02- El precepto de prolongar el Shabat.

Desde el punto de vista de la santidad permanente del Shabat, sólo cuando el séptimo día se inicia entra el Shabat. Sin embargo, es precepto de la Torá agregar tiempo común al sagrado. Esto implica que aceptamos sobre nosotros la santidad sabática un poco antes de que comience el séptimo día. Lo mismo ocurre respecto al horario de salida del Shabat. Si bien desde el punto de vista de la santidad sabática al acabarse el séptimo día ésta cesa, se nos ordenó prolongarla por un lapso que suceda a la salida del Shabat (Shulján Aruj 261:2. Escribió el Beur Hahalajá que para la mayoría de los juristas este precepto tiene su origen en la Torá).

Al añadir  tiempo extra al Shabat, demostramos cuán querido es para nosotros el séptimo día al punto de que salimos a recibirlo antes de que comience y lo acompañamos cuando éste parte.

Ya vimos anteriormente que respecto del tiempo que hay entre la puesta del sol y la salida de las estrellas se duda si este pertenece al día o a la noche  y es nuestro deber aplicar rigurosamente a período todas las leyes del Shabat. Por lo tanto, para cumplir con el precepto de agregar tiempo al Shabat es menester adelantar su recibimiento a un poco antes de la puesta del sol. Las mujeres acostumbran a recibirlo al encender las velas y en Jerusalém la tradición indica que se encienden las velas cuarenta minutos antes de la puesta del sol, en Haifa treinta minutos antes, en Tel Aviv y la mayoría de las ciudades veinte minutos antes. Los hombres que rezan Minjá antes de la puesta del sol acostumbran a recibir el Shabat más tarde si bien también éstos deben recibir el Shabat algunos minutos antes de la puesta del sol para agregar del tiempo profano al sagrado.

Quien quiera ser más riguroso e iniciar el Shabat antes será bendecido, siempre y cuando reciba al séptimo día dentro de la hora y cuarto previa («plag haminjá»[1]) a la puesta del sol. Antes de este límite, de acuerdo a la mayoría de los juristas está prohibido recibir el Shabat (Shulján Aruj 263:4, Mishná Berurá 18).

El momento de conclusión del Shabat es cuando se divisan en el firmamento tres estrellas medianas. Empero los sabios temieron que las personas se confundan entre las estrellas grandes y las medianas, por lo tanto establecieron que el Shabat concluya al divisarse tres estrellas pequeñas. Para agregar del tiempo profano al sagrado es menester esperar hasta poder divisar tres estrellas pequeñas agrupadas (Shulján Aruj 293:2). Hoy en día no es necesario mirar a las estrellas sino que se puede confiar en los relojes y las tablas horarias que se publican, pues el horario de finalización del Shabat de estas publicaciones incluye ya el tiempo agregado («tosefet Shabat»).

Este precepto nos enseña que existe una estrecha relación entre los días hábiles y el Shabat y por lo tanto se puede agregar de lo profano  a lo sagrado. De aquí aprendemos respecto del anhelo interior de lo profano por conectarse con lo sagrado.


[1].Plag Haminjá o fracción del tiempo de la Minjá es una hora y cuarto antes de la noche, esto es la mitad del tiempo entre la «Minjá Ketaná» y el final del día. Su uso principal es para establecer horarios del rezo de Minjá, del encendido de velas tanto de Shabat como de Jánuca (n. de t.).

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