11 – La prohibición de realización de labores por parte de las mujeres.

Las mujeres adoptaron una costumbre peculiar y es la de abstenerse de realizar labores durante el tiempo en que las velas permanecen encendidas. Hay mujeres que acostumbraron abstenerse de labores los ocho días de Januca, y algunas especialmente el primero y el octavo día. Empero la costumbre más extendida es abstenerse de realizar labores durante la primera media hora en que las velas arden, pues en este tiempo es que se cumple con la obligación de la mitzvá.

A esta costumbre se la ha fundamentado con dos explicaciones. La primera para que las velas de Januca no puedan ser usadas por error para labores, y como las mujeres son más pasibles de equivocarse en esto, se les exime de labores de modo general. La segunda explicación sostiene que los ocho días de Januca tienen mucha santidad, ya que se recita en éstos el «Halel» y se parecen a los días de «Jol Hamoed» (los días semifestivos intermedios de Pesaj y Sucot) y “Rosh Jodesh” (novilunio). En el momento del encendido de las velas, se revela la santidad del día, y como las mujeres tienen un mérito especial en Januca ya que el milagro de la revuelta se inició con la acción de Judith y otras mujeres, tienen una exención o privilegio especial.

Las mujeres acostumbraron a abstenerse de las labores prohibidas en «Jol Hamoed» tales como lavado de ropa, planchado, costura y similares, pero cocinar y freír les está permitido.

Si observamos con detenimiento, veremos que en reiteradas oportunidades hay dos razones para las costumbres particulares de mujeres. La primera porque pueden equivocarse en el uso de la luz de las velas y la segunda por tener una virtud particular que hace que la santidad del día se revela en ellas con mayor intensidad.

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