01. Su significado.

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Nuestros sabios instituyeron que recitemos dos bendiciones antes y una después del  «Shemá» de Shajarit (Mishná Berajot 11:1). Estas bendiciones son un complemento y un agregado al recitado del «Shemá» e incluyen alabanza y agradecimiento a D´s por haber creado el mundo y dirigirlo.

En el recitado del «Shemá» decimos que D´s es Uno, esto significa que es el Único que conforma y da existencia al mundo, no habiendo otro fuera de Él. En la primera bendición ampliamos este principio y junto a la alabanza por la luz que se renueva a diario, loamos al Creador por «renovar la creación cada día». A los efectos de enfatizar su unicidad, junto a la alabanza por haber creado la luz, recordamos también que Él creó la oscuridad. Por las noches, en la bendición paralela a la matutina, esto es, la que precede al «Shemá» nocturno, junto a la alabanza por hacer «caer las noches» agregamos un recordatorio de que «crea el día y la noche». Vemos entonces que el fundamento de la fe en la unicidad de D´s que se manifiesta en la lectura del «Shemá«, se ve contenido y ampliado en esta primera bendición.

El hecho de que el recitado comienza con las palabras «Escucha Israel», implica que la idea de la unicidad se revela al mundo mediante el pueblo judío que fue creado a estos efectos. Esta idea es ampliada en la segunda bendición, en la que le agradecemos a D´s por su amor hacia nosotros, por la Torá que nos otorgó y rezamos para tener el mérito de entender la Torá y cumplirla con amor, para de esta forma dar a revelar Su nombre en el mundo.

«El Eterno nuestro D´s» implica que Él es Todopoderoso y gobierna el mundo conforme a Su voluntad. Su dominio sobre todas las fuerzas y componentes del universo fue revelado de manera contundente durante la salida de Egipto, la cual mencionamos al final del recitado del «Shemá«. En la tercera bendición ampliamos esta idea aún más y alabamos al Creador porque «Tú eres el primero y Tú eres el último y fuera de Ti no tenemos otro Rey, Redentor y Libertador. En verdad Tú nos redimiste de Egipto…». Recordamos la muerte de los primogénitos y la apertura del Mar Rojo, finalizando con «Bendito Eres Tú que ha redimido a Israel».

Vemos entonces que las tres bendiciones son una continuación y una ampliación de los fundamentos de la fe del recitado del «Shemá«.

Si bien el orden instituido por los sabios para el rezo implica recitar el «Shemá» junto con sus bendiciones, éstas no son condición necesaria para cumplir con el precepto de su recitado. Asimismo, quien recitó las bendiciones pero no el «Shemá» cumplió únicamente  con el deber de recitarlas.

Si recitó solamente una de las bendiciones cumplió con el deber específico de decirla, ya que el recitado de las mismas no representa un impedimento y  no se requiere recitarlas todas como condición de validez para cada una por separado. En esta línea de pensamiento, se deduce que tampoco el orden del recitado es condición para el cumplimiento, de modo tal que quien se equivocó y recitó la segunda antes que la primera igualmente cumplió con su deber. Empero, a priori se deben recitar conjuntamente y en el orden dispuesto por nuestros sabios.

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