02. Que me creó conforme a Su voluntad.

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Nuestros sabios dispusieron que en el marco de las bendiciones matinales se reciten tres de especial agradecimiento que son: «que no me hizo gentil», «que no me hizo siervo» y la tercera «que no me hizo mujer». Las mujeres recitan «que me hizo conforme a Su voluntad»

La bendición especial de las mujeres tiene dos interpretaciones. La primera sostiene que la bendición implica una justificación de la justicia Divina ante el adverso designio de la condición femenina y a pesar de que las mujeres recibieron menos mandamientos para cumplir, alaban a D´s con la convicción de que todo es para bien y recitan «que me hizo conforme a Su voluntad» (Tur Oraj Jaím 46:4). Por otra parte, otros comentaristas interpretan que en esta precisa bendición se manifiesta la cualidad excelsa de la mujer por sobre el hombre, y que justamente ella fue creada «conforme a Su voluntad».

El hecho de que las mujeres tienen menos preceptos para cumplir se debe a que naturalmente son más completas y por ende requieren de menos acciones correctivas. Esta diferencia entre los géneros en favor del sexo femenino se manifiesta en el hecho de que el hombre fue creado a partir del polvo de la tierra, mientras que la mujer fue creada a partir de un material más depurado, la costilla o costado del hombre. Esto implica que la mujer expresa un desarrollo adicional por sobre el nivel del hombre (Sijot Haratzia Bereshit pág. 77-78, Shemot pág. 380, Olat Reaiá I pág. 71-72).

No es mera casualidad que la interpretación simple le da preferencia a los hombres, mientras que la más profunda le da preferencia a las mujeres. Esto se debe a que en una mirada superficial, los hombres aparentan tener un mayor grado de elevación mientras que para percibir la elevación femenina es necesario mirar en profundidad. Por lo tanto, el recato (tzniut) pone énfasis en la cualidad o virtud interior que es más importante en la mujer (ver arriba 3:6-7).

En la práctica, las mujeres ashkenazíes acostumbran a recitar «Baruj Atá Hashem Eloheinu Melej Haolam Sheasani Kirtzonó», mientras que la mayoría de las mujeres sefaradíes acostumbran a recitar la bendición sin pronunciar el Nombre Divino (HaShem) ni Su reino (Melej Haolam) y dicen solamente «Baruj Sheasani Kirtzonó». Si bien el Shulján Aruj (46:4) sentenció que esta bendición se recite con Nombre Divino y Su reino, de todas maneras la mayoría de las mujeres sefaradíes acostumbró siempre a recitarla sin estos agregados por temor a que se trate de una bendición en vano ya que no es mencionada en el Talmud (Kaf HaJaím 46:41).

En el caso de las bendiciones de agradecimiento por no haber sido creado gentil o siervo, «Shelo Asani Goi» y «Shelo Asani Aved», las mujeres sefaradíes sustituyen «Goi» por «Goiá» y «Aved» por «Shifjá» mientras que las mujeres ashkenazíes pronuncian la bendición con igual redacción que la de los hombres ya que las palabras «Goi» y «Aved» incluyen a ambos géneros.

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