Capítulo 14 Bendición por el aroma

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01) Las bendiciones por el aroma

Tal como existe un precepto de bendecir por cada alimento que se ingiere, de igual manera existe también el de bendecir por el disfrute obtenido de un aroma agradable. Si bien el disfrute del aroma es de carácter más espiritual, nuestros sabios establecieron que se bendiga por él, ya que el ser humano tiene prohibido deleitarse de este mundo sin recitar una bendición (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 35(A), arriba 1:2). Asimismo, nuestros sabios aprendieron del versículo que reza (Salmos 150:6): «Toda alma alabará a D´s Aleluyá» – ‘¿Qué es aquello que el alma lo disfruta mas el cuerpo no? Esto es el aroma’ (Berajot 43(B)). De aquí vemos que es necesario alabar a HaShem por el deleite de un aroma agradable. Sin embargo, nuestros sabios no establecieron una bendición de agradecimiento por escuchar una voz agradable o por contemplar una vista bonita, ya que en estos casos el deleite no ingresa materialmente al cuerpo humano mientras que en el caso del aroma las partículas sí lo hacen (Mishná Berurá 216:4).

Sin embargo, no se estipuló una bendición final para el aroma ya que una vez que se deja de oler el deleite se desvanece y no queda nada de este (Shulján Aruj Oraj Jaím 216:1).

En esta bendición aprendemos a poner atención a las cuestiones sutiles y delicadas que HaShem creó en Su mundo, puesto que ellos también le reportan disfrute al hombre y enriquecen sus emociones. Dado que nuestros sabios dijeron que el alma disfruta del aroma, resulta que este puede despertar la fe en el seno de alma, refuerza las potencias espirituales de la persona y estimula en ella tanto el deseo como la añoranza por elevarse a un nivel superior más allá de los objetos concretos.

A los efectos de que el agradecimiento sea completo y diferenciado, nuestros sabios establecieron que se recite una bendición especial por cada tipo de aroma, de acuerdo al material del cual este se desprende. Existen cinco bendiciones:

  1. a) Por un aroma agradable que se despide de algún tipo de árbol, se recita: «Baruj Atá Ad-onai Eloh-einu Melej Haolam Boré Atzei Besamim» (Bendito eres Tú… que crea los árboles aromáticos»).
  2. b) Por un aroma agradable que se desprende de hierbas se recita: «…Boré Isbei Besamim» («…que crea hierbas aromáticas»).
  3. c) Por un aroma agradable que se despide de una fruta se recita: «…Hanotén Reiaj Tov Baperot» («… que da buen aroma a las frutas»).
  4. d) Por un aroma agradable que se despide de objetos o materiales sintéticos se recita: «…Boré Minei Besamim» («…que crea variedad de fragancias»).
  5. e) Por un aroma agradable que se desprende del aceite de persimón[1] se recita: «…Boré Shemen Arev» («…que creas aceite agradable»). En la actualidad este aceite no existe.

La bendición de «Boré Minei Besamím» es especial por cuanto que, a posteriori, incluye a todos los tipos de fragancias ya que en definitiva, provengan de donde provengan, todos los perfumes son una forma o variedad («Minei») de fragancia. Por ello, cada vez que existe la duda respecto del tipo de aroma que se percibe – se recita «Boré Minei Besamím» (Shulján Aruj 216:2, ver adelante en la halajá 5 las definiciones de hierbas y árboles).

Por esta razón, según la usanza ashkenazí se acostumbra recitar durante la Havdalá la bendición de «Boré Minei Besamím» por todos los tipos de fragancias empleadas, ya que en muchos casos se desconoce si el aroma en cuestión proviene de un árbol o de una hierba por lo que se teme incurrir en un error. Empero, si se bendice siempre «Boré Minei Besamím», de todas maneras – se cumple con el deber. Según la usanza sefaradí, cuando se conoce el origen de la fragancia – se recita la bendición específica correspondiente (Mishná Berurá 297:1, Kaf HaJaím 31).


[1].El aceite de Persimon es llamado en hebreo bíblico «Tzori» y es la savia que se extrae del árbol llamado bálsamo y no se trata del fruto que recibe ese nombre en la actualidad («Afarsemón», «Persimon», «Caqui»). Este aceite era considerado de excelsa calidad y era producido en la tierra de Israel de donde se comercializaba a todo el mundo. En honor a la tierra de Israel nuestros sabios estipularon una bendición especial para este producto (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 43(A)).

02) Bendición por fragancias líquidas, sintéticas y por tabaco

Por fragancias líquidas cuyo aroma proviene de los árboles – se recita «Boré Atzei Besamím». Si proviene de las hierbas – se dice «Boré Isbei Besamím». Si proviene de ambos orígenes – se bendice «Boré Minei Besamím» (ver Shulján Aruj 216:6, Mishná Berurá 19).

En el pasado, muchos acostumbraron no bendecir por tabaco ya que tenía como objetivo principal brindar una buena sensación a quien lo fumaba mientras que el aroma que se le incorporaba resultaba secundario respecto de su finalidad última. Además, su aroma solía ser suave, y carecía de especial importancia (tal como se explicará en la siguiente halajá). Sin embargo, cuando al tabaco se le incorpora una fuerte fragancia, tal como se suele hacer en la actualidad, el recitado o no de la bendición correspondiente dependerá de la intención de quien lo consume: si se toma el tabaco a los efectos de disfrutar de la buena sensación que produce el fumar y no para deleitarse con el aroma – que no se bendiga. Si se toma el tabaco a los efectos de disfrutar de la sensación producida por el fumar y además para disfrutar del aroma – se debe bendecir «Boré Minei Besamím».

Hay quienes dicen que no se bendice por una fragancia de origen sintético ya que no posee un buen aroma naturalmente sino que este es creado de modo artificial. En la práctica, nos parece que se debe bendecir por esta fragancia ya que las cualidades químicas que permitieron la elaboración del perfume fueron creadas por HaShem y por lo tanto se debe recitar “Boré Minei Besamím”.

03) Cuatro tipos de fragancias por las que no se recita bendición alguna

Existen tres tipos de aroma: a) Aquel destinado a disfrutar de su fragancia. b) El disfrute del aroma es aleatorio a su objetivo principal. c) El destinado a neutralizar malos olores.

  1. a) Quien pasa junto a un jardín en el cual se plantaron plantas que despiden un buen olor, dado que estas están destinadas a deleitar a los transeúntes con su fragancia, al disfrutar de estos – se debe bendecir. Lo mismo debe hacerse al pasar junto a una tienda o puesto de venta de artículos aromáticos destinados a despedir buena fragancia, como es el caso de algunos tipos de jabones. Si los artículos están abiertos y despiden un buen aroma invitando así a los transeúntes a adquirirlos, se considera que están destinados a deleitar con su fragancia y quien pasa por allí y disfruta debe bendecir aunque no los compre (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 53(A), Shulján Aruj 217:1). Asimismo, quien entra a un vivero que posee retoños de plantas aromáticas – deberá bendecir por ellos, ya que resulta obvio que el dueño del local tiene la plena intención que los potenciales clientes que ingresan disfruten del aroma y compren. Por lo tanto, es claro que estos retoños están destinados al disfrute de las personas y quien se deleite con su fragancia deberá bendecir. Otro tanto ocurre con quien entra a una casa y huele incienso de uso doméstico o un perfume destinado a aromatizar el ambiente – dado que disfruta de la fragancia deberá bendecir. Igualmente, quien entra a un automóvil en el cual hay un perfumador – ya que disfruta del aroma habrá de bendecir (Shulján Aruj 216:12, Shaar Hatziún 217:1).
  2. b) Existen artículos que despiden un buen aroma, empero esta no es su finalidad última, por lo que quienes huelen su fragancia, mientras que no realicen la acción específica de olerlos, aunque disfruten del olor – no pueden bendecir. Por ejemplo, quien pasa junto a una plantación de árboles cítricos cuyos azahares despiden su fragancia, dado que la finalidad de la plantación no es la de perfumar sino dar frutas – el buen aroma resulta secundario y no se bendice por él. Empero en caso de acercarse a las flores para olerlas, dado que realizó una acción que confiere importancia a su buen aroma – este ya no resulta secundario y por lo tanto se debe bendecir por el deleite que la fragancia provoca. Asimismo, quien pasa por un campo en el cual se cultivan árboles y hierbas aromáticas para ser comercializados, o quien ingresa a una fábrica que produce perfumes, dado que por el momento estos tienen por finalidad última el ser comercializados y no deleitar con su aroma, quien disfrute de la fragancia no habrá de bendecir. Pero en caso de acercarse a la rama fragante o si toma de los perfumes para olerlos – deberá bendecir.

    De igual manera, existen frutas tales como el limón o el “etrog” que a veces expelen un buen aroma y dado que su finalidad principal es la de ser ingeridas – quien disfrute de su fragancia no bendice. Empero, si se toma la fruta para olerla, su buen aroma se torna importante para la persona por lo que habrá de recitar: «Baruj Atá…Hanotén Reaj Tov Baperot» (Shulján Aruj 216:2).

  3. c) Tal como ya aprendimos (en los incisos b y c de la halajá anterior), si la fragancia está destinada a disipar olores desagradables o a perfumar otro objeto, aunque se lo tome con la mano a los efectos de disfrutar de su buen aroma – no se habrá de bendecir. Solamente en caso de que cambie la finalidad última del objeto aromático y de ahora en más esté destinado a disfrutar de su fragancia – se habrá de bendecir.

04) Las condiciones necesarias para bendecir por un buen aroma

Existen tres tipos de aroma: a) Aquel destinado a disfrutar de su fragancia. b) El disfrute del aroma es aleatorio a su objetivo principal. c) El destinado a neutralizar malos olores.

  1. a) Quien pasa junto a un jardín en el cual se plantaron plantas que despiden un buen olor, dado que estas están destinadas a deleitar a los transeúntes con su fragancia, al disfrutar de estos – se debe bendecir. Lo mismo debe hacerse al pasar junto a una tienda o puesto de venta de artículos aromáticos destinados a despedir buena fragancia, como es el caso de algunos tipos de jabones. Si los artículos están abiertos y despiden un buen aroma invitando así a los transeúntes a adquirirlos, se considera que están destinados a deleitar con su fragancia y quien pasa por allí y disfruta debe bendecir aunque no los compre (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 53(A), Shulján Aruj 217:1). Asimismo, quien entra a un vivero que posee retoños de plantas aromáticas – deberá bendecir por ellos, ya que resulta obvio que el dueño del local tiene la plena intención que los potenciales clientes que ingresan disfruten del aroma y compren. Por lo tanto, es claro que estos retoños están destinados al disfrute de las personas y quien se deleite con su fragancia deberá bendecir. Otro tanto ocurre con quien entra a una casa y huele incienso de uso doméstico o un perfume destinado a aromatizar el ambiente – dado que disfruta de la fragancia deberá bendecir. Igualmente, quien entra a un automóvil en el cual hay un perfumador – ya que disfruta del aroma habrá de bendecir (Shulján Aruj 216:12, Shaar Hatziún 217:1).
  2. b) Existen artículos que despiden un buen aroma, empero esta no es su finalidad última, por lo que quienes huelen su fragancia, mientras que no realicen la acción específica de olerlos, aunque disfruten del olor – no pueden bendecir. Por ejemplo, quien pasa junto a una plantación de árboles cítricos cuyos azahares despiden su fragancia, dado que la finalidad de la plantación no es la de perfumar sino dar frutas – el buen aroma resulta secundario y no se bendice por él. Empero en caso de acercarse a las flores para olerlas, dado que realizó una acción que confiere importancia a su buen aroma – este ya no resulta secundario y por lo tanto se debe bendecir por el deleite que la fragancia provoca. Asimismo, quien pasa por un campo en el cual se cultivan árboles y hierbas aromáticas para ser comercializados, o quien ingresa a una fábrica que produce perfumes, dado que por el momento estos tienen por finalidad última el ser comercializados y no deleitar con su aroma, quien disfrute de la fragancia no habrá de bendecir. Pero en caso de acercarse a la rama fragante o si toma de los perfumes para olerlos – deberá bendecir.
  3. De igual manera, existen frutas tales como el limón o el “etrog” que a veces expelen un buen aroma y dado que su finalidad principal es la de ser ingeridas – quien disfrute de su fragancia no bendice. Empero, si se toma la fruta para olerla, su buen aroma se torna importante para la persona por lo que habrá de recitar: «Baruj Atá…Hanotén Reaj Tov Baperot» (Shulján Aruj 216:2).

  4. c) Tal como ya aprendimos (en los incisos b y c de la halajá anterior), si la fragancia está destinada a disipar olores desagradables o a perfumar otro objeto, aunque se lo tome con la mano a los efectos de disfrutar de su buen aroma – no se habrá de bendecir. Solamente en caso de que cambie la finalidad última del objeto aromático y de ahora en más esté destinado a disfrutar de su fragancia – se habrá de bendecir.

05) Diferentes bendiciones

Quien se equivoca y por un árbol aromático bendice «Boré Isbei Besamím» («que crea hierbas aromáticas»), o bien que por hierbas aromáticas bendice «Boré Atzei Besamím» («árboles aromáticos») – no cumplió con su deber ya que los árboles no son hierbas ni las hierbas árboles. Por lo tanto, es necesario saber a ciencia cierta qué es un árbol y qué es una hierba. En primer lugar, es necesario aclarar que nuestros sabios llaman también a los arbustos «árboles», por lo que, en la práctica, la mayoría de las plantas aromáticas resultan ser «árboles». Para ser denominado «árbol» un vegetal debe reunir las siguientes tres características: a) Perdura en su tronco año tras año. b) Sus ramas u hojas salen del tronco o del tallo y no directamente de las raíces. c) El tronco o tallo es duro. Al cumplirse estos tres requerimientos se recita «Boré Atzei Besamím». Por su parte, un vegetal para ser llamado «hierba» debe reunir dos condiciones: a) Su tallo debe ser blando. b) Es necesario cultivarlo nuevamente cada año o sus hojas salen directamente de las raíces. En toda situación intermedia se duda si se trata de árbol o de hierba y se debe bendecir «Boré Minei Besamím».

Recordemos algunas especies por las que se recita la bendición de «Boré Atzei Besamím»: el mirto («hadas»), el ciprés de Monterrey («Cupresus Macrocarpa» o «Brosh Limoní»), jazmín, romero («rozmarín»), clavo de olor, ajenjo de montaña («artemisia arborescens» o «Shiva»), ruda, las flores y las hojas de árboles frutales y la hierba luisa de la variedad que posee tallo duro. Las especies por las que se debe bendecir «Boré Isbei Besamím») son: la ruda fina («Pigam»), el narciso de tallo blando y el jacinto. Respecto de la menta («nana») y la hierba luisa de tallo blando surgieron dudas, por lo que es preferible bendecir «Boré Minei Besamím». Asimismo, quien recibe una variedad de planta aromática y carece de un modo sencillo de verificar si se trata de un árbol o una hierba – que recite la bendición «Boré Minei Besamím».

Los condimentos no son considerados frutas ya que no son consumidos como alimento, sino que se los considera un agregado. Estos tampoco son considerados como hierbas o árboles aromáticos ya que su función primordial es la de saborizar y no aromatizar. Por lo tanto, quien toma de estos para disfrutar de su fragancia debe recitar «Boré Minei Besamím» (Rashbatz, Jaié Adam, Shaar Hatziún 216:12, Birkat HaShem III 12:17).

Muchas personas disfrutan del aroma del café, especialmente mientras se lo muele y tuesta. Quien pasa junto a una tienda en la que se tuesta café o se lo muele para su venta, dado que el dueño de la misma tiene interés en que las personas huelan el aroma para que acudan a comprar – quien pasa por allí y disfruta de lo que huele debe recitar «Boré Minei Besamím». Empero, quien trabaja junto a una fábrica de café, aunque disfrute del aroma – no habrá de bendecir ya que la finalidad del café es su comercialización y no el disfrute de su aroma. Solamente en caso de que tome café en su mano o se acerque a este para olerlo – deberá bendecir. Lo mismo ocurre en el caso de quien abre un paquete nuevo de café, si lo tomó para disfrutar de su aroma deberá bendecir. Incluso quien prepara un vaso de café para beberlo, caso en el cual el aroma es relativamente débil, si desde el inicio tuvo también la intención de disfrutar de este – deberá bendecir «Boré Minei Besamím». Si no tuvo esta intención y comenzó a beber el café, es señal de que el aroma es secundario al sabor por lo que no deberá bendecir.

Por pan caliente, aunque su aroma sea agradable – no se recita bendición (Ramá 216:14, Mishná Berurá 55) ya que en este caso el aroma resulta secundario en cuanto a su importancia. Además, no se trata de un aroma que se disfruta en sí mismo sino que provoca apetito, por lo que resulta secundario respecto de la ingestión. Por lo tanto, tampoco se bendice por el aroma de la carne asada.

06) Reglas de la bendición por un buen aroma

Quien sufre de catarro o un enfermo que perdió el sentido del olfato (anosmia), dado que no disfruta de un buen aroma – no bendice. Quien duda si percibe o no el aroma o si el perfume expide aún fragancia – que intente oler y en caso de sentir el buen aroma que ponga intención en deleitarse del mismo y recite la bendición correspondiente. Asimismo, quien revisa diferentes perfumes para decidir cuál comprar, mientras se dedica a escoger, dado que su intención no es disfrutar – no habrá de bendecir (Ben Ish Jai Vaetjanán 2, Birkat HaShem III 12:9, ver arriba 9:1).

Quien tomó una especie u objeto aromático y recitó la bendición correspondiente, luego lo dejó y posteriormente quiso nuevamente olerlo, dado que durante la primera bendición no tuvo en mente que habría de volver a olerlo – debe volver a bendecir. Si al bendecir por primera vez tuvo la intención de continuar oliendo mientras se encuentre en la casa, la primera bendición sigue vigente por todo el día. Asimismo, si el aroma se expande por la casa, aunque no tenga la intención de seguir oliéndolo, dado que de todas maneras en la práctica el aroma sigue llegándole no precisa volver a bendecir. En caso de haber salido de su casa por media hora, se trata de una interrupción, al regresar a su hogar y volver a disfrutar del buen aroma – deberá bendecir (Shulján Aruj 217:1, Maguén Abraham 3).

Quien ingresa a un sitio en el cual se huelen diferentes fragancias y disfruta de todas conjuntamente – habrá de recitar «Boré Minei Besamím». En caso de que desee oler cada fragancia por separado, deberá tener la intención de no disfrutar de todas conjuntamente y habrá de dirigirse a cada especie por separado y recitar por cada una la bendición correspondiente.

En caso de haber hablado, interrumpiendo entre la bendición y el oler, se invalidó la bendición recitada y debe volver a bendecir antes de disfrutar de la fragancia.

Quien disfruta del olor a gasolina o pegamento – no bendice, pues no se lo hace sino por aquello que es considerado agradable para la mayoría de las personas.

Una persona que no disfruta de un aroma considerado bueno por la mayoría de las personas – no bendice ya que no se deleita.

No se bendice por un aroma agradable que sale de una pipa, ya que está prohibido fumar porque daña la salud.

Durante Sucot está prohibido oler el “hadas” (mirto) de las cuatro especies ya que fue destinado a cumplir con un precepto – por lo que se prohíbe disfrutar de este (Talmud Babilonio Tratado de Sucá 37(B)). También corresponde no tomar el “etrog” para oler su fragancia ya que se genera la duda de si debe o no bendecir por ello.

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