05. Reglas respecto de la mujer que tiene necesidades fisiológicas a la hora de cumplir con las demás cuestiones referentes a la santidad.

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Así como la persona que siente necesidades fisiológicas y no puede postergarlas setenta y dos minutos no puede rezar, de la misma forma no puede recitar bendiciones, ni el “Shemá” o estudiar Torá ya que no es correcto dedicarse a asuntos relativos a la santidad estando el cuerpo sucio. Empero, existe una diferencia significativa entre el rezo y las demás cuestiones relativas a la santidad. Esta radica en que durante el rezo es como si estuviéramos de pie ante el Rey y si se ora de un modo impropio se ofende a D´s resultando la plegaria detestable. Por lo tanto, quien reza cuando no podía resistir setenta y dos minutos, su plegaria no es válida. No así resulta el caso de las demás cuestiones de santidad en las que no se considera que la persona esté de pie ante el Rey  y por lo tanto, a posteriori, quien recitó una bendición o el “Shemá” cuando no podía aguantarse setenta y dos minutos igualmente cumplió con su deber (Mishná Berurá 92:6, Beur Halajá אפילו בד”ת, Kaf HaJaím 3).

En opinión de la mayoría de los  sabios de las últimas generaciones (ajaronim) quien puede aguantar setenta y dos minutos, puede, a priori, recitar bendiciones o estudiar Torá, y hay quienes dicen que es mejor que primero evacúe (Mishná Berurá 92:7). De todas maneras, si a los efectos de evacuar la persona precisa esforzarse, no es su deber evacuar primeramente.

Una mujer que comienza a estudiar cuando no sentía necesidad fisiológica alguna, y durante su estudio la siente al punto de que no puede esperar setenta y dos minutos, a priori, debe ir a evacuar. Si se encuentra en el medio del análisis de un tema, hay quienes opinan que puede continuar en su estudio hasta concluirlo (Beur Halaja´92:2 קורא, Ialkut Iosef II pág. 338) y otros que consideran que debe ir a evacuar de inmediato (Kaf HaJaím 3:48).

En el caso de una mujer que enseña Torá en público, primero habrá de terminar la lección y luego irá al baño, pues el respeto a las demás personas antecede a la prohibición de “no tener el cuerpo sucio a la hora de rezar” que es de origen rabínico (Mishná Berurá 92:7). Asimismo en el caso de un alumno o alumna que se encuentran en clase, mientras su necesidad fisiológica no sea aguda es bueno que se aguanten y no salgan en el medio por respeto a sus compañeros.

Si en el caso de la prohibición de ocuparse de temas relativos a la santidad con el cuerpo sucio (“bal teshaktzú”) somos flexibles por respeto a la clase, con mucha más razón (“kal vajomer”) hay que evitar entrar y salir en medio de  la misma de no mediar una necesidad imperiosa, y por supuesto que no se debe conversar o molestar.

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