02 – Reglas de preceptos positivos en las festividades

01 – Preparativos festivos

Es preceptivo honrar y deleitar los días festivos tal como lo es con el Shabat (arriba 1:7-8). Por lo tanto, todo lo que los sabios dijeron que es necesario hacer previo al Shabat aplica también para las festividades, incluido el precepto de lavar la ropa (Pninei Halajá Shabat 2:4, adelante 11:11). Asimismo, es preceptivo bañarse con agua caliente previo a la festividad. Quien así lo necesite, deberá también cortarse el pelo, afeitarse y cortarse las uñas (Pninei Halajá Shabat 2:5, adelante 11:9-10). De igual manera, antes de una festividad es preceptivo arreglar la casa y limpiarla, así como también participar de estos preparativos tal como acostumbraron los más grandes eruditos (Pninei Halajá Shabat 2:5-6).

Para cumplir el precepto de deleite y alegría festivo se deben adquirir alimentos y bebidas especiales para Yom Tov, cada uno conforme a sus posibilidades (arriba 1:12). Está prohibido realizar una comida importante en víspera de la festividad por tres motivos: a) Para diferenciar entre las comidas de los días comunes y las festivas; b) A los efectos de llegar apetentes a la comida festiva; b) Para que el esfuerzo de la preparación de la comida pre festiva no afecte los preparativos de la festiva. Una comida común se puede ingerir todo el día, empero a priori, nuestros sabios dijeron que es preceptivo abstenerse de ingerir una comida regular o una que incluya pan en las tres horas previas al inicio de la festividad (Pninei Halajá Shabat 2:7).

Está prohibido realizar labores en la víspera de Yom Tov a partir de la hora de descanso, y todo aquel que las realiza no ve en ellas señal de bendición. El horario de la prohibición es a partir de la Minjá Ketaná (Pequeña Minjá), o sea, dos horas y media (temporales o halájicas) previo a la puesta del sol. Los detalles de esta halajá están explicados en el tomo de Shabat de Pninei Halajá (2:8).

Al igual que en Shabat, también en Yom Tov es preceptivo agregar tiempo sagrado a cuentas del secular, lo cual implica recibirlo un poco antes de la puesta del sol y despedirse de él un poco después de salidas las estrellas (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 9(A)). Se recibe la festividad por medio de la palabra, diciendo, por ejemplo: «Por la presente, recibo sobre mí la santidad festiva» o «Por medio del encendido de las velas» (Mishná Berurá 261:21, Pninei Halajá Shabat 3:1-3).

02 – El encendido de velas

Tal como los sabios establecieron que se enciendan velas para Shabat, de igual manera fijaron que se lo haga para Yom Tov ya que por medio de estas honramos la festividad y agregamos alegría a la comida festiva. Dado que el encendido es preceptivo, se recita la siguiente bendición: «Baruj Atá Ad-onai Eloh-einu Melej Haolám Asher Kidshanu Bemitzvotav Vetzivanu Lehadlik Ner Shel Yom Tov» («Bendito eres Tú D´s… que nos ha consagrado con Sus preceptos y nos ha ordenado encender velas de Yom Tov») y cuando Yom Tov cae en Shabat se recita «Lehadlik Ner Shel Shabat VeYom Tov» («…encender velas de Shabat y de Yom Tov») (Shulján Aruj 263:5, 514:11, Mishná Berurá 48).

Al igual que en Shabat, se acostumbra encender no menos de dos velas que se corresponden con el hombre y la mujer, y mujeres que así lo deseen podrán encender más velas. De todas maneras, la bendición reza «vela» en singular, ner en hebreo, por lo que el encendido de una sola vela es suficiente para cumplir con el precepto.

El mejor momento para encender velas es previo a la puesta del sol, en el horario de inicio de la festividad que figura en los almanaques, pues de esa manera las mujeres reciben la fiesta por medio del encendido. Hay mujeres que acostumbran encender las velas por la noche previo a la cena, y quienes así deseen proceder pueden hacerlo, guardando la precaución de no encender un nuevo fuego sino haciéndolo traspasando de un fuego ya existente (adelante 5:1, 5:3). En el segundo día festivo de Rosh Hashaná así como también en el segundo día festivo de las diásporas el momento de encender las velas es después de la salida de las estrellas para no realizar preparativos de un día festivo para el otro (adelante 9:5, ver adelante en la halajá 12 la regla de Yom Tov que cae un sábado por la noche).

Cada Shabat las mujeres de origen ashkenazí y algunas de origen sefaradí acostumbran encender primeramente las velas y solo después recitan la bendición para no realizar el acto del encendido después de haber mencionado verbalmente el Shabat (Pninei Halajá Shabat 4:4). En Yom Tov, sin embargo, al estar permitido encender velas, según todas las tradiciones primero se debe recitar la bendición y sólo después encender las velas (Mishná Berurá 263:27). Tras el encendido es necesario cuidar de no apagar el cerillo o fósforo sino dejarlo que se extinga por sí mismo.

Nuestros sabios establecieron que se recite la bendición de Shehejeianu en cada festividad para agradecer a HaShem el habernos concedido vida, habernos sostenido y habernos permitido arribar a una instancia tan especial y sagrada como Yom Tov.  El momento más apropiado para decir Shehejeianu es durante el recitado del Kidush pues entonces se menciona y recuerda la santidad del día. Sin embargo, muchas mujeres acostumbraron recitar Shehejeianu al encender las velas porque deseaban decir esta bendición junto con el cumplimiento del precepto especial que ellas detentan en honor del Yom Tov.  Aquellas que deseen proceder de este modo tienen permitido hacerlo (ver pregunta al Ya’avetz 1:107, Mishná Berurá 263:23).

Cuando se tiene la intención de encender las velas después del inicio de la festividad, en el segundo día de Rosh Hashaná, o en un Yom Tov que cae sábado por la noche, es conveniente preparar las velas en un día hábil. En caso de no haberlas preparado, está permitido colocar las velas con firmeza en el orificio del candelabro, y si bien de esta forma se desgastan un poco – no implica la transgresión de la prohibición de «cortar» (mejatej) porque este desgaste se realiza de manera indirecta y no es la intención primaria de esta acción. Asimismo, está permitido retirar con un cuchillo el sebo acumulado en el orificio del candelabro que molesta al ingreso de la nueva vela, y está también permitido retirar el disco de metal de las velas que quedó pegado al fondo del recipiente donde fueron colocados. Se permite también introducir una mecha flotante dentro del recipiente con aceite (Shmirat Shabat Kehiljatá 13:24 y 49-50, nota 151 del Rabino Shlomo Zalman Auerbach), empero, está prohibido calentar una vela de sebo o cera para pegarla al candelabro. Se trata de un decreto que procura evitar que se «unte», lo cual sería una derivación de la labor de «alisar» (memajek). Asimismo, está prohibido cortar o limar la base de la vela para permitirle ingresar al orificio del candelabro en virtud de la prohibición de mejatej («cortar») (Jaié Adam 92:2, Baer Heitev 314:10, Shmirat Shabat Kehiljatá 13:48, ver Pninei Halajá Shabat 18:6 y 15:10).

En el resto de las normas, Yom Tov es similar a Shabat y las leyes del encendido de velas están explicadas en el tomo de Shabat de Pninei Halajá capítulo 4.

03 – Rezos festivos – Amidá

Al igual que el rezo de Amidá de Shabat, el de Yom Tov incluye siete bendiciones. El texto de las primeras tres y las últimas tres es idéntico al de los rezos de los días de semana y en lugar de las trece bendiciones intermedias se recita una especial referente a la santidad de la festividad. En esta, mencionamos el hecho que HaShem nos ha escogido entre las naciones, nos ha consagrado mediante Sus preceptos y nos ha acercado a Su servicio, nos ha entregado las festividades para regocijo y alegría en recuerdo de la salida de Egipto y mencionamos el nombre de la fiesta. Debido a ello, pedimos que nuestro recuerdo «ascienda y se presente» delante del Eterno para bien, que nos tenga en cuenta y nos redima. Culminamos recitando השיאנו, esto es, que HaShem nos eleve por medio de la santidad de las festividades, nos santifique con Sus preceptos, nos conceda Su porción en Su Torá, purifique nuestros corazones para servirlo de verdad y nos conceda el mérito de poder realizar las festividades con alegría y regocijo. Finalizamos la bendición con «Baruj Atá Ad-onai Mekadesh Israel Vehazmanim» («Bendito eres HaShem que santifica a Israel y a los tiempos»).

De acuerdo con el fundamento de la norma, en Shabat y en Yom Tov se podrían recitar todas las bendiciones de la Amidá de los días comunes y agregar una especial alusiva al día sagrado. Empero, en virtud del respeto por el Shabat y la festividad, los sabios no quisieron incomodar a los que rezan recitando todas las bendiciones de los días comunes (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 21(A)). Además, no hay día más apropiado que Shabat o Yom Tov para pedir a HaShem por cuestiones del momento que puedan llegar a provocar angustia a la persona (Tanjuma, Rashí y Rambám). Por lo tanto, nuestros sabios establecieron que en vez de las trece bendiciones intermedias se recite sólo una. De todas maneras, si una persona se comenzó a recitar las bendiciones de días de semana por error y en la mitad se recordó que el día es festivo – que complete la bendición en la que se encuentra y solamente después que retorne al texto de la plegaria festiva. Esto es así ya que por el fundamento de la norma se podrían recitar las bendiciones de los días de la semana y dado que ya se comenzó a recitar una de ellas corresponde completarla (Shulján Aruj 268:2, Mishná Berurá 3. Respecto de Musaf ver halajá 9).

Quien se equivocó y no mencionó el nombre de la fiesta en la bendición festiva de la Amidá o mencionó el nombre de otra festividad – no cumplió con su deber y debe volver al comienzo de la bendición y decirla como corresponde. En caso de haber finalizado la Amidá, aunque aún no haya dado los pasos hacia atrás, deberá volver a rezar (Mishná Berurá 487: 30).

En caso de existir, se acostumbra rezar en Shabat y en Yom Tov empleando melodías festivas especiales (Maté Efraím 625:40).

Desde el tiempo de los sabios medievales (rishonim) se acostumbró a agregar pasajes en los «Salmos de Alabanza» o Pesukei Dezimrá previos al rezo de Shajarit en Shabat y en Yom Tov y al concluirlos añadir la plegaria Nishmat.

04 – El rezo de un Yom Tov que cae en Shabat

Cuando Yom Tov cae en Shabat se recita la bendición según la festividad y se agrega o combina el tema del Shabat, y cada vez que se mencionan el Shabat y la festividad anticipamos la mención del Shabat pues es más sagrado y frecuente. Cerramos la bendición diciendo: «Mekadesh Hashabat Israel Vehazmanim» («Que santifica el Shabat, Israel y los tiempos»). Anteponemos el Shabat a Israel porque son los judíos quienes santifican los tiempos mas no al Shabat dado que la santidad sabática existe desde los seis días de la Creación por lo que resulta anterior a la aparición del pueblo de Israel en el mundo (Talmud Babilonio Tratado de Beitzá 17(A), arriba 1:3). Aparentemente correspondería recitar dos bendiciones, una por Shabat y la otra por Yom Tov. No obstante, dado que ambas versan sobre la manifestación de la santidad en el tiempo fueron reunidas en una sola. Se puede agregar que a partir de la santidad del Shabat que es fija y constante se revelan las santidades de Israel y de las festividades por lo que el tema de ambas santidades resulta ser uno mismo.

05 – Kidush y comida festiva

La noche de Shabat es similar a la noche de Yom Tov en cuanto a que es preceptivo recitar Kidush sobre una copa de vino en el sitio donde se ha de comer o junto con la comida. Esto obedece a que nuestros sabios establecieron que se debe recordar la santidad del día tanto en el rezo como en la comida, ya que la misma se revela tanto en el alma como en el cuerpo. El contenido del Kidush es similar al de la bendición que agregaron los sabios al rezo festivo y así es como finaliza diciendo: «Baruj Atá Ad-onai Mekadesh Israel Vehazmanim» (arriba 3). En primer término, se bendice por el vino y luego se recita la bendición del Kidush.

Tras la bendición por la santidad del día se recita la bendición por el tiempo –Shehejeianu – en la cual agradecemos a D´s «que nos hizo vivir, nos sostuvo y permitió llegar a este momento». Quien olvidó recitar Shehejeianu con el Kidush puede completarla cuando lo recuerde, pudiendo esto ser hasta el último día de la festividad sin requerir para ello de una copa de vino (Mishná Berurá 473:1).

El séptimo día de Pesaj es el único Yom Tov en la cual no se agrega Shehejeianu al recitado del Kidush porque no es una festividad en sí misma y la bendición recitada el primer día festivo aplica también a este. En el caso de Sheminí Atzeret, sin embargo, sí se ha de recitar Shehejeianu por tratarse de una festividad separada (Talmud Babilonio Tratado de Rosh Hashaná 4(B)).

El primer día de Sucot al Kidush se le agrega la bendición de Leishev Basucá («…que nos ordenó habitar la sucá») ya que en ese momento se comienza a cumplir con el precepto de habitar la sucá.

Al igual que en el Shabat, nuestros sabios establecieron que también en Yom Tov se recite un Kidush diurno con vino como forma de honrar la festividad. Dado que en el Kidush nocturno ya se mencionó la santidad festiva, esta no es recordada durante el día y entonces nada más se bendice por el vino. Previo a esta bendición se recita un versículo referente a la festividad. Este Kidush es denominado Kidusha Raba («El Kidush Grande») a modo de antífrasis, ya que el Kidush nocturno es el más importante y es aquél en el cual se hace referencia al contenido de la santidad festiva (Mishná Berurá 289:3). Todas las demás reglas del Kidush fueron explicadas en el tomo de Shabat de Pninei Halajá (capítulo 6).

Tal como aprendimos (arriba 1:7), es preceptivo ingerir dos comidas en la festividad, una por la noche y otra de día, y en cada una de ellas se debe ingerir pan. Las comidas festivas deben ser más importantes que las sabáticas ya que en Yom Tov se agrega el precepto de la alegría festiva. La comida diurna es más importante que la nocturna.

06 – Birkat Hamazón

En días de Yom Tov, de Jol HaMo’ed o de Rosh Jodesh nuestros sabios dispusieron que se mencione la santidad del día en la bendición final por la comida (Birkat Hamazón) puesto que la ingestión de alimentos en días festivos es diferente a la de días comunes en virtud de la excedencia de lo preceptivo y la santidad inherente. Además, estipularon que se recuerde la santidad del día dentro de la plegaria de Ya’alé Veiavó en la cual pedimos a D´s que nos recuerde para bien en el este día especial, se apiade de nosotros y nos redima. Este pasaje se agrega en la bendición por la reconstrucción de Jerusalém (Boné Ierusahalaim) ya que sólo en esta se pide por la compasión Divina (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 49(A), Tratado de Shabat 24(A), Tosafot allí).

Dado que es preceptivo ingerir pan en la comida de Yom Tov, quien olvida incluir la plegaria de Yaalé Veiavó en Birkat Hamazón no cumplió con su deber y debe volver a bendecir. En efecto, esta es la usanza ashkenazí y de parte de los sefaradíes (Shulján Aruj 188:6). Según la usanza de parte de los sefaradíes, dado que hay quienes entienden que no es preceptivo ingerir pan en las comidas festivas – quien olvida incluir Ya’alé Veiavó no debe repetir Birkat HaMazón. Solamente quien olvidó recitar Ya’alé Veiavó en la comida de la primera noche de Pesaj y de Sucot debe regresar o repetir, ya que según todas las opiniones en estas se debe ingerir matzá o pan.

Cuando Yom Tov o Jol HaMo’ed caen en Shabat se recita primeramente Retzé Vehajalitzenu pues el Shabat es más frecuente y sagrado, y recién después se agrega Ya’alé Veiavó (Shulján Aruj 188:5, Mishná Berurá 13). En caso de que la persona se equivoque y recite primero Ya’alé Veiavó que culmine su recitado y luego diga Retzé ya que el desorden en el recitado no es un factor de invalidez en el cumplimiento (Pninei Halajá Berajot 4:7. Ver allí 4:8).

07 – Halel

Es preceptivo agradecer, alabar y ensalzar a HaShem por las festividades que nos otorgó, y a esos efectos recitamos el Halel. Sin embargo, no es necesario recitar Halel en todas las festividades sino solo en aquellas que reúnen las siguientes tres condiciones: a) La fecha recibe el nombre de Mo’ed o «momento de reunión»; b) En ese día está prohibido realizar labores; c) La fecha posee un orden propio de ofrendas en el Templo. Por lo tanto, se recita Halel en los siete días de la festividad de Sucot porque se denominan Mo’ed, en estos está prohibido realizar labores y además en cada jornada festiva se ofrenda un número diferente de bueyes. Asimismo, se recita Halel en Sheminí Atzeret, en el primer Yom Tov de Pesaj y en Shavuot.

Empero, en Jol HaMo’ed de Pesaj y en el último Yom Tov de esa festividad no se recita Halel. Y si bien estos días son denominados Mo’ed y en ellos se prohíbe la realización de labores, dado que en todos ellos se ofrendan la misma cantidad de sacrificios carecen de la innovación o novedad que sí posee el primer Yom Tov (Talmud Babilonio Tratado de Arajín 10(A) y (B)). Hay quienes agregaron otro motivo y es el de que en el séptimo día de Pesaj estamos un tanto acongojados por el ahogo de los egipcios en el mar. Tal como le dijera el Santo Bendito Es a los ángeles que querían pronunciar cánticos ante Él: «Mis creaturas se ahogan en el mar, ¡¿y vosotros entonáis cánticos?!». Sin embargo, los hijos de Israel de aquella generación sin duda que debían alegrarse y entonar cánticos por su salvación pero no hay un precepto que nos ordene recitar por ello Halel año tras año. Dado que no se recita Halel el séptimo día de Pesaj que es festivo, no corresponde hacerlo en los cinco días anteriores de Jol HaMo’ed ya que son inferiores a este en cuanto a santidad. Por lo tanto, sólo el primer día de Pesaj debemos recitar Halel (Shibolei Haleket según el Midrash, Beit Iosef Oraj Jaím 490:4, Mishná Berurá 7).

Si bien no hay precepto de recitar Halel en los seis últimos días de Pesaj ni en los novilunios, los judíos acostumbraron hacerlo y para que quede claro que es recitado en virtud de la costumbre y no de manera obligatoria se saltean dos párrafos de la versión completa (el Halel consiste en los capítulos 113-118 de los Salmos, salteándose Salmos 115:1-11 y 116: 1-11).

Los sabios medievales (rishonim) debatieron con respecto al recitado de la bendición por el Halel en los últimos seis días de Pesaj y en los novilunios (Rosh Jodesh). Según Rambám y Rashí dado que el origen del recitado radica solamente en la costumbre no se bendice ya que el cumplimiento de una costumbre no es acompañado por el recitado de una bendición. En opinión de Rabenu Tam, Rosh y Rabenu Nisim se recita bendición por el cumplimiento de una costumbre importante como el Halel. En la práctica, la usanza ashkenazí indica que incluso una persona sola recita la bendición por el Halel, y la usanza de la mayoría de los judíos sefaradíes del norte de África es que el oficiante recite primero la bendición Likró et Hahalel (Recitar el Halel) y al finalizar diga Yehaleluja en voz alta y por medio de sus bendiciones haga cumplir a todos con su recitado, empero quien reza solo no las recita. Que cada persona continúe con la tradición de sus antepasados.

Se acostumbra a recitar Halel tras la finalización de la Amidá en Shajarit. Se debe procurar recitar el Halel en público. Según la opinión de muchos juristas quien llega tarde a la sinagoga e ingresa cuando el público ya lo está recitando debe sumarse al recitado y solo después habrá de recitar los Salmos de Alabanza (Pesukei Dezimrá) (Mishná Berurá 422:16). Véase en Pninei Halajá Zmanim (1:13) sobre las diferentes costumbres en el recitado del Halel.

08 – La lectura de la Torá en Yom Tov y en Jol HaMo’ed

Desde los días de Moshé Rabenu existe una disposición por efecto de la cual se saca la Torá los lunes, jueves y sábados para que el pueblo de Israel no pase tres días sin leerla públicamente (Talmud Babilonio Tratado de Baba Kama 82(A)). Durante el correr del tiempo se asentó la costumbre de completar cada año la Torá por medio de un orden semanal de lectura (Pninei Halajá Shabat 5:6).

Además, Moshé estableció también que en las festividades se lea sobre la temática de la fecha, tal como está escrito (Vaikrá-Levítico 23:44): «Y habló Moshé las fechas de HaShem a los hijos de Israel – les ordenó que las leyesen cada una en su tiempo» (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 32(A), Rambám Tefilá 13:8). Cuando una festividad o Jol HaMo’ed cae en Shabat se interrumpe también el orden de las porciones de lectura semanal para leer un pasaje vinculado a la festividad. Otro tanto ocurre con la lectura de la Haftará extraída de los profetas, se lee una referente a la temática del día. En cada festividad se acostumbra extraer dos rollos de la Torá, en el primero se lee algo vinculado a la festividad y en el segundo, que es leído por el Maftir o quien habrá de leer la Haftará, se lee el orden de las ofrendas que se sacrificaban en ese día.

El número de personas que sube a la Torá varía de acuerdo a la santidad del día de modo tal que cuanto más sagrada es la fecha más personas suben a la lectura (Mishná Tratado de Meguilá 21:1). En los días comunes suben a la Torá tres personas. En Rosh Jodesh y Jol HaMo’ed, días en los cuales se ofrendaban sacrificios suplementarios – y en compensación de los cuales se reza Musaf – son llamadas cuatro. En días festivos (Yom Tov) – en los cuales está prohibida la realización de labores y se permite la preparación casera de alimentos – suben a la Torá cinco personas. En Yom Kipur – que toda labor está prohibida – suben seis; y en Shabat – cuyo castigo en caso de transgresión es más grave – suben siete. Esto se deduce del hecho que quien transgrede Yom Kipur es castigado con Caret que es a manos del cielo mientras que quien profana el Shabat es lapidado por un tribunal terrenal (Talmud Babilonio Tratado de Meguilá 23(A)).

Vemos pues que en Yom Tov suben cinco personas a la Torá y una más que es el Maftir. Está prohibido que suban menos del número mínimo estipulado por los sabios para no agraviar a la festividad (ídem 21(A)). Esta permitido agregar personas según la opinión de Rambám y Rashí. Hay otros juristas que dicen que no se debe hacer subir a la Torá a más personas del número estipulado porque al hacerlo se equipara la santidad festiva con la de Yom Kipur o la de Shabat (Rabenu Nisim). En efecto, así se procede, a los efectos de no agobiar al público y para no recitar más bendiciones que las necesarias. Ocurre que en el pasado solamente quien subía primero recitaba la bendición inicial y quien lo hacía último recitaba la final y entonces el agregar personas que suban no implicaba un aumento en el número de bendiciones recitadas. Con el correr del tiempo, los sabios estipularon que cada persona que sube a la Torá debe recitar una bendición al inicio y una al final de su fragmento de lectura y entonces en caso de agregar más personas que suban se recitan más bendiciones que las establecidas por los sabios. Sin embargo, en caso de gran necesidad – se permite subir más personas a la Torá (Shulján Aruj y Ramá 282:1-2, Mishná Berurá a 4-5).

Simjat Torá sale de esta norma pues en ese día se acostumbra hacer subir a más personas a los efectos que todos los que asisten al rezo lo hagan.

Recordatorio de las almas de los difuntos (Hazkarat Neshamot): Los ashkenazíes acostumbran hacerlo en Yom Kipur, Sheminí Atzeret, séptimo día de Pesaj y en Shavuot después de la lectura de la Torá. Entonces, se recuerda a los parientes fallecidos y se promete dar tzedaká para la elevación de sus almas. Es bueno que durante el recordatorio se sostengan dos rollos de la Torá en manos de los presentes. Se acostumbra que quien tiene a sus dos padres vivos sale de la sinagoga durante la recordación de las almas ya que no es agradable que una parte de los presentes rece y recuerde difuntos y la otra parte se mantenga en silencio. Hay quienes temen que esto pueda causar mal de ojo. Se acostumbra a no mencionar los nombres de quienes fallecieron durante el último año no sea que esto provoque tristeza y afecte la alegría festiva de los presentes.

09 – El rezo de Musaf – el agregado de Vete’erav (Sea agradable para Ti)

Los tres rezos que recitamos todos los días fueron establecidos en correspondencia con los tres patriarcas y con los sacrificios ofrendados en el Templo. Shajarit se corresponde con la ofrenda matinal permanente, Minjá se corresponde con la ofrenda vespertina permanente y Arvit se corresponde con la quema de sebos y órganos sobre el altar (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 26(B), Pninei Halajá Tefilá 1:7). Nuestros sabios establecieron también el rezo de Musaf para Shabat, festividades, Jol HaMo’ed y novilunios en correspondencia con las ofrendas suplementarias que se nos ordenó sacrificar en esas fechas.

El rezo de Musaf consta de siete bendiciones, las tres primeras y las tres últimas son idénticas a las recitadas en la Amidá de todos los días mientras que la bendición central hace referencia a las ofrendas específicas de la festividad. Esta bendición central inicia mencionando que a causa de nuestros pecados fuimos exiliados de nuestra tierra y nuestro Santuario fue destruido por lo que no podemos ofrendar los sacrificios correspondientes como antaño. A partir de ello pedimos: «reúne a nuestros dispersos de entre las naciones… y tráenos a Sion Tu ciudad con cánticos y a Jerusalém Tu Santuario con alegría eterna, y allí ofrendaremos ante Ti los sacrificios que tenemos preceptuados, los permanentes según su orden y los suplementarios conforme a su regla». Entonces, se recuerda o menciona el nombre de la festividad, y los ashkenazíes mencionan también los versículos referentes a los sacrificios de Musaf o suplementarios correspondientes al día en cuestión. Luego pedimos nuevamente por la reconstrucción del Templo y por tener el mérito de poder cumplir con el precepto de peregrinar tres veces al año. Para finalizar, recitamos la plegaria de Vehasienu (elévanos) como en los demás rezos festivos (arriba 3).

Según la usanza de los ashkenazíes, al finalizar la bendición del servicio en el Templo («Retzé») el oficiante recita el texto de la misma que se pronunciaba en el Santuario: «Vete’erav Aleja Atiratenu Ke’olá Ukekorbán, Ana Rajúm Berajameja Harabim Hashev Shejinateja Letzión Ireja Veseder Ha’avodá Lirushalaim» («Sea agradable para Ti nuestro rezo cual sacrificio, por favor, misericordioso, en Tu gran compasión devuelve Tu Presencia a Sion y el orden de la labor sacra a Jerusalém»). Luego, esta bendición concluye diciendo «Baruj Atá Ad-onai, Sheotjá Levadjá Beirá Naavod» («Bendito eres Tú HaShem, pues sólo a Ti serviremos con temor reverencial»). Hay quienes acostumbran actuar según la opinión del Gaón de Vilna y concluyen la bendición como siempre con las palabras «Hamajazir Shejinató Letzión» («Que devuelve Su Presencia a Sion»). En caso de no haber cohanim presentes que puedan bendecir a la grey no se dice Vete’erav (Mishná Berurá 128:173).

10 – Lectura de las Meguilot

Dijeron nuestros sabios en la Beraita del Tratado de Sofrim (14:1) que a lo largo del año se leen cinco meguilot: Shir Hashirim-El Cantar de los Cantares en Pesaj, el libro de Rut en Shavuot, Eijá-Lamentaciones en el 9 de Av, Kohelet-Eclesiastés en Sucot y el libro de Ester en Purim, por cuya lectura se bendice: «…Al Mikrá Meguilá» («…y nos ordenó leer la Meguilá»). En efecto, los grandes eruditos medievales ashkenazíes escribieron que así se proceda (Majzor Vitri, Hagahot Maimoní en nombre del Maharam, Or Zarúa, Shibolei Haleket, Maharil).

Sin embargo, muchos juristas objetaron esta práctica ya que salvo en el caso del libro de Ester no encontramos en el Talmud que se lean las meguilot y, menos aún, que se bendiga por su lectura. Es así como los grandes eruditos sefaradíes dispusieron que no se bendiga por la lectura de las meguilot y esta es la usanza de las personas de esa congregación (Radbaz VI 2096, Bei Iosef 559:2).

Respecto de la usanza ashkenazí: Muchos consideran que en virtud de la duda existente corresponde no recitar bendición previo a la lectura de cuatro de las meguilot (Ramá 490:9, Turei Zahav 6, Pri Megadim, Jok Yaakov). Así acostumbran los jasídicos que rezan según la tradición «Sfard» y parte de los que lo hacen según la tradición «Ashkenaz».

Hay juristas que sostienen que se debe bendecir por la lectura de las meguilot (Levush, Bait Jadash, Maguén Abraham 490:9, Gaón de Vilna). Así proceden los antiguos pobladores ashkenazíes de Jerusalém («Bnei Haishuv Haiashán») que tienen su origen en los discípulos del Gaón de Vilna. Y así proceden muchos de los originarios de Lituania. Quienes acostumbran bendecir deben tener el recaudo de leer la meguilá de un rollo de pergamino (según Teshuvot Ramá 35, Mishná Berurá 490:19).

Muchos de los que acostumbran bendecir previo a la lectura de las meguilot recitan también Shehejeianu (Levush, Gaón de Vilna). Otros muchos se preguntaron el porqué de su proceder ya que en el Tratado de Sofrim no se menciona que se bendiga Shehejeianu y la mayoría de las autoridades halájicas de las últimas generaciones no la menciona. Lo correcto es que quienes acostumbran bendecir vistan una prenda nueva y reciten Shehejeianu para cumplir con todas las opiniones.

En un lugar donde rezan conjuntamente personas pertenecientes a diferentes congregaciones es bueno que se lea la meguilá de un pergamino, una de las personas que acostumbran bendecir lo haga en voz alta y todos los presentes respondan «amén». De esa manera se cumple con las indicaciones de todos los diferentes juristas.

Según la usanza ashkenazí se lee el Cantar de los Cantares en el Shabat de Pesaj, Eclesiastés en el Shabat de Sucot y Rut en Shavuot se lee. Las meguilot son leídas previo a la lectura de la Torá.

Según las usanzas sefaradí y yemenita se lee el libro de Rut en el horario cercano a Minjá y si se leyó durante el tikún o estudio nocturno festivo ya no es necesario volver a hacerlo en el horario de Minjá (adelante 13:12). La mayoría de los judíos de origen sefaradí no leen el libro de Eclesiastés y los yemenitas leen parte del mismo en el horario de Minjá de Shabat y la otra parte en el último día de Yom Tov. Lo mismo acostumbran hacer los yemenitas respecto de la lectura del Cantar de los Cantares. Los sefaradíes y muchos de los miembros de otras congregaciones acostumbran leer el Cantar de los Cantares al final de la Hagadá de Pesaj.

11 – Havdalá

Al igual que en la finalización del Shabat, al concluir una festividad es preceptivo separarse de la misma por medio de la Havdalá, esto es, señalar la diferencia entre la santidad festiva y la de los días de la semana por medio de la palabra. Es también preceptivo realizar Havdalá cuando se pasa de Yom Tov a Jol HaMo’ed. La norma de la Havdalá se asemeja a la del Kidush en cuanto a que, así como en el Kidush es necesario mencionar o recordar la santidad festiva tanto en el rezo como sobre una copa de vino, lo mismo ocurre al concluir la festividad – se recita el texto de la Havdalá tanto durante el rezo como durante la ceremonia con una copa de vino. Durante el rezo se recita la Havdalá al decir el pasaje de Atá Jonantanu (Tú nos otorgaste) en la cuarta bendición de la Amidá de Arvit.

Nuestros sabios establecieron que no se realicen labores antes de recitar Atá Jonantanu y que no se coma antes de realizar la Havdalá sobre una copa de vino. Quien haya olvidado decir Atá Jonantanu cumple igualmente con su deber por medio de la Havdalá que se recita sobre una copa de vino y tras la cual está permitido tanto realizar labores como ingerir alimentos. Asimismo, las mujeres, al no estar preceptuadas de rezar Arvit – cumplen con su deber por medio de la Havdalá que se recita sobre una copa de vino. Una mujer que desee realizar una labor antes de la Havdalá sobre una copa de vino habrá de decir: «Baruj Hamavdil Bien Kodesh Lejol» («Bendito Aquél que diferencia lo santo de lo profano») y de esa manera realiza la separación de tiempos por medio del habla lo cual la habilita para realizar labores. Otro tanto ocurre con aquella persona que se habrá de demorar en rezar Arvit y de mientras desea realizar labores, o quien olvidó agregar Atá Jonantanu en Arvit y desea realizar labores antes de la ceremonia de la Havdalá.

Existen dos diferencias entre la Havdalá de Shabat y la de Yom Tov: a) Al concluir Shabat se bendice por especies aromáticas ya que entonces el alma sabática suplementaria abandona a la persona, su espíritu se lo lamenta y a los efectos de reanimarlo se huelen las especies. Dado que la festividad no trae a la persona un alma suplementaria por lo que no hay necesidad de consolar al espíritu tras la conclusión del día y por ello no se bendice por especies aromáticas; b) Solamente al concluir Shabat se bendice sobre una vela, ya que el fuego fue creado un sábado por la noche (Shulján Aruj 491:1, Mishná Berurá 2-3).

Resulta entonces que en la Havdalá tras la conclusión de una festividad – se recita únicamente dos bendiciones: la del vino y la de la separación o diferenciación.

Al concluir Shabat se acostumbra recitar versículos de bendición previo a las bendiciones de la Havdalá porque se trata de un momento especial para atraer buenaventura para los seis días hábiles de la semana. Empero el momento de conclusión de una festividad carece de esta característica especial, y por lo tanto, la usanza ashkenazí es de no recitar los versículos antemencionados mientras que los sefaradíes sí acostumbran a hacerlo.

12 – Un Yom Tov que se inicia al concluir Shabat

Cuando Yom Tov comienza al concluir Shabat es necesario cuidar de no hacer preparativos en Shabat de cara a la festividad ya que el sábado fue destinado para la santidad y el descanso y no para realizar en él preparativos para otro día. Por ello, todo aquel que se esfuerza en Shabat preparando menesteres para días de la semana o para una festividad está deshonrando el día sagrado (ver Pninei Halajá Shabat 22:15-16).

Por lo tanto, está prohibido lavar los cubiertos que se usaron en Shabat para poder comer con ellos en Yom Tov. Solamente una vez concluido el Shabat se podrán lavar los utensilios a los efectos de ser usados en la comida festiva. Asimismo, está prohibido limpiar la mesa en honor a la festividad, empero se permite limpiarla para que esté ordenado en Shabat, aunque esto implique un beneficio para el día festivo posterior.

A priori, se debe adelantar la tercera comida sabática para antes de las tres últimas horas del día. En caso de no haberlo hecho, podrá realizarla en las horas contiguas al inicio de la festividad empero en ese caso habrá de tratar de disminuir su ingesta para poder ingerir la cena festiva con apetito (Ramá 529:1, Mishná Berurá 8).

Quien asiste a la sinagoga previo al inicio de la festividad puede cargar consigo el libro de oraciones de Yom Tov (Majzor) y habrá de leer un poco del mismo en Shabat de modo tal que haya sido transportado para uso sabático.

Los juristas de nuestra época debatieron respecto de si se puede sacar alimentos del freezer en Shabat para ser ingeridos en la cena festiva. En la práctica, en caso de gran necesidad, si la espera al concluir el Shabat va a causar malestar a los presentes y ha de redundar en una demora importante en la preparación de la cena – se permite retirar alimentos del freezer en Shabat. Empero, de no mediar una gran necesidad – corresponde actuar de modo estricto y no sacar alimentos del freezer para la festividad.

Cuando Shavuot cae al concluir Shabat es preferible no decir que se habrá de dormir en Shabat para poder estudiar en la noche festiva. Quien desee decir algo así puede hacerlo ya que la prohibición principal es hablar en Shabat de cosas que está prohibido hacer en ese día, mientras que el estudio no lo está. Además, decir algo así no implica una afrenta tan importante al honor del Shabat ya que tiene por finalidad el cumplimiento de un precepto.

Cuando el Yom Tov cae al concluir Shabat está prohibido encender velas antes que salgan las estrellas, siendo necesario esperar que estas salgan y el Shabat concluya para que entonces la señora pueda decir: «Baruj Hamavdil Bein Kodesh Lekodesh» («Bendito Aquel que diferencia entre lo santo y lo santo») y acto seguido encienda las velas (ver arriba 2).

Dado que está prohibido encender un nuevo fuego en Yom Tov (adelante 5:1) es necesario preparar antes de Shabat una vela que se mantenga encendida durante más de veinticuatro horas y de la cual se puedan encender las velas festivas. En caso de que no se haya preparado una es posible pedir ayuda a los vecinos y tomar fuego de estos para encender las velas festivas.

En el rezo de Arvit de la festividad no se recita Atá Jonantanu, plegaria establecida para diferenciar ente lo santo y lo profano, sino que se dice Vatodi’enu, pasaje que fuera establecido para separar o diferenciar entre la santidad estricta del Shabat y la festiva. En caso de haber olvidado recitar Vatodi’enu no se repite el rezo porque luego se habrá de realizar Havdalá sobre una copa de Kidush (Shulján Aruj 491:2, Mishná Berurá 4). En caso de desear realizar previo al Kidush alguna labor vinculada a la preparación de alimentos («Ojel Nefesh») dirá previamente: «Baruj Hamavdil Bein Kodesh Lekodesh». Lo mismo aplica para el caso de mujeres que no rezan y desean realizar labores antes de escuchar la Havdalá sobre la copa del Kidush (Mishná Berurá 299:36).

En el Kidush de Yom Tov se agrega la «separación (o diferenciación) entre santo y santo» («Hamavdil Bein Kodesh Lekodesh») y se bendice por la vela, empero no se bendice por especies aromáticas ya que estas tienen por cometido aliviar la pena por la salida del Shabat y cuando se pasa de Shabat a Yom Tov no se experimenta desazón por lo que las especies se hacen innecesarias.

Resulta entonces que el orden del Kidush es el siguiente: Se recita la bendición del vino, luego se recita la bendición del Kidush, luego se bendice por la vela – las luminarias del fuego, luego se recita la bendición de la Havdalá y finalmente se recita la bendición por el tiempo – Shehejeianu (Shulján Aruj 473:1, iniciales hebreas de este orden ritual יקנה»ז).

13 – Isru Jag

Es una buena costumbre comer y beber un poco más que de costumbre en el día posterior a la conclusión de la festividad de peregrinación (Ramá 429:2) ya que en este la luz festiva aún ilumina. En el Talmud Jerosolimitano (Avodá Zará 1:1) este día es llamado Ben Mo’ed o «hijo de la festividad» mientras que en el Talmud Babilonio recibe el nombre de Isru Jag, que en hebreo significa «día amarrado a la festividad». Al agregar algo de alegría en el día de Isru Jag mostramos nuestro gran afecto por la festividad de peregrinación y lo difícil que nos resulta despedirla.

Dijeron nuestros sabios (Talmud Babilonio Tratado de Sucá 45(B)): «Todo aquel que le hace un amarre (Isur) a la festividad en el área de la comida o la bebida es como si hubiese construido un altar y ofrendado sobre este un sacrificio, tal como está escrito (Tehilim-Salmos 118:27): ´Amarrad la ofrenda festiva a las esquinas del altar´». La cuestión radica en que cuando una persona ingiere alimentos en aras del cielo, esto es, para tener energías que le permitan realizar buenas acciones e invita a su comida personas para alegrarlas y recita en la mesa palabras de Torá – entonces «la mesa del hombre expía por él como un altar» (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 55(A), ídem Menajot 97(A), Tosafot y Maharshá allí, Mishná Avot 3:3). El fundamento de la santidad de la mesa tiene inicio en las festividades pues es entonces cuando se torna preceptivo realizar comidas importantes, y quien a partir de la santidad festiva agrega una comida de Isru Jag extiende la luz de la trascendencia de la festividad y sus valores a todas las comidas del año. Por ello se considera que erigió un altar y ofrendó sobre este un sacrificio a HaShem.

Dado que la luz de la festividad se extiende un poco sobre el «Isru Jag», se acostumbra no pronunciar en ese día discursos fúnebres ni ayunar, aunque por el fundamento de la norma no esté prohibido (Shulján Aruj HaRav 429:17, Kaf HaJaím 494:48).

En el Isru Jag de Shavuot la norma impide pronunciar discursos fúnebres o ayunar por ser un día en el cual a veces se ofrendaban sacrificios (Yom Tvoaj), ya que si Shavuot caía en Shabat los sacrificios de Olat Reiá y Shalmei Jaguigá se posponían para el domingo que resultaba ser Isru Jag. En otros años ocurría también que no todas las personas alcanzaban a ofrendar sus sacrificios durante la festividad por lo que se posponían para el día siguiente. Un día en el que se ofrendan sacrificios es considerado como de alegría por lo que según el fundamento de la norma en esta jornada está prohibido pronunciar discursos fúnebres o ayunar (Shulján Aruj 494:3, Levush, Maguén Abraham 3, Shulján Aruj HaRav 19).

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