07- ¿Qué deben hacer los solteros o los casados que pasan Shabat fuera de sus casas?

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El precepto del encendido de velas incluye dos elementos. El primero está vinculado al lugar, en cuanto a que la luz debe iluminar la habitación en la cual se lleva a cabo la comida sabática y, asimismo, es necesario que haya luz en los demás ambientes que serán usados en la noche de Shabat. El segundo elemento está vinculado a la persona, quien tiene el deber de encender velas en honor al Shabat, y por lo tanto, aunque hubiese ya una luz encendida sobre su mesa, en vísperas del Shabat debe apagarla, volver a encenderla y recitar la bendición en honor al Shabat. Al encender el ama de casa las velas, todos los miembros de la familia cumplen con el precepto.

En todos los casos en los cuales uno de los dos elementos está presente, se debe encender las velas y recitar la bendición, y cuando ambos elementos están ausentes, no se encienden velas de Shabat.

Por lo tanto, un hombre casado o un soltero que se hospedan en una casa de familia no precisan encender velas,  pues desde el punto de vista del encendido en el sitio donde se ha de comer el ama de casa ya lo hace; y desde el punto de vista del precepto personal es secundario al deber de los dueños de casa y así como ellos cumplen mediante el encendido del ama de casa, de la misma manera lo hacen los huéspedes.

Cuando el huésped se aloja en un apartamento separado y come junto a sus anfitriones, si se trata de un soltero acostumbrado a encender velas todos los sábados en su casa, según el aspecto del deber personal debe encender velas y recitar la bendición correspondiente allí donde dormirá. Empero, en el caso de un soltero que vive con sus padres o un casado, no tiene el deber de encender allí velas ya que hay quienes opinan que él cumple mediante el encendido de su esposa o madre en la casa y además el encendido de la anfitriona lo exime  de obligación. Desde el punto de vista del lugar, de todas maneras ya hay luz eléctrica en el apartamento en el cual se aloja. Por lo tanto, es bueno que el invitado le dé a los anfitriones un shekel para participar así del encendido de sus velas.

Quien ingiere la comida de Shabat en su habitación,  aunque esté casado o se trate de un soltero que vive con sus padres, desde el punto de vista del lugar debe encender allí las velas y recitar la bendición. En el caso de soldados, tanto casados como solteros, deben procurar que uno de ellos encienda velas y recite la bendición para todos en el comedor. Asimismo deben preocuparse que llegue algo de luz a las habitaciones en las cuales duermen.

Mujeres que acostumbran a encender velas Shabat tras Shabat, si bien desde el punto de vista estrictamente halájico quedan exentas del precepto con el encendido del ama de casa, se acostumbra a que no cumplan por ese intermedio para así poder realizar el precepto ellas mismas. Tal como vimos en el inciso anterior, los juristas están divididos en sus opiniones en cuanto a dónde podrán las invitadas recitar la bendición.

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