4 – Nueve de Av.

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Dijeron nuestros sabios (Tratado de Ta´anit 25(B)): “Cinco eventos funestos acaecieron a nuestros ancestros el nueve de Av: se decretó sobre nuestros ancestros (la ‘Generación del Desierto’) que no habrían de ingresar a la Tierra de Israel, fueron destruidos el Primero y Segundo Templo, cayó la ciudad de Betar y fue arada la ciudad (de Jerusalém)”.

El primer evento ocurrió en días de la salida de Egipto. Moshé aceptó la propuesta del pueblo de enviar doce espías para que reconozcan la tierra de Canaán y a su regreso diez de ellos difamaron al país desmoralizando al público, al sostener que no podrían conquistar la tierra en virtud del poderío de sus habitantes. “Entonces levantóse la congregación y alzó sus voces de angustia. La gente lloró esa noche. Y todos los hijos de Israel murmuraron contra Moshé y Aharón y les dijeron: “¡Ojalá hubiésemos muerto en la tierra de Egipto o en este desierto! ¿Para qué nos trajo el Eterno a esta tierra? ¿Para que perezcamos por la espada y nuestras mujeres y nuestros hijos se conviertan en presa? ¿No sería mejor para nosotros volver a la tierra de Egipto?”(Números 14:1-4)

Iehoshúa hijo de Nun y Caleb hijo de Iefuné contradijeron el testimonio mayoritario de los espías sosteniendo que, “El país por el que hemos pasado es muy buena tierra. Si el Eterno se complace en nosotros nos dará la tierra que mana leche y miel, pero no os rebeléis contra el Eterno ni temáis a los pobladores de esa tierra porque son pan (comido) para nosotros ya que el Eterno se ha apartado de ellos para favorecernos. No los temáis” (Números 14:7-9). Empero sus palabras no fueron aceptadas por la muchedumbre enardecida que “trató de apedrearlos” (ídem 10).

En ciertos aspectos el pecado de los espías es más grave que el del becerro de oro, ya que en el segundo el pueblo no renegó de D´s y de Moshé por completo, sino que se equivocaron. El error consistió en que pensaron que Moshé había fallecido y por lo tanto D´s ya no se les revelaría de modo directo, y era entonces necesario encontrar un ídolo que haga de intermediario entre ellos y el Creador. Por esta razón una vez concluido el episodio del pecado del becerro de oro, D´s perdona a la comunidad. Sin embargo en el episodio del pecado de los espías, la grey negó la capacidad de D´s de actuar en el mundo y de ayudarles a conquistar el país. Más aún, fallaron en la misión fundamental que es la causa de la creación del mundo y elección del Pueblo Judío, revelar la Presencia Divina a través de la Tierra de Israel. Por esta razón el pecado de los espías nunca fue perdonado, los participantes en él fueron castigados, negándoseles la posibilidad de ingresar a la Tierra de Israel, mientras que Iehoshúa Bin Nun y Caleb Ben Iefuné por no ser parte de la trasgresión, tuvieron el mérito de poder ingresar.

Esa noche en la que el pueblo lloró y despreciaron a la tierra de Israel era un nueve de Av. En vistas de lo ocurrido D´s dijo: vosotros habéis llorado un llanto vano y yo os establezco un llanto por todas las generaciones (Tratado de Sanhedrín 104(B)). En ese momento se decretó que el Templo de Jerusalém habría de ser destruido (Tanjuma Shelaj).

Por efecto del pecado del becerro de oro se resquebrajó la muralla de la fe, en virtud de esta fisura se abrió posteriormente un boquete en los muros de Jerusalém y al final se derribaron el prestigio de la Torá y el servicio en el Templo. En virtud del pecado de los espías, se destruyó la convicción básica respecto de la misión del pueblo Judío de consagrar el Nombre Divino en el mundo y todas las desgracias que se desencadenaron posteriormente, implican la anulación o la destrucción de nuestra capacidad de revelar Santidad en el mundo material de manera constante. En un inicio, se decretó ese mismo nueve de Av, que la generación del desierto no ingresaría a la Tierra de Israel y como no logramos reparar el pecado de los espías, sus efectos se extendieron en el tiempo causando la destrucción de ambos Santuarios. Posteriormente tampoco logramos reparar el pecado de los espías, por lo que fue destruida la ciudad de Betar que fue el bastión de la rebelión de Bar Kojba y la ciudad de Jerusalém fue arada, esto es, destruida por completo y arrasada hasta los cimientos. Todos estos eventos trágicos impidieron la manifestación de la Divina Presencia en el mundo, siendo esta la causa de nuestro pesar y por la cual ayunamos el nueve de Av.

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