01. Bendiciones de agradecimiento.

Nuestros sabios instituyeron numerosas oraciones para recitar ni bien nos levantamos cada mañana, para así agradecer al Creador por el bien que nos dispensa a diario. El Talmud Babilonio nos dice (Tratado de Berajot 60(B)) que al despertarnos por la mañana debemos agradecer a D´s y decir: «D´s mío, el alma que me otorgaste es pura, Tú la creaste… Bendito eres Tú que devuelves las almas a los cuerpos muertos»; al escuchar el canto del gallo que anuncia una nueva jornada debemos recitar: «Bendito eres Tú D´s nuestro Rey del universo que diste al gallo discernimiento para diferenciar el día de la noche»; al abrir los ojos debemos recitar: «que da visión a los ciegos»; al tensar nuestras extremidades e incorporarnos, sentándonos sobre la cama tras habernos liberado de las amarras del sueño recitamos: «que libera a los prisioneros»; al vestirnos recitamos el agradecimiento por «que viste a los desnudos»; al ponernos de pie agradecemos porque D´s «yergue a los encorvados»; al apoyar nuestros pies sobre el suelo agradecemos a D´s que «establece la tierra sobre las aguas»; al calzar nuestros zapatos agradecemos a D´s por «haberme provisto de todas mis necesidades»; al comenzar a caminar debemos agradecer a D´s porque «dispone el andar del hombre»; al ajustar el cinturón alrededor de la cintura debemos recitar: «que ciñe al pueblo de Israel con Su poder»: al cubrirnos la cabeza debemos agradecer porque D´s «corona al pueblo de Israel con Su gloria»; al lavarnos las manos debemos recitar «que nos ordenaste el lavado de manos (al netilat iadaim)» y tras lavarnos la cara debemos agradecer porque D´s «retira la pesadez del sueño de mis ojos» etc.

La rutina diaria de la vida tiende a hacer perder al hombre su sensibilidad para con todas las bondades que D´s le prodiga y en virtud de esa falta de agradecimiento, las bendiciones recibidas no lo hacen feliz, tornándose así su vida en monótona y vacía. Es así que comienza a buscar todo tipo de nuevas y negativas sensaciones y se deja llevar tras satisfacciones temporales que disipen ese dolor existencial. A los efectos de no ser desagradecidos, nuestros sabios de bendita memoria, instituyeron las bendiciones matinales por medio de las cuales le agradecemos a nuestro Creador por todas las grandes y pequeñas cosas que hacen posible nuestra vida en el mundo. Mediante la conciencia y el agradecimiento a D´s por el bien recibido, tenemos el mérito de contemplar el mundo desde una perspectiva valiosa y completa, aprendemos que cada detalle de nuestra vida posee un valor Divino intrínseco y se despierta en nosotros la voluntad de actuar correctamente en la nueva jornada.

Las mujeres están preceptuadas de recitar las bendiciones matinales al igual que los hombres para así agradecer al Creador por las bondades que se renuevan a diario.

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