1 – Januca para todas las generaciones.

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En tiempos del Segundo Templo “los griegos profanaron el sagrado recinto e impurificaron todos los aceites, y al ser derrotados por los Hasmoneos, éstos revisaron el Templo y encontraron solo una jarra de aceite con el sello del Sumo Sacerdote que alcanzaba para encender la menorá por un solo día. Ocurrió un milagro y este aceite alcanzó para encenderla durante ocho días. Al año siguiente fue fijada esta fecha como días de alabanza y acción de gracias”, en los cuales está prohibido ayunar y pronunciar sermones fúnebres (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 21(B), Meguilat Ta´anit 9(B)).

En el libro denominado Meguilat Ta´anit, están registradas diferentes fechas de acción de gracias establecidas por los sabios, por sucesos alegres que le acaecieron al pueblo de Israel en días del Segundo Templo. Muchas de las fechas son de agradecimiento por las victorias de los Hasmoneos, como por ejemplo el Día de Nicanor que cae el 13 de Adar, en el cual las tropas macabeas derrotaron a un numeroso contingente del ejército griego y mataron a su comandante Nicanor. El 14 de Siván que fue el día de la conquista de Cesárea. El 22 de Elul se conmemoraba la fecha en la que los Hasmoneos eliminaron a los judíos helenizantes que se negaron a retractarse o “hacer teshuvá”, el 23 de Marjeshván se conmemoraba el aniversario de la remoción del prostíbulo que los griegos habían establecido contiguo al Templo de Jerusalém y el 25 de Jeshván se conmemoraba la conquista y posterior recolonización de Samaria.

Sin embargo la Halajá es, que tras la destrucción del Segundo Templo, Meguilat Ta´anit dejó de estar vigente (Shulján Aruj Oraj Jaím 573:1), ya que quedaron sin efecto todos los hechos positivos de las distintas victorias macabeas, y no corresponde alegrarse en estas fechas, e inclusive se permite en estos días ayunar y pronunciar sermones fúnebres. Los únicos días que los sabios mantuvieron su carácter festivo para todas las generaciones, son los de Januca, por efecto del milagro del aceite y el precepto que se instituyó de encender velas para difundirlo. Dado que en Januca se cumple con este precepto, eso dio lugar a mantener en vigencia las otras normas, y es por ello que se le agradece a Dios agregando “Al Hanisim” en la “Amidá” y alabamos a Dios por la salvación hecha a Su Pueblo, mediante el recitado del “Halel” durante los ocho días, quedando asimismo prohibido ayunar o pronunciar sermones fúnebres (ver Tratado de Rosh Hashaná 18(B), Rashi y Ritba ídem).

A los efectos de comprender más acabadamente el significado de los días de Januca y el milagro de la jarra de aceite, que son los únicos eventos de esa época que aún se conmemoran, es menester interiorizarnos más en los hechos acaecidos y su impacto en el devenir histórico del pueblo de Israel.

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