18. Errores, olvidos y menciones.

01. Error por omisión e interrupción del rezo.

Quien se saltea una de las dieciocho bendiciones de la Amidá no cumplió con su deber de rezar. Incluso si cambió el orden de las mismas aunque las haya recitado en su totalidad, tampoco cumplió. Esto se debe a que cuando los sabios de la Gran Asamblea redactaron la Amidá, le dieron mucha importancia al orden de las bendiciones, el cual se corresponde con la secuencia de los versículos (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 17(B), Shulján Aruj 119:3).

Si alguien se equivocó en una de las bendiciones de modo tal que modificó el sentido de la redacción original, se salteó su final o dijo algo improcedente, por ejemplo pedir lluvias en el verano, se considera que omitió la bendición en cuestión (Beur Halajá 119:3).

Si la persona ya terminó la Amidá y recuerda haberse salteado algún pasaje de la misma, deberá volver a rezar. Incluso si aún no retrocedió los tres pasos finales, si concluyó la sección de las súplicas finales y está por retroceder, debe volver a comenzar a rezar (Shulján Aruj 117:5).

Quien aún no terminó de rezar y se acuerda que omitió algún pasaje o se equivocó al recitar una de las trece bendiciones centrales, deberá retornar a la bendición en cuestión y desde allí continuar según el orden. Aunque repita bendiciones que ya recitó, dado que todo lo que rezó después de la bendición errónea no fue conforme al orden original, se considera como si no lo hubiese dicho por lo que deberá repetirlo.

Si alguien se salteó una de las tres primeras o de las tres últimas bendiciones de la Amidá, deberá volver al inicio de las mismas. Esto se debe a que tanto las tres primeras bendiciones como las tres últimas se ocupan de un mismo tema (ver arriba 17:10), por lo que se consideran como una misma unidad. Por lo tanto, quien se equivoca en una de estas es como si hubiese errado en todas las tres y debe retornar al inicio de las mismas (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 34(A), Ramá 116:6).

Si alguien interrumpió brevemente en medio de la Amidá, tanto sea mediante la palabra o silenciosamente, habrá de continuar desde donde se detuvo. Si la interrupción fue extensa, esto es, equivalente al tiempo que lleva recitar todo el rezo de principio a fin, deberá volver al inicio de la Amidá. Hay quienes opinan que no hay diferencia si la interrupción se debió a una razón de fuerza mayor o voluntaria, lo que define es el lapso de esta interrupción y como equivale al tiempo que lleva recitar todo el rezo, habrá  de volver al principio (Shulján Aruj 104:5). Otros juristas opinan que solamente si la interrupción se debe a una razón de fuerza mayor podrá volver a reiniciar, empero si la interrupción fue voluntaria y habiendo sido prolongada, vuelve a rezar desde el sitio donde anteriormente se detuvo (Ramá 65:1, Mishná Berurá 104:16).

02. Agregados especiales en virtud de la fecha.

En días especiales se agregan al rezo pasajes específicos vinculados a la fecha. Hay algunos agregados cuya omisión por olvido impide que  se cumpla con el deber de rezar.  Otros agregados, a priori es necesario recitarlos, mas a posteriori si se omitieron se cumplió igualmente con el precepto de orar.

Durante los días intermedios de Pesaj y Sucot, en la bendición de «Retzé» se agrega «Iaalé Veiavó» y si este pasaje fue omitido hay que volver a rezar. Si aún no concluyó el rezo se retorna a «Retzé«, se recita «Iaalé Veiavó» y se continúa desde allí normalmente hasta el final de la Amidá. En Rosh Jodesh se agrega también «Iaalé Veiavó» y en caso de ser omitido en Shajarit y Minjá, se debe volver a rezar. Si la omisión ocurre en Arvit de Rosh Jodesh, no es necesario volver a rezar ya que en el tiempo en que se consagraba el novilunio mediante observación por parte de testigos, este no tenía lugar en la noche, por lo que a la hora de Arvit todavía no recaía la santidad del nuevo mes (Shulján Aruj 422:1).

El sábado por la noche al concluir el Shabat, en la cuarta bendición de la Amidá «Atá Jonén» se agrega una havdalá o separación entre lo sacro y lo profano y si es omitida no es necesario volver a rezar, pues más tarde el orante habrá de cumplir con su deber de realizar la havdalá sobre una copa de vino (Shulján Aruj 294:1).

En Jánuca y Purim se agrega «Al Hanisim» en la décimo octava bendición, la del agradecimiento y si se omite por olvido no se vuelve a rezar pues se trata de fiestas de origen rabínico y por ende su olvido no impide que se cumpla con el deber de rezar (Shulján Aruj 682:1).

En los días de ayunos públicos, al rezar en voz baja se agrega el pasaje de «Anenu» en la bendición número dieciséis «Shomea Tefilá». Según la tradición ashkenazí este agregado se recita solo en Minjá (Ramá 565:3) y según la tradición mayoritaria de los sefaradíes este pasaje se agrega a lo largo de todo el ayuno: el nueve de Av en Arvit, Shajarit y Minjá, en los demás ayunos en Shajarit y Minjá (Kaf HaJaím 565:17). Hay quienes acostumbran agregar «Anenu» en Arvit en todos los ayunos (tradición yemenita y de muchos de los judíos norafricanos, el Rav Rokaj, Maharitz). Según todas las usanzas y costumbres, quien omite por olvido el recitado del «Anenu» no debe volver a rezar (Peninei Halajá Zemanim 7:10).

En los diez días de retorno (entre Rosh Hashaná y Kipur n. de t.) que son una temporada de rigor y juicio en la cual se revela Su Reinado sobre el mundo, se finaliza la tercera bendición de la Amidá con las palabras «Hamelej Hakadosh» (El Rey Santo) y en la número once «Hashiva Shofteinu» se finaliza con las palabras «HaMelej Hamishpat«. En caso de error en la tercera bendición, esto es, si dijo «HaE-l HaKadosh» en vez de «HaMelej Hakadosh» y no se corrigió en el momento mismo del recitado, se debe volver al inicio del rezo. Esto se debe a lo que vimos anteriormente en cuanto a que las tres primeras bendiciones representan una misma unidad, por lo que un error en una implica repetirlas todas. Quien se equivoca en la bendición de «Hashiva Shofteinu» y la finaliza como durante todo el año con las palabras «Melej Ohev Tzedaká Umishpat» y no se corrigió mientras lo recitaba, según la tradición ashkenazí y parte de los sefaradíes, a posteriori igualmente cumplió con su deber ya que en la versión común que se recita todo el año aparece la palabra «Melej» (Rey) (Ramá 118:1, Ben Ish Jai Nitzavim 19, Kaf HaJaím 1).

Según la usanza de parte de los sefaradíes, en este caso la persona no cumplió con su deber dado que no recitó la variante especialmente redactada para los días solemnes o de retorno (entre Rosh Hashaná y Kipur). Si la persona en cuestión aún no terminó de rezar habrá de volver al inicio de la bendición «Hashiva Shofteinu«, la habrá de finalizar correctamente y seguirá hasta el final del rezo. Si ya terminó de rezar deberá volver a hacerlo y pondrá como condición que si no debía volver a rezar, su plegaria deberá ser considerada como un rezo extra o voluntario (nedavá) (Shulján Aruj 118:1, Iejavé Daat 1:57).

En los diez días de retorno («Aseret iemei teshuvá») se introducen cuatro agregados a la Amidá: «Zojrenu«, «Mi Jamoja«, «Ujtov» y «Besefer Jaim«. En caso de que el orante los omita por olvido no debe volver a rezar (Shulján Aruj 582:5).

Quien se equivoca y en un día común recita «Iaalé Veiavó» o «Zojrenu» que es dicha durante los diez días de retorno o «Al Hanisim» debe volver al inicio de la bendición. En caso de que haya pasado ya a la siguiente bendición continuará a pesar de su error.

03. Rezo voluntario (nedavá) y qué hacer en caso de dudas.

Nuestros sabios establecieron tres rezos diarios: el de Shajarit que se corresponde con el sacrificio permanente de la mañana, el de Minjá que se corresponde con el sacrificio permanente de la tarde y el de Arvit que se corresponde con la quema nocturna de los órganos y sebos restantes sobre el altar del Santuario. Así como en los días del Templo, todo individuo que lo quisiera podía ofrendar un sacrificio extra de carácter voluntario (nedavá), de la misma manera, en la actualidad una persona puede rezar una Amidá voluntaria. A los efectos de que quede claro que se trata de un rezo voluntario, la persona debe agregar a la plegaria un pedido personal específico. Así como en los días del Templo no se podía ofrendar un sacrificio de Musaf voluntario, no se puede hoy día rezar Musaf como nedavá, y así como no se podía ofrendar sacrificios voluntarios en Shabat y festividades, actualmente no se puede rezar una Amidá voluntaria en estos días (Shulján Aruj 107:1-2). Todo aquel que quiera rezar una Amidá voluntaria debe conocerse bien a sí mismo y saber que es cuidadoso y capaz de concentrarse en la misma de principio a fin. Empero, si no puede concentrarse adecuadamente  es mejor que no rece (Shulján Aruj 107:4). Es comúnmente aceptado entre los juristas, que hoy en día, no logramos alcanzar la intencionalidad debida,  por lo que no llevamos a cabo rezos voluntarios.

En el caso que la persona dude respecto de si llevó a cabo o no unos de los rezos, mientras se encuentre en horario, habrá de rezar nuevamente por las dudas. En este caso, la persona ha de decir para sus adentros la siguiente condición: si ya recé, que sea esta una Amidá voluntaria y si no, que sea la obligatoria que me faltaba. Asimismo no necesitará incluir algún pedido especial pues la innovación radica en el hecho de salir de duda. Y si bien hoy en día no solemos realizar rezos opcionales, en el caso de la necesidad de salir de una duda, los podremos hacer. Si en medio de la Amidá la persona recuerda que ya rezó, dado que al principio dijo una condición de que si ya había orado esta sería una plegaria voluntaria, que continúe orando en este régimen hasta el final, agregando un pedido personal específico que refuerce el carácter voluntario del rezo.

Quien piensa que aún no rezó y comenzó a hacerlo a conciencia de que estaba cumpliendo con su deber y en medio de la Amidá recuerda que ya oró, que se detenga de inmediato. En este caso no podrá continuar rezando bajo el esquema de rezo carácter voluntario, pues así como no habían sacrificios que eran mitad obligatorios y mitad opcionales, de la misma manera no hay rezos que sean al principio obligatorios y finalicen siendo voluntarios (Shulján Aruj 107:1).

En el caso de quien se duerme en medio de su rezo, al punto de que no está seguro en qué bendición se encuentra, por ejemplo, duda si va por la sexta o la décima, la mayoría de los juristas opina que para salir de toda incertidumbre es mejor que vuelva a la sexta y siga rezando desde allí.

04. La mención y el pedido de lluvias.

Durante la temporada invernal mencionamos la lluvia en dos oportunidades durante la Amidá: al inicio,  como alabanza a D´s que la hace descender y luego le pedimos que nos bendiga con rocío y precipitaciones.

En la segunda bendición que es la de la resurrección de los muertos («Mejaié Metim«) alabamos a D´s porque «Hace soplar el viento y descender las lluvias». Nuestros sabios ordenaron mencionar las lluvias en esta bendición, la de la resurrección de los muertos, porque ellas traen vida al mundo.

En la novena bendición que es la de los años («Birkat Hashaním«), pedimos por lluvia. Según la usanza sefaradí, la redacción de esta bendición cambia por completo entre invierno y verano. En el invierno esta inicia con las palabras «Barej Aleinu«, mientras que en el verano lo hace con las palabras «Barjenu HaShem Eloh-einu«. De acuerdo a la usanza ashkenazí la redacción de esta bendición es idéntica todo el año, con la única diferencia que en invierno se dice «Veten Tal Umatar» mientras que en verano se dice «Veten Berajá«.

Si bien tanto la mención de las lluvias como su pedido se recitan en invierno, hay una diferencia entre ambos ya que la mención se realiza en tiempos en los que corresponde que llueva mientras que el pedido se realiza a partir del momento en que queremos –concretamente- que esto ocurra.

El momento en que comenzamos a mencionar las lluvias es en la fiesta de «Sheminí Atzeret«. En realidad, cabría mencionar las lluvias desde el inicio de la fiesta de Sucot que es ya temporada apropiada para ello, pero las precipitaciones durante esta fiesta son consideradas una maldición, pues impiden el cumplimiento del precepto de habitar las cabañas mientras dura la festividad de Sucot. Por lo tanto, no se menciona la lluvia en estos días. Los sabios establecieron que se comience a mencionar la lluvia a partir del servicio de Musaf de Sheminí Atzeret, pues toda la congregación se encuentra en la sinagoga y se puede anunciar a todos que lo hagan. No ocurre lo mismo con la plegaria de Arvit, ya que no todos llegan a ella, y antes de Shajarit tampoco se pueden anunciar las lluvias, por la regla que impide interrumpir entre la redención y el rezo (Beit Iosef y Shulján Aruj, Oraj Jaím 114:1-2).

Los sabios difirieron el pedido por lluvias durante quince días, hasta la noche del día siete del mes de Marjeshván. Esto se debe a que para entonces, ya el último de los peregrinos que llegó desde el rio Éufrates alcance a retornar a su hogar sin que le haya caído lluvia en su camino (Shulján Aruj 117:1). Esta costumbre no se anuló tras la destrucción del Templo pues toda tradición que nos recuerda los gloriosos días en que éste estaba en pie, es cara a nuestros corazones y no deseamos derogarla. Solamente una vez que el Templo sea reconstruido (pronto en nuestros días), el Sanhedrín podrá decidir si cambiar la fecha de inicio del pedido de lluvias, tomando en cuenta los nuevos medios de transporte.

Se mencionan las lluvias hasta la plegaria de Shajarit del primer día de Pesaj y se efectúa el cambio de mención en el servicio de Musaf cuando se alaba a D´s por hacer caer rocío. Respecto del pedido de lluvias, como este se realiza solamente en días de semana, la última vez que se efectúa es en el servicio de Minjá de víspera de Pesaj.

05. Qué ocurre en caso de error en la mención de las lluvias y su pedido.

Quien por error menciona lluvias en el verano, dado que en esa temporada la lluvia no implica una alabanza a D´s, deberá volver atrás y corregir. Si todavía no concluyó la segunda bendición, debe retroceder y recitar «Morid Hatal» como corresponde decir en los días estivales. Si ya la finalizó, dado que las tres primeras bendiciones son consideradas una misma unidad, debe volver a comenzar todo el rezo para hacer la mención correctamente (Shulján Aruj 114:4).

En el caso de quien se equivocó y no mencionó lluvia en el invierno sino que mencionó rocío, dado que este es, en cierto grado, una alabanza vinculada al agua, no es necesario volver atrás. Empero si tampoco mencionó el rocío, dado que omitió una alabanza tan importante, debe volver atrás (Shulján Aruj 114:5).

En el caso de quien se equivoca y pide lluvias en el verano, dado que se trata de un pedido inoportuno para la estación, ha malogrado la bendición «por los años», por lo que deberá volver hacia atrás y corregir. Por lo tanto, si la persona todavía no terminó de rezar, habrá de volver a la bendición «por los años»–»Birkat Hashaním«- para recitarla correctamente y desde allí continuará hasta el final de la Amidá. Si la persona ya terminó de rezar y cae en la cuenta del error, deberá volver a rezar desde el inicio (Shulján Aruj 117:3).

En el caso de quien se equivoca y no pide por lluvias en el invierno, si todavía no llegó a la bendición de «Shomea Tefilá» (la décimo sexta) en la que está permitido agregar cualquier petición, que pida allí por las lluvias y corrija así su error. Empero si ya se pasó de esta bendición,  perdió el sitio donde corregir su error por lo que deberá retroceder hasta la novena bendición («Birkat Hashanim») y desde allí continuar con el rezo hasta su finalización. Si la persona en cuestión ya terminó la Amidá y está a punto de retroceder los tres pasos, dado que no pidió por lluvias su rezo está incompleto y debe repetirlo en su completitud (Shulján Aruj 117:4-5).

06. Cómo evitar errores.

El error más común a la hora de rezar es en la mención de las lluvias o su pedido, pues cada seis meses varía el texto a recitar. Dado que durante seis meses la persona se acostumbra a recitar un texto determinado la rutina del lenguaje  lleva a que la persona diga aquello a lo que se habituó. Tal como ya estudiamos, tres de los cuatro errores posibles requieren repetir el rezo.

Quien está en la duda de si recitó o no correctamente, si no pasaron treinta días desde el último cambio de mención o pedido, tanto al inicio del verano como del invierno, probablemente se equivocó pues su rutina está habituada a la versión pasada. Si se trata de uno de los tres errores que requieren retroceder, deberá volver para atrás y rezar correctamente. Empero si ya pasaron treinta días desde la modificación, ya se acostumbró al nuevo texto y lo más probable es que lo haya dicho correctamente por lo que no precisa volver a rezar.

A los efectos de evitar estas dudas que asiduamente nos hacen tener que rezar de nuevo, es bueno adquirir el hábito de repetir noventa veces la nueva mención el día del cambio, de tal manera que la memoria lo incorpore y así no se equivoque. Y aunque se le despierte la duda respecto de si dijo o no la mención correcta, por cuanto que ya acostumbró el habla repitiendo la nueva mención correctamente noventa veces, seguramente la recitó sin errores y no precisa volver para atrás (Shulján Aruj 114:8-9).

Por lo tanto, al llegar la noche del siete de Jeshvan, según la usanza sefaradí que cambia todo el texto de la novena bendición, la persona deberá acostumbrarse  a iniciarla correctamente, por lo que habrá de recitar noventa veces «Rofé Jolei Amó Israel, Barej Aleinu«. Según la usanza ashkenazí habrá de repetir noventa veces «Veet Kol Minei Tevuatá le Tová Veten Tal uMatar Librajá«. Al llegar al rezo de Musaf del primer día de Pesaj habrá de repetir noventa veces «Mejaié Metim Atá Rav Lehoshía Morid Hatal«. Al concluir la fiesta, antes de Arvit de Jol Hamoed, según la usanza sefaradí habrá de recitar «Rofé Jolei Amó Israel, Barjenu» y según la usanza ashkenazí recitará «Veet Kol Minei Tevuatá Letová Veten Berajá» (Mishná Berurá 114:40, Kaf HaJaím 60).

07. Fuera de Israel.

Los sabios establecieron que se demore o posponga el inicio de los pedidos por lluvia en Babilonia hasta los sesenta días de la temporada o «tekufá«, lo cual cae el cuatro o el cinco de diciembre. Esto se debe a que ese país cuenta con abundantes recursos hídricos suplidos por los ríos Éufrates y Tigris, por lo que no es necesario comenzar a pedir precipitaciones ni bien comienza el invierno. Todos los judíos que viven en las diásporas siguen a Babilonia y comienzan a pedir lluvias a los sesenta días de la temporada invernal (Shulján Aruj 117:1).

Los juristas debatieron respecto del caso de un habitante de la tierra de Israel que sale del país por varios meses. Unos opinan que debe pedir lluvias según la fecha habitual en Israel pues allí está su casa (Prí Jadash). Otros consideran que debe pedir según el país en el que se encuentra (Birjei Iosef). La mejor forma de cumplir con todas las opiniones es que en todo caso en el que se despiertan dudas, que pida por lluvias en la bendición de «Shomea Tefilá» (la décimo sexta) y no en la de «Birkat Hashanim» (novena).

En aquellos países que se necesitan lluvias en la primavera no habrán de continuar pidiendo por estas luego de Pesaj en la bendición de «Birkat Hashanim«, sino que su caso es considerado como el de individuos particulares, por lo que rezarán por las lluvias en la bendición de «Shomea Tefilá«, espacio natural para elevar pedidos personales (Shulján Aruj 117:2).

En los países que se encuentran al sur del Ecuador como por ejemplo Argentina, Brasil y Australia, se piden lluvias cuando es invierno en la tierra de Israel. Si bien esos meses corresponden al verano del hemisferio sur, dado que la tierra de Israel es la más importante del mundo, todos piden lluvias en su invierno.

Sin embargo, en los países en los que la lluvia de verano puede ser dañina no se sigue a la tierra de Israel,  a fin de no pedir algo que resulte una maldición para los lugareños. En este caso, en la novena bendición «Barej Aleinu«, recitarán la versión estival y en la décimo sexta «Shomea Tefilá» pedirán por lluvias. En este caso, en el invierno del hemisferio sur se pide lluvia para el país de residencia y en el invierno de la tierra de Israel se pide lluvia para ésta.

Quien viaja  desde la tierra de Israel o desde el hemisferio Norte para visitar el hemisferio Sur, aunque las lluvias en el país que se visita sean dañinas se continúa pidiendo de acuerdo al invierno Eretz-israeliano (Shearim Hametzuianim Bahalajá 19:3).

 

08. Qué hacer en caso de omisión de un rezo por olvido.

Quien por olvido o fuerza mayor omitió un rezo debe completarlo en el siguiente. Si se olvidó de rezar Shajarit podrá completar después del rezo de Minjá. Primero rezará Minjá y luego del último Kadish volverá a recitar la Amidá compensatoria por Shajarit. En caso de que la persona quiera recitar el rezo compensatorio junto con la repetición del oficiante podrá hacerlo, pero tendrá que interrumpir entre rezo y rezo el tiempo que se demora en caminar cuatro codos.

Quien se olvidó de rezar Minjá la puede completar después del rezo de Arvit. Luego del último Kadish del servicio de Arvit deberá recitar nuevamente la Amidá compensatoria por Minjá. En caso de que se olvidó de rezar Arvit la podrá completar luego del último Kadish de Shajarit, o podrá también completarla junto con la repetición del oficiante.

Quien por olvido omitió el rezo compensatorio posterior al que corresponde en el momento, puede a posteriori completarlo en todo el horario del mismo. Esto significa que si no efectuó el rezo compensatorio de Minjá inmediatamente después de Arvit, podrá a posteriori, completarlo hasta medianoche que es el límite a priori para el recitado de la plegaria nocturna. Hay juristas que opinan que, a posteriori, se podrá efectuar el rezo compensatorio de Minjá hasta el despuntar del alba. En el caso de quien no alcanzó a efectuar el rezo compensatorio de Arvit inmediatamente después de terminar Shajarit, podrá completarlo hasta el final de las cuatro horas de la mañana. Quien no efectúa el rezo compensatorio, por Shajarit inmediatamente después de Minjá, podrá a posteriori completarlo hasta el atardecer (bein hashemashot) (ver Mishná Berurá108:15, Kaf HaJaím 11). No se debe esperar hasta el final del horario apto para recitar el rezo compensatorio sino que se debe efectuar al momento de recordar su omisión para así no incrementar el lapso entre el rezo obligatorio que corresponde a  la hora y el compensatorio por el servicio pasado omitido. Inclusive si la persona se sentó a comer, ni bien recuerda la omisión habrá de interrumpir su ingesta y pararse a rezar (Mishná Berurá 108:10).

Es importante que el rezo compensatorio sea posterior al rezo obligatorio que se corresponde con su hora. Si alguien tuvo la intención de que el primer rezo sea el compensatorio y sólo el segundo el que corresponde a la hora, el primero no tuvo efecto como tashlumin y debe rezar una tercera vez para cumplir con la compensación. Por ejemplo, si se omitió por olvido Minjá de Shabat y al concluir el sábado en Arvit no recitó el formato correspondiente a la Havdalá «Atá Jonantanu» por pensar que se trata de la compensación por Minjá y en la segunda Amidá sí lo recitó, deberá volver a rezar el compensatorio por Minjá. Empero si se equivocó y olvidó recitar en la primer Amidá «Atá Jonanatanu» y en la segunda se recordó y lo dijo, dado que en el primer rezo tenía la intención de cumplir con el deber de recitar Arvit y en el segundo con la compensación por Minjá, se considera que cumplió con ambos servicios.

09. ¿Cuándo no se puede ya compensar un rezo omitido?

Nuestros sabios dispusieron la compensación solamente para el rezo inmediatamente contiguo, por lo tanto, quien no pudo rezar ni Shajarit ni Minjá, luego de Arvit habrá de rezar únicamente el compensatorio por Minjá. Si quiere, podrá luego rezar voluntariamente (nedavá) una Amidá por el servicio perdido de Shajarit (Shulján Aruj 108:4-5). Hoy día no se acostumbra a efectuar rezos voluntarios.

Quien se olvidó y omitió rezar Musaf, no podrá compensar ese servicio por cuanto que no se ofrendaban los sacrificios del mismo nombre salvo en el mero día. Asimismo, quien olvidó rezar Shajarit en un día en el que también se reza Musaf, si bien dijimos que se compensa con el rezo inmediatamente contiguo, Musaf no entra en el conteo y se debe compensar tras el rezo de Minjá.

Quien no efectuó alguno de los rezos premeditadamente, no podrá compensarlo. Los sabios de la Edad Media (rishonim) dijeron que si quiere puede rezar a título de rezo voluntario o nedavá (Shulján Aruj 108:7). Ya vimos que hoy día no se acostumbra a efectuar rezos voluntarios, ya que quien lo hace necesita estar seguro de que podrá concentrarse del inicio al final del rezo (Kaf HaJaím 108:31).

En el caso de quien no rezó Minjá o Arvit a pesar de que disponía del tiempo necesario, porque pensaba que una vez que concluya con su ocupación podría hacerlo y al final se le pasó el horario, no se lo considera como quien omite el rezo premeditadamente  y podrá compensarlo al final del siguiente servicio. Quien se sentó a la mesa pensando que tendría luego tiempo suficiente de rezar y se olvidó de hacerlo, si bien tenía prohibido sentarse a  comer antes de orar (ver arriba12:6-7, 24:6, 25:9), dado que no omitió el rezo, enfáticamente podrá compensarlo luego del siguiente servicio (Shulján Aruj 108:8). Quien estaba ocupado jugando, por ejemplo fútbol, y sobre la puesta del sol que es el final  del horario del rezo de la tarde lo llamaron para participar del servicio y la pasión deportiva le hizo decir «ya voy» pero siguió jugando y el tiempo de Minjá se pasó, no podrá compensarlo. Si bien de no mediar el juego la persona habría ido a rezar, dado que sabía que el horario se estaba pasando, se lo considera como quien rechaza enfáticamente asistir al servicio.

10. Otras reglas y situaciones dudosas.

Quien se olvidó de rezar Minjá en víspera de Shabat habrá de rezar Arvit de Shabat dos veces, la primera para cumplir con Arvit y la segunda para compensar por la Minjá perdida. Si bien la Amidá de Minjá original tenía dieciocho (diecinueve n. de t.) bendiciones, dado que fue compensada en Shabat, deberá guardar el formato del rezo sabático (Shulján Aruj 108:9).

En el caso de quien se olvidó de recitar «Iaalé Veiavó» en el servicio de Minjá de Rosh Jodesh no cumplió con su deber y si el día siguiente es el segundo de ese Rosh Jodesh o novilunio, es claro que tras rezar Arvit deberá hacerlo nuevamente como compensación de la Minjá y en ambos rezos deberá recitar «Iaalé Veiavó«. Empero si por la noche ya es un día común se despierta la duda. Por una parte el problema fue la omisión de «Iaalé Veiavó» en Minjá, entonces, ¿qué beneficio tendría rezar después de Arvit otra Amidá sin ese agregado? (Rabí Itzjak en las Tosafot). Por otra parte, en el rezo de Minjá no cumplió con su deber porque era Rosh Jodesh y omitió el agregado de «Iaalé Veiavó» pero a la hora de compensar rezó lo que correspondía a ese momento y por ende cumplió (Sabios de Provenza). En la práctica, se sentenció que la persona en cuestión debe rezar Arvit dos veces y debe previamente hacer la siguiente condición, si no debe compensar que se trate de un rezo voluntario (nedavá) en el cual no necesita formular ningún pedido especial que lo justifique.

Asimismo, quien se equivoca en Shabat y en vez rezar Minjá de ese día recitó la Minjá de los días de semana sin mencionar la santidad del día sábado, al concluir el Shabat deberá rezar dos veces Arvit de día de semana y condicionare que si no precisa compensar que sea esa una Amidá voluntaria (Shulján Aruj 108:11).

En caso de que Rosh Jodesh cae en viernes y la persona olvidó rezar «Iaalé Veiavó» en Minjá, si en Shabat ya no se menciona este agregado no habrá de rezar una Amidá compensatoria después de Arvit. Esto se debe a que no se puede establecer la condición de que si no precisa compensar que sea esa una Amidá voluntaria, pues no se recitan este tipo de rezos el día sábado (Mishná Berurá 108:36, Kaf HaJaím 55).

 

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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