13. Errores, olvidos y menciones.

01. Omisión o error durante el rezo.

Cuando los sabios de la Gran Asamblea redactaron la Amidá lo hicieron como una sola unidad que incluye las principales peticiones y le dieron mucha importancia al orden de las bendiciones, el cual se apoya en la secuencia de los versículos (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 17(B), Shulján Aruj 119:3). Por tanto, si la mujer salteó una de las bendiciones de la Amidá no cumplió con el precepto de la plegaria. Aun si modificó el orden secuencial de las bendiciones –a pesar de que las haya dicho efectivamente- no cumplió con sui obligación.

Si alguien se equivocó en una de las bendiciones de modo tal que modificó el sentido de la redacción original, se salteó su final o dijo algo improcedente como por ejemplo pedir lluvias en el verano, se considera que omitió la bendición en cuestión (Beur Halajá 119:3). Asimismo, si olvidó recitar «Iaalé Veiavó» en Rosh Jodesh o días festivos deberá volver a rezar e incluirlo.

Todas estas reglas son iguales tanto para hombres como para mujeres de modo tal que en todo pasaje que un hombre debe volver a rezar también la mujer deberá hacerlo. En cada oportunidad que un hombre debe repetir una bendición que recitó erradamente la mujer también debe hacerlo (tal como se verá en la siguiente halajá). En caso de que una mujer haya rezado una oración a la que no estaba obligada, por ejemplo si ella acostumbra a rezar a diario únicamente Shajarit y ese preciso día decidió agregar  Minjá y se equivocó en alguna de sus partes debe repetirla sin error. En el caso que acostumbra  a diario rezar Shajarit y Minjá y ese día agregó el rezo de Arvit y se equivocó debe repetir la Amidá sin error. Esto se debe a que como ya comenzó a rezar debe hacerlo de acuerdo a las directivas de los sabios y si alteró la redacción de éstos deberá repetir y corregir.

02. Error e interrupción en medio de la Amidá.

Si una mujer se recuerda en medio de la Amidá que se salteó o equivocó en una de las trece bendiciones intermedias debe regresar a la bendición en cuestión y de allí continuar rezando según el orden estipulado. Si bien está repitiendo bendiciones ya recitadas, dado que todo lo recitado posteriormente al error u omisión no fue de acuerdo al orden correcto se considera como si no lo hubiera dicho y debe volver a recitarlas según el orden adecuado (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 34(A) según la interpretación de Rashbam, Shulján Aruj 119:3).

Si alguien se salteó o se equivocó en una de las tres primeras o tres últimas bendiciones de la Amidá, si ya había concluido de pronunciar esa bendición, o bien la había salteado habiendo comenzado con la siguiente, deberá volver al inicio de las mismas. Esto se debe a que tanto las tres primeras bendiciones como las tres últimas se ocupan de un mismo tema (ver arriba 12:9) por lo que se consideran como una sola unidad. Por lo tanto, quien se equivoca en una de estas es como si hubiese errado en todas las tres y debe retornar al inicio de las mismas (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 34(A), Ramá 114:6 y un ejemplo de esta regla a continuación en la halajá 8).

Si la persona ya terminó la Amidá y recuerda haberse salteado algún pasaje de la misma, deberá volver a rezar. Incluso si aún no retrocedió los tres pasos finales, pero ya concluyó la sección de las súplicas finales y está por retroceder, debe volver a comenzar a rezar (Shulján Aruj 117:5).

Si alguien interrumpió brevemente en medio de la Amidá, tanto sea mediante la palabra o silenciosamente, si esta interrupción fue breve habrá de continuar desde donde se detuvo. Pero si la interrupción fue extensa, esto es, equivalente al tiempo que lleva recitar todo el rezo de principio a fin, deberá volver al inicio de la Amidá. Hay quienes opinan que no hay diferencia si la interrupción se debió a una razón de fuerza mayor o voluntaria, lo que define es el lapso que esta interrupción demoró y como equivale al tiempo que lleva recitar todo el rezo, habrá  de volver al principio (Shulján Aruj 104:5 y esta es la usanza de los sefaradíes). Otros juristas opinan que solamente si la interrupción se debe a una razón de fuerza mayor deberá reiniciar, empero si la interrupción fue voluntaria y habiendo sido prolongada, vuelve a rezar desde el sitio donde anteriormente se detuvo (Ramá 65:1, Mishná Berurá 104:16 y esta es la usanza de los ashkenazíes).

Más adelante (14:1-2) se explicará en virtud de cuál necesidad se permite interrumpir el rezo.

03.  Agregados especiales en virtud de la fecha.

En días especiales se agregan al rezo pasajes específicos vinculados a la fecha. Hay algunos agregados cuya omisión por olvido impide que  se cumpla con el deber de rezar, otros, a priori, es necesario recitarlos, mas a posteriori si se omitieron se cumplió igualmente con el precepto de orar.

Durante los días intermedios de Pesaj y Sucot –Jol HaMoed- en la bendición de «Retzé» se agrega «Iaalé Veiavó» y si este pasaje fue omitido y concluyó el rezo, debe volver a rezar. Si aún no concluyó el rezo se retorna a «Retzé«, se recita «Iaalé Veiavó» y se continúa desde allí normalmente hasta el final de la Amidá. En Rosh Jodesh se agrega también «Iaalé Veiavó» y en caso de ser omitido en Shajarit o Minjá deberá volver a rezar. Si la omisión ocurre en Arvit de Rosh Jodesh no es necesario hacerlo ya que en el tiempo en que se consagraba el novilunio mediante observación por parte de testigos, este no tenía lugar en la noche por lo que a la hora de Arvit todavía no recaía la santidad del nuevo mes (Shulján Aruj 422:1).

El sábado por la noche, al concluir el Shabat, en la cuarta bendición de la Amidá «Atá Jonén» se agrega una havdalá o separación entre lo sacro y lo profano y si es omitida no es necesario volver a rezar, pues más tarde laorante habrá de cumplir con su deber de realizar la havdalá sobre una copa de vino (Shulján Aruj 294:1).

En Jánuca y en Purim se agrega «Al Hanisim» en la décimo octava bendición, la del agradecimiento, y si se omite por olvido no se vuelve a rezar pues se trata de fiestas de origen rabínico, y por ende su olvido no impide que se cumpla con el deber de rezar (Shulján Aruj 682:1).

En los días de ayunos públicos, al rezar en voz baja se agrega el pasaje de «Anenu» en la bendición número dieciséis «Shomea Tefilá«. Según la tradición ashkenazí este agregado se recita sólo en Minjá (Ramá 565:3). Según la tradición mayoritaria de los sefaradíes este pasaje se agrega a lo largo de todo el ayuno: el nueve de Av en Arvit, Shajarit y Minjá; en los demás ayunos en Shajarit y Minjá (Kaf HaJaím 565:17). Hay quienes acostumbran agregar «Anenu» en Arvit en todos los ayunos (Rav Rokaj, Maharitz). Según todas las usanzas y costumbres, quien omite por olvido el recitado del «Anenu» no debe volver a rezar.

En los Diez días de Retorno (entre Rosh Hashaná y Kipur n. de t.) que son una temporada de rigor y juicio en la cual se revela Su Reinado sobre el mundo, se finaliza la tercera bendición de la Amidá con las palabras «HaMelej HaKadosh» (El Rey Santo) y en la número once «Hashiva Shofteinu» se finaliza con las palabras «HaMelej Hamishpat«. En caso de error en la tercera bendición, esto es, si dijo «HaE-l HaKadosh» en vez de «HaMelej HaKadosh» y no se corrigió en el momento mismo del recitado, deberá volver al inicio del rezo. Esto se debe a lo que vimos anteriormente en cuanto a que las tres primeras bendiciones representan una misma unidad, por lo que el error en una implica repetirlas todas. Quien se equivoca en la bendición de «Hashiva Shofteinu» y la finaliza como durante todo el año con las palabras «Melej Ohev Tzedaká Umishpat» y no se corrigió mientras la recitaba, según la tradición ashkenazí y parte de los sefaradíes, a posteriori, igualmente cumplió con su deber ya que en esta versión que se recita todo el año aparece la palabra «Melej» (Rey) (Ramá 118:1, Ben Ish Jai Nitzavim 19, Kaf HaJaím 1).

Según la usanza de parte de los sefaradíes, en este caso la persona no cumplió con su deber dado que no recitó la variante especialmente redactada para los Días Solemnes o de Retorno (entre Rosh Hashaná y Kipur). Si la persona en cuestión aún no terminó de rezar habrá de volver al inicio de la bendición «Hashiva Shofteinu«, la ha de finalizar correctamente y seguirá hasta el final del rezo. Si ya terminó de rezar deberá volver a hacerlo y pondrá como condición que si no debía volver a rezar, su plegaria deberá ser considerada como un rezo extra o voluntario (nedavá) (Shulján Aruj 118:1, Iejavé Daat 1:57).

En los Diez Días de Retorno («Aseret iemei teshuvá«) se introducen cuatro agregados a la Amidá: «Zojrenu«, «Mi Jamoja«, «Ujtov» y «Besefer Jaim«. En caso de que la orante los omita por olvido no debe volver a rezar (Shulján Aruj 582:5).

04. Rezo voluntario (nedavá)

Vimos anteriormente (arriba 1:7) que nuestros sabios establecieron tres rezos diarios, el de Shajarit que se corresponde con el sacrificio permanente de la mañana, el de Minjá que se corresponde con el de la tarde y el de Arvit que se corresponde con la quema nocturna de los órganos y sebos restantes sobre el altar del Santuario (ver arriba 2:2-5, vimos cuáles eran los deberes de la mujer). Así como en los días del Templo todo individuo que así lo desease podía ofrendar un sacrificio extra de carácter voluntario (nedavá) de la misma manera hoy toda mujer puede rezar una Amidá voluntaria.

Tal como enseñó Rabí Iojanán: «Ojalá que el hombre rezase todo el día» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 21(A)). A los efectos de que quede claro que se trata de un rezo voluntario, la persona debe agregar a la plegaria un pedido personal específico. Así como no se podía en días del Templo ofrendar un sacrificio de Musaf voluntario no se puede hoy día rezar Musaf como nedavá; y así como no se podía ofrendar sacrificios voluntarios en Shabat y en días festivos, hoy día no se puede rezar en ellos una Amidá voluntaria en ese día (Shulján Aruj 107:1-2).

Toda aquella mujer que quiera rezar una Amidá voluntaria debe conocerse bien a sí misma y saber que es cuidadosa y capaz de concentrarse en la misma de principio a fin. Empero si no puede concentrarse adecuadamente  es mejor que no rece dicha plegaria (Shulján Aruj 107:4).

Es comúnmente aceptado entre los juristas que hoy en día, no logramos alcanzar la intencionalidad debida,  por lo que no llevamos a cabo rezos voluntarios. Sin embargo, si una mujer quiere rezar Arvit aunque esté exenta de hacerlo, no se le considera un rezo voluntario  y por lo tanto aunque no consiga concentrarse a lo largo de todo el rezo, si así lo quiere podrá rezar Arvit y será recompensada por ello.

05. En caso de dudas.

Una mujer que acostumbra a rezar diariamente Shajarit o Minjá o ambas y un día se le despierta la duda si rezó la plegaria que acostumbra a rezar, mientras no haya pasado el horario del rezo en cuestión  que vuelva a rezar para salir de dudas. En este caso la mujer ha de hacer para sus adentros la siguiente condición: si ya recé, que sea esta una Amidá voluntaria y si no que sea la obligatoria que me faltaba. Asimismo no necesitará incluir algún pedido especial específico pues la innovación radica en el hecho de salir de duda. Y si bien hoy en día no solemos realizar rezos opcionales en el caso de la necesidad de salir de una duda, los podremos hacer. Si en medio de la Amidá la mujer recuerda que ya rezó, dado que al principio hizo una condición de que si ya había orado esta sería una plegaria voluntaria, que continúe orando en este régimen hasta el final, agregando un pedido personal específico que refuerce el carácter voluntario del rezo.

Quien piensa que aún no rezó y comenzó a hacerlo a conciencia de que estaba cumpliendo con su deber, y en medio de la Amidá recuerda que ya oró, que se detenga de inmediato. En este caso no podrá continuar rezando bajo el esquema de rezo de carácter voluntario pues así como no habían sacrificios que eran mitad obligatorios y mitad opcionales, de la misma manera no hay rezos que sean al principio obligatorios y finalicen siendo voluntarios (Shulján Aruj 107:1).

En el caso de quien se duerma en medio de su rezo, al punto de que no está segura en qué bendición se encuentra, por ejemplo, duda si va por la sexta o la décima, la mayoría de los juristas opina que para salir de toda incertidumbre es mejor que vuelva a la sexta y siga rezando desde allí (Según la opinión mayoritaria de los juristas tal como aparece en Peninei Halajá Tefilá 18).

06. Qué hacer en caso de omisión de un rezo por olvido.

La mujer que acostumbra un rezo al día y no alcanzó a hacerlo hasta el mediodía y se le pasó el horario de Shajarit (tal como se explicó arriba 8:1), que espere media hora y rece Minjá. Si no alcanzó a rezar Minjá y se puso el sol, que rece Arvit.

Quien acostumbra a rezar diariamente Shajarit y Minjá recae sobre ella la regla de los rezos compensatorios («Tefilat Tashlumín») por lo que si se olvidó de rezar Shajarit que rece Minjá dos veces, la primera para cumplir con el deber de Minjá y la segunda para compensar el Shajarit perdido.

Si se olvidó de rezar Minjá y acostumbra a rezar Arvit que complete Minjá tras rezar Arvit. Si no acostumbra a rezar Arvit, de así quererlo podrá rezar Arvit para posteriormente recitar un rezo suplementario compensatorio por Minjá. Empero no está obligada a hacerlo ya que como no acostumbra a rezar Arvit no tiene necesidad de alterar su costumbre, y como no ha de rezar Arvit no necesita recitar un rezo compensatorio por Minjá. Después del rezo de Shajarit es claro que no podrá completar el de Minjá, ya que nuestros sabios dispusieron que el rezo compensatorio sea únicamente por el inmediatamente anterior, empero si ya pasó el horario del rezo posterior al perdido no se puede ya completar (Peninei Halajá Tefilá 18:9).

En el caso de una mujer que haya olvidado rezar Minjá en víspera de Shabat y quiere completarla después de Arvit de Shabat, debe recitar este último rezo nuevamente (Peninei Halajá Tefilá 18:10).

Es importante que el rezo compensatorio sea posterior al rezo obligatorio que se corresponde con su hora. Si alguien tuvo la intención de que el primer rezo sea el compensatorio y sólo el segundo el que corresponde a la hora, el primero no tuvo efecto como tashlumin y debe rezar una tercera vez para cumplir con la plegaria compensatoria (ídem 18:8).

Entre el rezo obligatorio y el compensatorio se debe esperar el lapso que se demora en dar cuatro pasos. A posteriori, aquella mujer que necesitaba compensar el rezo de Shajarit y olvidó hacerlo inmediatamente después de rezar Minjá, mientras no haya pasado el horario de este último rezo y por ende no se haya puesto el sol podrá rezar tashlumín por Shajarit (ídem).

El rezo de Musaf carece de tashlumín  ya que este tipo de ofrendas no se sacrificaba sino durante el mismo día. Por lo tanto, quien se olvidó de rezar Shajarit en un día en el que también se reza Musaf, no necesita rezar la primera tras la segunda sino únicamente después de Minjá (ídem 18:9)

El rezo compensatorio o tashlumín fue establecido para el caso de aquella mujer que no rezó por razones de fuerza mayor o por descuido. Sin embargo quien no rezó intencionalmente no puede compensar la plegaria perdida (ídem).

La mención y el pedido de lluvias.

07. La mención y el pedido de lluvias.

Durante la temporada invernal mencionamos la lluvia en dos oportunidades durante la Amidá: al inicio  como alabanza a D´s que la hace descender, y luego al pedirle que nos bendiga con rocío y precipitaciones.

En la segunda bendición que es la de la resurrección de los muertos («Mejaié Metim«), alabamos a D´s porque «Hace soplar el viento y descender las lluvias». Nuestros sabios ordenaron mencionar las lluvias en esta bendición, la de la resurrección de los muertos, porque ellas traen vida al mundo.

En la novena bendición que es la de los años («Birkat Hashaním«), pedimos por la lluvia. Según la usanza sefaradí, la redacción de esta bendición cambia por completo entre invierno y verano. En el invierno esta inicia con las palabras «Barej Aleinu» mientras que en el verano lo hace con las palabras «Barjenu HaShem Eloh-einu«. De acuerdo a la usanza ashkenazí, la redacción de esta bendición es idéntica todo el año con la única diferencia que en invierno se dice «Veten Tal Umatar» mientras que en verano se dice «Veten Berajá» (la versión yemenita es diferente mas la regla halájica es igual).

Si bien tanto la mención de las lluvias como su pedido se recitan en invierno, hay una diferencia entre ambos ya que la mención se realiza en tiempos en los que corresponde que llueva mientras que el pedido se realiza a partir del momento en que queremos –concretamente- que esto ocurra.

El tiempo cuando comenzamos a mencionar las lluvias ocurre en la fiesta de «Sheminí Atzeret«. En realidad cabría mencionar las lluvias desde el inicio de la fiesta de Sucot que es ya temporada apropiada para ello, pero las precipitaciones durante esta fiesta son consideradas una maldición pues impiden el cumplimiento del precepto de habitar las cabañas durante siete días. Por lo tanto, no se menciona la lluvia en Sucot. Los sabios establecieron que se comience a mencionar la lluvia a partir del servicio de Musaf de Sheminí Atzeret, pues toda la congregación se encuentra en la sinagoga y se puede anunciar a todos que lo hagan. No ocurre lo mismo con la plegaria de Arvit, ya que no todos llegan a ella, y antes de Shajarit tampoco se pueden anunciar las lluvias, por la regla que impide interrumpir entre la redención y el rezo de la Amidá (Beit Iosef y Shulján Aruj, Oraj Jaím 114:1-2).

Los sabios difirieron el pedido por lluvias por quince días hasta la noche del día siete del mes de Marjeshván. Esto se debe a que para entonces el último de los peregrinos que llegó desde el rio Éufrates a Eretz Israel alcance a retornar a su hogar sin que le haya caído lluvia en su camino (Shulján Aruj 117:1). Esta costumbre no se anuló tras la destrucción del Templo, pues toda tradición que nos recuerda los gloriosos días en que éste estaba en pie es cara a nuestros corazones y no deseamos derogarla. Solamente una vez que el Templo sea reconstruido (pronto en nuestros días) el Sanhedrín podrá decidir si cambiar la fecha de inicio del pedido de lluvias tomando en cuenta los medios de transporte actuales.

Se continúa mencionando las lluvias hasta la plegaria de Shajarit del primer día de Pesaj y se efectúa el cambio de mención en el servicio de Musaf, cuando se alaba a D´s por hacer caer rocío. Respecto del pedido de lluvias, como este se realiza solamente en días hábiles, la última vez que se efectúa es en el servicio de Minjá de víspera de Pesaj.

08. Qué ocurre en caso de error en la mención de las lluvias y su pedido.

Quien por error menciona lluvias en el verano, dado que en esa temporada la lluvia no implica una alabanza a D´s, deberá volver atrás y corregir. Si todavía no concluyó la segunda bendición, debe retroceder y recitar «Morid Hatal» como corresponde decir en los días estivales. Si ya la finalizó, dado que las tres primeras bendiciones son consideradas una misma unidad, debe volver a comenzar todo el rezo para hacer la mención correctamente (Shulján Aruj 114:4).

En el caso de quien se equivocó y no mencionó lluvia en el invierno sino que mencionó rocío, dado que este es en cierto grado una alabanza vinculada al agua, no es necesario volver atrás. Empero si tampoco mencionó el rocío, dado que omitió una alabanza tan importante, debe volver atrás (Shulján Aruj 114:5).

En el caso de quien se equivoca y pide lluvia en el verano, dado que se trata de un pedido inoportuno para la estación, ha malogrado la bendición «por los años», por lo que deberá volver hacia atrás y corregir. Por lo tanto, si la persona todavía no terminó de rezar habrá de volver a la bendición «por los años» –»Birkat Hashaním«- para recitarla correctamente y desde allí continuará hasta el final de la Amidá. Si la persona ya terminó de rezar y cae en la cuenta del error, deberá volver a rezar desde el inicio (Shulján Aruj 117:3).

En el caso de quien se equivoca y no pide por lluvias en el invierno, si todavía no llegó a la bendición de «Shomea Tefilá» (la décimo sexta) en la que está permitido agregar cualquier petición, que pida allí por las lluvias y corrija así su error. Empero si ya se pasó de esta bendición,  perdió el sitio para corregir su error y debe retroceder hasta la novena y desde allí continuar con el rezo hasta su finalización. Si la persona en cuestión ya terminó la Amidá y está a punto de retroceder los tres pasos, dado que no pidió por lluvias su rezo está incompleto y debe repetirlo en su completitud (Shulján Aruj 117:4-5).

09. Cómo evitar errores.

El error más común a la hora de rezar es en la mención de las lluvias o su pedido, pues cada seis meses varía el texto a recitar. Dado que durante seis meses la persona se acostumbra a recitar un texto determinado, la rutina del lenguaje  lleva a que la persona diga aquello a lo que se habituó. Tal como ya estudiamos, tres de los cuatro errores posibles requieren repetir el rezo (en todos los errores relativos al pedido de lluvias se vuelve a repetir y en uno de los errores de la mención de las lluvias también. Se repite en los siguientes casos: 1) Si pidió lluvia en el verano, 2) No pidió lluvia en invierno, 3) Mencionó lluvias en verano. No se repite si se olvidó de mencionar lluvias en el invierno y solamente mencionó el rocío).

Quien está en la duda de si recitó o no correctamente, si no pasaron treinta días desde el último cambio de la mención o pedido, tanto al inicio del verano como del invierno, probablemente se equivocó pues su rutina está habituada a la versión pasada. Si se trata de uno de los tres errores que requieren retroceder, deberá volver para atrás y rezar correctamente. Empero si ya pasaron treinta días desde la modificación, de seguro que ya se acostumbró al nuevo texto y lo más probable es que lo haya dicho correctamente por lo que no precisa volver a rezar.

A los efectos de evitar estas dudas que asiduamente nos hacen tener que rezar de nuevo, es bueno, el día del cambio, adquirir el hábito de repetir noventa veces la nueva mención de tal manera que la memoria lo incorpore y así no se equivoque. Y aunque se le despierte la duda respecto de si dijo o no la mención correcta, por cuanto que ya acostumbró el habla repitiendo la nueva mención correctamente noventa veces, seguramente la recitó sin errores y no precisa volver atrás (Shulján Aruj 114:8-9, Peninei Halajá Tefilá 18).

Por lo tanto, al llegar la noche del siete de MarJeshvan, según la usanza sefaradí que cambia todo el texto de la novena bendición, la persona deberá acostumbrarse  a iniciarla correctamente por lo que habrá de recitar noventa veces «Rofé Jolei Amó Israel, Barej Aleinu«. Según la usanza ashkenazí habrá de repetir noventa veces «Veet Kol Minei Tevuatá le Tová Veten Tal uMatar Librajá«. Al llegar al rezo de Musaf del primer día de Pesaj habrá de repetir noventa veces «Mejaié Metim Atá Rav Lehoshía Morid Hatal«. Al concluir la fiesta, antes de Arvit de Jol Hamoed, según la usanza sefaradí habrá de recitar «Rofé Jolei Amó Israel, Barjenu» y según la usanza ashkenazí recitará «Veet Kol Minei Tevuatá Letová Veten Berajá» (Mishná Berurá 114:40, Kaf HaJaím 60). De esta manera se acostumbrará su lenguaje al nuevo pedido o mención y si luego le entran dudas si lo dijo correctamente no precisa volver a repetir.

10. Fuera de Israel.

Los sabios establecieron que se demore o posponga el inicio de los pedidos por lluvia en Babilonia hasta los sesenta días de la temporada o «tekufá«, lo cual acaece el cuatro o el cinco de diciembre. Esto se debe a que ese país cuenta con abundantes recursos hídricos suplidos por los ríos Éufrates y Tigris, por lo que no es necesario comenzar a pedir precipitaciones ni bien comienza el invierno. Todos los judíos que viven en las diásporas siguen a Babilonia y comienzan a pedir lluvias a los sesenta días de la temporada invernal (Shulján Aruj 117:1).

En el caso de una habitante de la tierra de Israel que sale del país por varios meses: algunos juristas  opinan que debe pedir lluvias según la fecha habitual en Israel pues allí está su casa (Prí Jadash). Otros consideran que debe pedir según la costumbre del país en el que se encuentra (Birjei Iosef). La mejor forma de cumplir con todas las opiniones es, que en todo caso en el que se despiertan dudas, que pida por lluvias en la bendición de «Shomea Tefilá» (la décimo sexta) y no en la (novena) de «Birkat Hashanim» (Peninei Halajá Tefilá 18:6).

. En aquellos países que se necesitan lluvias en la primavera no habrán de continuar pidiendo por éstas luego de Pesaj en la bendición de «Birkat Hashanim«, sino que su caso es considerado como el de individuos particulares, por lo que rezarán por las lluvias en la bendición de «Shomea Tefilá«, espacio natural para elevar pedidos personales (Shulján Aruj 117:2 y si se equivocó ver en Peninei Halajá 18).

En los países que se encuentran al sur de la línea del Ecuador, por ejemplo Argentina, Brasil y Australia, se piden lluvias cuando es el invierno de la tierra de Israel. Si bien esos meses corresponden al verano del hemisferio sur, dado que la tierra de Israel es la más importante del mundo, todos van según ésta y piden lluvias en su invierno. Si necesitan pedir lluvias para sí mismos podrán hacerlo en la bendición «Shomea Tefilá«.

Sin embargo, en los países en los que la lluvia de verano puede ser dañina no se sigue a la tierra de Israel,  a fin de no pedir algo que resulte una maldición para los lugareños. En ese caso en la novena bendición «Barej Aleinu» recitarán la versión estival y en la décimo sexta «Shomea Tefilá» pedirán por lluvias. En este caso, en el invierno del hemisferio sur se pide lluvia para el país de residencia y en el invierno de la tierra de Israel se pide lluvia para ésta.

Quien viaja  desde la tierra de Israel o desde el hemisferio Norte para visitar el hemisferio Sur, aunque las lluvias en el país que visita sean dañinas se continúa pidiendo de acuerdo al invierno Eretz-israelí (Shearim Hametzuianim Bahalajá 19:3).

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