10 – Preceptos de Jol HaMo’ed

01 – Jol HaMo’ed

Las festividades de Pesaj y Sucot comienzan y finalizan con un día de Yom Tov y en medio de esos días festivos transcurren los días de Jol HaMo’ed. La festividad de Pesaj dura siete días, de los cuales cinco son semifestivos o Jol HaMo’ed. La festividad de Sucot junto con Sheminí Atzeret dura ocho días, de los cuales seis son de Jol HaMo’ed. Es así como fue dicho respecto de Pesaj (Vaikrá-Levítico 23:6-8): «…en el día quince de este mes, festividad de los panes ázimos (matzot) es para el Eterno: siete días panes ázimos habréis de comer. En el día primero, convocación sagrada habrá para vosotros; ninguna obra de trabajo habréis de hacer. Y ofreceréis sacrificio ante el Eterno, siete días. En el día séptimo habrá convocación sagrada. Ninguna obra de trabajo habréis de hacer«. Asimismo, respecto de Sucot fue dicho (Vaikrá-Levítico 23: 34-36): «Habla a los hijos de Israel diciendo: A los quince días, de este mes séptimo: festividad de las cabañas siete días ante el Eterno. En el primer día habrá convocación sagrada, ninguna obra de trabajo habréis de hacer. Siete días ofreceréis sacrificio al fuego ante el Eterno. En el día octavo, convocación sagrada será para vosotros, y ofreceréis sacrificio al fuego ante el Eterno. Día de Asamblea habrá de ser, ninguna obra de trabajo habréis de hacer«.

El estatus de los días de Jol HaMo’ed es de carácter intermedio, por una parte son días comunes (jol), y por la otra son festivos o de reunión (mo’ed). Es por ello que reciben el nombre de Jol HaMo’ed que en hebreo significa los días comunes de la festividad. Por una parte, están incluidos entre los días festivos y es un precepto de la Torá alegrarse en ellos, y además, en ellos se ofrendan sacrificios festivos al igual que en Yom Tov. Solamente teniendo en cuenta estos días intermedios, las festividades de Pesaj y Sucot resultan prolongarse por siete días. En Pesaj está prohibido comer jametz por siete días y en Sucot es preceptivo habitar en la sucá no solo el primer día que es Yom Tov, sino los siete días. Los días de Jol HaMo’ed están también incluidos en la categoría de «convocatoria sagrada» o mikrá kodesh, tal como fue dicho (Vaikrá-Levítico 23:37): «Estos son los plazos señalados por el Eterno, los que habréis de proclamar como días de convocaciones sagradas; para ofrecer sacrificio al fuego ante el Eterno, holocausto y oblación, sacrificio y libaciones, cada cosa según su día«. Por ello, en el rezo de Musaf nos referimos a cada uno de estos días intermedios como «este día de convocación sagrada» (Shulján Aruj 490:3, Mishná Berurá 6).

Por otra parte, cuando la Torá se refiere a los días de manera detallada, enfatiza que el primero y el último son «convocaciones sagradas» y en ellos está prohibido realizar «obras de trabajo». De esto resulta que los días de Jol HaMo’ed no son días de «convocación sagrada» a los efectos de la prohibición de la realización de labores y por ello en estos está permitido hacer trabajos destinados a las necesidades de la festividad o a los efectos de evitar una pérdida económica. Dado que estos tiempos poseen un aspecto de día común (jol), diferenciamos entre Yom Tov (día festivo) y Jol HaMo’ed (día intermedio) y al concluir el primero y comenzar el segundo, decimos en la Havdalá «…que diferencia lo santo de lo profano» (arriba 2:11).

En este capítulo nos vamos a ocupar de los preceptos de Jol HaMo’ed y en los dos siguientes habremos de explicar ampliamente las halajot de la realización de labores en Jol HaMo’ed: en el primero de estos dos explicaremos las reglas vinculadas a la vida privada de cada persona y en el segundo hablaremos de los permisos existentes para trabajar en Jol HaMo’ed.

02 – Rezos

Dado que en los días de Jol HaMo’ed tenemos una combinación de lo sagrado y lo profano, los rezos de estos días contienen también una estructura semejante. En los rezos de Shajarit (matinal), Minjá (vespertino) y Arvit (nocturno) se recitan las plegarias de los días comunes y se les agrega «Ya’ale Veiavó» en la decimoséptima bendición de «Retzé» («Acepta») para recordar así la festividad. Quien se olvida de recitar este agregado en cualquiera de los rezos, mientras no haya terminado su oración de Amidá – deberá regresar a la bendición de «Retzé» y hacerlo, y luego continuará desde allí su rezo hasta concluir. Mientras no haya retrocedido los tres pasos finales, puede regresar a la decimoséptima bendición y completar «Ya’alé Veiavó» (Shulján Aruj 490:2).

Inmediatamente después de la conclusión del rezo de Amidá de Shajarit se recita el Halel. En Jol HaMo’ed Sucot se recita el Halel Completo y en Jol HaMo’ed Pesaj se entona Medio Halel, tal como se explicó más arriba (2:7).

Los sabios establecieron que en los días de Jol HaMo’ed se lea la Torá sobre las cuestiones del día. En Pesaj, se lee cada día una porción de las que mencionan la festividad, y en Sucot se lee cada día la ofrenda correspondiente a la jornada en la porción de Pinjás. Cuatro personas suben a la Torá, e incluso en ello se pone de manifiesto el estatus del día, pues en los días comunes suben únicamente tres, en Jol HaMo’ed cuatro y en Yom Tov cinco (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 21(A)).

Así como en Yom Tov se reza Musaf, de igual manera se lo hace en Jol HaMo’ed, ya que este rezo se corresponde con los sacrificios suplementarios (nosafim) que se ofrendaban en la festividad, y en ello Jol HaMo’ed equivale a Yom Tov.

Cuando Jol HaMo’ed acontece en Shabat, se reza Arvit, Shajarit y Minjá de Shabat con el agregado de Ya’alé Veiavó en la bendición de «Retzé». El texto del rezo de Musaf es similar al de Yom Tov y se le hacen los agregados correspondientes por Shabat, se antepone la mención del Shabat a la de la festividad puesto que la santidad sabática precede a la festiva, y se sella la bendición central de la santidad del día con las palabras: «que santifica el Shabat, Israel y los tiempos».

Los sabios medievales (rishonim) debatieron con respecto a la colocación de tefilín en Jol HaMo’ed. Tal como es sabido, en Shabat y en Yom Tov está prohibido colocarse tefilín por cuanto que las filacterias son una señal (ot) de la relación existente entre el Santo Bendito Él y el pueblo de Israel. Dado que Shabat y Yom Tov son en sí mismos señales de este vínculo, colocarse filacterias en estos días se considera faltar el respeto a los días sagrados. Con respecto a Jol HaMo’ed, hay juristas que entienden que por cuanto que en estos días la realización de parte de las labores está permitida parcialmente, estos días no resultan ser una señal, ot, y por lo tanto se deben colocar los tefilín (Rosh, Ramá). Así acostumbraron a actuar muchos de los ashkenazíes. Hay otros juristas que consideran que la prohibición de ingerir jametz en Jol HaMo’ed de Pesaj y el precepto de habitar en la sucá también durante los días de Jol HaMo’ed Sucot – son señales del vínculo entre el Santo Bendito Él y el pueblo de Israel. De acuerdo a esa opinión, para no faltar el respeto a la señal proveniente de las festividades, en Jol HaMo’ed se prohíbe también la colocación de tefilín (Rashbá, Shulján Aruj 32:2). Así se acostumbró a proceder en España y así también actuaron parte de los judíos de Ashkenaz. En la práctica, fuera de Israel corresponde que cada comunidad mantenga su tradición, pero en la tierra de Israel, dado que la costumbre predominante entre todas las comunidades es de no colocarse tefilín – quienes vienen a vivir al país deben sumarse a la costumbre de la tierra de Israel.

03 – Alegría festiva, comidas y vestimenta

Es preceptivo para cada persona alegrarse junto a su familia y todos los que lo acompañan en los días de Jol HaMo’ed, tal como fue dicho (Deuteronomio-Devarim 16:14): «Y te regocijarás en tu festividad: tú, y tu hijo y tu hija, y tu esclavo y tu esclava, y el leví y el prosélito y el huérfano y la viuda que están en tus ciudades» (Rambám Yom Tov 6:17).

El precepto de la alegría debe manifestarse en las comidas festivas y en las vestimentas, y estas son cosas que suelen contentar a las personas. Además, desde cierto punto de vista Jol HaMo’ed también es considerado como convocación sagrada (mikrá kodesh), por lo que resulta preceptivo honrarlo por medio de alimentos, bebidas y ropa limpia» (Sifra Emor 12:4).

Es preceptivo, por lo tanto fijar dos comidas para cada día de Jol HaMo’ed, una por la noche y otra durante el día, y en cada una de estas comidas es preceptivo ingerir pan, alimentos que producen regocijo y beber un reviít (75 ml.) de vino que alegra. Este precepto puede cumplirse también por medio de otra bebida alcohólica, empero el vino es el que más realza la festividad por ser la más importante de las bebidas. Quien se alegra por ingerir carne es preferible que coma carne roja y aves durante Jol HaMo’ed. Todo aquel que honra y realza las festividades y efectúa gastos para deleitarse con las comidas y bebidas por amor al Cielo es doblemente recompensado (HaArí). A quien le resulte pesado ingerir carne dos veces al día, que ingiera en una de las dos comidas – y que ingiera otros alimentos que lo deleiten. Se acostumbra a cubrir la mesa con un mantel durante todos los días de Jol HaMo’ed al igual que en Yom Tov (Aruj HaShulján 530:4).

Sin embargo, dado que los días de Jol HaMo’ed no son equivalentes en importancia a los de Yom Tov, llevar a cabo comidas que incluyan pan es un acto de bien o mitzvá mas no resulta obligatorio, y quien no desee ingerir pan en estas puede abstenerse de hacerlo. Asimismo, quien no desee comer abundantemente o no desee beber vino – está en su derecho. La única condición que debe preservarse es que las comidas de Jol HaMo’ed sean mejores que las que se ingieren en días de semana. Quien equipara la comida de Jol HaMo’ed con la de los días de semana estará denigrando la festividad, respecto de lo cual nuestros sabios dijeron: «Quien denigra las festividades – no tiene porción en el Mundo Venidero» (Mishná Avot 3:11, Rashí y Raví Ovadiá de Bartenura).

Dado que no es obligatorio ingerir pan en las comidas de Jol HaMo’ed, quien lo hace y se olvida de agregar Ya’alé Veiavó en Birkat HaMazón no precisa volver a recitarlo, ya que así es la regla general: cuando no es obligatorio ingerir pan, quien se olvida de mencionar el día (que es Jol HaMo’ed) en la bendición final no precisa volver a recitarla (Shulján Aruj 188:7, arriba 2:6).

En Jol HaMo’ed es una buena acción vestir ropa elegante y que nos alegre al igual que en Shabat, empero esto no es obligatorio. Lo que sí se debe hacer es marcar una diferencia perceptible entre las vestimentas de Jol HaMo’ed y las de los días de semana.

Entre los preceptos vinculados a la alegría festiva se incluye el realizar actividades que alegran, por ejemplo: cantar, bailar o pasear. Cada persona según lo que le genere una mayor felicidad (arriba 1:13).

04 – La prohibición de efectuar un casamiento en virtud de la alegría festiva

Está prohibido contraer matrimonio en Jol HaMo’ed ya que no se deben mezclar una alegría con la otra. Se nos ordenó alegrarnos en la festividad, tal cual está escrito: «Y te alegrarás en tu fiesta» (Devarim-Deuteronomio 16:14), y no debemos involucrar en la alegría festiva ninguna otra, y quien se casa, debido a su gran emoción por unirse a su mujer deja de lado la alegría festiva y se dedica a alegrar a su esposa. Además, los preparativos necesarios para un casamiento tales como conseguir casa, mobiliario y demás pueden afectar la alegría festiva. Asimismo, los sabios temieron que permitir contraer matrimonio en las festividades vendría en detrimento del cumplimiento del precepto de crecer y multiplicarse. La razón de esto radica en que muchos enlaces se verían pospuestos para ser realizados en días festivos, pues ello permitiría a más personas asistir y generaría un ahorro de dinero, ya que se llevarían a cabo la comida festiva y la nupcial conjuntamente (Talmud Babilonio Tratado de Mo’ed Katán 8(B)).

No solamente se prohíben las primeras nupcias durante las festividades sino también las segundas, ya que estas también implican una gran alegría. Empero, cónyuges que se divorciaron y decidieron volver a casarse – pueden hacerlo en las festividades ya que en ese caso la alegría no es tan intensa (Shulján Aruj 546:1-2).

Está permitido casarse en la víspera de Yom Tov y llevar a cabo la comida con las siete bendiciones nupciales (Sheva Berajot) una vez comenzada la festividad pues de esa manera la alegría festiva es la principal y las siete bendiciones nupciales no la afectan, sino que se acoplan a esta (Shulján Aruj 546:3).

Las comidas preceptivas por la realización de una circuncisión o por el rescate de un primogénito se llevan a cabo normalmente, ya que la alegría de estas no es tan intensa que se tema que opaquen la alegría festiva (Shulján Aruj 546:4).

Se permite llevar a cabo una comida de celebración de un compromiso, que en nuestros días recibe el nombre de erusín. No obstante, hay juristas que la permiten únicamente a condición de que se limiten a servir refrigerios, absteniéndose de realizar una comida celebratoria propiamente dicha (Turei Zahav 546:2). Quien adopta una actitud más flexible y lleva a cabo una comida completa tiene en quien respaldarse (Mishná Berurá 546:2).

05 – Ocuparse de cuestiones angustiantes

Cuando una persona fallece durante una festividad se llevan a cabo todos los preparativos necesarios para su entierro, y, de ser necesario, se cosen mortajas y se cava una tumba (Shulján Aruj 547:10, adelante 12:11). No se pronuncian, sin embargo, discursos fúnebres (hespedim) ya que la alegría de festiva es precepto de la Torá, por lo que se debe tener el cuidado de no abundar en llanto o en luto (ídem Mo’ed Katán 27(A), Shulján Aruj 547:1).

Si el fallecido era un erudito de la Torá se pronuncian discursos fúnebres durante el funeral, ya que el honor de la Torá se sobrepone al mandato de alegría festiva (Maguén Abraham, Mishná Berurá 547:12). En la práctica, se acostumbra a pronunciar discursos fúnebres en festividades únicamente en el caso de un erudito eminente, de quien se sabe o se asume que enseñaba Torá y sentenciaba halajá para multitudes. Sea como fuere, los discursos fúnebres deben abreviarse.

También durante Jol HaMo’ed, los parientes más cercanos del difunto que deben guardar luto, han de rasgar sus vestimentas durante el funeral (Shulján Aruj 547:6). Muchos de los oriundos de Ashkenaz y Sefarad acostumbran a rasgar sus vestimentas en Jol HaMo’ed únicamente por sus padres y no por los demás familiares (Ramá allí, Kaf HaJaím 30).

Tras el funeral, los deudos vuelven a vestir sus vestimentas festivas y no se conducen con prácticas luctuosas porque la alegría festiva desplaza al duelo, y una vez concluida la festividad habrán de cumplir la Shiv’á. Si bien no se realiza la Shiv’á en la festividad, los amigos cercanos vienen a la casa de los dolientes para consolarlos (Shulján Aruj 548:6)

Nuestros sabios establecieron que los cohanim no revisen afecciones de Tzaraat durante las festividades, no sea que la afección resulte impura y su fiesta se transforme en duelo, por lo que se pospone la revisación para después de la festividad (ídem Mo’ed Katán 7(A), Rambám Yom Tov 7:16).

Está prohibido ayunar en las festividades, incluidos los ayunos destinados a expiar transgresiones (Shulján Aruj HaRav 288:3, Mishná Berurá 529:1).

Si resulta necesario abstenerse de la realización de labores destinadas al cumplimiento de un precepto por resultar dolorosas o angustiosas – como en el caso del recitado de discursos fúnebres o revisión de afecciones -, cuánto más debe cuidarse toda persona de evitar decir palabras que puedan causar dolor, como hablar de sus seres queridos ya fallecidos o de cuestiones que le irriten (Ruaj Jaím 529:4).

06 – Estudio de Torá

Es preceptivo estudiar Torá en Jol HaMo’ed, pues para ello el Eterno le otorgó al pueblo de Israel las festividades, para que se dediquen al estudio de la Torá con alegría y tranquilidad. Esta es la razón por la cual no se permite trabajar en Jol HaMo’ed, tal como escribiera el autor del Sefer HaJinuj (Mitzvá 323): «…pues los días de Jol HaMo’ed no fueron otorgados para que en ellos nos dediquemos a la realización de labores sino para que nos regocijemos ante HaShem, esto es, nos reunamos en las casas de estudio y escuchemos agradables palabras eruditas«. Además, nuestros sabios dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Sanhedrín 99(A)): «Todo aquel que puede dedicarse a la Torá y no lo hace» ingresa en la categoría de aquellas personas respecto de las cuales se dice (Bamidbar Números 15:31): «que desechó la palabra de HaShem y dejó sin efecto Su mandato».

Ya vimos (arriba 1:5-6) que se debe dividir el tiempo del Shabat y de las festividades de modo tal que una mitad esté «dedicada a D´s» y la otra «a ustedes», «una mitad del tiempo se habrá de destinar a comer y beber y la otra a la casa de estudio» (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 68(B)). Si así se procede en Yom Tov, día en el cual es preceptivo llevar a cabo comidas festivas importantes que insumen mucho tiempo, cuánto más se debe dedicar por lo menos medio día al estudio de la Torá en Jol HaMo’ed. Por este motivo, los sabios prohibieron la actividad comercial a pesar de que esta no implica la completa realización de labores, pues el comercio puede absorber la atención y hasta preocupar, afectando así negativamente la alegría festiva y el estudio de la Torá (Aruj HaShulján 539:4).

Tal como aprendimos (arriba 1:6), según el cálculo del día, a los efectos de poder dedicar medio día a D´s es preciso dedicar nueve horas del Shabat o del día festivo al estudio de la Torá y al rezo y por lo menos seis horas netas al estudio. Por lo tanto, en Jol HaMo’ed que los rezos duran menos tiempo, se debe dedicar más de seis horas al estudio de la Torá y así completar las nueve destinadas a D´s.

En el Talmud Jerosolimitano leemos (ídem Mo’ed Katán 2:3): «Dijo Rabí Aba bar Memel: Si algún otro sabio se sumaría a mi opinión, permitiría realizar labores en Jol HaMo’ed. ¿Acaso no está eso prohibido? Ocurre que la prohibición tiene por objetivo que las personas coman, beban, se alegren y se esfuercen en la Torá, y ahora comen, beben y hacen tonterías«. De aquí aprendemos que no dedicarse al estudio de Torá en Jol HaMo’ed es más grave que la realización de labores (Kolbo 60).

Dijeron además nuestros sabios: «Estas son Mis festividades» (Vaikrá-Levítico 23:2), mientras vosotros cumplís preceptos y consagráis las festividades por medio de reuniones populares en las sinagogas para estudiar Torá, el Santo Bendito Él dice: «Estas son Mis festividades». De no ser así, dice: Estas no son Mis festividades sino las vuestras. Así le respondió Rabí Akiva a aquel hereje que le contradecía: «¿Cómo es posible que los judíos cumplan con las festividades si está escrito (Ishaiahu-Isaías 1:14): ‘vuestros novilunios y vuestras festividades odia Mi alma’?» Le respondió Rabí Akiva: «Si están dedicados al servicio de D´s y al estudio de la Torá no son odiados ante D´s sino queridos y amados por Él» (Midrash citado por el Shela en su comentario al Tratado de Sucá Ner Mitzvá 31).

Rabí Moshé ben Majir escribió lo siguiente en su libro Seder HaYom (sobre Jol HaMo’ed): «Que no diga una persona que por cuanto que no puedo realizar labores habré de comer, beber y pasear para alegrarme, pues esta no es la intención de las festividades, D´s nos libre de creer algo así. Empero en verdad, los días festivos no fueron dados sino para que estén libres de ocupaciones y la realización de labores para poder dedicarse al estudio de la Torá sin que medie preocupación. Estos son días muy propicios y exitosos para el estudio. Por ello, no deben ser desperdiciados comiendo, bebiendo, durmiendo o paseando, sino que cada uno habrá de permanecer en su sitio particular y habrá de ocuparse de aquello con lo cual D´s lo agració. Los estudiosos de la Torá escrita – que estudien Torá escrita; los estudiosos de la Mishná – que estudien Mishná, los estudiosos de la Guemará – que estudien Guemará. Asimismo, que coma alimentos buenos y sabrosos, que beba lo que le es acorde y duerma un poco siendo todo esto placentero para su cuerpo. Luego, durante el resto del día que deleite a su sufrido espíritu, que se encuentra cual prisionero en el exilio sin que nadie pueda traerle provecho, pues todos se orientan a la satisfacción de los apetitos de la mala inclinación del cuerpo derrotado o castigado… y todos estos días poseen un suplemento de santidad… y no es lógico que haya sido otorgada santidad en estos días para que se coma, beba y proceda como en días comunes, y quien así se conduzca – faltará a la cordura y en un futuro deberá justificarse por profanar la santidad y la virtud de estos días.

Sin embargo, los paseos tienen su cabida en Jol HaMo’ed, pues vimos que los sabios permitieron transportar objetos en Yom Tov para pasear en el dominio público (arriba 6:2). Asimismo, permitieron recortar las pezuñas del caballo, reparar la montura y las bridas atadas a la cabeza del animal por medio de una labor amateur para quien desease montar a caballo y pasear en Jol HaMo’ed (Shulján Aruj 536:1, adelante 11:15). Esto se refiere, no obstante, a paseos cortos que se suman a la alegría festiva y no producen agotamiento o generan molestia, y por supuesto que no se llevan a cabo a expensas del tiempo que debe ser destinado al estudio de Torá.

Se puede llevar a cabo un viaje prolongado si es para ascender a Jerusalém, la ciudad santa y el lugar del Templo, o para visitar a su rabino (arriba 1:16-17) aun cuando en virtud de ello, ese día no se pueda dedicar la mitad del tiempo a estudiar Torá. Creemos que la dedicación a estos preceptos incluye en sí las dos partes de la festividad, el viaje pertenece a la mitad dedicada «a vosotros», y los preceptos que se cumplen pertenecen a la mitad dedicada «a D´s», por cuanto que acudir a los atrios de HaShem y visitar al rabino son grandes e importantes preparativos para el estudio de la Torá.

07 – El significado espiritual de Jol HaMo’ed

El precepto de Jol HaMo’ed es sumamente singular, pues aparentemente no corresponde que tras alcanzar la elevada santidad de Yom Tov se descienda de esta hasta la finalización de la festividad. Empero, el precepto es que tras el primer día de Yom Tov se lleven a cabo los días de Jol HaMo’ed y solamente al finalizar la festividad nos elevemos nuevamente al nivel de Yom Tov. Pasaré a explicar el significado de esto de acuerdo con los maravillosos comentarios de Rabí Natán, el discípulo de Rabí Najman de Breslev.

El Ba’al Shem Tov formuló una metáfora: Tal como se le enseña a andar a un bebé, esto es, en un inicio se lo ayuda y luego se lo suelta para que ande solo ante lo cual él intenta ponerse de pie y caminar mas se cae, hasta que al final logra caminar por sus propios medios; de igual manera es el inicio del camino ascendente del ser humano. Al principio le conceden desde el Cielo una gran iluminación que está por encima de su nivel y luego se la retiran por lo que cae debiendo esforzarse en mantener su camino y superar las pruebas. De superarlas, logrará ser meritorio nuevamente de esa gran luz, empero ahora no se separará de esta por cuanto que es acorde a su nivel. Así puede entenderse la cuestión de Jol HaMo’ed: al inicio de la festividad HaShem nos ilumina con una gran luz que excede nuestro nivel, y al concluir el Yom Tov esta se aparta de nosotros, siendo nuestra misión el fortalecernos durante los días de Jol HaMo’ed en la Torá y la alegría festiva, para en virtud de ello recibir nuevamente un Yom Tov al final de la festividad. Dado que ya nos preparamos para este en los días de Jol HaMo’ed, alcanzamos en él un nivel aún más elevado. Y tal como dijeran nuestros sabios respecto de que el grado alcanzado en el Mar de los Juncos (Mar Rojo) el séptimo día de Pesaj estuvo por encima del que se obtuvo durante la plaga de la muerte de los primogénitos acaecida en el primer día de Pesaj, dijeron también que una sierva vio en el mar lo que no vieron posteriormente Ishaiahu o Iejezkel en sus profecías (Mejilta Beshalaj). De igual manera, en Sheminí Atzeret la alegría es especialmente grande, ya que en todos los días de Jol HaMo’ed Sucot nos alegramos con HaShem junto a las demás naciones, mientras que al llegar Sheminí Atzeret el Eterno se regocija únicamente con nosotros (Talmud Babilonio Tratado de Sucá 55(B)). (Likutei Halajot Jol HaMo’ed 1:1, 2:1).

El descenso del nivel de Yom Tov al de Jol HaMo’ed trae aparejado un beneficio suplementario y es que mediante este podemos elevar almas abatidas para las que la santidad de Yom Tov es elevada en demasía. Al estar los días de Jol HaMo’ed más vinculados a los días comunes, a través de ellos pueden ascender nuevamente ayudándose de los preceptos que cumplimos en esos días, a saber: estudio de la Torá, alegría festiva, apego a los amigos y tzedaká o caridad. Esto está insinuado en las labores que se permite realizar en esos días. En Jol HaMo’ed se permite realizar labores para evitar pérdidas, lo cual nos insinúa que son días para elevar almas perdidas. Asimismo, se permite realizar labores para los menesteres festivos, lo cual insinúa que por medio de esos días podemos entender el significado de las festividades y de esa manera logramos captar las grandes iluminaciones del último día de Yom Tov (ídem 3:4, 3:6, 4:3, 4:6).

Otra característica de los días de Jol HaMo’ed es que, al poseer un aspecto mundano, atraen la santidad la cual se habrá de manifestar posteriormente en los días comunes, pues hay que saber que cuanto más sagrado es el día más manifiesta es la influencia Divina en este y por ende la prohibición de realizar labores resulta más estricta. Por otra parte, cuanto más nos alejamos de la influencia Divina, más tenemos que esforzarnos y someternos al trabajo duro en pos de ganar nuestro sustento, tal como nos ocurrió con el pecado del hombre primigenio, Adám. Nuestra función es la de revelar la cuestión de HaShem en todas nuestras acciones, y de ese modo en un proceso gradual nos iremos liberando del yugo del sometimiento a la obtención de nuestro sustento y tendremos el mérito de que todas nuestras labores sean por amor a D´s con tranquilidad y alegría (ver arriba 3:1).

El Shabat es el fundamento de la santidad del tiempo, y su santidad fue establecida de modo permanente desde los seis días de la Creación, por ello en este día está prohibido realizar labores. A partir de la santidad del Shabat los hijos de Israel fueron preceptuados de introducir o proyectar santidad a todos los tiempos, hasta en los días comunes. En una primera etapa la santidad se deriva del Shabat a los días festivos (Yamim Tovim) que son días comunes consagrados por el pueblo de Israel adquiriendo así su carácter santo (tal como se explicó arriba 1:3). Dado que estos días fueron consagrados por el pueblo de Israel está permitido realizar en ellos labores vinculadas a la preparación de alimentos para las comidas festivas del pueblo de Israel. Empero los días comunes de semana quedan todavía alejados de la santidad, y para ello D´s nos otorgó los días de Jol HaMo’ed que son días intermedios, con un poco de labores permitidas y otro poco de prohibidas. Por medio de esas labores autorizadas durante la festividad por amor a D´s (leshem Shamaim) la santidad es atraída sobre todas las labores que debemos realizar durante los días hábiles de todo el año. Esa es la reparación fundamental del mundo, que el trabajo por la obtención del sustento sea hecho por amor al Cielo para así corregir el mundo y mejorarlo, promover caridad y fijar tiempos para el estudio de la Torá. De esta manera corregimos las treinta y nueve labores, de manera que no recaiga más sobre estas el pecado o la maldición que llevan al hombre a esclavizarse al materialismo, sino que sean santificadas para que, por su intermedio, seamos dignos de erigir un Tabernáculo y una Casa que sea el asiento de la Divina Presencia (Likutei Hiljot Jol HaMo’ed 4:8).

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