2 – Diez de Tevet.

El día diez de Tevet se estableció un ayuno pues en esa fecha Nabucodonosor rey de Babilonia llegó al mando de sus tropas para conquistar Jerusalém, implantando el sitio a la ciudad, lo que significó la primer fase de lo que sería la destrucción del Primer Templo y la salida al exilio de la Divina Presencia. Si bien en días del Segundo Templo el sitio a Jerusalém se inició en otra fecha, de todas maneras el inicio de la destrucción del Templo y del reino de Israel es el diez de Tevet.

Al ayuno que ya se fijó el día diez de Tevet, se le sumaron otros dos eventos dolorosos que tuvieron lugar en días cercanos a dicha fecha, como el fallecimiento de Ezra el escriba el día nueve y la traducción de la Torá al griego (la septuaquinta) el día ocho. Además, el Rabinato de Israel estableció el diez de Tevet como día del Kadish Universal para las víctimas de la Shoá cuya fecha de fallecimiento se desconoce.

Sobre Ezra el escriba nuestros sabios dijeron que hubiera sido digno que por su intermedio se entregase la Torá, pero fue anticipado por Moshé (Tratado de Sanhedrín 21(B)), por lo tanto es segundo en la jerarquía después del hijo de Amram. Ezra emitió diez decretos básicos (Tratado de Baba Kama 82(A)) y con estos inauguró la tradición legislativa de los sabios de la Torá Oral quienes enunciaron nuevos decretos e hicieron un “cerco” a la Torá. Nuestros sabios de bendita memoria nos relatan que Ezra vino de Babilonia para construir el Segundo Templo y él es el profeta Malají (Tratado de Meguilá 15(A)). Por lo tanto, por una parte Ezra es el último de los profetas y por la otra es el primero de los sabios de la Torá Oral. Vemos que significó un eslabón intermedio entre la Torá Escrita y la Torá Oral y al igual que Moshé Rabenu, se preocupó por todo el Pueblo de Israel, cargó con el duro yugo del liderazgo y fue de los conductores del retorno de los judíos de Babilonia y de los constructores del Segundo Templo.

Años más tarde, en días del dominio helénico, los gobernantes decretaron que los judíos debían traducir la Torá al griego. Este fue para Israel un día penoso como el día en que se construyó el becerro de oro, pues la Torá pertenece al Pueblo de Israel, por lo que al ser traducida se desdibujó su singularidad y se pasó a percibir como un texto que toda persona está en su derecho de manipular. Esto aconteció un ocho de Tevet y el mundo se oscureció por tres días. Por esta razón el día diez de Tevet recordamos también este lamentable evento.

Mi maestro, el Rabino Tzví Iehuda Kuk de bendita memoria, dijo que el diez de Tevet debemos de corregir tres cuestiones: a) Para reparar el inicio del sitio a Jerusalém, debemos fortalecer las murallas de la ciudad y construir el país tanto espiritual como materialmente; b) Para reparar el fallecimiento de Ezra, es preciso incrementar el estudio de Torá y al mismo tiempo ocuparse de reunir a los exiliados en Israel tal como él lo hizo; c) Para corregir la traducción de la Torá al griego, es menester sanar el espíritu y la cultura israelitas originales y extraer de éstos las malas influencias de los siglos de exilio y sometimiento a los gentiles.

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