06. El borracho y el ebrio («entonado»).

Quien reza debe hacerlo con completa lucidez. A diferencia de muchos de los ritos paganos que se llevan a cabo en estado de éxtasis inducido por el alcohol y las drogas, nuestro encuentro con D´s se lleva a cabo con seriedad y profundidad de pensamiento. Esto es lo que la Torá ordenó a los cohanim (sacerdotes) en cuanto a que no ingresen a servir en el Sagrado Templo tras haber bebido vino (Vaikrá 10:8-11). De esto aprendieron nuestros sabios que el borracho y el ebrio tienen prohibido rezar.

Borracho es quien bebió mucho al punto de que no es capaz de hablar delante del Rey. El ebrio es quien está levemente influenciado por el alcohol y por ende le cuesta un poco concentrarse y focalizar su pensamiento, empero aún es capaz de hablar delante del Rey sin menoscabar su Real Honor.

Un borracho que por error comenzó a rezar, debe detenerse de inmediato ya que su plegaria es una abominación. Aunque haya culminado con su rezo,  no cumplió con su deber. Si recupera la sobriedad antes de finalizar el horario del rezo debe volver a rezar como corresponde (Shulján Aruj 99:1). Empero en el caso del ebrio que reza, dado que podría hablar delante del Rey cumplió con su deber. Asimismo si empezó a rezar y en la mitad se da cuenta que está ebrio que termine su rezo (Eliahu Rabá, Kaf HaJaím 99:2).

En cuanto al recitado de las demás bendiciones como ser las del disfrute («nehenín») o la posterior al baño («Asher iatzar«), el ebrio podrá a priori recitarlas, mientras que el borracho a priori no lo hará. Empero en el caso de bendiciones en las que si el borracho no las recita habrá de perder la oportunidad de hacerlo, podrá recitarlas. Esto se refiere, por ejemplo, a si alguien se emborracha durante la comida, que recite la bendición de agradecimiento por los alimentos («Birkat Hamazón«) y si fue al baño que recite la bendición posterior de «Asher iatzar» (Ramá 99:1, Mishná Berurá 11).

Quien está en muy avanzado estado etílico («borracho como Lot») al punto de que no es consciente de qué le ocurre, se le considera incapacitado mental (shoté) lo cual lo exime del cumplimiento de los preceptos. Aunque recite bendiciones, en ese estado, no se consideran válidas en lo más mínimo (Mishná Berurá 99:11).

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Conjunto de libros Peninei Halajá en español /11 volúmenes
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