3- La salvación del pueblo de Israel.

En Yom Haatzmaut, el pueblo de Israel se salvó de la esclavitud adquiriendo la libertad, liberándose del sometimiento a los poderes extranjeros para adquirir independencia política. A raíz de esto, la nación judía se salvó de la muerte y obtuvo la vida, pues hasta entonces nos estaba vedado defendernos de nuestros perseguidores y desde entonces con la ayuda de D´s nos defendemos exitosamente. Si bien nuestros enemigos no han cesado aún de procurar nuestro exterminio, desde que se constituyó el Estado de Israel, por gracia Divina, contamos con un ejército, una fuerza de protección que nos permite defendernos y derrotar a nuestros perseguidores. En más de medio siglo de existencia del Estado de Israel, cayeron en combate y atentados terroristas alrededor de veinte mil judíos, empero pocos años antes de la constitución del Estado, en solo cinco años, durante la Shoá, fueron asesinados seis millones de nuestros hermanos. Esto representa un número más de trescientas veces mayor y pauta la diferencia entre tener o no la posibilidad de defendernos

Inclusive para los judíos de la diáspora, la vida se ha tornado más segura, pues hoy tienen un país que siempre está listo a recibirlos y actúa en su favor en el ámbito internacional. Antes del establecimiento del Estado de Israel, las naciones no prestaban prácticamente atención a las denuncias judías de persecución y masacres que tenían lugar en diferentes países. A partir del surgimiento del Estado de Israel, hasta las naciones más sanguinarias tuvieron que tener en cuenta la integridad de los judíos que habitaban en sus territorios, por efecto de las posibles acciones de represalia que podría emprender el Estado Judío. Inclusive el régimen comunista se vio en la necesidad de flexibilizar sus criterios y permitir que judíos puedan traspasar la Cortina de Hierro y salir al mundo libre, cosa que sería impensable antes de 1948.

La salvación del pueblo de Israel en virtud de la independencia política tiene también un aspecto espiritual, ya que el pueblo judío sufrió una gran crisis espiritual durante la Edad Moderna. Las posibilidades de inserción social y nacional que se presentaron ante el judío, generaron una enorme tentación de asimilarse. No es este el sitio en el cual explayarse sobre las causas de la crisis, el Rav Kuk de bendita memoria solía ocuparse extensamente de esta cuestión. En la práctica, en cada país que atravesó el proceso de modernización, se generó un peligroso proceso de abandono de la religión judía y asimilación. Este proceso, hasta el día de hoy amenaza la misma existencia de las comunidades judías en el exilio. El proceso de asimilación tuvo su inicio hace unos doscientos años en Europa Occidental y se expandió paulatinamente a Europa Oriental y a las ciudades capitales de los países árabes que estaban más desarrolladas. En la gran comunidad judía de los Estados Unidos, la mayoría de los judíos se casan con gentiles y aquellos que desposan judíos tienen muy pocos hijos. En este contexto, las comunidades judías de la diáspora tienden a desaparecer, al tiempo que únicamente en el Estado de Israel la población judía crece y el fenómeno asimilatorio es menor. Más aún, el porcentaje de judíos allegados a la Torá es más alto que en cualquier otra comunidad judía del extranjero. Esta salvación espiritual es fruto del establecimiento del Estado de Israel que permitió la reunión de los dispersos y evitó la tentación de la asimilación en el extranjero.

Vemos entonces que Yom Haatzmaut fue coronado con tres santidades, la del cumplimiento del precepto del asentamiento en la Tierra de Israel, la de la santificación del Nombre de D´s a ojos de las naciones que vieron iniciarse la redención y la santidad de la salvación del santo pueblo de Israel.

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