01. La conexión profunda de las mujeres con la Torá.

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La Torá pertenece a la totalidad del pueblo de Israel, tanto a hombres como a  mujeres. Cuando decimos en las bendiciones por la Torá “que nos escogió entre todas las naciones” nos referimos a que el Creador eligió al pueblo de Israel, hombres y mujeres y en virtud de la elección “nos otorgó Su Torá”. De acuerdo con nuestra tradición, si al momento de la entrega de la Torá hubiese faltado sólo una sierva hebrea, ella se tendría que haber postergado. Asimismo, durante el cumplimiento del precepto de “Hakhel“, el Rey de Israel lee la Torá delante de todo el pueblo de Israel, hombres mujeres y niños (Devarim 31:12).

Sin embargo, las mujeres están exentas del estudio de la Torá, tal como está escrito (Devarim 11:19): “Las enseñaréis a vuestros hijos para hablar de ellas”. Respecto a este versículo nuestros sabios interpretan (Talmud Babilonio Tratado de Kidushín 29(B)): “a vuestros hijos y no a vuestras hijas”.

Sin embargo, desde el punto de vista de la conexión o la pertenencia general a la Torá vemos que las mujeres anteceden a los hombres. Por ejemplo, durante la entrega de la Torá, D´s le ordenó a Moshé que se dirija primeramente a las mujeres, tal como está escrito (Shemot 19:3): “Así le dirás a la casa de Yaakov. Esto anunciarás a los hijos de Israel”. Nuestros sabios explican que “le dirás a la casa de Yaakov” se refiere a las mujeres  a quienes hay que “decirles” las cosas de manera suave mientras que “anunciarás a los hijos de Israel” se refiere a los hombres ya que anunciar es una manera más rigurosa o contundente de hablar, a ellos se les puede advertir duramente respecto de los castigos posibles que la Torá prevé detalladamente[1]. Nuestros sabios aprendieron de este versículo que es importante poner énfasis en el orden de la transmisión, primero hay que decirles a las mujeres y luego a los hombres (Mejilta, traído por Rashí).

Asimismo, aprendemos cuál debe ser el trato correcto hacia los sabios de la Torá, a partir de la conducta de la mujer de  Shunem que asistía a las clases del profeta en Shabat y Rosh Jodesh (Libro Segundo de Reyes- Melajim Bet  2:4-23, Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 16(B)). No es casualidad que aprendemos a tratar honorablemente a la Torá del ejemplo de una mujer, ya que éstas guardan una relación más elevada con el aspecto general superior de la Torá (Sijot Haratziá Shemot pág. 178-181).

Vemos así que existen dos tipos de relacionamiento hacia la Torá: una es el de estudio y es preceptivo para el hombre, el otro es el relacionamiento general que pertenece más al género femenino. En la vida cotidiana el precepto masculino de estudiar Torá es más notorio, pero a largo plazo, el vínculo general de las mujeres con la Torá y la fe judía tiene mayor alcance e influencia. Es a este respecto que nuestros sabios, de bendita memoria, dijeron: “es más importante la promesa que le hizo D´s a las mujeres que la que hizo a los hombres”. Nuestros sabios explican que las mujeres obtuvieron una promesa Divina mayor, en virtud que llevan a sus hijos pequeños a estudiar Torá e incentivan a sus maridos a hacerlo en los Batei Midrash, al tiempo que no les apuran a regresar temprano y les esperan felices en la casa (de acuerdo a Berajot 17(A)).

En virtud de la exención que tienen las mujeres del estudio pormenorizado de los detalles de la Torá, tienen la capacidad de captar los aspectos generales y axiológicos de la misma, y de esa manera pueden estimular a sus maridos e hijos a estudiarla para que ésta tenga perpetuidad en el pueblo de Israel. Si bien es cierto que también los hombres tienen conexión profunda con los aspectos generales de la Torá puesto que todos sus pormenores y detalles se desprenden de las generalidades y por otro lado las mujeres también tienen que saber las definiciones básicas de los principios de la fe judía, así como también las halajot prácticas (tal como se explicará en el siguiente inciso) de todas maneras los hombres tienen mayor vinculación con las definiciones exactas de nuestro sagrado libro y las mujeres con la manifestación de éste en la vida concreta. Juntos, mediante la acción mancomunada de hombres y mujeres la Torá se manifiesta en su completitud.

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