en ti, y tu tierra será poseída. Porque así como un mancebo se desposa con una doncella, así tu Constructor se desposará contigo, y como el novio se regocija sobre la novia, así se regocijará tu D´s sobre ti«. Entonces el precepto de Oná se cumplirá de un modo íntegro. «Y te desposaré conmigo por siempre. Si, te desposaré en justicia y en rectitud, y en misericordia y en compasión. Y te desposaré conmigo en fidelidad, y conocerás al Eterno. Y sucederá en aquel que Yo responderé («E´ené» vocablo similar al de «Oná» n. de t.) dice el Eterno, responderé a los cielos, y ellos responderán a la tierra, y la tierra responderá al trigo, y al vino, y al aceite, y ellos responderán a Izre´el. Y la sembraré para mí en la tierra, y tendré compasión de ella, que había sido compadecida, y les diré a los que no habían sido Mi pueblo: ´Eres Mi pueblo´, y ellos contestarán: ´Tú eres mi D´s´» (Oshea-Oseas 2:18-25). Ojalá que este pequeño libro pueda incrementar la alegría y la bendición entre marido y mujer, de modo tal que no nos avergoncemos ni en este mundo ni en el venidero.

Eliezer Melamed

Siván 5774

Prólogo del Rabino Maarabi

“Baruj Elokenu she-beraanu lijbodó”… Bendito sea nuestro D’s, que nos ha creado Por Su Gloria. Así agradecemos en la plegaria matutina diaria, en la ‘Kedushá deSidrá’. Allí, cuando casi al finalizar nuestros ruegos, nos sumergimos una vez más en la Kedushá. En los hechos que nos santifican, nos consagran, nos tornan Sus verdaderos hijos. Nos conducen a apreciar Su presencia en el Universo todo y sentir, percibir y afirmar aquello de “meló col ha-aretz Kebodó”. Que todo este espacio terrenal se halla completamente inmerso en Su Gloria.

“She-haCol bará Lijbodó”, es la sentida bendición que inaugura tras la Jupá, la celebración de las Sheva Berajot – las Siete Bendiciones que engalanan las horas primeras del casamiento de la joven pareja-. ‘Que todo lo ha creado para Su Gloria’. Ese Hombre y esa Mujer son parte de Su Gloria. Y ese ‘Kebod Shamáim’ –esa Gloria Celestial-, habrá de descender y reposar entre delicadas y frágiles paredes humanas que habrán de conformar un hogar… Un Santuario erigido a Su Nombre. Aquello que fue tan bellamente definido como ‘Mikdash Me’at’, un Santuario en miniatura.

“Ish ve-Ishá: zajú –Shejina beinehem-…”. Si ese hombre y esa mujer se han merecido mutuamente, habrán de “obligar” a la Divina Presencia a morar entre ellos. Nada más, pero nada menos… ¡Somos los conductos para que aquella ‘Gloria’ que impetra cada espacio del universo, sea ahora parte de mi pequeño escenario vital! Mi casa. Mis paredes. Las de mi corazón y mi mente.

Estamos felices de poder ser parte de esta gran tarea. La de poder acercar a los lectores de habla hispana, la calidad y la calidez –y por qué no la contundencia- de textos que hacen a la vida de cada día. Al encuentro íntimo de dos seres, que habrán de compartir días y noches –haciéndose el eco de la obra de la Creación –“Vayehí erev vayehí boker”- formando y formulando la obra más bella y digna: la del construir un hogar, respetarse, amarse y crear el espacio necesario para el otro…

“Simjat haBait uBirjató” ya nos anuncia el propósito. Rab Melamed Shelita, ha dejado una estela en estos mares y océanos profundos -¡demasiado profundos!- que hacen a la vida de aquellos que crean, que crecen y que creen en su devenir existencial sobre la tierra. Porque hombre y mujer más allá de compartir un destino común, han de portar sobre ‘sus hombros’ la tarea más sagrada: ese Santuario miniatura, donde habrán de superar juntos contingencias, traslados, movilizaciones, crisis, y por sobre todo alegrías y plenitudes. De allí el cautivante y exacto título ‘la alegría del hogar y su bendición’…

Nuestro libro es un verdadero desafío a la inteligencia y la verdadera comprensión. Ya que la sexualidad en la vida matrimonial es parte de esa ‘Kedushá’ a la cual nos referíamos al principio de nuestras palabras. Para la tradición de fe judía, el vínculo de lo corporal debe alcanzar dimensiones profundas de conocimiento y sabiduría. No en vano la sagrada Torá nos refiere ese instante como “ve-haAdam yadá  Javá ishtó”: ‘El hombre supo (conoció, amó) a Javáh, su esposa, la que concibió y parió a Cain…’. El verbo ‘Yadóa’ habla del conocimiento total. También del aspecto físico.

«האדם מתחיל לקנות ידיעותיו על ידי החושים, לפיכך, תחילת הנחת שורש ידע הייתה להורות ידיעה הבאה על ידי נסיון, ומעט מעט עלו בני אדם במעלות השכליות, ואמרו ידע על מה שהאדם יודע בכוח שכלו ותבונתו, ולמעלה מהשגת החושים…» (שד»ל, בראשית ד’:1)

Es sugestivo el comentario de Shadal (Shemuel David Luzzato) al versículo en cuestión, cuando afirma que ‘el ser humano comienza a adquirir sus conocimientos por medio de los sentidos, por tanto, la idea primera relacionada a la raíz ‘Yadóa’, es enseñarnos que dicho conocimiento sobrevendrá por medio de la experiencia, y poco a poco los seres humanos fueron creciendo en sus cualidades intelectuales, y se afirmó entonces que ‘Yadóa’ se refiere a todo aquello que la persona adquirirá por su razón e inteligencia, por encima de la percepción de sus sentidos…’.

El mundo sensorial es el primero que se impone en el vínculo. La experiencia, nos habla de proceso de integración y de integridad. El sentirse ‘uno’ –“basar ejad”- ha de significar la verdadera unión y mancomunión, ya no sólo de cuerpos, sino de almas en busca de un derrotero común, que a los fines prácticos, lo llamaría en lo personal, extraordinario…

Rab Melamed nos conduce hacia un mundo poco ‘hablado’ entre nosotros. Un universo que pertenece al sello de “devarím she-beinó ubeiná” –aspectos que se dan entre él y ella- y que deben transcurrir entre el recato y la modestia, así como entre ese espacio de intimidad que hace de la pareja lo sagrado. Sin embargo, debemos aprender. Debemos tomar conocimiento de obligaciones y deberes; así como de los compromisos asumidos en el feliz instante de ubicarnos bajo una Jupá, lugar donde el milagro y la maravilla de la existencia toda, cobra realidad y vida…

Y es por ello que ‘debemos estudiar’. Así como la Guemará de Berajot (62 A) nos propone entre sus enseñanzas a veces controversiales, aunque reales al fin, respecto de todo lo que se debe saber; de todo cuanto debemos aprender de nuestros maestros…

Así nuestro relato: “En cierta ocasión, Rab Cahana entró y se acostó debajo de la cama de Rav, su maestro (cuando éste estaba con su mujer); y escuchó que Rav conversaba y bromeaba, y que luego hizo lo que necesitaba (es decir tuvo relaciones  íntimas). Frente a aquel comportamiento, le dijo Rab Cahana a Rav: ¡La boca de Aba parece como si este no hubiera engullido un guiso en su vida! (O sea, por lo que le estaba diciendo, daba la impresión de alguien deseoso de tener relaciones). A lo que Rav le dijo: Cahana, ¿tú estás aquí? ¡Sal de ahí pues no es decoroso que estés aquí presente! Le respondió Rab Cahana: ¡Torá hí veLilmod aní tzarij! – ‘Esto es Torá y yo necesito aprender!’”

Una Guemará elocuente. Y tal vez, el relato sirva como disparador no de la curiosidad, sino más bien, ¡Torá hi! ¡Esto es Torá! Y también de ello debemos aprender… ¡Vaya concepción de nuestros sabios, sabios por experiencia, sabios por necesitar abarcar con su conocimiento todos los campos de la vida! Mundo ideal el de nuestros sabios, no lo dudo. Y hoy, acudimos a ese mundo para intentar seguir construyendo en el plano de lo físico, lo sublime en el plano espiritual. Máxime cuando de nuestros hogares, nuestras familias, nuestra continuidad está en juego. Darle valores a ese mundo, el llenarlo de potencialidad y salubridad. Es colmarlo de dignidad y respeto por el otro…Aún cuando todo deba transcurrir “beinó lebeiná”… entre dos seres que creados a la Imagen y Semejanza de Su Creador, han emprendido el camino hacia el ‘Árbol de la Vida’. Un ‘Arbol’ incógnito, que despliega sus páginas en el cotidiano vivir y nos clama a viva voz: “¡Torá hí veLilmod aní tzarij! – ‘Esto es Torá y yo necesito aprender!’”

Rab Mordejai Maarabi

Tiempos de Teshuvá y de Perdón

Ra’anana

Tishré 5779

Septiembre de 2018

 

 

 

 

 

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