09 – El rezo de Musaf – el agregado de Vete’erav (Sea agradable para Ti)

Los tres rezos que recitamos todos los días fueron establecidos en correspondencia con los tres patriarcas y con los sacrificios ofrendados en el Templo. Shajarit se corresponde con la ofrenda matinal permanente, Minjá se corresponde con la ofrenda vespertina permanente y Arvit se corresponde con la quema de sebos y órganos sobre el altar (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 26(B), Pninei Halajá Tefilá 1:7). Nuestros sabios establecieron también el rezo de Musaf para Shabat, festividades, Jol HaMo’ed y novilunios en correspondencia con las ofrendas suplementarias que se nos ordenó sacrificar en esas fechas.

El rezo de Musaf consta de siete bendiciones, las tres primeras y las tres últimas son idénticas a las recitadas en la Amidá de todos los días mientras que la bendición central hace referencia a las ofrendas específicas de la festividad. Esta bendición central inicia mencionando que a causa de nuestros pecados fuimos exiliados de nuestra tierra y nuestro Santuario fue destruido por lo que no podemos ofrendar los sacrificios correspondientes como antaño. A partir de ello pedimos: «reúne a nuestros dispersos de entre las naciones… y tráenos a Sion Tu ciudad con cánticos y a Jerusalém Tu Santuario con alegría eterna, y allí ofrendaremos ante Ti los sacrificios que tenemos preceptuados, los permanentes según su orden y los suplementarios conforme a su regla». Entonces, se recuerda o menciona el nombre de la festividad, y los ashkenazíes mencionan también los versículos referentes a los sacrificios de Musaf o suplementarios correspondientes al día en cuestión. Luego pedimos nuevamente por la reconstrucción del Templo y por tener el mérito de poder cumplir con el precepto de peregrinar tres veces al año. Para finalizar, recitamos la plegaria de Vehasienu (elévanos) como en los demás rezos festivos (arriba 3).

Según la usanza de los ashkenazíes, al finalizar la bendición del servicio en el Templo («Retzé») el oficiante recita el texto de la misma que se pronunciaba en el Santuario: «Vete’erav Aleja Atiratenu Ke’olá Ukekorbán, Ana Rajúm Berajameja Harabim Hashev Shejinateja Letzión Ireja Veseder Ha’avodá Lirushalaim» («Sea agradable para Ti nuestro rezo cual sacrificio, por favor, misericordioso, en Tu gran compasión devuelve Tu Presencia a Sion y el orden de la labor sacra a Jerusalém»). Luego, esta bendición concluye diciendo «Baruj Atá Ad-onai, Sheotjá Levadjá Beirá Naavod» («Bendito eres Tú HaShem, pues sólo a Ti serviremos con temor reverencial»). Hay quienes acostumbran actuar según la opinión del Gaón de Vilna y concluyen la bendición como siempre con las palabras «Hamajazir Shejinató Letzión» («Que devuelve Su Presencia a Sion»). En caso de no haber cohanim presentes que puedan bendecir a la grey no se dice Vete’erav (Mishná Berurá 128:173).

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