04 – Yom Haatzmaut, Yom Yerushalaim y los días de recordación.

1 – El precepto de asentarse en la Tierra de Israel.

El día 5 de Iyar del año cinco mil setecientos ocho desde la creación del mundo, cuando se estableció el Estado de Israel, el pueblo judío tuvo el mérito de poder cumplir con el precepto de asentarse en la Tierra de Israel. Si bien con anterioridad cada judío que habitaba la Tierra de Israel cumplía un precepto, tal como está escrito (Talmud Tratado de Ktuvot 110(B)): «Un judío debe siempre vivir en la tierra de Israel aunque esté solo en medio de una ciudad de idólatras y no habrá de vivir fuera de la Tierra de Israel aunque sea en una ciudad de mayoría judía, ya que todo judío que habita en la Tierra de Israel es como si tuviese D´s y todo judío que habita fuera de la Tierra de Israel es como si no tuviese D´s». De todas maneras el precepto se cumple principalmente por intermedio de todo el pueblo de Israel mediante el ejercicio de la soberanía judía sobre la tierra patria, y el precepto individual de cada judío de habitar en ella, se deriva del precepto colectivo que pende sobre toda la nación.

Sobre esto está escrito (Números 33:53): «Y desposeeréis a los habitantes de la tierra y morareis en ella porque Yo os la he dado a vosotros». «Desposeeréis» implica conquistar la tierra y ejercer sobre ella la soberanía, y «morareis» implica, habitarla para que no permanezca desolada. Asimismo está escrito: (Deuteronomio 11:31): «y la poseeréis y viviréis en ella». Najmánides describió el precepto a cumplir de la siguiente manera: «se nos ordenó heredar la tierra que D´s dio a nuestros ancestros Abraham Itzjak y Yaakov y no debemos abandonarla a manos de otra nación o dejarla desolada» (agregados a los preceptos positivos 4).

Este precepto recae sobre el pueblo de Israel en todas las generaciones, aunque por muchos años no pudimos cumplir el precepto pues carecíamos de ejército y armamento para conquistar nuestra tierra y asentarla. Gracias a D´s, en las últimas generaciones, el espíritu nacional se despertó y los judíos se reunieron paulatinamente en la Tierra de Israel, plantaron en ella árboles, desarrollaron su economía, organizaron una fuerza de defensa, lucharon contra un gobierno extraño y así cuando el Mandato Británico sobre la Tierra de Israel llegó a su fin, nuestros representantes pudieron declarar el establecimiento del Estado de Israel. Desde entonces el pueblo judío comenzó colectivamente a cumplir con el precepto de asentarse en la Tierra de Israel y si bien aún, no todo el territorio patrio está en nuestras manos, y todavía dependemos en cierto grado de las naciones del mundo, volvimos al cumplimiento real del precepto de asentarnos en nuestra patria ancestral.

Las leyes referentes al duelo por la destrucción de la Tierra de Israel, tienen una estrecha relación con el grado de soberanía judía que sobre la misma se ejerce. Nuestros sabios dispusieron que todo aquél que ve las ciudades de Judea destruidas ha de recitar: «tus ciudades sagradas se transformaron en desierto», y paso seguido debe rasgar sus vestiduras. Los juristas explican que la definición de destruidas depende del gobierno, ya que cuando la Tierra de Israel está regida por extraños, aunque la mayoría de los habitantes de las localidades sean judíos se les considera destruidas y se rasgan las vestiduras al divisarlas. Por el contrario, cuando la Tierra de Israel está gobernada por judíos, aunque la mayoría de los habitantes sean no judíos no se las considera destruidas y no se rasgan las vestiduras al contemplarlas (Beit Iosef y Bait Jadash Oraj Jaím 561, Maguén Abraham 1, Mishná Berurá 2).

Nuestros sabios elogiaron de sobremanera el precepto de asentarse en la Tierra de Israel al grado de que la hicieron equivalente al cumplimiento de todos los preceptos (Sifrí Reé 53).

2- Inicio de la redención («atjalta de gueula») y Santificación del Nombre de D´s.

Al establecerse el Estado de Israel llegó a su fin el oprobio del exilio. Generaciones tras generaciones deambulamos por el exilio sufriendo humillaciones terribles, despojos y asesinatos. Fuimos la burla de las naciones y se nos consideraba ovejas destinadas al matadero a las que se podía degollar. Los gentiles nos decían que no teníamos ya esperanza alguna, se trataba de una terrible situación de profanación del Nombre Divino, pues por cuanto que Su Nombre está sobre nosotros, al ser humillados también Su nombre se profana entre las naciones (ver Ezequiel 36).

Los profetas de Israel anunciaron en nombre de D´s: «Por cuanto os tomaré de entre las naciones y os recogeré de todos los países y os traeré a vuestra propia tierra» (Ezequiel 36:24). «Y construirán casas y las habitarán y plantarán viñedos y comerán sus frutos» (Isaías 65:21). «Nuevamente plantarán viñedos sobre las montañas de Samaria. Los labradores plantarán y dispondrán de su fruto» (Jeremías 31:4). «Y la tierra asolada será cultivada en los lugares donde era una desolación a los ojos de los que pasaban por allí. Y dirán: Esta tierra que era desolada se convirtió en el jardín del Edén, y las ciudades desiertas y en ruinas están fortificadas y habitadas» (Ezequiel 36:34-5). «Y haré retornar el cautiverio de Mi pueblo Israel y reconstruirán las ciudades asoladas y las habitarán. Y plantarán viñedos y beberán su vino. Cultivarán también huertos y comerán sus frutos. Y yo los plantaré en su propio suelo y no serán más arrancados de la tierra que les di, dice el Eterno su D´s» (Amós 9:14-5).

Sin embargo, al transcurrir tantos años sin que la promesa de D´s se cumpla, se propagó por el mundo la profanación del Nombre Divino y los enemigos del Pueblo de Israel llegaron a la conclusión de que no había ya posibilidades de que los judíos vuelvan a su terruño. Nuestros sabios de benditas memoria, vieron en el retorno de los exiliados un milagro extraordinario, al punto que sostuvieron que «la reunificación de los exiliados es grande como el día en que se crearon los cielos y la tierra» (Tratado de Pesajim 88(A)). Y he aquí que el milagro ocurrió, la palabra de D´s se cumplió y se transformó en una masiva santificación del Nombre Divino, que fue engrandeciéndose con la Guerra de los Seis Días en la que liberamos a Jerusalém y las otras ciudades santas de Judea y Samaria.

Este proceso de reunión de los exiliados y el reverdecimiento de los páramos de la Tierra de Israel que adquirió gran impulso en días del establecimiento del Estado Judío, es el comienzo de la redención. Tal como lo explicó Rabí Aba (Tratado de Sanhedrín 98(A)): «No tienes un final (del exilio) más revelado que cuando se cumple (lo que anunció Ezequiel 36:8): «pero vosotros, oh montañas de Israel, haced brotar vuestros pimpollos y dad vuestro fruto a Mi pueblo Israel porque están cercanos». Rashi explica que «no hay señal más revelada de que llegó a su fin el exilio que cuando la Tierra de Israel vuelva a dar su fruto en abundancia».

Sin embargo, aún tenemos mucho por corregir y lamentablemente todavía no tuvimos el mérito de retornar en teshuvá completa y reunirnos todos en la Tierra de Israel. Empero nuestros sabios de bendita memoria nos enseñan (Tratado de Sanhedrín 98(A)), que hay un tipo de redención que es «inmediata», mediante el completo retorno a D´s y el cumplimiento de sus preceptos y otro tipo es «en su momento», a través de la evolución de procesos naturales. Esto implica que cuando llegue el momento indicado, aunque el pueblo de Israel no retorne a D´s por completo, se iniciarán procesos naturales que estarán acompañados de enormes problemas y terribles sufrimientos que llevarán al pueblo judío a retornar a su tierra ancestral para reconstruirla y de esa manera la completa redención se acercará paso a paso. Los sufrimientos que acompañarán al proceso de redención natural son denominados «dolores de parto del Mashíaj» y cuanto más nos reforcemos en el cumplimiento del precepto de asentamiento en la Tierra de Israel así como en el retorno a D´s y sus preceptos, más atenuados serán los «dolores de parto» y éstos se nos presentarán bajo formas agradables (según Rabí Eliahu de Vilna en su libro «Kol HaTor»). Respecto de este tipo de redención nuestros sabios dijeron «Así es la redención del pueblo de Israel, poco a poco y cada vez aumentando de más en más» (Talmud Jerosolimitano Tratado de Brajot 1:1).

Según la Torá y los distintos profetas el proceso de la redención se desarrolla de la siguiente manera: en un inicio habrá un retorno menor a D´s y sus preceptos y en virtud de este, el pueblo de Israel se reunirá en su tierra y ésta volverá a dar su fruto, y paso seguido D´s nos insuflará de un espíritu superior que nos llevará al completo retorno.

3- La salvación del pueblo de Israel.

En Yom Haatzmaut, el pueblo de Israel se salvó de la esclavitud adquiriendo la libertad, liberándose del sometimiento a los poderes extranjeros para adquirir independencia política. A raíz de esto, la nación judía se salvó de la muerte y obtuvo la vida, pues hasta entonces nos estaba vedado defendernos de nuestros perseguidores y desde entonces con la ayuda de D´s nos defendemos exitosamente. Si bien nuestros enemigos no han cesado aún de procurar nuestro exterminio, desde que se constituyó el Estado de Israel, por gracia Divina, contamos con un ejército, una fuerza de protección que nos permite defendernos y derrotar a nuestros perseguidores. En más de medio siglo de existencia del Estado de Israel, cayeron en combate y atentados terroristas alrededor de veinte mil judíos, empero pocos años antes de la constitución del Estado, en solo cinco años, durante la Shoá, fueron asesinados seis millones de nuestros hermanos. Esto representa un número más de trescientas veces mayor y pauta la diferencia entre tener o no la posibilidad de defendernos

Inclusive para los judíos de la diáspora, la vida se ha tornado más segura, pues hoy tienen un país que siempre está listo a recibirlos y actúa en su favor en el ámbito internacional. Antes del establecimiento del Estado de Israel, las naciones no prestaban prácticamente atención a las denuncias judías de persecución y masacres que tenían lugar en diferentes países. A partir del surgimiento del Estado de Israel, hasta las naciones más sanguinarias tuvieron que tener en cuenta la integridad de los judíos que habitaban en sus territorios, por efecto de las posibles acciones de represalia que podría emprender el Estado Judío. Inclusive el régimen comunista se vio en la necesidad de flexibilizar sus criterios y permitir que judíos puedan traspasar la Cortina de Hierro y salir al mundo libre, cosa que sería impensable antes de 1948.

La salvación del pueblo de Israel en virtud de la independencia política tiene también un aspecto espiritual, ya que el pueblo judío sufrió una gran crisis espiritual durante la Edad Moderna. Las posibilidades de inserción social y nacional que se presentaron ante el judío, generaron una enorme tentación de asimilarse. No es este el sitio en el cual explayarse sobre las causas de la crisis, el Rav Kuk de bendita memoria solía ocuparse extensamente de esta cuestión. En la práctica, en cada país que atravesó el proceso de modernización, se generó un peligroso proceso de abandono de la religión judía y asimilación. Este proceso, hasta el día de hoy amenaza la misma existencia de las comunidades judías en el exilio. El proceso de asimilación tuvo su inicio hace unos doscientos años en Europa Occidental y se expandió paulatinamente a Europa Oriental y a las ciudades capitales de los países árabes que estaban más desarrolladas. En la gran comunidad judía de los Estados Unidos, la mayoría de los judíos se casan con gentiles y aquellos que desposan judíos tienen muy pocos hijos. En este contexto, las comunidades judías de la diáspora tienden a desaparecer, al tiempo que únicamente en el Estado de Israel la población judía crece y el fenómeno asimilatorio es menor. Más aún, el porcentaje de judíos allegados a la Torá es más alto que en cualquier otra comunidad judía del extranjero. Esta salvación espiritual es fruto del establecimiento del Estado de Israel que permitió la reunión de los dispersos y evitó la tentación de la asimilación en el extranjero.

Vemos entonces que Yom Haatzmaut fue coronado con tres santidades, la del cumplimiento del precepto del asentamiento en la Tierra de Israel, la de la santificación del Nombre de D´s a ojos de las naciones que vieron iniciarse la redención y la santidad de la salvación del santo pueblo de Israel.

4 – Los tres juramentos.

Está escrito en el Cantar de los Cantares (2:7): «Yo os conjuro, oh hijas de Jerusalém, por las gacelas y por las siervas del campo, que no despertéis ni agitéis a mi amada hasta que ella quiera». Nuestros sabios explicaron el versículo (Tratado de Ketuvot 111(A)) diciendo que D´s hizo jurar tres juramentos, dos al pueblo de Israel, en cuanto a que no desafíen a las naciones y no migren a Israel todos juntos «cual muralla», y un juramento hizo jurar a las naciones gentiles, respecto de que no sometan al Pueblo Judío más de la cuenta. Luego el Talmud agregó otros tres juramentos que D´s hizo jurar al pueblo de Israel: «que no revelen el final, que no lo alejen y que no revelen el secreto a las naciones». Rabí Eleazar agregó: «D´s les dijo a los israelitas: si cumplen el juramento mejor para ustedes y si lo quiebran Yo permitiré que vuestras carnes sean devoradas como la de las gacelas en el campo».

Uno de los sabios medievales, Rabí Isaac De León, autor del libro «Meguilat Esther», entendió que el significado de los juramentos es que «no nos rebelemos ante las naciones emprendiendo campañas de conquista violenta de la Tierra de Israel» y esta es la intención de evitar “migrar cual muralla”. De aquí concluyó que no es preceptivo asentarse en la Tierra de Israel hasta el arribo del Mashíaj (comentario sobre las adiciones de Najmánides a los preceptos positivos 4).

Empero, según la mayoría de los grandes sabios tanto medievales como de las últimas generaciones, el precepto de asentarse en la tierra de Israel es permanente y aplica en todas las épocas, tal como lo escribió Najmánides y tal como se sentenció en el Shulján Aruj (Even Haezer 75:3-5), y tal como lo escribió en Pitjei Teshuvá (Even Haezer 75:6). Vemos entonces que no debemos aprender de este texto agádico del Talmud que el precepto de asentarse en la Tierra de Israel no esté vigente en nuestros días.

El significado de los tres juramentos, recibió numerosas interpretaciones. Lo que se desprende de algunas de estas es que no se debe forzar el final y ascender a la Tierra de Israel por la fuerza sin considerar circunstancias prácticas. Esto se debe a que existe siempre el riesgo de que por efecto del sufrimiento del exilio y la milenaria expectativa de llegar finalmente a la Tierra de Israel, los judíos decidan migrar sin poseer la capacidad práctica de construir el país y enfrentarse con la oposición de las naciones del mundo, de modo tal que la migración apresurada conduzca a la destrucción y no a la redención. Respecto de esto, es que D´s nos hizo jurar que no migremos sin tomar en cuenta todas las circunstancias, sino que construyamos el país paulatinamente coordinando nuestros pasos con las naciones del mundo o mediante milagros celestiales manifiestos en el marco de una redención «inmediata».

Es así que finalmente el flujo migratorio a la Tierra de Israel fue paulatino, la comunidad judía se fue asentando paso a paso y paralelamente se llevó a cabo una actividad diplomática por parte de la Organización Sionista Mundial, hasta que finalmente las naciones del mundo reconocieron el derecho del Pueblo Judío de retornar a su tierra ancestral y construir en ésta su hogar nacional. Al ver estos procesos, Rabí Meir Simja de Dvinsk z”l escribió que tras la conferencia de San Remo «se disipó el temor a los juramentos».

5 – El establecimiento de un día festivo para todas las generaciones en el Día de la Independencia (Yom Haatzmaut).

Es preceptivo fijar un día de fiesta y acción de gracias a D´s por la salvación del pueblo de Israel y en virtud de este criterio se fijaron en su momento las celebraciones de Purim y Janucá para todas las generaciones. Si bien existe una prohibición de agregar preceptos a los ya existentes en la Torá, en el caso de las fechas rabínicas de acción de gracias, aprendemos que tienen lugar en el calendario por deducción de lo ocurrido con la salida de Egipto. Al salir de Egipto y pasar de la esclavitud a la libertad, se nos ordenó celebrar la festividad de Pesaj y entonar cantos de alabanza año tras año, por lo que se deduce que en Purim que nos salvamos del exterminio físico, debemos de celebrar también (Tratado de Meguilá 14(A)). Asimismo, en base a esta lógica se fijó también la festividad de Januca (comentario del Ritba allí). El Jatam Sofer explicó (Ioré Deá —- 233 y Oraj Jaím 208) que dado que este precepto se aprende por deducción de la Torá, se le considera como un precepto de la misma Torá. Empero, por cuanto que en el Pentateuco no tenemos una indicación clara de cómo se debe instituir una fiesta y cualquier recordatorio que se haga del milagro acaecido cumple con el precepto de la Torá, los sabios instituyeron en Purim que se lea el Libro de Esther, se celebre un banquete, se envíen porciones de comida y entreguen presentes a los pobres, y en Janucá, que se enciendan velas.

En base a este principio, los judíos de diferentes comunidades acostumbraron a conmemorar con días festivos, los milagros y las salvaciones acaecidos a cada comunidad en particular. En muchos sitios, a estas celebraciones se les dio el nombre de Purim, de manera tal que existieron «Purim de Frankfurt» o «Purim de Tiberias». En otras partes en estos días se acostumbró a celebrar con un banquete, envío de porciones de comida y entrega de presentes a los pobres. El Maharam Elshakar (cap. 49) sostiene que las conmemoraciones de las diferentes comunidades tienen vigencia halájica y los descendientes de quienes se salvaron deben continuar celebrándolas, aunque con el tiempo se hayan mudado a otras ciudades, y esta opinión fue corroborada por los juristas de las últimas generaciones (Maguén Abraham 686:5 y Eliá Rabá allí).

El gran erudito Rabí Meshulam Rata escribió que «no cabe duda que ese día (el 5 de Iyar) que fue establecido por el gobierno, el parlamento (que son electos por el pueblo) y la mayoría de los rabinos para ser conmemorado en todo el país en recuerdo del milagro de nuestra salvación y nuestra liberación, es preceptivo transformarlo en un día festivo, día de alegría y recitación del Halel» (Responsa Kol Mevaser I 21).

6 – Recitado de “Halel”.

Es preceptivo recitar el “Halel” en días especiales para agradecer y alabar a D´s por los milagros que nos ha dispensado. En primer lugar figuran los días festivos de la Torá: Pesaj, Shavuot y Sucot, en los que recordamos las maravillas que D´s obró al sacarnos de Egipto, entregarnos la Torá y conducirnos por el desierto hacia Eretz Israel.

Asimismo los sabios establecieron recitar “Halel” todos los días de Janucá, tal como está escrito en una Mishná exterior o “Baraita” (Meguilat Ta’anit capítulo 9): «¿Qué vieron los sabios en los días de Janucá que fijaron que en ellos se recite Halel? Esto es para que aprendas que por cada salvación que obró D´s con los hijos de Israel, éstos le recitan a D´s “Halel” y alabanzas, tal como está escrito en el libro de Ezra (3:11): ´Y respondieron con alabanzas y agradecimientos al Eterno porque Él es bueno´»

El Talmud explica (Tratado de Pesajim 117:A) que tras el milagro del cruce del Mar Rojo «los profetas entre los judíos instituyeron que por cada salvación a cada desgracia que pueda sobrevenir en un futuro, deberán recitar “Halel», y Rashi explica que en virtud de esta tradición los sabios en días del Segundo Templo dispusieron que se recite “Halel” en Janucá.

Es así que de lo visto se desprende que debemos recitar “Halel” por el milagro que nos prodigó D´s en Yom Haatzmaut, por efecto del cual nos salvamos de la peor de las desgracias, el exilio y el sometimiento a los extranjeros que causó todas las persecuciones y las espantosas masacres a lo largo de dos mil años.

Debemos ser sumamente cuidadosos de no mostrarnos desagradecidos con D´s y ya dijeron nuestros sabios, que todo aquél que agradece por el milagro que le ocurrió es beneficiado con otro milagro aún mayor. Por otra parte, si no agradecemos, podríamos estar alejando la redención (D´s no lo quiera). Se cuenta sobre el Rey Ezequías que era justo y tuvo el mérito de difundir la Torá en el seno del pueblo de Israel. Durante su reinado Senaquerib Rey de los asirios avanzó sobre Jerusalém al frente de un ejército enorme para destruirla y Ezequías en ese momento cayó enfermo de suma gravedad. A pesar de lo grave de la situación, no perdió la confianza en D´s, oró y el Eterno le hizo un gran milagro, por efecto del cual sanó y todo el ejército asirio pereció en una sola noche. En ese momento D´s quiso hacer de Ezequías el Mashíaj y de Senaquerib Gog y Magog y traer la redención al mundo. Empero Ezequías no entonó un cántico de acción de gracias, no recitó el “Halel” por su redención. Entonces, en las esferas celestiales se pronunció la cualidad del Rigor delante de D´s: «Soberano del Universo: si a David, Rey de Israel, que entonó cuantiosas alabanzas delante de ti no le coronaste como Mashíaj, ¿a Ezequías que tras prodigarle tantos milagros no entonó canto alguno de alabanza habrás de coronarlo? Es así que en virtud de esto la coronación quedó sin efecto». Hubo gran pesar en todos los mundos, la tierra quiso entonar alabanzas en su lugar, el ángel encargado del mundo quiso justificar a Ezequías, empero sus apologías no fueron escuchadas y se perdió en ese momento la oportunidad. Dijo entonces el profeta: «Ay de mí, ay de mí, ¿hasta cuándo?» (Tratado de Sanhedrín 94(A)).

Nosotros oramos durante numerosas generaciones «Eleva el estandarte y reúne a nuestros exiliados» y «guíanos prontamente erguidos hacia nuestra tierra», y hete aquí que en el mero momento en que nuestras oraciones son aceptadas ¿no habremos de agradecer? En los Salmos (106:47) leemos: «Sálvanos, oh Eterno, D´s nuestro y reúnenos de entre las naciones, para que alabemos Tu Santo nombre» y ahora que D´s nos reunió finalmente ¿no habremos de agradecer a Su Nombre Santo y no habremos de alabarlo?

7 – “Halel”: ¿con o sin bendición previa?

Hay quienes opinan que si bien es deber agradecer a D´s en Yom Haatzmaut, el “Halel” se debe recitar sin bendición previa, justificando esta idea con cinco argumentos: a) Según el Rabino Jida (Jaim David Azulay N. de T.), de acuerdo con algunos de los sabios medievales, el “Halel” se recita acompañado de su bendición previa sólo cuando el milagro fue para todo el pueblo judío, y en la Tierra de Israel en Yom Haatzmaut, habitaba sólo una minoría de la nación. b) Se agradece únicamente por una salvación completa y nosotros todavía vivimos bajo la amenaza de nuestros vecinos. c) La situación espiritual de parte de la población y algunos de los gobernantes deja aún mucho que desear. d) Se debe actuar conforme con la idea de que el “Halel” se recita ante milagros revelados como el de la vasija de aceite en Janucá, mientras que la fundación del Estado de Israel se trata de un milagro que se presentó envuelto en ropajes naturales. e) No queda claro si el día que corresponde celebrar es el de la declaración de la independencia, el de la finalización de los combates o el día en que las Naciones Unidas votaron la recomendación del establecimiento del Estado de Israel que cae el 16 de Kislev (29 de Noviembre).

En virtud de estas dudas o algunas de ellas, inicialmente el Consejo del Rabinato de Israel ordenó, que en Yom Haatzmaut se recite durante el servicio de Shajarit el “Halel” sin bendición previa. Empero una vez que el Estado completó su año veintiséis de existencia, habiendo tenido ya el mérito de liberar Samaria y Judea, habiendo superado exitosa y victoriosamente la guerra de Yom Kipur a pesar de las difíciles condiciones iniciales, con más de tres millones de judíos viviendo en nuestra tierra ancestral que representan cinco veces más que el número existente el día que se declaró la independencia, nuevamente se reunió el Consejo del Rabinato de Israel. Esta reunión tuvo lugar por iniciativa del Rabino Principal de Israel, el Rabino Shlomo Goren de bendita memoria, el 25 de Nisán del 5734 y su tema central fue el recitado del “Halel” en Yom Haatzmaut. Por mayoría se decidió que corresponde recitar todo el “Halel” con bendición previa y en virtud de esta decisión, mi maestro el Rabino Tzví Iehuda Hacohen Kuk de bendita memoria, decidió recitar el “Halel” con bendición previa en la Yeshivá Merkaz HaRav y así lo hacen todos sus alumnos.

En relación a las dudas respecto de si el milagro abarca a todo el Pueblo Judío, se explicó que la salvación realmente incluye a toda la nación (ver arriba inciso 3), además los habitantes del Estado de Israel son considerados como la generalidad de la nación (Clal Israel) y el día de acción de gracias se fijó en el día de la declaración de la independencia, pues ese fue el inicio del proceso de salvación y redención.

8 – La bendición de «Shehejeianu» y el recitado del “Halel” por la noche.

De acuerdo con el gran erudito Rabí Meshulam Rata, corresponde recitar la bendición de «Shehejeianu» en Yom Haatzmaut al igual que en los demás días festivos incluidos Purim y Janucá, ya que se trata de un día de fiesta (Yom Tov), en el que el Pueblo Judío fue salvado. Él es de la idea de que el deber de recitar «Shehejeianu» depende de la alegría y por lo tanto quien no está especialmente alegre puede recitar la bendición en Yom Haatzmaut pero no está obligado a hacerlo, mientras que quien está feliz por el establecimiento del Estado de Israel debe recitar «Shehejeianu».

Muchos opinan que no corresponde recitar «Shehejeianu» en Yom Haatzmaut, ya que nuestros sabios establecieron que la bendición se recite solo en días festivos que tienen prohibición de realización de labores, tales como las tres fiestas de peregrinación, Rosh Hashaná y Kipur. Según esta idea, en Janucá y en Purim se recita «Shehejeianu» no por el día en sí, ya que no tiene prohibición de labores, sino por un precepto específico de cada fecha, la lectura de libro de Esther en Purim y el encendido de velas en Janucá. Empero por el día en sí que no tiene prohibición de labores, no se recita la bendición.

Quien quiera cumplir con excelencia de acuerdo con todas las opiniones, habrá de vestir una prenda nueva por la que habrá de recitar «Shehejeianu» y que ponga intención de que el recitado incluye también el día. En caso de que la persona que recita «Shehejeianu» es un oficiante de servicios religiosos, que aproveche a bendecir por su nueva prenda antes de comenzar el “Halel” y así también hará cumplir con la obligación al resto de la congregación. Hay quienes opinan que por ser Yom Haatzmaut un día en que tuvo lugar la salvación para el pueblo judío, así como sucedió con la Salida de Egipto, es menester recitar el “Halel” también por la noche. Así acostumbraba a hacerlo el Rabino Goren y así se acostumbra a hacer en numerosas congregaciones. Empero muchos opinan que el recitado del “Halel” en la noche de Pesaj es un caso particular, y no se debe inferir de este para otros días, y como prueba arguyen que en todos los demás días festivos el Halel se recita solo en horas del día. Por esta razón no se debe de recitar “Halel” en la noche de Yom Haatzmaut y la mayoría de los alumnos del Rav Tzví Iehuda Kuk así acostumbran.

9 – En la mayoría de los casos Yom Haatzmaut es pospuesto.

El día cinco de Iyar puede caer en los días lunes, miércoles, viernes o sábado. En los años en que Yom Haatzmaut cae en viernes o sábado, hay lugar al temor de que los festejos de la independencia y sus diferentes actos oficiales, lleven a incurrir en la profanación pública del Shabat y por lo tanto de acuerdo con un pedido especial del Rabinato de Israel, se decidió que cuando el día cinco de Iyar caiga un sábado o un viernes, se celebren los festejos el día jueves (3 o 4 de Iyar). Tiempo después se dieron cuenta que cuando Yom Haatzmaut cae un lunes, los preparativos de Yom Hazikaron (día de recordación de los caídos en las guerras de Israel que se conmemora siempre el día anterior a Yom Haatzmaut N. de T.) que se inicia el sábado por la noche, causan que muchos judíos profanen el Shabat y por lo tanto, en virtud del pedido del Rabinato de Israel, se decidió que en ese caso, se pospongan en un día, de modo tal que Yom Hazikaron caería el 5 de Iyar y Yom Haatzmaut el 6. De lo anterior resulta que en la práctica, en tres de los cuatro días en los que puede caer Yom Haatzmaut se adelanta o retrasa el festejo.

Sabemos que los sabios suspendieron el cumplimiento de los preceptos de Shofar o el Lulav por temor a que se transporten por el dominio público en Shabat cuando Rosh Hashaná o Sucot caen en sábado. Vemos que los sabios suspendieron el cumplimiento de preceptos de la Torá por temor a la profanación del Shabat, empero el mismo día de festejo resulta inamovible por estar fijado por la Torá . Sin embargo días festivos fijados por los sabios, se pueden adelantar o posponer. Por ejemplo, cuando Purim cae en Shabat, el día viernes se lee la Meguilá de Esther y se reparten los presentes a los pobres, en Shabat se lee la porción festiva de la Torá y se agrega «Al Hanisim» y el domingo se realiza el banquete festivo y se envían porciones de comida (Shulján Aruj Oraj Jaím 688:6, Mishná Berurá 18 y más adelante capítulo 17 inciso 5).

Yom Haatzmaut se celebra conforme con el decreto de los representantes del pueblo y del Rabinato de Israel en el día en que se estableció el Estado y en ese día se debe agradecer a D´s por la salvación.

Además, resulta interesante el hecho de que la declaración de la independencia se anticipó en un día para no profanar el Shabat, ya que el Mandato Británico sobre la Tierra de Israel cesaba a la medianoche de Shabat y como los representantes del pueblo no querían declarar el Estado profanando la santidad sabática, se adelantó la ceremonia para el viernes 5 de Iyar al mediodía.

10 – Yom Ierushalaim.

Durante la Guerra de los Seis Días el pueblo de Israel, con ayuda Divina, pudo derrotar contundentemente a sus enemigos. La guerra se desarrolló en tres frentes y durante los seis días que duraron los combates, nuestros enemigos se desplomaron y fueron absolutamente derrotados. En esos días fueron liberados todos los lugares santos de Judea y Samaria y por encima de todos Jerusalém y el sitio del sagrado Templo, amén de la península del Sinaí y las alturas del Golán. Todo aquel que contempló los acontecimientos con una chispa de fe en su corazón, vio claramente la cristalización de lo dicho en la Torá (Deuteronomio23:15): «pues el Eterno tu D´s que anda entre tus campamentos para salvarte y entregar a tus enemigos en tu mano…». Esa victoria fue realmente un milagro manifiesto.

A los efectos de agradecer a D´s y publicitar el milagro, el Rabinato de Israel bajo la dirección de los rabinos Iser Iehuda Unterman e Itzjak Nisim, instituyó el día veintiocho de Iyar, que es cuando fueron liberados la ciudad vieja de Jerusalém y el Monte del Templo, como día de acción de gracias y alegría para todo el pueblo de Israel. Asimismo instituyeron que se recite el “Halel” con bendición previa después del servicio de Shajarit. En la toma de decisión participaron también los rabinos Zavin e Israeli.

11 – Afeitado, corte de cabello, celebración de bodas y recitado de Tajanún.

Una vez establecido Yom Haatzmaut como día de alegría y acción de gracias, surgió el interrogante de si las costumbres luctuosas del conteo del “Omer” recaen o no sobre este día festivo. Se expresaron ideas en uno y otro sentido. En la práctica, existe acuerdo en el sentido de que no se practican costumbres luctuosas que puedan opacar los festejos, por lo que está permitido tocar música y bailar. Sin embargo, no se han de contraer matrimonios, puesto que la no celebración de bodas no se considera una costumbre luctuosa que opaque la alegría de Yom Haatzmaut.

Quienes acostumbran a afeitarse, es bueno que lo hagan en honor a Yom Haatzmaut así como también vestirse con ropas festivas. En lo relativo al corte de cabello nos parece que sólo quien se vea desaliñado en su cabellera puede hacerlo previo Yom Haatzmaut. Pero quien considera que su imagen es adecuada, podrá cortarse el cabello sólo en Yom Haatzmaut, ya que la alegría de esa fecha anula esta costumbre luctuosa.

El Rabinato de Israel bajo la dirección de los rabinos Unterman y Nisim, decidió que en Yom Yerushalaim los ashkenazíes que en esos días acostumbran mantener costumbres luctuosas, las dejasen sin efecto. Esto se debe a que primeramente, en muchas comunidades, las costumbres luctuosas quedan sin efecto desde Lag Ba’Omer (ver arriba capítulo 3 incisos 2-4), y entonces el día veintiocho que fue establecido como día de acción de gracias y alegría por el milagro que prodigó D´s al pueblo de Israel, la celebración de bodas está permitida.

No se recita Tajanún ni en Yom Haatzmaut ni en Yom Yerushalaim ni en los servicios de Minjá de las vísperas (ver Pninei Halajá leyes de Tefilá 21 inciso 7 y ver también allí 21 inciso 2).

12 – Yom Hazikaron: Día de Recordación de los soldados caídos en las guerras de Israel.

Desde el punto de vista de la halajá, no es necesario establecer un día específico para recordar a los caídos en las guerras de Israel, sino que se debe actuar como en el caso de cualquier otro difunto que es recordado en el aniversario de su fallecimiento y en el cual su hijo o sus parientes cercanos recitan kadish, estudian Torá y dan tzedaká para la elevación de su alma. Quienes buscan hacerlo con excelencia, fijan un homenaje recordatorio y realizan sesiones de estudio de Torá para la elevación de su alma.

Durante nuestra larga historia participamos de innumerables guerras y en muchas oportunidades murieron en ellas más soldados que en todas las guerras del moderno Estado de Israel, y nunca vimos que los sabios hayan establecido un día especial de recordación para los caídos. En caso de victoria se celebró y en caso de derrota se mantuvo luto individual. Los sabios establecieron duelo colectivo sólo en virtud de la destrucción del Templo, que implicó un desmoronamiento nacional y espiritual colectivo, fijando los diferentes ayunos conmemorativos. En realidad la destrucción del Templo es el origen de todas las desgracias, persecuciones y masacres que padeció nuestro pueblo a lo largo de los años del exilio. El ayuno de Guedalia no fue establecido porque él haya sido el mayor de los justos, sino porque con su asesinato se extinguió la luz del remanente de los judíos que permanecieron en Judea tras la destrucción del primer Templo.

Más aún, pocos años antes del establecimiento del Estado de Israel, fueron asesinados con suma crueldad más de seis millones de judíos y ellos son nuestros hermanos en no menor medida que los soldados caídos desde 1948 a la fecha, y además son unas trescientas veces más numerosos. Cabe preguntarse ¿cómo se estableció un día de duelo en memoria de los soldados caídos al igual que por los seis millones de víctimas de la Shoá?

Corresponde fijar un día recordatorio especial en la medida que sirva a los efectos de educar sobre la naturaleza y la misión del pueblo de Israel, así como para destacar el valor de la entrega desinteresada de los caídos en pos de la nación. Hay quienes erróneamente piensan que cuanta más gacha pongan su cabeza y con mayor pesar describan su sentir por la pérdida de los soldados, mayor es su respeto por su memoria. La verdad es exactamente a la inversa, la actitud correcta hacia los caídos es destacar su carácter santo, por cuanto que toda su vida fue consagrada y entregada en pos del Pueblo y la Tierra de Israel. Sobre ellos dijeron nuestros sabios de bendita memoria (Tratado de Pesajim 50(A)): «quienes murieron al servicio de la comunidad (haruguei maljut) no hay quien pueda estar en su cercanía en el Jardín del Edén». Quien no tiene fe, cree que los soldados caídos están simplemente muertos, pero un judío creyente sabe que están más vivos que nunca. Murieron jóvenes en este mundo pero se mantienen vivos en el mundo venidero. Ellos están más vivos que nosotros. Ellos son santos, y ya dijeron nuestros sabios (Tratado de Sanhedrín 92(A)): «Lo sagrado perdura por siempre».

Al morir consagrando el Nombre Divino, se elevaron por encima de la realidad particular en la que cada judío está inmerso, para ascender al grado general de la santidad colectiva del Pueblo de Israel. Al entregar toda su existencia en pos del pueblo de Israel, se elevaron al nivel espiritual del colectivo judío, por lo que están más cercanos a D´s fuente de toda vida. Por esta razón decimos que al morir generaron cuantiosa vida, tanto en este mundo como en el venidero y en su mérito nosotros estamos aquí y todo lo que hacemos es gracias a ellos.

Lamentablemente, personas no creyentes que distan de conocer tanto el pasado como la misión última del Pueblo Judío, se apoderaron de los medios oficiales de comunicación así como de la agenda cultural del Estado de Israel. Al principio estas personas tenían algo del judaísmo que recibieron en casa de sus padres, empero con el correr del tiempo, el distanciamiento hizo lo suyo y transformaron Yom Hazikaron en un día de debilidad y derrotismo, un día en el que en lugar de honrar la memoria de los caídos, destacando el significado de la existencia del Pueblo Judío dando así sentido al sacrificio realizado, destacan el dolor, la desesperación y la destrucción, presentando su muerte como carente de sentido. Ellos se ven como si respetasen a los caídos, empero no hay mayor profanación de su memoria que el carácter vano que le adjudicaron a Yom Hazikaron, al ignorar por completo la misión del judaísmo en pos del cual estos soldados entregaron sus vidas.

Si se realiza un día de conmemoración, corresponde que en éste se destaque la entrega de los caídos y su consagración del Nombre Divino. Es menester que en este día se puntualice que el proyecto de la reunión de las diásporas y construcción del pueblo judío en su tierra son tan importantes, que justifican entregar la vida en pos de su materialización, y de esta manera nos reforzamos al continuar andando a la luz de su ejemplo. Los asentamientos que construimos, la Torá que estudiamos, los hijos que criamos, la sociedad judía justa y moral que procuramos establecer aquí según la visión de nuestros profetas, les pertenecen íntegramente a los caídos. En virtud de una recordación de este tipo podremos seguir su camino con renovados bríos, camino de entrega por todo el pueblo judío. De esta manera honramos de verdad a los caídos como santos y puros, luminosos cual prístino resplandor celestial.

Este debe ser el mensaje a transmitir a las familias de los caídos: no os rindáis ante el dolor de la muerte, extraed de la memoria de los caídos fuerzas para continuar viviendo. No agachéis vuestras cabezas, sino más bien erguíos en su honor, contemplad allende el horizonte común y ordinario y divisad la redención y los días mesiánicos. Y aunque vuestros ojos enjuguen aún lágrimas, éstas son lágrimas de grandeza.

13 – La sirena y el minuto de silencio en honor a los soldados caídos.

La Kneset fijó por ley que el día anterior a Yom Haatzmaut sea el «día de recordación del heroísmo de los soldados del Ejército de Defensa de Israel que entregaron sus vidas en pos de asegurar la existencia del Estado de Israel, así como de los combatientes que cayeron en pos del surgimiento de Israel, día de recogimiento, encomio de su memoria y de sus actos de arrojo». «Habrán de realizarse actos conmemorativos populares así como también en bases militares y centros educativos, las banderas en los establecimientos públicos se bajarán a media asta». Asimismo se fijó que «en el día de recordación se haga sonar una sirena en todo el país acompañada por dos minutos de silencio, durante los cuales cesen todas las labores y se detenga todo tráfico vehicular». A los efectos de cumplir con los dos minutos de silencio, suena una sirena en todo el país y el público acostumbra a ponerse de pie en honor a los caídos. En la práctica, a las ocho de la noche de Yom Hazikaron, suena la sirena por un minuto y al día siguiente a las once de la mañana, suena nuevamente por dos minutos. Los actos públicos se llevan a cabo contiguos al sonar de la sirena.

Hay quienes sostienen que por cuanto que la costumbre de ponerse de pie al oír la sirena no tiene origen o fundamento en los sabios de Israel, sino que se trata de un procedimiento copiado a las naciones del mundo, está prohibido tomar parte en su realización, ya que trasgrede el precepto de la Torá que prohíbe conducirse de acuerdo a las costumbres de los gentiles, tal como está escrito (Levítico 18:3): «Y no andéis en sus costumbres». Sin embargo, en la práctica, para la mayoría de los juristas, la prohibición de imitar las costumbres de los gentiles se aplica bajo dos condiciones: la primera si la costumbre gentil está reñida con el recato, el pudor o la modestia; la segunda, si la práctica gentil no reporta ningún beneficio concreto y queda claro que se trata de una simple superstición (Maharik 88, Ribash 158). Asimismo esta es la opinión de Rabí Iosef Karo y el Ramá (Beit Iosef y Ramá Ioré Deá 178:1). Dado que la costumbre de hacer sonar una sirena y mantener un minuto de silencio es una práctica que tiene sentido, por cuanto que por su intermedio se evoca conjuntamente la memoria de los caídos, no entra en la categoría de costumbre gentil.

Hay quienes opinan que quien se dedica a estudiar Torá no debe suspender su estudio durante el sonido de la sirena. Empero nuestro maestro el Rabino Tzví Iehuda HaCohen Kuk de bendita memoria escribió: » ponerse de pie durante el sonido de la sirena en memoria de los caídos del Ejército de Defensa de Israel cumple con el precepto de honrar y consagrar su memoria». Podemos agregar que meditar sobre la memoria de los caídos y sobre el precepto de entregar la vida en pos de la salvación del Pueblo de Israel y la conquista de la Tierra de Israel, es meditar sobre palabras de Torá. También quien no lo entiende así, debe poner ante sus ojos las palabras del anciano Hilel que ordenó (Tratado de Avot 2:4): «No te apartes de la comunidad».

14 – Día de recordación de la Shoá y el heroísmo: Yom Hashoá.

La Kneset fijó por ley que el día veintisiete de Nisán se conmemore el «Día de Recordación de la Shoá y el heroísmo» para «evocar la memoria de la Shoá perpetrada por los nazis y sus colaboradores sobre el Pueblo Judío y recordar los actos de heroísmo y rebelión de aquellos días». «En todo el país se ha de mantener dos minutos de silencio durante los cuales cesarán todas las labores y parará todo tráfico vehicular, se realizarán actos recordatorios, asambleas populares y homenajes en campamentos militares e instituciones educativas, las banderas de los edificios públicos se bajarán a media asta, los programas de transmisión radiales expresarán la singularidad del día». A la hora once de la mañana se realizan dos minutos de silencio que dan punto inicial a la realización de los diferentes actos conmemorativos.

Empero, a diferencia de Yom Hazikaron, que contó con la avenencia del Rabinato de Israel, Yom Hashoá fue fijado el día veintisiete de Nisán sin contar con el asentimiento de los sabios, por cuanto que Nisán es un mes de alegría. La halajá (Shulján Aruj Oraj Jaím 429:2) indica que en este mes no se recita Tajanún ni se fijan ayunos públicos. En un entierro durante el mes de Nisán no se pronuncian sermones fúnebres ni se recuerda las almas de los difuntos (Mishná Berurá 429:8). Muchos acostumbran a no visitar los cementerios durante el mes de Nisán y quien tiene día de aniversario (Yortzait) de un pariente cercano, visita la tumba en vísperas del inicio del mes. Es así que resulta claro que no hay lugar para fijar en el mes de Nisán un día de recordación a las almas de los judíos santos que fueron asesinados durante la Shoá. Los días apropiados para evocar su recuerdo, son los días de ayuno fijados en memoria de la destrucción del Templo, especialmente el del 9 de Av. Efectivamente, el Rabinato de Israel fijó el ayuno del diez de Tevet, como día de recitación de kadish para todas las almas de las víctimas de la Shoá cuyo día de fallecimiento no es conocido.

Se nos ocurre que de todas maneras, la forma correcta de darle al día veintisiete de Nisán un cariz correcto, puede ser fijándolo como un día en el cual nos ocupemos de fomentar el concepto de la «familia judía». Seguramente el último deseo de los seis millones de víctimas torturadas y asesinadas fue que el pueblo judío siga existiendo, crezca y prospere, que el sufrimiento padecido por dos mil años y especialmente durante la Shoá no sea en vano, que cada judío haga lo posible por formar una familia y continúe con la tradición cumpliendo así con el precepto: «cuanto más lo oprimían más se multiplicaban» (Éxodo 1:12). Por lo tanto corresponde que en este día las personalidades públicas piensen cómo promover matrimonios y natalidad judía, que los maestros hablen de la enorme responsabilidad que recae sobre nuestros hombros como sobrevivientes, de continuar la existencia y el crecimiento del pueblo judío.

Otro tanto respecto del tema de la sirena, si mientras esta suena pensamos cómo promover el florecimiento del pueblo de Israel en mérito de la memoria de los asesinados, no estaremos realizando una manifestación de duelo sino pensando en la renovación y el resurgimiento nacional que van de la mano del mes de Nisán. Asimismo esta meditación no implica suspender el estudio de la Torá y de todas maneras quien no comparta esta opinión no ha de separarse de la comunidad.

Si D´s quiere, pronto volveremos a tener jueces como antaño y esta cuestión será sometida a su análisis y ellos nos indicarán cómo y cuándo evocar correctamente la memoria de los mártires.

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