16. Las bendiciones del recitado del «Shemá»

01. Su significado.

Nuestros sabios instituyeron que recitemos dos bendiciones antes y una después del  «Shemá» de Shajarit (Mishná Berajot 11:1). Estas bendiciones son un complemento y un agregado al recitado del «Shemá» e incluyen alabanza y agradecimiento a D´s por haber creado el mundo y dirigirlo.

En el recitado del «Shemá» decimos que D´s es Uno, esto significa que es el Único que conforma y da existencia al mundo, no habiendo otro fuera de Él. En la primera bendición ampliamos este principio y junto a la alabanza por la luz que se renueva a diario, loamos al Creador por «renovar la creación cada día». A los efectos de enfatizar su unicidad, junto a la alabanza por haber creado la luz, recordamos también que Él creó la oscuridad. Por las noches, en la bendición paralela a la matutina, esto es, la que precede al «Shemá» nocturno, junto a la alabanza por hacer «caer las noches» agregamos un recordatorio de que «crea el día y la noche». Vemos entonces que el fundamento de la fe en la unicidad de D´s que se manifiesta en la lectura del «Shemá«, se ve contenido y ampliado en esta primera bendición.

El hecho de que el recitado comienza con las palabras «Escucha Israel», implica que la idea de la unicidad se revela al mundo mediante el pueblo judío que fue creado a estos efectos. Esta idea es ampliada en la segunda bendición, en la que le agradecemos a D´s por su amor hacia nosotros, por la Torá que nos otorgó y rezamos para tener el mérito de entender la Torá y cumplirla con amor, para de esta forma dar a revelar Su nombre en el mundo.

«El Eterno nuestro D´s» implica que Él es Todopoderoso y gobierna el mundo conforme a Su voluntad. Su dominio sobre todas las fuerzas y componentes del universo fue revelado de manera contundente durante la salida de Egipto, la cual mencionamos al final del recitado del «Shemá«. En la tercera bendición ampliamos esta idea aún más y alabamos al Creador porque «Tú eres el primero y Tú eres el último y fuera de Ti no tenemos otro Rey, Redentor y Libertador. En verdad Tú nos redimiste de Egipto…». Recordamos la muerte de los primogénitos y la apertura del Mar Rojo, finalizando con «Bendito Eres Tú que ha redimido a Israel».

Vemos entonces que las tres bendiciones son una continuación y una ampliación de los fundamentos de la fe del recitado del «Shemá«.

Si bien el orden instituido por los sabios para el rezo implica recitar el «Shemá» junto con sus bendiciones, éstas no son condición necesaria para cumplir con el precepto de su recitado. Asimismo, quien recitó las bendiciones pero no el «Shemá» cumplió únicamente  con el deber de recitarlas.

Si recitó solamente una de las bendiciones cumplió con el deber específico de decirla, ya que el recitado de las mismas no representa un impedimento y  no se requiere recitarlas todas como condición de validez para cada una por separado. En esta línea de pensamiento, se deduce que tampoco el orden del recitado es condición para el cumplimiento, de modo tal que quien se equivocó y recitó la segunda antes que la primera igualmente cumplió con su deber. Empero, a priori se deben recitar conjuntamente y en el orden dispuesto por nuestros sabios.

02. La conexión entre los cánticos de alabanza y las bendiciones del recitado del «Shemá».

Una vez finalizados los cánticos de alabanza y la bendición de «Ishtabaj» el oficiante recita medio Kadish. Como es sabido, el Kadish tiene una gran  importancia y nuestros sabios elogiaron a quienes responden Amén con gran intención (kavaná) en su transcurso (ver 23:6). Los sabios instituyeron recitarlo al finalizar y así sellar cada sección del rezo con una mayor santidad y desde ese nivel continuar con la próxima fase del servicio. Ese medio Kadish separa entre los cánticos de alabanza (que se corresponden con el mundo de  la formación- olám haietzirá) y el recitado del «Shemá» y sus bendiciones (que equivalen al mundo de la creación – olám habriá).

No se puede interrumpir hablando entre los cánticos de alabanza y el recitado del «Shemá» y sus bendiciones y quien lo hace está cometiendo una transgresión pues los cánticos de alabanza son una preparación para el rezo (Shulján Aruj 54:3).

Si el rezo llegó al final de los cánticos de alabanza y aún no se completó el Minián (no llegaron todavía diez personas), deberán detenerse después de pronunciada la bendición de «Ishtabaj» y se ha de esperar a que se complete el quórum. Mientras tanto se puede estudiar. A priori se ha de estudiar sólo mediante lectura para no interrumpir el rezo con palabras, empero quien no consigue estudiar si no recita en voz alta lo leído podrá hacerlo, pues está permitido hablar entre «Ishtabaj» y «Barjú» para cumplir con un precepto. El oficiante debe detenerse y esperar antes de pronunciar la bendición de  «Ishtabaj«, para que cuando se complete el Minián pueda recitarlo y luego decir el medio Kadish. Si el oficiante ya hubo finalizado «Ishtabaj«, cuando se complete el quorum, habrá de recitar tres versículos antes del Kadish, para que éste último tenga sobre qué recaer (Mishná Berurá 53:11).

Cuando el encargado de la sinagoga precisa avisar al público un comunicado urgente relacionado a una necesidad comunitaria o al cumplimiento de un precepto y no es posible posponerlo para después de concluido el servicio, podrá hacerlo entre «Ishtabaj» y el Kadish. Luego, el oficiante dirá unos versículos y recitará el Kadish. Empero si este ya fue recitado, no se puede interrumpir para dar un aviso relativo al cumplimiento de un precepto y el aviso se ha de postergar para después del servicio (Shulján Aruj Ramá 54:3, 57:2, Mishná Berurá 54:6).

 

03. «Barjú».

Luego del Kadish el oficiante dice «Barjú et Ad-onai Hamevoraj» (Bendecid a Ad-onai que es bendecido), el público responde «Baruj Ad-onai Hamevoraj Leolam Vaed» (Bendito sea Ad-onai que es bendecido por toda la eternidad) y el oficiante complementa «Baruj Ad-onai Hamevoraj Leolam Vaed» (Shulján Aruj 57:1).

El «Barjú» tiene por cometido principal iniciar las bendiciones del recitado del «Shemá«, pues en esta declaración el oficiante insta a la congregación a recitarlas. Si bien el «Barjú» se puede recitar como alabanza separada en sí misma, como en el caso del que se recita al final del servicio, la razón principal de su institución fue la de preceder a las bendiciones del «Shemá«. Por lo tanto es importante que cada uno trate de terminar de recitar los cánticos de alabanza e «Ishtabaj» antes del «Barjú«, tal que inmediatamente después de que sea pronunciado se comience con las bendiciones del recitado del «Shemá«. A estos efectos corresponde saltearse el Cántico del Mar («Shirat Haiam«), sin embargo, en el caso de quien aún no terminó «Ishtabaj» y el oficiante proclama «Barjú«, aunque la persona haya respondido «Baruj Ad-onai Hamevoraj Leolam Vaed» debe, seguidamente terminar «Ishtabaj» y luego seguir con las bendiciones correspondientes al recitado del «Shemá«.

Hay diferentes costumbres respecto de si hay que estar o no de pie cuando se responde al Kadish o a «Barjú«. Según la tradición sefaradí mayoritaria no es necesario ponerse de pie cuando se recitan asuntos relativos a la santidad (Devarim Shebikdushá), empero quien ya está de pie debe mantenerse parado durante el Kadish y el «Barjú» (Maharil, Kaf HaJaím 56:20, 146:20-21, Iejavé Daat 3:4). La mayoría de los ashkenazíes acostumbran a ponerse de pie para responder al Kadish y al «Barjú«, pues se trata de asuntos relativos a la santidad (Mishná Berurá 56:7-8, 146:18, asimismo acostumbran a pararse para «Ishtabaj», ver adelante 14:3). Sin embargo, en cuanto al «Barjú» cuya respuesta es breve, la mayoría de los ashkenazíes acostumbran a que si estaban sentados cuando se recitó, como durante la lectura de la Torá o previo al inicio de Arvit, no se paran del todo sino que se incorporan a medias del asiento a la hora de responder. Muchos acostumbran a responder, de igual manera el «zimún» o invitación a recitar la bendición por los alimentos cuando hay quórum de diez.

Cuando el oficiante proclama «Barjú» debe inclinarse levemente y enderezarse al pronunciar el nombre de D´s. Respecto del grado de inclinación que debe tener el público, existen diferentes usanzas. Hay quienes acostumbran a inclinarse pronunciadamente, otros levemente y hay quienes no lo hacen. En esta cuestión que cada quien siga la tradición de sus ancestros. Si en una misma sinagoga coinciden personas que detentan diferentes tradiciones, es bueno que todos se inclinen levemente.

04. La santidad de la primera bendición posterior al «Barjú» («Iotzer») y responder Amén a cada una de las bendiciones.

La bendición de «Iotzer Or» (que forma la luz) es una alabanza al Creador por renovar a diario Su obra creadora. A esta bendición se le agregaron poemas litúrgicos, uno para los días de la semana y otro para los sábados. Inclusive los ángeles y los serafines, que son creaturas espirituales superiores, bendicen, adoran, glorifican, reverencian, santifican y atribuyen soberanía a Su Sagrado Nombre Bendito Sea y proclaman: «Santo Santo Santo es el Eterno de los Ejércitos. La Tierra está pletórica de Su gloria» y «Bendita sea la gloria del Eterno desde Su lugar». Este pasaje también se incluye en la bendición de «Iotzer Or«.

Los sabios medievales debatieron respecto de si una persona que reza sola puede recitar esta Kedushá o consagración  de los ángeles de la bendición de Iotzer. Hay quienes dicen que por tratarse de un asunto relativo a la santidad (Davar shebikdushá), como la Kedushá que se recita en la repetición de la Amidá por parte del oficiante, quien reza solo no la recita y debe saltearse estos versículos (Ran y Rabenu Ierujam). Otros juristas consideran que no se trata de una Kedushá o consagración propiamente dicha, sino de una descripción de cómo los ángeles en las esferas superiores santifican Su Nombre y por lo tanto una persona sola también puede recitarla (Talmidei Rabenu Ioná, Rosh). A los efectos de salir de toda duda, es bueno que quien reza solo lea estos versículos con la entonación correspondiente a la lectura del Tanaj (Taamei Hamikrá), pues según todas las opiniones una persona sola puede estudiar esos versículos y de esa manera cumple con su recitado (Terumat Hadeshen, Shulján Aruj 59:3). No es necesario conocer cabalmente todas y cada una de las entonaciones sino que lo más importante es intentar asemejar la lectura a la tonada correspondiente a la de los libros de los profetas.

Hay quienes opinan que el público debe responder Amén a las bendiciones del recitado del «Shemá» que escucha de boca del oficiante (Rosh). Otros juristas consideran que no se debe responder Amén para no interrumpir entre las bendiciones y el recitado del «Shemá» (Talmidei Rabenu Ioná según el Rambám).

En la práctica, la usanza sefaradí acostumbra a que quien recita las bendiciones del «Shemá» no responde Amén a las bendiciones que escucha de boca del oficiante pues esto sería una interrupción. A los efectos de no ingresar en el área de la duda, a priori se debe terminar la bendición junto al oficiante o poco después de este y de esa forma, según todas las opiniones, no hay necesidad de responder Amén. De todas maneras quien terminó la bendición antes que el oficiante, no ha de responder Amén.

La usanza ashkenazí acostumbra a responder Amén al finalizar la bendición «Iotzer Hameorot» de Shajarit y tras la bendición de «Hamaariv Aravim» y «Gaal Israel» en Arvit. Sin embargo, al finalizar la bendición inmediatamente anterior al «Shemá«, se procura finalizar junto al oficiante o poco después de este para que no sea necesario responder Amén y así no interrumpir entre la bendición y el recitado del «Shemá«. De todas formas, quien ya terminó la bendición y escucha la finalización de boca del oficiante  debe responder Amén (Mishná Berurá 59:24-5, Kaf HaJaím 26:28).

05. Responder Amén a cuestiones relativas a la santidad (Dvarim Shebikdushá) en las bendiciones del recitado del «Shemá».

Según la opinión del Maharam de Rotenburg, mientras la persona recita el «Shemá» y sus bendiciones, no debe interrumpir para responder a un Kadish o una Kedushá, ya que por cuanto que está ocupado alabando a D´s no puede interrumpir para responder a otra alabanza. Empero, según la opinión de la mayoría de los juristas medievales (Talmidei Rabenu Ioná, Rosh) una persona puede interrumpir su propia alabanza durante el recitado del «Shemá» y sus bendiciones para participar de otra mayor de carácter público y así es la halajá final (Shulján Aruj 66:3).

Se interrumpe para responder únicamente las alabanzas más importantes: en el Kadish, hay quienes opinan que se debe responder únicamente «Iehé Shmé Rabá Mevaraj Lealam Uleolmei Almaiá» y Amén después de que el oficiante recita «Damirán Bealmá Veimrú Amén«, donde finaliza la sección principal del Kadish (Mishná Berurá 66:17). Hay quienes sostienen que además se deben responder los cinco Amen usuales de la sección más importante del Kadish que recibe el nombre de «Medio Kadish», empero no se interrumpe para responder «Amén» a los agregados posteriores (Kaf HaJaím 66:23, ver adelante 23).

En la Kedushá, se debe responder únicamente a los versículos que comienzan con las palabras «Kadosh» y «Baruj» que son los principales (Mishná Berurá 66:17, Ialkut Iosef 66:2). Hay quienes opinan que se debe responder también al versículo que inicia con la palabra «Imloj» (Aruj Hashulján 66:6, Kaf HaJaim 18) y esta es la costumbre más extendida. Empero no se ha de decir el inicio de cada versículo que recita el oficiante.

En el «Barjú» se debe responder como de costumbre «Baruj Ad-onai Hamevoraj Leolam Vaed» y en «Modim» durante la repetición de la Amidá por parte del oficiante, se debe inclinar y responder únicamente «Modim Anajnu Laj«.

Según la usanza ashkenazí se responde Amén por las bendiciones de «HaE-l Hakadosh» (la tercera de la Amidá) y «Shomea Tefilá» (la decimosexta), pues con estas concluyen las bendiciones de alabanza y las de las peticiones personales respectivamente. Según la usanza sefaradí, no se responde a estas bendiciones siendo consideradas iguales a todas las demás.

En esta regla no hace diferencia si la persona se encuentra en el medio de una bendición o porción, o entre estas.

Se puede interrumpir para responder cuando se está en el medio del recitado de la bendición, mas una vez que se dijo el «Baruj Atá Ad-onai» que es el final de la bendición y sólo restan agregar una pocas palabras para concluirla, no se puede interrumpir, pues de hacerlo la cercena (Beur Halajá 66:3). A la hora de recitar los versículos «Shemá Israel» y «Baruj Shem Kevod Maljutó» en los que se acepta el Yugo Celestial, no se puede interrumpir para ningún propósito pues su importancia equivale a la del rezo de la Amidá, el cual no se interrumpe bajo ningún concepto (Shulján Aruj 66:1).

Todo aquel que duda si puede o no responder es mejor que no lo haga, pues en opinión de muchos de los juristas, si bien está permitido hacerlo no es obligatorio y por lo tanto en caso de duda lo mejor es abstenerse.

06. Interrupción en virtud de honrar a una persona importante.

A los efectos de evitar odio u ofensas, los sabios permitieron saludar en medio del recitado del «Shemá» y sus bendiciones a una persona a la que el protocolo así lo requiere. Por lo tanto, quien se encuentra en medio de las bendiciones del recitado del «Shemá» o en medio de éste y ve una persona a la que debe respeto o temor como ser su padre, su maestro o uno de los eruditos de la generación, debe anticiparse a saludarlo. Si ve a una persona encumbrada como ser un sabio de la Torá, un mecenas etc. no habrá de comenzar a preguntarle cómo está, empero si éste le saluda le responderá al saludo.

Si la persona que reza se encuentra entre una bendición y otra, o entre una porción y otra, la ley es más flexible, por lo que puede interrumpir por propia iniciativa para saludar a una persona importante y si se trata de responder un saludo, puede hacerlo hacia cualquier persona (Shulján Aruj 66:1, Mishná Berurá y Kaf HaJaím). En medio de los versículos «Shemá Israel» y «Baruj Shem» no se puede interrumpir, salvo que se trate de una situación que implique riesgo de vida (pikuaj nefesh).

Empero en la práctica, los juristas escribieron que dado que hoy no se acostumbra a interrumpir durante el rezo, las personas importantes y aquellas a las que les debemos respeto y temor no se ofenden si no se las saluda durante el servicio, por lo que queda sin efecto el antes mencionado permiso de interrumpir durante el recitado del «Shemá» y sus bendiciones (Mishná Berurá 66:2, según Sefer Hajinuj). Sólo en el caso de una persona que no es consciente de la trascendencia del rezo y puede llegar a ofenderse,  se puede aplicar con él la regla original y saludarlo. Asimismo en el caso de un «baal teshuvá» (persona nueva en el mundo del cumplimiento de los preceptos), cuyos padres no entienden el valor que tienen los rezos para él, puede saludarlos mas no continuará hablando con ellos más allá del saludo.

Una persona puede interrumpir y hablar en medio del recitado del «Shemá» y sus bendiciones para evitar daño físico o económico. Si le es posible es mejor finalizar la bendición o porción antes de interrumpir (ver Beur Halajá 66:1 ‘או’). Asimismo, en el caso de un rabino a quien le llega una pregunta urgente, puede responderla interrumpiendo entre las porciones o entre las bendiciones (Aruj Hashulján 66:4).

Si alguien recita el «Shemá» y su bendiciones y pasa delante suyo un sabio, se habrá de poner de pie ante éste (Birjei Iosef Ioré Deá 244:1). Empero durante la aceptación del Yugo Celestial en los versículos «Shemá Israel» y «Baruj Shem» no se ha de parar. Además, hay quien opina que es mejor no ponerse de pie durante todo el recitado del «Shemá» (Tzitz Eliezer 14:10).

Quien ve a un compañero que transgrede una prohibición habrá de insinuarle para que cese y en caso de que no entienda la señal podrá interrumpir y hablarle para apartarlo de la prohibición, ya que si está permitido interrumpir en medio del recitado del «Shemá» en honor a personas de carne y hueso, mucho más aún se puede interrumpir en honor a D´s (Ritba, Kaf HaJaím 66:7).

No es apropiado colectar Tzedaká (donaciones) en medio de las bendiciones del «Shemá» para no interrumpir la concentración de quienes rezan. De todas maneras si una persona pobre y decente le pide en ese instante, se le puede dar (Halijot Shelomó 7.4).

07. Unir la bendición de la Redención con el rezo de la Amidá.

Si bien el recitado del «Shemá» y sus bendiciones es un precepto en sí mismo, separado del precepto de rezar la Amidá, es correcto recitarlas unidas y no se puede interrumpir entre una y otra. Nuestros sabios dijeron que todo aquel que adjunta la (bendición por la) redención («Gaal Israel«) con el rezo (Amidá) tiene parte en el mundo venidero (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 4(B)). Si las adjunta, como en el caso del rezo de «Vatikín«, tiene asegurado que no sufrirá traspié alguno durante todo el día (ídem 9(B) y Tosafot allí). Quien interrumpe entre la bendición de la redención y la Amidá se asemeja al amigo del rey que golpea la puerta del palacio y cuando el monarca abre, el visitante se dedica a otra cosa por lo que el rey también se aparta y prosigue con otra ocupación. Recordar la redención del Eterno cuando salimos de Egipto se asemeja a golpear la puerta del palacio real, pues ésta expresa el gran amor que D´s profesa al pueblo de Israel. Por lo tanto, la salida de Egipto se asemeja al compromiso entre el novio y la novia (Erusín), entre el Eterno y el pueblo de Israel. No se debe perder el momento de gracia y se debe alcanzar el máximo apego posible en el rezo a partir del sentimiento de cercanía despertado en la bendición anterior y pedir que así como nos salvó de mano de los egipcios vuelva a bendecirnos y redimirnos (ver Talmud Jerosolimitano Tratado de Berajot 1:5).

Inclusive si una persona  escuchó Kadish o Kedushá entre la bendición de la redención («Gaal Israel«) y el inicio del rezo, no habrá de responder (Shulján Aruj 66:9). En ese sitio no podrá siquiera interrumpir silenciosamente.

Muchos oficiantes acostumbran a finalizar la bendición de «Gaal Israel» en voz baja para que nadie responda tras ellos Amén. Esto se debe a que los juristas debatieron respecto de si responder Amén tras esta bendición cuando es recitada por el oficiante, se considera o no interrupción entre redención y rezo. Por lo tanto, finalizarla en voz baja evita la duda a la congregación. Hay quienes no toman precaución de esta cuestión y terminan la bendición de la redención en voz alta con normalidad. Cuando entre el público se encuentran personas que cumplen con su deber de rezar escuchando al oficiante, es claro que éste tiene la obligación de recitar toda la bendición en voz alta.

Quien llegó a la sinagoga tarde, cuando la congregación está a punto de comenzar la Amidá, habrá de rezar como de costumbre adjuntando redención con rezo. Si bien pierde el rezo junto al público, es mejor que rece conforme al orden establecido, pues adjuntar redención a rezo es preferible a rezar con Minián. Empero en el caso del rezo de Arvit la regla cambia (Shulján Aruj 236:3, ver adelante 25:4).

Según la opinión de la mayoría de los juristas, en Shabat no es tan necesario adjuntar la redención al rezo, por lo que quien escucha Kadish y Kedushá entre éstos, podrá responder.

 

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