03. Necesidades fisiológicas durante el rezo.

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Existen dos niveles de necesidad fisiológica: a) Gran necesidad, al punto de que la persona no puede aguantar el periodo de tiempo que lleva caminar una “parsá” (unos 72 minutos), b) Cuando la persona tiene una gran necesidad fisiológica pero puede esperar más de setenta y dos minutos para hacer sus necesidades.

Si la persona comenzó a rezar cuando sentía necesidades fisiológicas mayores y no puede esperar setenta y dos minutos, su rezo es considerado una abominación y no cumplió con su deber, por lo que debe volver a rezar luego que evacúe. Quien rezó cuando sentía necesidades fisiológicas menores, al punto que no podía esperar setenta y dos minutos, si bien es claro que no procedió correctamente, los juristas de las últimas generaciones (ajaronim) discutieron respecto de si su rezo es  considerado o no una abominación. Dado que no se ha podido definir esta discusión, no es obligatorio volver a rezar luego de orinar, empero es bueno hacerlo a modo de rezo voluntario o “nedavá” (Peninei Halajá Tefilá 5:8).

Sin embargo, si la persona que rezó podía aguantar sin ir al baño setenta y dos minutos dado que su necesidad no era tan apremiante, su plegaria es considerada aceptable. De todas maneras, quien tiene necesidades fisiológicas aunque puede esperar setenta y dos minutos, a priori no habrá de rezar. Empero si por ir al baño se le ha de pasar el tiempo del rezo en cuestión, será mejor que rece para no perder completamente la plegaria pública (Shulján Aruj 92:1, Mishná Berurá 92:5).

El parámetro de medida para saber si la persona puede o no esperar setenta y dos minutos es ella misma. Si antes del rezo la persona pensó que podía aguantarse ese lapso de tiempo y tras el servicio se da cuenta de que estaba equivocado y no podía, dado que en el momento de empezar a orar pensó que sí podía hacerlo, su rezo es aceptado (Beur Halajá 92:1, שיעור פרסה).

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