07. Mezclas que contienen jametz

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01. En Pesaj el jametz estropea una mezcla por mínima que sea su proporción

Normalmente un alimento prohibido que se mezcla con uno permitido lo transforma en no apto para consumo si la proporción del primero en la mezcla total es mayor a un sesentavo («batel beshishim»), pues se considera que sólo a partir de esta concentración puede influir en el sabor final resultante. Empero, si el alimento permitido es sesenta veces mayor que el prohibido, el sabor de la mezcla final no se verá afectado por lo que el ingrediente prohibido se ve anulado en el total. Según la Torá, el jametz se anula en los alimentos si su proporción en la mezcla total es de hasta un sesentavo, pero los sabios lo hicieron más estricto («jumrá») y establecieron que el jametz en cualquier proporción estropea una mezcla, y aunque en esta la cantidad del alimento apto para Pesaj sea mil o diez mil veces mayor que la del leudo – la mezcla toda dejará de ser apta para su ingestión.

La razón por la cual los sabios fueron más estrictos en esta cuestión obedece a tres motivos: a) Habitualmente el castigo previsto por la Torá para quien ingiere un alimento prohibido es físico («malkot» flagelación)[1], mientras que en el caso del jametz en Pesaj el castigo previsto es “Caret”[2]. b) En el caso de todos los demás alimentos prohibidos está permitido tenerlos en la casa, mientras que con respecto al jametz la Torá agregó a la prohibición de la ingestión la de poseerlo y la de verlo durante toda la festividad de Pesaj. Por ello, nuestros sabios siguieron la tendencia de la Torá y le agregaron un grado más de cautela y establecieron que si cae una pizca de jametz en una comida, queda prohibida su ingestión y la obtención de beneficio de la misma. c) Todas las otras prohibiciones alimentarias rigen todo el año y las personas están habituadas a tener precaución de las mismas mientras que en el caso del jametz, dado que las personas acostumbran a consumirlo todo el año, se teme que olviden abstenerse de este en Pesaj, y por ello nuestros sabios fueron más estrictos con este procurando que se recuerde tener el cuidado debido.

Esta regla, según la cual cualquier mezcla que contenga, aunque sólo sea una ínfima porción de jametz queda invalidada entra en vigor a partir del inicio de la festividad, pero antes de Pesaj el jametz se rige por la normativa de los demás alimentos prohibidos los cuales quedan anulados si el componente permitido de la mezcla es sesenta veces mayor. Si bien la prohibición de ingerir jametz y el deber de cesar el jametz comienzan al mediodía del día 14 de Nisán, la no anulabilidad del jametz en una mezcla comienza con la fiesta misma, pues a partir de ese momento quien ingiere el jametz es pasible de “caret” y entonces comienza el horario en el cual comienzan a regir las prohibiciones de poseerlo y que sea visible el que se posee («Bal Imatzé Ubal Iraé») (Shulján Aruj 447:2).


[1]. «Y será que si fuere pasible de flagelación, el culpable: lo hará echarse -el juez- y se lo flagelará delante de él, según su culpa, con número. Cuarenta, lo flagelará, no podrá agregar. No sea que siga y le pegue por sobre éstos un golpe excesivo; y se degrade tu hermano ante tus ojos (Devarim-Deuteronomio 25:2-3).

[2]. 2 Se trata de un castigo a manos del cielo y no de uno aplicado por tribunales terrenales, que podría consistir, según las diferentes interpretaciones en fallecer antes de tiempo, desprenderse de las almas del pueblo de Israel o encontrarse distanciado de HaShem en el más allá (n. de t.).

02. ¿Es posible preservar una mezcla que contiene algo de jametz?

Tal como ya aprendimos, sobre el jametz rige una normativa muy estricta y por lo tanto si algo de jametz cae en otro alimento todo este resulta prohibido para su ingestión y no se podrá obtener beneficio del mismo. Sin embargo, según la opinión mayoritaria de los juristas, si en la mezcla el alimento permitido es por lo menos sesenta veces mayor que el jametz se puede rescatar el valor económico de esta por medio de su venta a un gentil. Por ejemplo, si cayó un kilo de jametz en mil kilos de otro producto, se deberá tirar un kilo de la mezcla a los efectos de no obtener beneficio del jametz adicionado y el resto se podrá vender a un gentil. Esto se debe a que la prohibición de obtener beneficio de la mezcla se refiere a disfrutar también del jametz agregado, empero, si retira de la mezcla una cantidad equivalente a la adición del leudo se puede vender el resto a un gentil. Si cae un grano de trigo jametz en un gran guisado, todo este queda vedado para su consumo, y mientras permanezca en el dominio de un judío se incurre también en la prohibición de obtener beneficio, pero está permitido vendérselo a un gentil. Dado que el grano de trigo en cuestión no provocó ningún aumento en el precio final del producto no es necesario retirar nada de la mezcla como contraparte (Shulján Aruj 467:10).

Sin embargo, la opinión de Ramá (467:1) es más estricta en concomitancia con la de algunos juristas medievales (Rishonim) que entienden que por cuanto que está prohibido obtener beneficio de la mezcla resultante – está prohibido también vendérsela a un gentil y debe ser incinerada, siendo esta la práctica aceptada entre los judíos ashkenazíes. Empero, en caso de que se produzca una pérdida económica cuantiosa, la costumbre ashkenazí permite respaldarse en las opiniones que autorizan vender la mezcla a un gentil (Mishná Berurá 447:3).

03. ¿Acaso el jametz que fue anulado antes de Pesaj puede volver a tornarse activo (“jozer venior”) una vez comenzada la fiesta?

Los grandes eruditos medievales se preguntaron si un jametz que se anuló en la proporción de sesenta previo a Pesaj puede volver a tornarse prohibido dentro de la mezcla una vez iniciada la fiesta y por lo tanto toda la mezcla se torna jametz o si, por el contrario, al haber sido anulado en sesenta antes de Pesaj ya no vuelve a tornarse activo. Por ejemplo, si antes de Pesaj cayó una migaja de jametz en un gran guisado de carne, es obvio que por estar antes de la fiesta esta migaja se ve anulada y el guisado se puede comer incluso el día 14 de Nisán pasado el mediodía. Surge la pregunta de si se podrá o no comer de este guisado una vez iniciado Pesaj.

Hay juristas que consideran que como el jametz se anuló en sesenta antes de Pesaj deja de existir, por lo que ya no vuelve a tornarse activo y entonces toda la mezcla es apta para consumo durante la fiesta (Rosh, Samag, Tur y otros). Otros sostienen que la anulación en sesenta previo a Pesaj no es efectiva, y al comenzar la fiesta el jametz vuelve a tornarse activo y por ende toda la mezcla en no apta para su consumo (Rambám, Rashbá).

Esta pregunta es sumamente importante en lo referido al status de las matzot, pues a veces pueden caer gotas de agua en algunos pocos granos de trigo los cuales fermentan, siendo muy difícil encontrarlos y retirarlos del montón. Además, es claro que los granos que no fermentaron superan ampliamente en más de sesenta veces a los que sí lo hicieron. Según la opinión que entiende que el jametz previamente anulado en una mezcla vuelve a tornarse activo una vez iniciada la fiesta, si se van a moler todos los granos conjuntamente y de la harina resultante se van a hornear matzot, estas estarán no aptas para su consumo en Pesaj, pues el escaso leudo que contienen vuelve a tornarse activo y anula la kashrut de toda la producción. Por ello es fundamental cuidar que no fermente ni uno de los granos de trigo destinados a la molienda y elaboración de matzot. Sin embargo, de acuerdo con la opinión que entiende que el jametz que se anuló en sesenta antes de Pesaj no vuelve a tornarse activo una vez iniciada la festividad, resulta que la matzot horneadas son aptas para su consumo en Pesaj y no es necesario revisar todos los granos de trigo uno por uno para encontrar aquellos que fermentaron pues ya fueron anulados en sesenta antes de la fiesta.

04. ¿Qué hacer en la práctica en lo referente a un jametz que vuelve a tornarse activo (“jozer venior”)?

En la práctica, son muchos los juristas que sentenciaron que el jametz anulado en sesenta partes antes de Pesaj no vuelve a tornarse activo una vez comenzada la fiesta, por lo que la mezcla en cuestión se puede comer. Esto obedece a que según la Torá, el jametz se anula en sesenta también dentro de la fiesta y los sabios son quienes adoptaron una actitud más estricta y lo prohibieron, aunque sea en una cantidad ínfima, por lo que resulta que la discusión respecto de si el jametz vuelve o no a tornarse activo es de índole rabínica y en caso de duda en una norma de este origen se acostumbra a adoptar la actitud más flexible («Halajá ke-mekél»). Esta es la práctica aceptada entre la mayoría de los judíos sefaradíes (Shulján Aruj 447:4).

Otros juristas entienden que si el jametz que se anuló en sesenta antes de Pesaj se encontraba en estado húmedo, se adopta la actitud de los juristas flexibles que entienden que este no volverá a tornarse activo, pero si estaba seco la halajá es conforme a la opinión estricta que entiende que el jametz vuelve a tornarse activo. Por ejemplo, si cae una gota de cerveza en otra bebida, dado que la gota se fusionó y perdió su carácter distintivo, una vez que fue anulada en sesenta ya no volverá a tornarse jametz activo y no transformará la mezcla en no apta para su consumo en Pesaj. Pero si el jametz estaba seco, vuelve a tornarse activo. Por ejemplo, una migaja de jametz que cayó en una comida, dado que aún mantiene su condición de tal y no se fusionó por completo en el alimento sobre el cual cayó, continúa teniendo cierta importancia y por ello cuando comience la fiesta volverá a tornarse activa y transformará en no apta para su consumo a toda la mezcla resultante (Shulján Aruj y Ramá 447:4, según Terumat HaDeshen). Esta es la práctica de los judíos ashkenazíes y algunos de los sefaradíes.

En el caso de la harina, en virtud de lo diminuto de sus partículas, se la considera como una mezcla húmeda, pues el principal criterio según el cual los productos se clasifican como húmedos o secos es en razón de la capacidad del ingrediente prohibido de fusionarse por completo en el producto permitido, o sea, los húmedos se fusionan fácilmente y los secos se mantienen tal cual sin modificarse. Si la harina es considerada húmeda no es entonces necesario revisar cada grano de trigo a ser molido para la elaboración de la matzá ya que una vez que está molida, la harina resultante de los granos leudados se anulará y se fusionará absolutamente con la harina restante, y aún cuando llegue Pesaj no volverá a tornarse activa (Shulján Aruj y Ramá 453:3).

Hay juristas que dicen que debido a este principio conviene hornear las matzot antes de Pesaj, para que si algo de la masa leudara durante el amasado se fusione con el resto y se anule en sesenta antes de que comience la fiesta y luego ya no volverá a tornarse activo durante esta. Lo mismo ocurre con las matzot que se elaboran industrialmente, a veces durante el amasado partículas diminutas de harina pueden quedar atrapadas entre los engranajes de la máquina permaneciendo un lapso durante el cual pueden fermentar, y luego vuelven a caer en la masa. Dado que las partículas de harina que leudaron se fusionan por completo en el resto de la masa, se trata de una mezcla húmeda en la cual una vez que el jametz se ha anulado en sesenta antes de Pesaj ya no vuelven a tornarse activas (“jozer venior”).

Todas estas consideraciones se hacen a posteriori, empero a priori, las matzot se elaboran con harina sobre la que no pende duda alguna de leudo y quienes son más estrictos tienen el cuidado de comer todos los días de Pesaj matzot supervisadas desde el momento de la siega del trigo (“matzot shemurot mishaat haketzirá”), la cual es apta incluso para los juristas más estrictos que consideran que el jametz vuelve a ser activo en una mezcla de dos componentes húmedos (adelante 12:5,5).

05. ¿El jametz que estropea el sabor de una mezcla la torna prohibida para Pesaj?

Una regla muy conocida indica que un producto que estropea el sabor de un alimento no lo torna en prohibido al mezclarse con este. Por ejemplo, si un trozo de carne no kasher cae adentro de un guisado kasher, si en este último hay por lo menos sesenta partes más que del primero, el sabor de la carne no kasher se ve anulado en el del guisado y por lo tanto se puede comer de este. En caso de no haber sesenta veces más guiso kasher que carne no kasher el sabor del trozo que cayó es perceptible y por lo tanto se prohíbe comer del guisado. Empero, si el sabor de la carne no kasher está estropeado –»pagúm»- este sólo produce daño al guisado al mezclarse, por lo que mientras que la parte kasher sea mayoritaria en la mezcla resultante, esta se podrá ingerir (Shulján Aruj Ioré Deá 103).

Surge la pregunta de qué ocurre con una mezcla que contienen jametz durante Pesaj. Hay quienes dicen que el hecho de que nuestros sabios hayan establecido que en Pesaj, aunque sea una ínfima partícula convierte a toda la mezcla en no kasher, indica que en esto no influye el sabor que el jametz puede darle a la mezcla y por lo tanto, aunque el jametz estropee el sabor de la mezcla, se debe considerar que la porción mínima del jametz («kejolshehu jametz») la transforma en no kasher (Rashbam, Rashbá).

La mayor parte de los juristas medievales (Rishonim) entiende que la prohibición del jametz es similar a la de los demás alimentos prohibidos, y sólo en aquellos casos en los que los alimentos prohibidos se anulan en sesenta, la prohibición del jametz que es más grave  no se anula en absoluto; pero cuando las demás prohibiciones no transforman en no kasher a la mezcla resultante de su agregado, el jametz tampoco la prohíbe (Rabenu Tam, Rabenu Ierujam, Rosh, Mordejai).

En la práctica el Shulján Aruj sentenció que en esto se debe tener una actitud flexible, al tiempo que Ramá (Rabí Moshé Iserles) escribió que en los países europeos se acostumbra a ser más estrictos, por lo que allí una ínfima partícula de «jametz pagum», es decir jametz que se ha estropeado su sabor, prohíbe definitivamente a toda la mezcla (Shulján Aruj 447:10).

Pasamos a dar un ejemplo de esta discusión: si se cocina carne no kasher en una olla, el sabor de esa carne queda adherido e impregnado a las paredes de la misma. Por lo tanto, si luego se cocina otro guiso en ese utensilio, estará prohibido ingerirlo en virtud del sabor no kasher que se liberó de las paredes de la olla e impregnó a la comida. Pero si pasan veinticuatro horas, el sabor a carne no kasher impregnado en las paredes de la olla se estropeará y si se cocina otro platillo en esta no estará prohibido ingerirlo, por cuanto que ha proporcionado un sabor defectuoso o desagradable (“Natán ta´am lifgam”).

De igual manera, si por error en Pesaj se cocina en una olla jametz, según la opinión del Shulján Aruj y de la mayoría de los juristas, dado que ya pasaron más de veinticuatro horas desde el momento en que se cocinó el alimento leudado en ese utensilio, el platillo es kasher. Según la tradición ashkenazí este platillo se habrá de prohibir ya que en Pesaj se es más estricto, aunque el sabor de jametz adicionado actúe en detrimento del sabor de la mezcla final.

06. La norma referente a la ingestión de una mezcla que posee jametz y su retención durante Pesaj

La regla referente a una mezcla que contiene jametz en Pesaj es compleja. A este respecto debatieron tanto tanaítas (sabios de la Mishná) como amoraítas (sabios de la Guemará), sabios medievales (“Rishonim”) y de las últimas generaciones (“Ajaronim”), y se puede resumir su marco legal de la siguiente manera: quien ingiere en Pesaj un “kezait” (29 gr.) de jametz es pasible del castigo de “caret”.

Cuando un “kezait” de jametz se mezcla con otros alimentos y alguien come de esta mezcla un volumen equivalente a tres o cuatro huevos –»shiur ajilat pras»- según Rambán y otros eruditos medievales es pasible del castigo de “caret” mientras que según Maimónides y Rabí Itzjak Alfasi es pasible únicamente de ser castigado con azotes (según Rabenu Tam aunque haya comido solamente un kazait de la mezcla resultante es pasible de castigo por la Torá tal como detalla Rosh en su comentario al Tratado de Julín 7:31).

Si no hay en la mezcla la cantidad de “kezait de jametz» a fin de comer de ella el volumen equivalente a tres o cuatro huevos (“shiur ajilat pras”) y alguien come de esta mezcla una cantidad equivalente a un “kezait”, según la opinión del Maor[3] y del Itur[4] será pasible del castigo de azotes. Según el Tur, quien haya comido mucho o poco de esta mezcla, por cuanto que poseía jametz trasgredió un precepto de la Torá pero no es pasible de azotes, y según Rambám trasgredió únicamente una normativa de orden rabínico (según Rambám y Shulján Aruj 453:2 en el caso de una mezcla de trigo y arroz si el sabor del leudado es perceptible al comer un solo “kazait” se incurre en la trasgresión de una norma de la Torá).

Si el jametz se mezcló con un producto de su misma índole, por ejemplo, si se mezclaron harina jametz con harina que no leudó, dado que su sabor es idéntico la harina jametz se ve anulada en la mayoría que no leudó, pero de todas maneras no se podrá ingerir la mezcla resultante por normativa de origen rabínico (Shulján Aruj 447:1).

Respecto de la prohibición de retener en Pesaj una mezcla que contiene jametz: si se mezcló un “kezait” de jametz con otros alimentos y no hay sesenta veces más alimento no leudado para compensar, con esa mezcla se trasgreden en Pesaj dos prohibiciones de la Torá; la de no poseer leudo y la de no verlo. Si en la mezcla hay más de sesenta veces de alimento no jametz, el jametz se anula en sesenta partes y una vez iniciada la fiesta de Pesaj no se trasgrede reteniendo esta mezcla. Asimismo, si el jametz se mezcló con otro alimento de su misma índole, por ejemplo, si se mezcló harina que leudó con otra que no lo hizo y son de idéntico sabor, si la kasher es mayoría en la mezcla resultante, el jametz se ve anulado y quien retiene esta mezcla durante Pesaj no trasgrede. Si bien de las dos formas no se trasgrede prohibición alguna de la Torá, por normativa rabínica es necesario eliminarla para evitar comerla por error en Pesaj.


[3]. Rabí Zejariá HaLevi, Gerona, siglo XII, uno de los principales sabios medievales o «Rishonim» que vivió en Provence. Autor del libro «Baal HaMaor».

[4]. «HaItur»- en su denominación completa «Itur Sofrim», es un libro de halajá compuesto en el siglo XII por Rabí Itzjak ben Aba Mari de Marseille, en la zona de Provence, Francia. El autor es conocido como el «Ba+ al Ha´Itur»

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