04. La santidad de la primera bendición posterior al «Barjú» («Iotzer») y responder Amén a cada una de las bendiciones.

La bendición de «Iotzer Or» (que forma la luz) es una alabanza al Creador por renovar a diario Su obra creadora. A esta bendición se le agregaron poemas litúrgicos, uno para los días de la semana y otro para los sábados. Inclusive los ángeles y los serafines, que son creaturas espirituales superiores, bendicen, adoran, glorifican, reverencian, santifican y atribuyen soberanía a Su Sagrado Nombre Bendito Sea y proclaman: «Santo Santo Santo es el Eterno de los Ejércitos. La Tierra está pletórica de Su gloria» y «Bendita sea la gloria del Eterno desde Su lugar». Este pasaje también se incluye en la bendición de «Iotzer Or«.

Los sabios medievales debatieron respecto de si una persona que reza sola puede recitar esta Kedushá o consagración  de los ángeles de la bendición de Iotzer. Hay quienes dicen que por tratarse de un asunto relativo a la santidad (Davar shebikdushá), como la Kedushá que se recita en la repetición de la Amidá por parte del oficiante, quien reza solo no la recita y debe saltearse estos versículos (Ran y Rabenu Ierujam). Otros juristas consideran que no se trata de una Kedushá o consagración propiamente dicha, sino de una descripción de cómo los ángeles en las esferas superiores santifican Su Nombre y por lo tanto una persona sola también puede recitarla (Talmidei Rabenu Ioná, Rosh). A los efectos de salir de toda duda, es bueno que quien reza solo lea estos versículos con la entonación correspondiente a la lectura del Tanaj (Taamei Hamikrá), pues según todas las opiniones una persona sola puede estudiar esos versículos y de esa manera cumple con su recitado (Terumat Hadeshen, Shulján Aruj 59:3). No es necesario conocer cabalmente todas y cada una de las entonaciones sino que lo más importante es intentar asemejar la lectura a la tonada correspondiente a la de los libros de los profetas.

Hay quienes opinan que el público debe responder Amén a las bendiciones del recitado del «Shemá» que escucha de boca del oficiante (Rosh). Otros juristas consideran que no se debe responder Amén para no interrumpir entre las bendiciones y el recitado del «Shemá» (Talmidei Rabenu Ioná según el Rambám).

En la práctica, la usanza sefaradí acostumbra a que quien recita las bendiciones del «Shemá» no responde Amén a las bendiciones que escucha de boca del oficiante pues esto sería una interrupción. A los efectos de no ingresar en el área de la duda, a priori se debe terminar la bendición junto al oficiante o poco después de este y de esa forma, según todas las opiniones, no hay necesidad de responder Amén. De todas maneras quien terminó la bendición antes que el oficiante, no ha de responder Amén.

La usanza ashkenazí acostumbra a responder Amén al finalizar la bendición «Iotzer Hameorot» de Shajarit y tras la bendición de «Hamaariv Aravim» y «Gaal Israel» en Arvit. Sin embargo, al finalizar la bendición inmediatamente anterior al «Shemá«, se procura finalizar junto al oficiante o poco después de este para que no sea necesario responder Amén y así no interrumpir entre la bendición y el recitado del «Shemá«. De todas formas, quien ya terminó la bendición y escucha la finalización de boca del oficiante  debe responder Amén (Mishná Berurá 59:24-5, Kaf HaJaím 26:28).

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