12. Leyes referentes a la matzá

01. El precepto de ingerir matzá

La Torá nos ordena comer matzá la noche del quince de Nisán, tal cual está escrito (Shemot-Éxodo 12:18): «por la noche, habréis de comer panes ázimos» y además está escrito (ídem 15): «Siete días pan ázimo comeréis«. Por medio de las reglas de interpretación exegética de la Torá nuestros sabios dedujeron que la intención del texto no es que comamos panes ácimos durante todos los siete días, sino que se trata del alimento principal que se come durante toda la fiesta en sustitución del pan, mas quien prefiera contentarse con ingerir frutas, verduras, lácteos y carne durante esos días puede hacerlo.

En términos simples digamos que quien ingiere matzá los siete días de Pesaj no cumple con un precepto y, tal como dijeron nuestros sabios, comer matzá los siete días de Pesaj es «opcional» («reshut») (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 120(A)). Sin embargo, muchos de los grandes eruditos escribieron que si bien la ingestión de matzá es preceptiva únicamente en la noche del Seder al grado de que sólo en esa oportunidad se recita la bendición especial de «al ajilat matzá» («que nos ordenaste ingerir matzá»), el resto de los días si bien no es obligatorio ingerirla – quien lo hace cumple un precepto. El hecho de que nuestros sabios hayan categorizado como «opcional» la ingesta de matzá durante todos los días de Pesaj posteriores a la noche del quince indica que en comparación con el deber de la ingesta en la noche del Seder, el resto de los días de la fiesta un judío tiene la potestad de decidir si desea o no continuar cumpliendo con el mandato festivo ingiriendo panes ácimos. Según la opinión de los sabios, un texto bíblico no se desprende de su sentido literal («ein hamikrá iotzé midei peshutó») y está escrito (Shemot-Éxodo 12:15): «Siete días pan ázimo comeréis». Esto es lo comentado tanto por Ibn Ezra como por Jezkuni, lo mismo se desprende de los escritos del Rosh y así acostumbró a actuar el Gaón de Vilna. Empero, también según estos sabios el precepto implica ingerir el equivalente al volumen de una aceituna («kazait» o 29 g.) en cada comida y quien ingiere más que esto no lleva a cabo un mejor cumplimiento.

02. Matzá cuidada u observada («matzá shemurá»)

Es preceptivo cuidar las matzot para que no leuden, tal cual está escrito (Shemot-Éxodo 12:17): «Habréis de observar los panes ázimos» refiriéndose a las matzot que se ingieren para cumplir con la mitzvá («Le-shem mitzvá») en la noche del Seder, tal como lo indica el versículo siguiente (ídem 18): «habréis de comer panes ázimos, por la noche». En el resto de los días de la festividad las matzot ingeridas entran en la misma categoría que cualquier otro alimento, esto es, mientras no contengan jametz estará permitido comerlas. Empero, las «matzot mitzvá», o sea, aquellas que es preceptivo ingerir en la noche del Seder deben ser cuidadas especialmente y se las denomina «matzot cuidadas» («matzot shemurot»).

¿A partir de cuándo hay que cuidarlas? A priori, a partir del momento de la cosecha del trigo. Se acostumbra segar el trigo cuando está todavía un tanto húmedo pues si se seca por completo y luego cae sobre éste lluvia habrá de leudar. Asimismo, una vez que el grano de trigo es almacenado se debe tener cuidado que en el silo no tenga contacto alguno con agua.

Es posible cumplir con el precepto de ingerir «matzá cuidada» mediante panes ácimos que fueron supervisados desde el momento de la molienda del trigo, ya que mientras que el grano no exhiba señales de fermentación y no haya motivos para considerar que su status cambió para mal – no se teme que pueda haberse humedecido o pueda haber fermentado. De todas maneras, en un caso así no estamos hablando de una matzá especialmente excelente («mehuderet») ya que fue supervisada solamente desde el momento de la molienda del grano.

En caso de gran necesidad, de no haber harina que haya sido supervisada desde el momento de la cosecha se puede tomar del mercado harina común y cumplir con el precepto del cuidado a partir del amasado (Shulján Aruj Oraj Jaím 453:4). Y aunque en el sitio en cuestión se acostumbre a enjuagar levemente los granos de trigo previo a la molienda, se puede aún tomar un poco de harina común del mercado pues muy probablemente por un ligero enjuague los granos no fermentarán. Pero si en el lugar en cuestión se acostumbra a poner a los granos brevemente en remojo, no se puede comprar harina común en el mercado pues a priori se la considera como «jametz» (Mishná Berurá 451:24). Por lo tanto, en la práctica, no se debe comprar harina en tiendas que carezcan de supervisión especial de Pesaj pues en muchas oportunidades los granos de trigo se ponen a remojar y se teme que hayan leudado.

En la práctica, actualmente se acostumbra cumplir el precepto de la ingestión de matzá con excelencia comiendo matzot cuidadas, y para la noche del Seder se compran aquellas que fueron supervisadas desde el momento de la cosecha. La costumbre de cumplir el precepto con excelencia se arraigó de tal manera que actualmente las matzot que fueron supervisadas desde el momento de la molienda no se las denomina «cuidadas», a pesar de que para la halajá sí lo son y por su intermedio se puede cumplir con el precepto de ingestión de matzá la primera noche.

03. ¿Acaso el cuidado de la matzá requiere de la intención de cumplir con un precepto?

El cuidado de las matzot con las cuales se habrá de cumplir con el precepto de la ingestión de panes ácimos en la noche del Seder encierra dos significados. El primero, extremar el cuidado de evitar la fermentación. El segundo, que la elaboración de la matzá sea llevada a cabo con una intención especial, en aras del cumplimiento del precepto de ingerirla en la noche del quince de Nisán. Por lo tanto, se debe cuidar que las matzot sean amasadas y horneadas a manos de judíos observantes, en quienes se pueda confiar que tendrán la intención de elaborarlas en aras del cumplimiento del precepto y no a manos de gentiles, menores de edad o discapacitados mentales, que no nos proveen la certeza de que tendrán la intención adecuada (Sheiltot, Rashbá).

Hay juristas que ponen en tela de juicio el segundo significado, y en su opinión, el precepto de cuidar las matzot implica una extrema supervisión únicamente en el caso de aquellas que van a ser ingeridas la primera noche, sin que sea necesario que la elaboración en sí de las mismas se lleve a cabo con una intención especial. Por lo tanto, también gentiles y menores de edad son aptos para amasar y hornear estas matzot, a condición de que un judío adulto los supervise y cuide que sean suficientemente ágiles en su labor para que la masa no leude y la supervisión sea con la intención de cumplir con el precepto de comer matzá la noche del quince de Nisán (Rabí Aharón Haleví).

En la práctica, durante el amasado es necesario poner énfasis en los dos significados del cuidado, y por ello es menester que sean judíos quienes procesen la masa y horneen las «matzot mitzvá» teniendo la precaución de que ésta no leude y además, con la intención («kavaná») de que sean elaboradas para cumplir con el precepto de ingerir matzá en la noche del Seder. Sin embargo, durante la cosecha del cereal y durante su molienda alcanza con poner atención al primer significado únicamente y por ello está permitido que ambos procedimientos sean efectuados por gentiles, a condición de que se cuente con la supervisión permanente de un judío que vigile que no tenga lugar fermentación alguna durante el proceso (Shulján Aruj 460:1, Mishná Berurá 460:3, Sha´ar Hatziún 4).

A priori, antes de comenzar la elaboración de las matzot se debe recitar en voz alta que toda la labor a realizar es en aras de producir «matzot mitzvá» y si sólo pensó en ello mas no lo declaró, a posteriori se cumplió igualmente con el requerimiento (Beur Halajá 460:1, según Prí Megadim). La intención de la elaboración debe enfocarse en las matzot que se comen en la noche del Seder; en caso de que la intención se haya enfocado genéricamente en «matzot para Pesaj» se cumplió igualmente con la norma (Shulján Aruj HaRav 453:14).

04. Las matzot elaboradas a mano y por medio de máquinas a los efectos del cumplimiento del precepto de su ingestión

A partir del momento en que se comenzó a producir máquinas para la elaboración de matzá surgió una importante discusión entre los juristas respecto de dos cuestiones: a) Si las matzot elaboradas de esta manera son kasher sin que medie sospecha alguna de fermentación. b) Si por su intermedio se puede cumplir con el precepto de ingerir matzá en la noche del Seder.

Respecto de la sospecha de fermentación, hay acuerdo en cuanto a que ello depende de la calidad de la máquina y del nivel de supervisión, y por lo tanto mientras haya supervisores inspeccionando que no ocurra alguna sospecha de leudado – las matzot serán kasher. Por ello, justos y piadosos acostumbran a comer en Pesaj matzot elaboradas mediante el uso de máquinas.

Sin embargo, la segunda cuestión sigue siendo objeto de debate. Hay juristas que sostienen que el precepto de cuidar las matzot requiere que todo el proceso del amasado y del horneado se lleve a cabo con la intención expresa de elaborar «matzot mitzvá», y dado que la máquina carece de intención resulta que no se puede por medio de estas matzot cumplir con el precepto de la ingestión en la noche del Seder.

Por otra parte, la opinión mayoritaria de los juristas indica que se puede cumplir con el precepto mediante matzot elaboradas por medio de máquinas y esto obedece a una serie de razones. Primeramente, hay juristas que explican que el precepto del cuidado requiere tener la precaución de que no haya fermentación durante la elaboración y no importa si esta se tiene en la labor manual o durante el funcionamiento de la máquina (según Rabí Aharón Haleví). Además, la máquina es activada por una persona, y si ella la pone en funcionamiento con la intención de elaborar «matzot mitzvá» todas sus acciones resultarán en aras de cumplir con el precepto.

En la práctica, se puede también cumplir con el precepto de comer matzá en la noche del Seder mediante matzot elaboradas por medio de máquinas. Muchos cumplen con excelencia ingiriendo matzot elaboradas a mano y horneadas bajo estricta supervisión. No es necesario comer matzot elaboradas a mano durante toda la noche del Seder sino únicamente los volúmenes equivalentes a una aceituna (29 gr.) que es preceptivo ingerir en esa oportunidad (tal como se verá a continuación 16:22-25).

05. ¿Corresponde comer matzot cuidadas («matzot shemurot») durante toda la fiesta?

El precepto de cuidar las matzot se aplica a aquellas que debemos ingerir en la noche del quince de Nisán y se efectiviza sometiéndolas a un cuidado especial. Esto significa que podemos comer matzot que no fueron cuidadas si de acuerdo a las leyes de la halajá no cabe temer que hayan leudado, pero no son aptas para fungir como «matzot mitzvá», pues no fueron sometidas a un cuidado especial con la intención del cumplir con el precepto. Según esto, se puede comer durante todo Pesaj matzot ksherot para la fiesta pero que no fueron especialmente cuidadas («shemurot»).

Sin embargo, hay quienes tienen el recaudo de comer matzot cuidadas durante todo Pesaj. Esto obedece a dos razones: a) Hay quienes consideran que si bien no es obligatorio ingerir matzá durante toda la fiesta, quien lo hace cumple con un precepto (tal como se explicó en la halajá 1) y entonces quien desee cumplir con éste debe comer matzot cuidadas. Empero según esto es posible contentarse con ingerir el volumen de matzá equivalente a una aceituna (29 gr.) en cada comida. Asimismo, cabe conformarse con las matzot comunes que están cuidadas desde la molienda del cereal, y ya vimos (en la halajá 2) que desde el punto de vista de la norma se cumple con el precepto de comer matzá («matzat mitzvá») con una que fue cuidada desde ese momento. b) Se teme del jametz, pues de todos los alimentos que se ingieren durante Pesaj la matzá es el más expuesto a fermentar y por ello si no se cuidan los granos de trigo desde el momento de la cosecha se teme que algunos puedan haber leudado. Según esto, cabe hacer el esfuerzo de comer matzot cuidadas («shemurot») desde la cosecha durante toda la fiesta.

Es necesario saber que en la actualidad, la ventaja de las matzot cuidadas desde la cosecha se manifiesta en una mejor supervisión a lo largo de todo el proceso productivo, interrumpiendo el funcionamiento de las máquinas cada dieciocho minutos para limpiarlas y, por lo tanto, se trata de una serie completa de mejoras comparativas en la kashrut de la elaboración.

En resumen, las matzot comunes que son cuidadas desde la molienda son, a priori, kasher para su consumo durante toda la fiesta, incluso para quienes sostienen que es preceptivo ingerirlas todos los siete días, e ingiriéndolas efectivamente cumplen. Quienes buscan cumplir con mayor excelencia ingieren matzá cuidada desde la cosecha del grano pues está más supervisada en cuanto a evitar que leude.

06. Agua que reposó («maim shelanu»)

Nuestros sabios prohibieron amasar las matzot para Pesaj con agua tibia pues su temperatura elevada acelera los procesos de fermentación, y de no ser sumamente diligentes en elaborarlas y hornearlas se teme que leuden. La prohibición se extiende incluso al agua fresca común que es dable encontrar en aljibes o manantiales, por temor a que se pueda haber calentado por contacto con la tierra que absorbió calor del sol. Por lo tanto, nuestros sabios establecieron que el agua se extraiga el día anterior y repose durante la noche en un sitio fresco. Esta es denominada «agua que reposó» y de ésta se prepara matzá para Pesaj (Shulján Aruj 455:1 y 3).

En los países cálidos surge el problema de que en cualquier sitio que el agua repose se habrá de calentar un poco; y paradójicamente, si permanece en el manantial se mantendrá a una temperatura más baja. El dictamen halájico es que de todas maneras el agua debe reposar tal como lo estipularon nuestros sabios, y en caso de haberse calentado un poco debe ser puesta a enfriar en un refrigerador o en salas frigoríficas (Mikraei Kodesh Pesaj 2:7).

Hay juristas que entienden que no se debe tomar agua de la llave o canilla para ponerla a reposar a los efectos de usarla en la elaboración de matzá por temor a que esta provenga de reservorios descubiertos y por ende pueda haberse calentado por exposición al sol; además, se teme que el cloro contenido en el agua pueda acelerar el proceso de fermentación (Shiurim Metzuianim Bahalajá 109:3). Sin embargo, en la práctica no se teme que esto ocurra y sólo unas pocas personas que tienen el recaudo de comer matzot hechas a mano extraen ellos mismos el agua de pozos o de manantiales. En el caso de las fábricas de matzot elaboradas mediante máquinas, éstas extraen el agua de la llave o la canilla, la filtran cuidadosamente y la ponen a reposar en un sitio fresco toda la noche y de esa forma utilizan «agua que reposó» (nuestro maestro el Rabino Tzví Iehuda Kuk acostumbraba poner a reposar agua extraída de la llave o canilla).

07. El cuidado de que no ocurra fermentación alguna durante el proceso del amasado

Se muele la harina destinada a las matzot por lo menos un día antes de su amasado pues la molienda la calienta un poco y de no esperarse se teme que la masa leude (Shulján Aruj 453:9).

No se le agrega sal o pimienta a la masa pues quizás hagan que la misma se caliente y aumente el peligro de fermentación (ídem 455:5-6).

A priori, no se pone de una vez más harina que la medida de jalá (un kilo y medio aproximadamente), pues es difícil para una persona amasar eficiente y rápidamente una cantidad mayor y se teme que partes de la masa puedan leudar. A posteriori, si se amasa una cantidad mayor, mientras no haya permanecido inmóvil dieciocho minutos y no exhiba señales de fermentación la matzá será kasher (ídem 456:1-2).

Cuando varias personas se ocupan simultáneamente del amasado, cortado y alisado de la masa, según algunos juristas es posible elaborar una cantidad mayor y así muchos acostumbran a hacerlo. Sin embargo, a priori, corresponde ser más estrictos y no amasar de una vez una cantidad mayor a la estipulada por nuestros sabios (Mishná Berurá 456:7).

Cuando el amasado se lleva a cabo por medio de una máquina, se acostumbra, a priori, elaborar grandes cantidades.

No se debe amasar en un sitio caliente, pues la temperatura elevada acelera la fermentación. Por lo tanto, no se amasa en exposición al sol, y en un día de excesivo calor («sharab») no se amasa a la intemperie o en la proximidad de una ventana (Shulján Aruj 459:1). A posteriori, si se amasó en un sitio caliente y la masa no exhibe señales de fermentación – la matzá será kasher (ídem 459:5).

A priori, no se debe dejar reposar la masa ni siquiera un instante (ídem 459:2). En caso de que las manos de quien amasa se hubieren calentado deberá refrescarlas con agua fría, y hay quienes tienen la precaución de refrescar sus manos de tanto en tanto durante el proceso del amasado (Mishná Berurá 459:27).

08. Otras reglas referentes a las matzot

Se debe calentar muy bien el horno para que inmediatamente después de introducir la masa en su interior esta comience a hornearse, pues si la temperatura no ha de ser suficientemente alta la masa puede leudar antes de hacerse. Asimismo, es claro que no se debe hornear al sol, y de haberlo hecho, aunque la temperatura haya sido muy elevada y sea claro que la masa no leudó, con esta matzá no se cumple con el precepto de la ingestión en la noche del quince de Nisán, pues ésta es llamada «pan de la pobreza» y si se horneó al sol no entra en la categoría o denominación de pan (Shulján Aruj HaRav 461:6).

Sin embargo, no es necesario hornear las matzot directamente al fuego, sino que también se puede hornear haciéndolo arder debajo de una chapa o una superficie cerámica, de modo tal que al colocar la masa sobre estas se cocine perfectamente ya que se encuentran a una muy elevada temperatura (Shulján Aruj 461:2). Asimismo, se puede hornear en un horno eléctrico, puesto que se calienta mediante cuerpos metálicos incandescentes que se asemejan al fuego. Empero, existe duda respecto de las matzot hechas en un horno de microondas, ya que hay juristas que sostienen que no son aptas para cumplir con el precepto de ingerir pan ácimo la noche del quince de Nisán pues no se hornearon al fuego (para Rabí Shlomo Zalman Auerbach estas matzot no son aptas y según el Rabino Israelí sí lo son, Mikraei Kodesh Harari p. 335).

No se adorna las matzot con dibujos, no sea que para efectuarlos se mantenga la masa en reposo y en el ínterin leude. En Pesaj no se hace una matzá de un grosor mayor a un palmo («tefaj» 7.6 cm.) pues se teme que el fuego no logre cocerla adecuadamente y entonces ésta fermente (Shulján Aruj 460:4-5). Empero, está permitido elaborar matzá cuyo grosor sea levemente inferior a un palmo. La usanza de los judíos ashkenazíes es elaborar matzot finas y duras para que de esa forma el fuego las pueda cocer bien y casi que no cabe temer que puedan poseer jametz (ver Ramá 460:4). Entre los sefaradíes hay quienes acostumbran a hacer matzá del grosor de un dedo y otros acostumbran a hacerla crocante como los ashkenazíes, ya que la hornean varios días antes de Pesaj y en caso de que no sean finas y crocantes no se conservan bien hasta la fiesta (Kaf HaJaím 460:44).

No se cumple con el deber de ingerir matzá mediante panes ácimos robados o hurtados (Shulján Aruj 454:4). A veces, una persona toma matzá sin pagarla de inmediato, pero en caso de que el vendedor exprese su deseo de recibir el pago en el acto, el adquirente deberá abonar lo que se le pide. En caso de que el vendedor sea quien va tras el comprador en procura de que le abone y el adquirente le responde con esquivos, este último no habrá de cumplir con el precepto de ingerir matzá pues los panes ácimos no le pertenecen (Mishná Berurá 454:15).

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