04. El encendido de las velas de Shabat.

01- El precepto de encender velas en Shabat.

Es precepto rabínico encender velas en honor al Shabat y está fundamentado en tres razones: a) Honrar al Shabat, pues la comida no es importante u honorable si no se lleva a cabo con luz; b) Deleitar al Shabat, pues ver lo que se come es parte del disfrute de los alimentos; c) Para que reine la armonía en el hogar (Shlom Bait), pues cuando no se pueden distinguir los muebles y demás objetos uno puede tropezarse con ellos lo que lleva al enojo y al disgusto. Es tan importante iluminar la mesa de Shabat, al punto que nuestros sabios dijeron que quien carece de dinero para adquirir velas, que pida tzedaká a esos efectos (Shulján Aruj 263:2).

Quien posee algo de dinero, debe adquirir primero pan para no ayunar en Shabat, y si después le queda algo que compre una vela para iluminar y sólo después, si le sobra dinero, que compre vino para el Kidush. Esto se debe a que en caso de necesidad se puede realizar el Kidush con pan y mediante la vela se deleita al Shabat. Por lo tanto es preferible que encienda una vela en honor al Shabat en lugar de recitar el Kidush con vino (Tratado de Shabat 23(B), Shulján Aruj 263:1 y 2).

Las velas de Shabat encierran una profunda expresión de la esencia sabática. Una persona que vive sumida en la oscuridad  no encuentra lo que busca, se tropieza y choca con sus propios muebles y percibe su propia casa como un caos. A partir del momento en que enciende las velas, llega la armonía al hogar y se da cuenta que todos sus muebles no están sino para servirlo, y que todos sus enseres están en su sitio y puede deleitar al Shabat con su comida. Asimismo, cuando se contempla el mundo con una visión superficial este parece lleno de conflictos y guerras, dividido y en discusión con las otras partes sin solución  a la vista. Cada facción cree que eliminando al contrincante alcanzará la paz y de esa manera los pleitos se prolongan sin fin. Empero, una vez que el hombre profundiza en su meditación y contempla la Providencia Superior, la oscuridad se desvanece y se manifiesta la Luz Divina. De esa manera se da cuenta que todos los diferentes aspectos se complementan de modo tal que  una mano invisible guía al mundo en pos de su corrección, y que de todas las desgracias y sufrimientos surgen redenciones y consuelos (ver arriba cap. 1 inciso 15).

Las velas de Shabat hacen las paces en el hogar mediante la adición de luz e insinúan la corrección del mundo que se llevará a cabo mediante la luz  de la Torá y de la fe. Esta es la intención básica del Shabat: sumar luz de Torá y fe en el mundo. Nos parece que esta es la razón por la cual el grueso de los judíos profesa tanto cariño a este precepto, pues alude a la intención general del Pueblo Judío de traer la paz mediante la adición de luz.

Desde esta perspectiva se puede entender lo que dijeron nuestros sabios (Tratado de Shabat 23(B)) en cuanto a que quien cumple con el precepto de las velas de Shabat con excelencia tendrá el mérito de engendrar hijos eruditos de la Torá, ya que al esmerarse en la luz sabática recibirá un hijo que agregará luz al mundo mediante el estudio de la Torá. Por lo tanto, muchas mujeres acostumbran a rezar tras el encendido de velas para que sus hijos crezcan y se hagan eruditos de la Torá.

Dijeron nuestros sabios que «el honor del Shabat es el encendido de las velas. Si cuidáis las velas de Shabat Yo os haré divisar las velas de Sion… y no precisarán de la luz del sol sino que Yo Mismo os iluminaré… y las naciones irán tras vuestra luz… ¿y todo esto en mérito de qué? En mérito de las velas que encendéis en Shabat» (Yalkut Shimoní Behaalotejá).

02- ¿Dónde se colocan las velas de Shabat y quién debe encenderlas?

Es preceptivo que haya luz en todas las habitaciones que se han de usar en la noche del viernes para que los miembros del hogar no se tropiecen al caminar. Empero, lo principal del precepto es encender velas allí donde se ha de comer pues de esta manera se honra y deleita al Shabat, y por lo tanto es sobre estas velas que se recita la bendición (Ramá 263:10, Mishná Berurá 2). Si en la práctica, en el resto de las habitaciones se cuenta con luz de focos eléctricos o luz que entra del exterior, no es necesario encender allí velas.

Las velas deben mantenerse encendidas hasta la conclusión de la cena y, a priori, hay que preocuparse de que haya luz en el hogar hasta la hora de irse a dormir (Shmirat Shabat Kehiljatá 43:17). Hoy en día que existe la posibilidad de encender una luz eléctrica, se debe dejar a priori una luz encendida toda la noche para que quien se levante no se tropiece.

El precepto del encendido de velas pertenece a todo el Pueblo Judío, tanto a mujeres como a hombres, a casados como a solteros; pues todos deben honrar y deleitar al Shabat. Empero,  en el seno del hogar la mujer tiene preferencia en el cumplimiento del precepto, pues ella es la dueña de casa y la responsable de su dirección. Por eso tiene el mérito de cumplir con el mandamiento cuyo objetivo es traer armonía al hogar (Shlom Bait), y por lo tanto, al encender ella las velas, todos los miembros de la familia cumplieron por su intermedio. Empero, si la mujer está demorada y se acerca el horario de la puesta del sol, es preferible que su marido o uno de los hijos enciendan las velas y de esa forma no entren en duda de profanación de Shabat (Shulján Aruj 263:2, Mishná Berurá 262:11).

Del hecho que la mujer antecede al marido en el precepto del encendido de las velas, aprendemos que la armonía en el hogar depende principalmente del ama de casa. Asimismo, la luz de la Torá y de la fe ilumina en el hogar por mérito de la mujer, pues mediante su conciencia interior tan particular sabe cómo alumbrar el camino verdadero a su marido e hijos orientándolos a estudiar Torá con ahínco. Tal como dijeron nuestros sabios: «La recompensa que prometió HaShem a las mujeres supera a la que prometió a los hombres», pues ellas envían a sus hijos a la sinagoga a estudiar Torá y estimulan a sus maridos a prolongar las sesiones de estudio en el Beit Hamidrash y les esperan hasta que vuelven (Tratado de Berajot 17(A)). Empero, cuando la mujer no puede encender las velas, el marido ha de hacerlo pues a posteriori, él también puede traer armonía al hogar  e infundir en este un ambiente de fe y Torá.

En el caso de que la mujer se ausente del hogar, como por ejemplo, si fue al hospital o debió viajar por alguna necesidad y el marido se queda en casa, éste debe encender las velas y recitar la bendición correspondiente. Aunque haya en la casa una hija grande, el marido debe encender las velas pues es el dueño de casa y si así lo desea podrá pedir a su hija que lo haga, tanto para él como para el resto de los miembros del hogar (Shmirat Shabat Kehiljatá 43 nota 46).

Hay quienes acostumbran que además de las velas de Shabat que enciende la madre, todas las hijas que llegaron a la «edad de jinuj» enciendan velas y reciten la bendición. Esa es la costumbre de Jabad. Empero, según la mayoría de los juristas, sólo enciende velas el ama de casa  y esta es la costumbre extendida en el resto de las comunidades judías. Es bueno que cada mujer mantenga su tradición familiar en este tema.

03- Con qué se enciende y en qué número.

El segundo capítulo del Tratado de Shabat presenta un amplio debate respecto de «¿con qué se enciende y con qué no?». La regla general indica que la mecha debe ser blanda y absorbente para atraer al aceite de modo fluido, al tiempo que este debe ser del tipo que fluye con facilidad hacia la mecha. De no ser así, la flama saltaría alrededor de la mecha, la luz se vería disminuida y se corre el riesgo que, instintivamente, alguien procure arreglar la vela y profane la prohibición de encender fuego en Shabat.

Nuestros sabios dijeron que de todos los aceites aptos (ksherim), es particularmente bueno encender con aceite de oliva pues fluye a las mechas con facilidad y su luz es clara y diáfana (Shulján Aruj 264:6). Hoy en día, la mayoría de las mujeres acostumbran a encender velas de parafina, pues su luz es más potente y estable.

De este debate talmúdico se pueden inferir enseñanzas respecto de cómo establecer armonía en el hogar. Así como la mecha necesita ser blanda y absorbente al tiempo que el aceite debe ser liviano y de fácil absorción, asimismo los cónyuges deben unirse en virtud de su humildad. Así como mediante el encendido del fuego en la parte superior de la mecha se irradia la luz común a la mecha y el aceite, de la misma manera ambos cónyuges deben unirse, desarrollarse e iluminar mediante el fuego de la fe y la luz de la Torá. Ante la ausencia de un objetivo espiritual, el amor se marchita como todo ente material que se degrada. Empero, cuando existe un objetivo espiritual común que da luz a sus vidas, el amor gradualmente se intensifica.

Desde el punto de vista estrictamente halájico alcanza con encender una sola vela, pues mediante esta se puede iluminar el hogar. La costumbre extendida es encender dos velas, una simbolizando el precepto de «Recordarás» -«Zajor»- y la otra recordando el precepto de «Cuidarás» –»Shamor»– . Hay quienes acostumbran a encender una vela suplementaria por cada miembro de la familia, otros encienden siete velas por los días de la semana y otros encienden diez velas por los diez mandamientos. Todas las costumbres se llevan a cabo cuando la mujer pasa el Shabat en su propia casa, empero, si se hospeda en lo de otra familia se acostumbra a que encienda solamente dos velas (Shmirat Shabat Kehiljatá 43:3).

En el pasado, cuando la casa se iluminaba con velas, agregar más de éstas era considerado una excelencia –»Hidur»- en el cumplimiento del precepto, pues por su intermedio la casa se veía mucho más luminosa. Empero, hoy día que se usa luz eléctrica, agregar velas no tiene el mismo sentido original y alcanza con encender solamente dos simbolizando los preceptos de «Recordarás» y «Cuidarás».

Se acostumbra a que una mujer que se olvidó de encender velas de Shabat se sancione a sí misma encendiendo una vela más cada sábado de ahí en más (Ramá 263:1). Todo esto a condición de que por efecto del olvido no hubo luz alguna en el hogar; empero, si hubo luz eléctrica aunque no haya sido encendida en honor al Shabat, dado que el deleite del Shabat no fue anulado, no debe encenderse una vela suplementaria de ahí en más (ver Darkei Moshé, Beur Halajá ששכחה, Yalkut Yosef 263 nota 42).

04- La bendición del encendido.

Hay dos costumbres distintas en cuanto al encendido de las velas. Hay quienes acostumbran a recitar la bendición antes de encenderlas tal como lo indica la halajá en todos los preceptos, esto es, recitar la bendición con anterioridad al cumplimiento del precepto. Por lo tanto según esta costumbre primero se bendice: «Baruj Atá Hashem Elokeinu Melej Haolam Asher Kidshanu Bemitzvotav ve Tzivanu Lehadlik ner shel Shabat» y luego se procede a encender las velas. Así se decidió en el Shulján Aruj y así acostumbran a hacer algunas mujeres de origen sefaradí (Shulján Aruj Oraj Jaím 263:5, Iabía Omer 2:16).

Hay también quienes acostumbran a recitar la bendición después del encendido, pues de acuerdo con la opinión de algunos juristas, al mencionar el Shabat en la bendición la mujer que enciende está recibiendo el Shabat y por lo tanto ya no puede encender fuego (Baal Halajot  Guedolot). De acuerdo a la opinión de la mayoría  de los juristas, si la mujer para sus adentros piensa que al recitar la bendición no está recibiendo el Shabat, puede encender después del recitado. Sin embargo, la mayoría de las mujeres se negó a proceder de esta manera, por lo que se expandió la costumbre en la mayoría de las comunidades judías que las mujeres primero encienden y luego bendicen, y al recitar la bendición reciben el Shabat. Muchos juristas de las últimas generaciones confirmaron esta costumbre como válida y apropiada. A los efectos de que la bendición se considere anterior al encendido, las mujeres suelen cubrirse los ojos al recitarla y los descubren solamente al concluirla para disfrutar de la luz que irradian las velas. Así acostumbran a encender las mujeres ashkenazíes (Ramá 263:5) y algunas de las sefaradíes, tal como decretaron el Rabino Jaim Yosef David Azulay (Majazik Berajá 263:4) y el Ben Ish Jai (Halajot Segundo Año, Noaj 58:8). Así acostumbraron a encender las mujeres en Marruecos, Babilonia y otros países. De hecho, es bueno que cada mujer encienda de acuerdo con la tradición familiar que le inculcó su madre.

Cuando un hombre enciende velas de Shabat, como en el caso de un soltero o un viudo, deberá recitar la bendición con anterioridad al encendido, pues los hombres acostumbran a recibir el Shabat verbalmente tras el servicio de Minjá de viernes en el Kabalat Shabat (Shmirat Shabat Kehiljatá 43:30).

05- ¿Se puede cumplir con el precepto mediante iluminación eléctrica?

En caso de necesidad se puede cumplir con el precepto de las velas de Shabat mediante el encendido de una luz eléctrica, ya que en ese caso estamos ante algo similar a una vela pues el filamento incandescente es como la mecha y la electricidad como el aceite. Empero, hay quienes opinan que con un foco eléctrico no cumplimos, pues en el caso de la vela el material ígneo se encuentra junto a la mecha y en el del foco esto no es así. Sin embargo, la mayoría de los juristas opina que se puede cumplir con el precepto mediante el encendido de un foco eléctrico, pues en la halajá existe un consenso en cuanto a que la electricidad se asemeja al fuego y todo aquel que enciende una luz eléctrica en Shabat, por realizar la labor de encender fuego, profana el día y trasgrede la Torá. De todas maneras, es mejor cumplir con el precepto mediante el encendido de velas para así actuar conforme a todas las opiniones. Además al encender velas se pone más claramente de manifiesto que se trata de un encendido en honor al Shabat.

A priori, es preferible apagar la iluminación eléctrica antes de encender las velas y volver a encenderla, especificando que lo hacemos en honor al Shabat en el momento que estas son encendidas. De esta manera, el precepto se cumple con mayor excelencia con ambos tipos de iluminación simultáneamente. Además, si la iluminación eléctrica se encuentra encendida, resalta menos el encendido de velas a manos de la ama de casa. Por lo tanto, es bueno apagar la iluminación eléctrica unos minutos antes del encendido de las velas de Shabat, y cuando el ama de casa procede al encendido, que en primer término encienda la luz eléctrica e inmediatamente después las velas, y al recitar la bendición que la refiera a ambos encendidos. Todo esto es a priori, empero, en la práctica se puede encender las velas de Shabat aunque la iluminación eléctrica esté activada, y no hay que temer que se recite una bendición en vano puesto que el encendido de velas implica luz adicional en honor al Shabat (Ver en el inciso siguiente qué debe hacer quien se hospeda en un hotel).

06- ¿Cómo deben encender velas dos familias que comen juntas en Shabat?

Cuando una familia se hospeda en la casa de otra, hay quienes opinan que sólo el ama de casa debe encender velas recitando la bendición correspondiente, mientras que la invitada enciende velas sin recitarla, pues estamos ante la duda de si el encendido es necesario. Esta es la opinión del Shulján Aruj y esta es la usanza en muchas comunidades sefaradíes. De acuerdo a la mayoría de los juristas y entre ellos el Ramá, la invitada puede recitar la bendición del encendido, ya que cada vela adicional aumenta la luminosidad. Esta es la usanza de todos los ashkenazíes y de algunas de las comunidades sefaradíes, como el caso de los inmigrantes de Marruecos.

En la práctica, hoy en día esta duda es conciliable ya que en todas las casas hay varias habitaciones y se acostumbra a adjudicar una habitación a los invitados, y en ese cuarto, según todas las opiniones, la invitada puede encender velas y recitar la bendición. Si la cocina se encuentra separada del salón comedor, la invitada puede encender allí velas y recitar la bendición. De todas maneras el encendido más importante es allí donde se cena, pero es preceptivo que haya también luz en el resto de las habitaciones, por lo tanto cuando dos familias pasan juntas el Shabat es conveniente que el ama de casa encienda sus velas cerca de la mesa y las invitadas lo hagan en otros sitios, como por ejemplo, la cocina y los dormitorios (ver Mishná Berurá 263:38 y ver arriba inciso 2).

Es así que cuando se adjudica un apartamento especial para los huéspedes, conviene que la invitada encienda allí velas y recite la bendición. A los efectos de que se pueda disfrutar de la luz al regresar de la cena sabática, es menester que se enciendan velas grandes de larga duración. En caso de que las velas que se encienden sean de duración común, es conveniente que la invitada se quede a su lado hasta que oscurezca, o bien, que uno de los miembros de su familia antes de ir a la cena de los anfitriones pase por el apartamento y vea las velas. En caso de que nadie vea las velas una vez iniciado el Shabat no se lo estaría honrando, y en ese caso tanto el encendido como el recitado de la bendición serían en vano.

En los hoteles donde todos los huéspedes comen juntos en un mismo salón comedor, es bueno que sólo una mujer encienda y recite allí la bendición y las demás lo hagan en sus propias habitaciones (Shmirat Shabat Kehiljatá 45:9). Empero, en la mayoría de los hoteles está prohibido por temor a incendios que los huéspedes enciendan velas en las habitaciones. A tales efectos y para permitirles el encendido, se prepara una mesa especial en el salón comedor con velas para todas las señoras. Según la tradición ashkenazí y la de algunas comunidades sefaradíes, las señoras pueden encender allí sus velas y recitar la bendición. De acuerdo a la tradición de la mayoría de las comunidades sefaradíes, sólo la primera que enciende recita la bendición mientras que las demás lo hacen sin recitarla.

Existe otra posibilidad y es que una señora encienda velas en el comedor y recite la bendición y todas las demás enciendan un foco eléctrico en sus respectivas habitaciones, pues ya vimos en el inciso anterior que de acuerdo a la enorme mayoría de los juristas se puede cumplir el precepto de esta manera. Inclusive, quienes actúen conforme a la opinión de Ramá, es mejor que enciendan un foco eléctrico en la habitación, ya que es preferible  cumplir con el precepto de esta manera y no en un sitio en el cual algunas de las opiniones sostienen que no se debe hacerlo. Además, es mejor encender un foco eléctrico en la habitación que encender muchas velas en el salón comedor.

Empero, cuando los focos eléctricos del hotel son únicamente de gas neón, no se debe recitar bendición al encenderlos pues carecen de filamento incandescente como la vela. En este caso, según la tradición ashkenazí, es mejor que todas las señoras enciendan velas en el salón comedor. De acuerdo la usanza ashkenazí y de parte de las comunidades Sefaradíes se han de encender con recitado de la bendición y según la tradición de la mayoría de las comunidades sefaradíes, la primera señora en encender recita la bendición y las siguientes encienden sin recitarla. Quienes procuren cumplir el precepto con excelencia han de preparar un foco eléctrico de filamento incandescente y una toma de corriente con un «timer», para de esta manera cumplir con el precepto en su completitud en la habitación, encendiendo y recitando la bendición.

07- ¿Qué deben hacer los solteros o los casados que pasan Shabat fuera de sus casas?

El precepto del encendido de velas incluye dos elementos. El primero está vinculado al lugar, en cuanto a que la luz debe iluminar la habitación en la cual se lleva a cabo la comida sabática y, asimismo, es necesario que haya luz en los demás ambientes que serán usados en la noche de Shabat. El segundo elemento está vinculado a la persona, quien tiene el deber de encender velas en honor al Shabat, y por lo tanto, aunque hubiese ya una luz encendida sobre su mesa, en vísperas del Shabat debe apagarla, volver a encenderla y recitar la bendición en honor al Shabat. Al encender el ama de casa las velas, todos los miembros de la familia cumplen con el precepto.

En todos los casos en los cuales uno de los dos elementos está presente, se debe encender las velas y recitar la bendición, y cuando ambos elementos están ausentes, no se encienden velas de Shabat.

Por lo tanto, un hombre casado o un soltero que se hospedan en una casa de familia no precisan encender velas,  pues desde el punto de vista del encendido en el sitio donde se ha de comer el ama de casa ya lo hace; y desde el punto de vista del precepto personal es secundario al deber de los dueños de casa y así como ellos cumplen mediante el encendido del ama de casa, de la misma manera lo hacen los huéspedes.

Cuando el huésped se aloja en un apartamento separado y come junto a sus anfitriones, si se trata de un soltero acostumbrado a encender velas todos los sábados en su casa, según el aspecto del deber personal debe encender velas y recitar la bendición correspondiente allí donde dormirá. Empero, en el caso de un soltero que vive con sus padres o un casado, no tiene el deber de encender allí velas ya que hay quienes opinan que él cumple mediante el encendido de su esposa o madre en la casa y además el encendido de la anfitriona lo exime  de obligación. Desde el punto de vista del lugar, de todas maneras ya hay luz eléctrica en el apartamento en el cual se aloja. Por lo tanto, es bueno que el invitado le dé a los anfitriones un shekel para participar así del encendido de sus velas.

Quien ingiere la comida de Shabat en su habitación,  aunque esté casado o se trate de un soltero que vive con sus padres, desde el punto de vista del lugar debe encender allí las velas y recitar la bendición. En el caso de soldados, tanto casados como solteros, deben procurar que uno de ellos encienda velas y recite la bendición para todos en el comedor. Asimismo deben preocuparse que llegue algo de luz a las habitaciones en las cuales duermen.

Mujeres que acostumbran a encender velas Shabat tras Shabat, si bien desde el punto de vista estrictamente halájico quedan exentas del precepto con el encendido del ama de casa, se acostumbra a que no cumplan por ese intermedio para así poder realizar el precepto ellas mismas. Tal como vimos en el inciso anterior, los juristas están divididos en sus opiniones en cuanto a dónde podrán las invitadas recitar la bendición.

08- ¿Dónde encienden quienes viven en internados y las personas hospitalizadas?

Alumnos internos de una Yeshivá, si bien se los considera como viviendo en lo de sus padres quienes les proveen de todas sus necesidades, dado que pasan mucho más tiempo en la casa de estudios, al estar allí se les considera personas independientes sobre las que recae el deber del encendido de las velas en honor del Shabat. Como los estudiantes comen juntos en el comedor de la Yeshivá se les considera como una única gran familia, y por lo tanto, uno de los estudiantes debe encender allí las velas y recitar la bendición para todos. Además, deben procurar que haya algo de luz en sus habitaciones a la hora de irse a dormir y para ello alcanza con la luz de los corredores o con el alumbrado público exterior. Si bien de así quererlo podrían los estudiantes encender velas en todas las habitaciones y recitar allí la bendición, dado que en la práctica cumplen con el precepto mediante el encendido en el comedor, no hay necesidad de hacerlo. Esta es la usanza que predomina en las Yeshivot.

En el caso de un internado de señoritas en el cual muchas de las chicas quieren encender velas y recitar la bendición, además de las velas que una de ellas debe encender en el comedor, las demás jóvenes que así lo deseen pueden encender velas en las habitaciones y recitar la bendición correspondiente. Empero, en muchas instituciones se teme de posibles incendios y en ese caso todas cumplen con el precepto mediante el encendido de una de ellas en el comedor (es bueno que las demás muchachas al encender focos eléctricos en sus habitaciones tengan la intención de cumplir por ese intermedio con el precepto de las velas sabáticas) (ver inciso 5).

Personas hospitalizadas cumplen con el precepto mediante las velas que se encienden en el comedor. Una mujer casada que acostumbra a encender velas todos los sábados, al permanecer en el hospital podrá encender velas en su habitación y recitar la bendición. Cuando no se permite encender velas por temor a incendios se ha de encender en el comedor y en caso de necesidad se puede encender en el pasillo (respecto de la bendición a recitar ver inciso 6).

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