11 – Havdalá

Al igual que en la finalización del Shabat, al concluir una festividad es preceptivo separarse de la misma por medio de la Havdalá, esto es, señalar la diferencia entre la santidad festiva y la de los días de la semana por medio de la palabra. Es también preceptivo realizar Havdalá cuando se pasa de Yom Tov a Jol HaMo’ed. La norma de la Havdalá se asemeja a la del Kidush en cuanto a que, así como en el Kidush es necesario mencionar o recordar la santidad festiva tanto en el rezo como sobre una copa de vino, lo mismo ocurre al concluir la festividad – se recita el texto de la Havdalá tanto durante el rezo como durante la ceremonia con una copa de vino. Durante el rezo se recita la Havdalá al decir el pasaje de Atá Jonantanu (Tú nos otorgaste) en la cuarta bendición de la Amidá de Arvit.

Nuestros sabios establecieron que no se realicen labores antes de recitar Atá Jonantanu y que no se coma antes de realizar la Havdalá sobre una copa de vino. Quien haya olvidado decir Atá Jonantanu cumple igualmente con su deber por medio de la Havdalá que se recita sobre una copa de vino y tras la cual está permitido tanto realizar labores como ingerir alimentos. Asimismo, las mujeres, al no estar preceptuadas de rezar Arvit – cumplen con su deber por medio de la Havdalá que se recita sobre una copa de vino. Una mujer que desee realizar una labor antes de la Havdalá sobre una copa de vino habrá de decir: «Baruj Hamavdil Bien Kodesh Lejol» («Bendito Aquél que diferencia lo santo de lo profano») y de esa manera realiza la separación de tiempos por medio del habla lo cual la habilita para realizar labores. Otro tanto ocurre con aquella persona que se habrá de demorar en rezar Arvit y de mientras desea realizar labores, o quien olvidó agregar Atá Jonantanu en Arvit y desea realizar labores antes de la ceremonia de la Havdalá.

Existen dos diferencias entre la Havdalá de Shabat y la de Yom Tov: a) Al concluir Shabat se bendice por especies aromáticas ya que entonces el alma sabática suplementaria abandona a la persona, su espíritu se lo lamenta y a los efectos de reanimarlo se huelen las especies. Dado que la festividad no trae a la persona un alma suplementaria por lo que no hay necesidad de consolar al espíritu tras la conclusión del día y por ello no se bendice por especies aromáticas; b) Solamente al concluir Shabat se bendice sobre una vela, ya que el fuego fue creado un sábado por la noche (Shulján Aruj 491:1, Mishná Berurá 2-3).

Resulta entonces que en la Havdalá tras la conclusión de una festividad – se recita únicamente dos bendiciones: la del vino y la de la separación o diferenciación.

Al concluir Shabat se acostumbra recitar versículos de bendición previo a las bendiciones de la Havdalá porque se trata de un momento especial para atraer buenaventura para los seis días hábiles de la semana. Empero el momento de conclusión de una festividad carece de esta característica especial, y por lo tanto, la usanza ashkenazí es de no recitar los versículos antemencionados mientras que los sefaradíes sí acostumbran a hacerlo.

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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