06- Los cuatro ayunos por la destrucción del Templo.

1 – La fijación de los ayunos.

Tras la destrucción del Primer Templo, los profetas establecieron ayunos recordatorios de los trágicos sucesos acaecidos, a los efectos de despertar al pueblo de Israel e inducirlo al arrepentimiento y a enlutarse, para de esa manera retornar a D´s corrigiendo las malas acciones que causaron las desgracias sucedidas desde entonces hasta la actualidad.

El día diez del mes de Tevet los profetas instituyeron un ayuno pues en ese día Nabucodonosor rey de Babilonia puso sitio a la ciudad de Jerusalém. En el mes de Tamuz el ayuno fue decretado pues en él se abrió una brecha en la muralla de Jerusalém. El noveno día del mes de Av se instauró el ayuno pues en ese día fue destruido nuestro Templo. El tercer día del mes de Tishrei establecieron un ayuno en recuerdo del asesinato de Guedalia hijo de Ajikam, líder judío del remanente que quedó en Judea tras la destrucción y cuya muerte representó la extinción final del gobierno judío sobre el país.

Durante los setenta años del exilio babilónico estos ayunos se respetaron. Cuando se tuvo el mérito de construir el Segundo Templo, surgió la pregunta de si se debía continuar con éstos. Así leemos en Zejariáh (8:18): «Así dice HaShem, D´s de los ejércitos: el ayuno del mes cuarto (17 de Tamuz), y el ayuno del mes quinto (9 de Av), el ayuno del séptimo (3 de Tishrei) y el ayuno del décimo (10 de Tevet) serán para la casa de Iehudá alegría y regocijo y como Días Festivos. Por lo tanto amad la verdad y la paz». Es así que durante los días del Segundo Templo estas fechas se transformaron en días de fiesta y celebración.

Cuando el Segundo Templo fue destruido el decreto original volvió a cobrar vigencia y se volvieron a respetar los cuatro ayunos, pero con una diferencia en la fijación de la fecha del que cae en el mes de Tamuz. En días del Primer Templo, la muralla fue derribada un nueve de Tamuz y durante los setenta años del exilio babilónico esa fue la fecha respetada, empero en días del Segundo Templo la muralla fue derribada el diecisiete del mes y esa es la fecha que conmemoramos hasta hoy. Si bien los cuatro ayunos fueron decretados por los profetas por la destrucción del Primer Templo (razón por la cual ayunamos el diez de Tevet que es la fecha del inicio del sitio babilonio a Jerusalém y el tres de Tishrei que recuerda el asesinato de Guedalia en esos días), en lo relativo a la caída de Jerusalém tiene mayor significación la segunda destrucción que la primera pues el dolor nos resulta más cercano en el tiempo y por eso se recuerda el diecisiete y no el nueve de Tamuz.

En el versículo de Zejariáh vimos que el de Tamuz es denominado «el ayuno del mes cuarto», de lo que se desprende que en el decreto de los profetas lo primordial es que se cumpla durante el cuarto mes que es Tamuz. Por lo tanto, pasar el ayuno del nueve al diecisiete no se contradice con el decreto original de ayunar el cuarto mes en recuerdo del derribamiento de la muralla. Respecto del ayuno del nueve del mes de Av no hubo cambios pues ambos Santuarios, el primero y el segundo, fueron destruidos en la misma fecha.

2 – Diez de Tevet.

El día diez de Tevet se estableció un ayuno pues en esa fecha Nabucodonosor rey de Babilonia llegó al mando de sus tropas para conquistar Jerusalém, implantando el sitio a la ciudad, lo que significó la primer fase de lo que sería la destrucción del Primer Templo y la salida al exilio de la Divina Presencia. Si bien en días del Segundo Templo el sitio a Jerusalém se inició en otra fecha, de todas maneras el inicio de la destrucción del Templo y del reino de Israel es el diez de Tevet.

Al ayuno que ya se fijó el día diez de Tevet, se le sumaron otros dos eventos dolorosos que tuvieron lugar en días cercanos a dicha fecha, como el fallecimiento de Ezra el escriba el día nueve y la traducción de la Torá al griego (la septuaquinta) el día ocho. Además, el Rabinato de Israel estableció el diez de Tevet como día del Kadish Universal para las víctimas de la Shoá cuya fecha de fallecimiento se desconoce.

Sobre Ezra el escriba nuestros sabios dijeron que hubiera sido digno que por su intermedio se entregase la Torá, pero fue anticipado por Moshé (Tratado de Sanhedrín 21(B)), por lo tanto es segundo en la jerarquía después del hijo de Amram. Ezra emitió diez decretos básicos (Tratado de Baba Kama 82(A)) y con estos inauguró la tradición legislativa de los sabios de la Torá Oral quienes enunciaron nuevos decretos e hicieron un “cerco” a la Torá. Nuestros sabios de bendita memoria nos relatan que Ezra vino de Babilonia para construir el Segundo Templo y él es el profeta Malají (Tratado de Meguilá 15(A)). Por lo tanto, por una parte Ezra es el último de los profetas y por la otra es el primero de los sabios de la Torá Oral. Vemos que significó un eslabón intermedio entre la Torá Escrita y la Torá Oral y al igual que Moshé Rabenu, se preocupó por todo el Pueblo de Israel, cargó con el duro yugo del liderazgo y fue de los conductores del retorno de los judíos de Babilonia y de los constructores del Segundo Templo.

Años más tarde, en días del dominio helénico, los gobernantes decretaron que los judíos debían traducir la Torá al griego. Este fue para Israel un día penoso como el día en que se construyó el becerro de oro, pues la Torá pertenece al Pueblo de Israel, por lo que al ser traducida se desdibujó su singularidad y se pasó a percibir como un texto que toda persona está en su derecho de manipular. Esto aconteció un ocho de Tevet y el mundo se oscureció por tres días. Por esta razón el día diez de Tevet recordamos también este lamentable evento.

Mi maestro, el Rabino Tzví Iehuda Kuk de bendita memoria, dijo que el diez de Tevet debemos de corregir tres cuestiones: a) Para reparar el inicio del sitio a Jerusalém, debemos fortalecer las murallas de la ciudad y construir el país tanto espiritual como materialmente; b) Para reparar el fallecimiento de Ezra, es preciso incrementar el estudio de Torá y al mismo tiempo ocuparse de reunir a los exiliados en Israel tal como él lo hizo; c) Para corregir la traducción de la Torá al griego, es menester sanar el espíritu y la cultura israelitas originales y extraer de éstos las malas influencias de los siglos de exilio y sometimiento a los gentiles.

3 – Diecisiete de Tamuz.

Dicen nuestros sabios en la Mishná (Tratado de Ta’anit 26): «Cinco eventos funestos acaecieron a nuestros ancestros el diecisiete de Tamuz: fueron quebradas las tablas, fue suspendida la ofrenda diaria permanente en el Templo, los muros de la ciudad fueron derrumbados, Apostomus quemó un rollo de la Torá y colocó un ídolo en el Templo».

Tras la revelación de los diez mandamientos en el Monte Sinaí, Moshé permaneció en el monte por cuarenta días y noches y estudió la Torá de boca del Eterno. Cuando descendió con las Tablas de la Ley en sus manos vio que se estaba plasmando el becerro de oro y que parte del pueblo se dirigía tras este culto extraño, por lo que sintió una inmediata debilidad y quebró las tablas. Esto implica que un diecisiete de Tamuz no solamente fueron quebradas las Tablas, sino que el pecado del becerro de oro tuvo lugar ese mismo día.

El segundo incidente es la suspensión de la ofrenda diaria permanente en el Templo, que era el sacrificio más importante que se llevaba a cabo allí. Su centralidad se debía a que era permanente y constante, pues se ofrendaba todos los días, uno al amanecer y otro hacia el atardecer. En días del sitio romano a Jerusalém, se proveyó al Templo de corderos para el sacrificio diario hasta el día dieciséis de Tamuz, y el diecisiete fue el primer día que se debió suspender el ritual (ver Tratado de Baba Kama 82(A)).

El tercer incidente fue la quema de un rollo de la Torá a manos de Apostomus, que era uno de los dignatarios romanos. El cuarto fue la erección de un ídolo en días del Primer Templo a manos del rey Menashé y hay quienes sostienen que fue en días del Segundo Templo a manos de Apostomus el malvado (Talmud Jerosolimitano Tratado de Ta´anit 4:5).

Sin embargo el evento que a final de cuentas provocó que la fecha se transforme en día de ayuno fue el quinto, el derribamiento de las murallas de la ciudad de Jerusalém. Tres años los romanos mantuvieron el sitio a la ciudad de Jerusalém sin poder doblegarla, hasta que finalmente el odio gratuito y la guerra civil debilitaron a los defensores, y los romanos pudieron superarlos. El día diecisiete de Tamuz lograron perforar los muros de la ciudad e ingresar en su interior. Con la perforación de los muros se decidió de hecho el desenlace final de los combates, decretándose nuestra derrota. Tres semanas más duraron las escaramuzas dentro de la ciudad de Jerusalém, hasta que finalmente el nueve del mes de Av fue conquistado el Monte del Templo y quemado nuestro Segundo Santuario dando inicio a una muy extensa y dolorosa etapa de exilio.

Si observamos detenidamente, notaremos que existe una conexión intrínseca entre los cinco eventos acaecidos el diecisiete de Tamuz. En los cinco presenciamos una crisis que afecta en primera instancia a los fundamentos espirituales, que provoca el resquebrajamiento de la fortaleza de la fe, que de no repararse a tiempo, puede cobrar mayor magnitud y desembocar en la destrucción completa ocurrida el nueve de Av. El pecado del becerro de oro no implicó idolatría absoluta, pues los seguidores del ídolo aún creían en D´s Creador del mundo, empero también creían que el becerro poseía algún tipo de poder. Por cuanto que comenzaron a descarriarse en la idolatría, no tuvieron posteriormente fuerzas para hacerle frente a los espías y su falso testimonio. Fue así que se rebelaron contra D´s y su siervo Moshé, rechazando la finalidad última de la conformación del pueblo de Israel que es, la manifestación de la Divina Presencia en el mundo, en la tierra que está destinada a ello, la Tierra de Israel. En el caso de la suspensión de la ofrenda diaria permanente, el emplazamiento de un ídolo en el santuario y la quema de un rollo de la Torá, no estamos aún ante una destrucción completa, empero estos eventos implican una afectación espiritual a nivel de las raíces que, de no repararse, la brecha habrá de ampliarse y la destrucción final resultará inevitable.

4 – Nueve de Av.

Dijeron nuestros sabios (Tratado de Ta´anit 25(B)): «Cinco eventos funestos acaecieron a nuestros ancestros el nueve de Av: se decretó sobre nuestros ancestros (la ‘Generación del Desierto’) que no habrían de ingresar a la Tierra de Israel, fueron destruidos el Primero y Segundo Templo, cayó la ciudad de Betar y fue arada la ciudad (de Jerusalém)».

El primer evento ocurrió en días de la salida de Egipto. Moshé aceptó la propuesta del pueblo de enviar doce espías para que reconozcan la tierra de Canaán y a su regreso diez de ellos difamaron al país desmoralizando al público, al sostener que no podrían conquistar la tierra en virtud del poderío de sus habitantes. «Entonces levantóse la congregación y alzó sus voces de angustia. La gente lloró esa noche. Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moshé y Aharón y les dijeron: «¡Ojalá hubiésemos muerto en la tierra de Egipto o en este desierto! ¿Para qué nos trajo el Eterno a esta tierra? ¿Para que perezcamos por la espada y nuestras mujeres y nuestros hijos se conviertan en presa? ¿No sería mejor para nosotros volver a la tierra de Egipto?»(Números 14:1-4)

Iehoshúa hijo de Nun y Caleb hijo de Iefuné contradijeron el testimonio mayoritario de los espías sosteniendo que, «El país por el que hemos pasado es muy buena tierra. Si el Eterno se complace en nosotros nos dará la tierra que mana leche y miel, pero no os rebeléis contra el Eterno ni temáis a los pobladores de esa tierra porque son pan (comido) para nosotros ya que el Eterno se ha apartado de ellos para favorecernos. No los temáis» (Números 14:7-9). Empero sus palabras no fueron aceptadas por la muchedumbre enardecida que «trató de apedrearlos» (ídem 10).

En ciertos aspectos el pecado de los espías es más grave que el del becerro de oro, ya que en el segundo el pueblo no renegó de D´s y de Moshé por completo, sino que se equivocaron. El error consistió en que pensaron que Moshé había fallecido y por lo tanto D´s ya no se les revelaría de modo directo, y era entonces necesario encontrar un ídolo que haga de intermediario entre ellos y el Creador. Por esta razón una vez concluido el episodio del pecado del becerro de oro, D´s perdona a la comunidad. Sin embargo en el episodio del pecado de los espías, la grey negó la capacidad de D´s de actuar en el mundo y de ayudarles a conquistar el país. Más aún, fallaron en la misión fundamental que es la causa de la creación del mundo y elección del Pueblo Judío, revelar la Presencia Divina a través de la Tierra de Israel. Por esta razón el pecado de los espías nunca fue perdonado, los participantes en él fueron castigados, negándoseles la posibilidad de ingresar a la Tierra de Israel, mientras que Iehoshúa Bin Nun y Caleb Ben Iefuné por no ser parte de la trasgresión, tuvieron el mérito de poder ingresar.

Esa noche en la que el pueblo lloró y despreciaron a la tierra de Israel era un nueve de Av. En vistas de lo ocurrido D´s dijo: vosotros habéis llorado un llanto vano y yo os establezco un llanto por todas las generaciones (Tratado de Sanhedrín 104(B)). En ese momento se decretó que el Templo de Jerusalém habría de ser destruido (Tanjuma Shelaj).

Por efecto del pecado del becerro de oro se resquebrajó la muralla de la fe, en virtud de esta fisura se abrió posteriormente un boquete en los muros de Jerusalém y al final se derribaron el prestigio de la Torá y el servicio en el Templo. En virtud del pecado de los espías, se destruyó la convicción básica respecto de la misión del pueblo Judío de consagrar el Nombre Divino en el mundo y todas las desgracias que se desencadenaron posteriormente, implican la anulación o la destrucción de nuestra capacidad de revelar Santidad en el mundo material de manera constante. En un inicio, se decretó ese mismo nueve de Av, que la generación del desierto no ingresaría a la Tierra de Israel y como no logramos reparar el pecado de los espías, sus efectos se extendieron en el tiempo causando la destrucción de ambos Santuarios. Posteriormente tampoco logramos reparar el pecado de los espías, por lo que fue destruida la ciudad de Betar que fue el bastión de la rebelión de Bar Kojba y la ciudad de Jerusalém fue arada, esto es, destruida por completo y arrasada hasta los cimientos. Todos estos eventos trágicos impidieron la manifestación de la Divina Presencia en el mundo, siendo esta la causa de nuestro pesar y por la cual ayunamos el nueve de Av.

5 – Ayuno de Guedalia.

El tres de Tishrei fue asesinado Guedalia hijo de Ajikam. Tras la destrucción del Primer Templo y el exilio de la mayoría de la población judía rumbo a Babilonia, el rey invasor designó a Guedalia hijo de Ajikam gobernador del remanente israelita que se quedó en Iehudá. En torno de este remanente se generaron muchas expectativas, en el sentido de que si lograban afianzarse económicamente, podrían, junto a los que retornen de Babilonia tras setenta años de exilio, reconstruir el Templo y hacer resurgir el reino israelita. Efectivamente, por un tiempo pareció que los judíos que se quedaron en Iehudá y se habían pauperizado por efecto de la invasión, se recuperaban paulatinamente de la destrucción y volvían a labrar sus campos y viñedos.

Empero el rey de Amón quiso desbaratar la reorganización del remanente judío, por lo que envió a Ishmael hijo de Natania para que asesine a Guedalia. Ishmael tenía además un móvil personal para el asesinato, ya que provenía de la familia real de Iehudá y consideraba que él era quien merecía recibir el nombramiento de gobernador y no Guedalia. Algunos de los lugartenientes que servían a Guedalia le advirtieron respecto de las intenciones de Ishmael y hasta le ofrecieron eliminarlo como acción preventiva. Guedalia no les creyó y hasta les recriminó que estaban difamando a Ishmael sin fundamento alguno. «Y ocurrió en el mes séptimo que Ishmael hijo de Natania hijo de Elishama de simiente real y uno de los altos dignatarios del rey, y diez hombres con él, vinieron a Guedalia hijo de Ajikam hijo de Shafán con la espada y le mataron a él que había sido designado por el rey de Babilonia gobernador sobre la tierra…a todos los judíos que estaban con él en Mitzpá y a los caldeos que allí se hallaban… (Jeremías 41:1-3). De este modo se extinguió el último tizón de gobierno judío en el país intensificándose así el exilio, razón por la cual los profetas decretaron el ayuno.

Tenemos cierta duda respecto de la fecha exacta del asesinato. El Talmud dice que Guedalia fue asesinado el día tres de Tishrei (Tratado de Rosh Hashaná 18(B), Talmud Jerosolimitano Tratado de Ta´anit 4:5). Sin embargo, algunos de los sabios medievales consideran que el asesinato sucedió un primero de Tishrei, mas como se trataba de un día festivo por Rosh Hashaná (dos días) se pospone el ayuno para el día tres.

Nuestros sabios nos enseñan que del decreto del ayuno de Guedalia se puede aprender, que la muerte de los justos es comparable con la destrucción de nuestro recinto sagrado (Rosh Hashaná 18(B)).

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