05. ¿El jametz que estropea el sabor de una mezcla la torna prohibida para Pesaj?

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Una regla muy conocida indica que un producto que estropea el sabor de un alimento no lo torna en prohibido al mezclarse con este. Por ejemplo, si un trozo de carne no kasher cae adentro de un guisado kasher, si en este último hay por lo menos sesenta partes más que del primero, el sabor de la carne no kasher se ve anulado en el del guisado y por lo tanto se puede comer de este. En caso de no haber sesenta veces más guiso kasher que carne no kasher el sabor del trozo que cayó es perceptible y por lo tanto se prohíbe comer del guisado. Empero, si el sabor de la carne no kasher está estropeado –”pagúm”- este sólo produce daño al guisado al mezclarse, por lo que mientras que la parte kasher sea mayoritaria en la mezcla resultante, esta se podrá ingerir (Shulján Aruj Ioré Deá 103).

Surge la pregunta de qué ocurre con una mezcla que contienen jametz durante Pesaj. Hay quienes dicen que el hecho de que nuestros sabios hayan establecido que en Pesaj, aunque sea una ínfima partícula convierte a toda la mezcla en no kasher, indica que en esto no influye el sabor que el jametz puede darle a la mezcla y por lo tanto, aunque el jametz estropee el sabor de la mezcla, se debe considerar que la porción mínima del jametz (“kejolshehu jametz”) la transforma en no kasher (Rashbam, Rashbá).

La mayor parte de los juristas medievales (Rishonim) entiende que la prohibición del jametz es similar a la de los demás alimentos prohibidos, y sólo en aquellos casos en los que los alimentos prohibidos se anulan en sesenta, la prohibición del jametz que es más grave  no se anula en absoluto; pero cuando las demás prohibiciones no transforman en no kasher a la mezcla resultante de su agregado, el jametz tampoco la prohíbe (Rabenu Tam, Rabenu Ierujam, Rosh, Mordejai).

En la práctica el Shulján Aruj sentenció que en esto se debe tener una actitud flexible, al tiempo que Ramá (Rabí Moshé Iserles) escribió que en los países europeos se acostumbra a ser más estrictos, por lo que allí una ínfima partícula de “jametz pagum”, es decir jametz que se ha estropeado su sabor, prohíbe definitivamente a toda la mezcla (Shulján Aruj 447:10).

Pasamos a dar un ejemplo de esta discusión: si se cocina carne no kasher en una olla, el sabor de esa carne queda adherido e impregnado a las paredes de la misma. Por lo tanto, si luego se cocina otro guiso en ese utensilio, estará prohibido ingerirlo en virtud del sabor no kasher que se liberó de las paredes de la olla e impregnó a la comida. Pero si pasan veinticuatro horas, el sabor a carne no kasher impregnado en las paredes de la olla se estropeará y si se cocina otro platillo en esta no estará prohibido ingerirlo, por cuanto que ha proporcionado un sabor defectuoso o desagradable (“Natán ta´am lifgam”).

De igual manera, si por error en Pesaj se cocina en una olla jametz, según la opinión del Shulján Aruj y de la mayoría de los juristas, dado que ya pasaron más de veinticuatro horas desde el momento en que se cocinó el alimento leudado en ese utensilio, el platillo es kasher. Según la tradición ashkenazí este platillo se habrá de prohibir ya que en Pesaj se es más estricto, aunque el sabor de jametz adicionado actúe en detrimento del sabor de la mezcla final.

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