02) Bendición por fragancias líquidas, sintéticas y por tabaco

Por fragancias líquidas cuyo aroma proviene de los árboles – se recita «Boré Atzei Besamím». Si proviene de las hierbas – se dice «Boré Isbei Besamím». Si proviene de ambos orígenes – se bendice «Boré Minei Besamím» (ver Shulján Aruj 216:6, Mishná Berurá 19).

En el pasado, muchos acostumbraron no bendecir por tabaco ya que tenía como objetivo principal brindar una buena sensación a quien lo fumaba mientras que el aroma que se le incorporaba resultaba secundario respecto de su finalidad última. Además, su aroma solía ser suave, y carecía de especial importancia (tal como se explicará en la siguiente halajá). Sin embargo, cuando al tabaco se le incorpora una fuerte fragancia, tal como se suele hacer en la actualidad, el recitado o no de la bendición correspondiente dependerá de la intención de quien lo consume: si se toma el tabaco a los efectos de disfrutar de la buena sensación que produce el fumar y no para deleitarse con el aroma – que no se bendiga. Si se toma el tabaco a los efectos de disfrutar de la sensación producida por el fumar y además para disfrutar del aroma – se debe bendecir «Boré Minei Besamím».

Hay quienes dicen que no se bendice por una fragancia de origen sintético ya que no posee un buen aroma naturalmente sino que este es creado de modo artificial. En la práctica, nos parece que se debe bendecir por esta fragancia ya que las cualidades químicas que permitieron la elaboración del perfume fueron creadas por HaShem y por lo tanto se debe recitar “Boré Minei Besamím”.