13 – La sirena y el minuto de silencio en honor a los soldados caídos.

La Kneset fijó por ley que el día anterior a Yom Haatzmaut sea el «día de recordación del heroísmo de los soldados del Ejército de Defensa de Israel que entregaron sus vidas en pos de asegurar la existencia del Estado de Israel, así como de los combatientes que cayeron en pos del surgimiento de Israel, día de recogimiento, encomio de su memoria y de sus actos de arrojo». «Habrán de realizarse actos conmemorativos populares así como también en bases militares y centros educativos, las banderas en los establecimientos públicos se bajarán a media asta». Asimismo se fijó que «en el día de recordación se haga sonar una sirena en todo el país acompañada por dos minutos de silencio, durante los cuales cesen todas las labores y se detenga todo tráfico vehicular». A los efectos de cumplir con los dos minutos de silencio, suena una sirena en todo el país y el público acostumbra a ponerse de pie en honor a los caídos. En la práctica, a las ocho de la noche de Yom Hazikaron, suena la sirena por un minuto y al día siguiente a las once de la mañana, suena nuevamente por dos minutos. Los actos públicos se llevan a cabo contiguos al sonar de la sirena.

Hay quienes sostienen que por cuanto que la costumbre de ponerse de pie al oír la sirena no tiene origen o fundamento en los sabios de Israel, sino que se trata de un procedimiento copiado a las naciones del mundo, está prohibido tomar parte en su realización, ya que trasgrede el precepto de la Torá que prohíbe conducirse de acuerdo a las costumbres de los gentiles, tal como está escrito (Levítico 18:3): «Y no andéis en sus costumbres». Sin embargo, en la práctica, para la mayoría de los juristas, la prohibición de imitar las costumbres de los gentiles se aplica bajo dos condiciones: la primera si la costumbre gentil está reñida con el recato, el pudor o la modestia; la segunda, si la práctica gentil no reporta ningún beneficio concreto y queda claro que se trata de una simple superstición (Maharik 88, Ribash 158). Asimismo esta es la opinión de Rabí Iosef Karo y el Ramá (Beit Iosef y Ramá Ioré Deá 178:1). Dado que la costumbre de hacer sonar una sirena y mantener un minuto de silencio es una práctica que tiene sentido, por cuanto que por su intermedio se evoca conjuntamente la memoria de los caídos, no entra en la categoría de costumbre gentil.

Hay quienes opinan que quien se dedica a estudiar Torá no debe suspender su estudio durante el sonido de la sirena. Empero nuestro maestro el Rabino Tzví Iehuda HaCohen Kuk de bendita memoria escribió: » ponerse de pie durante el sonido de la sirena en memoria de los caídos del Ejército de Defensa de Israel cumple con el precepto de honrar y consagrar su memoria». Podemos agregar que meditar sobre la memoria de los caídos y sobre el precepto de entregar la vida en pos de la salvación del Pueblo de Israel y la conquista de la Tierra de Israel, es meditar sobre palabras de Torá. También quien no lo entiende así, debe poner ante sus ojos las palabras del anciano Hilel que ordenó (Tratado de Avot 2:4): «No te apartes de la comunidad».

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