03. La costumbre de los piadosos a la hora de vestirse y calzarse.

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Es costumbre de los piadosos anteponer en todo  la derecha a la izquierda, dado que la Torá dio mayor importancia a la derecha (por ejemplo al rociar  el Cohen en el Santuario, sobre el dedo gordo de la mano o el pie). Según la Kabalá la derecha alude al “jesed” o generosidad mientras que la izquierda alude al “din” o rigor, por lo que es importante imponer la generosidad por sobre el rigor. Por lo tanto, los píos se cuidan de comer con la mano derecha, al lavarse o untarse una crema, anticipan la mano derecha a la izquierda así como el pie derecho al pie izquierdo.

Quien lava todo su cuerpo, comenzará por su cabeza y luego seguirá anticipando la derecha. A la hora de vestirse, los píos suelen colocar primero la manga derecha así como también antecederán el pie derecho en el pantalón y en los calcetines. Al desvestirse, se quitarán primero del lado izquierdo.

Respecto de los zapatos la ley es más compleja. Por una parte corresponde anteceder la derecha, y por la otra vemos del tefilín que se amarra en el brazo izquierdo, por lo que a la hora de amarrar la izquierda precede a la derecha. Por lo tanto se ha de colocar primero el zapato derecho y luego el izquierdo sin amarrar los cordones y de esa manera antecedió derecha a izquierda;  luego, a la hora de atar los cordones que comience por el zapato izquierdo y luego amarre le derecho (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 61(A), Shulján Aruj Oraj Jaím 2:4).

Quien es zurdo de mano o pie, habrá de preceder la derecha tanto para calzar como para amarrar los cordones.

La idea de la halajá es que toda acción que realicemos, aunque sea totalmente rutinaria como calzar zapatos, se lleve a cabo de la manera más exacta. De hecho, todos calzan a diario sus zapatos y por lo tanto ¿por qué no habrían de aprender a hacerlo de la manera correcta? Es claro que quien calzó o ató sus cordones en orden inverso, no debe descalzarse para volver a hacerlo en el orden correcto. Mediante estas reglas, nuestros sabios de bendita memoria nos enseñan a conferirle importancia a cada acción que realizamos. De esta manera, aprendemos a comprender más profundamente todos los detalles que conforman nuestra vida.

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