06. Leyes referentes al Kidush.

01- «Recordarás» y «Guardarás» (Zajor ve Shamor).

Tal como ya vimos (cap. 1 inciso 8) el Shabat tiene dos preceptos centrales que lo constituyen, «Recordarás» y «Guardarás». En virtud del cumplimiento del precepto de «Guardarás» nos abstenemos de realizar toda labor, y de esa forma se genera un espacio vacío en el alma, el cual se nos ordenó llenar con el contenido positivo del precepto de «Recordarás», que implica recordar la santidad del Shabat para de esa manera conectarse a los fundamentos de la fe. Durante los seis días hábiles actuamos en el mundo exterior, mientras que en Shabat retornamos a nuestro ámbito interior, a nuestra alma, y de esa manera retornamos a los fundamentos de la fe.
El primer elemento que recordamos en el Kidush es la creación del mundo y el segundo la salida de Egipto. Hay personas que admiten que HaShem creó el mundo, mas niegan la idea de que tras la obra creadora siga vivificando constantemente a Su obra. En la salida de Egipto se manifestó claramente la providencia de HaShem, y se supo que el Eterno se revela en el mundo mediante Su pueblo Israel, siendo este el significado del segundo elemento recordado en el Kidush.
Estos dos elementos presentes en el Kidush aparecen en las dos versiones del precepto del Shabat en los Diez Mandamientos. En la porción de «Itró» aparece el precepto de «Recordarás» el cual enfatiza la idea de la creación del mundo, tal como está escrito (Shemot 20:8, 20:11): «Te acordarás del Shabat para santificarlo… porque en seis días hizo el Eterno el cielo, la tierra, el mar y todo lo que hay en ellos; por eso bendijo el Shabat y lo santificó». En la segunda versión que aparece en la porción de «Vaetjanán», el precepto que figura es el de «Cuidarás» y allí se menciona el elemento de la salida de Egipto, tal como está escrito (Devarim 5:12; 5:15): «Guardarás el Shabat para santificarlo… acuérdate que fuiste siervo en la tierra de Egipto y que el Eterno tu Dios te sacó de allí con mano poderosa y brazo extendido. Por consiguiente el Eterno tu Dios te ordena que guardes el día del Shabat». Aquí vemos que existe relación entre el cuidado del Shabat y la salida de Egipto, en ambos se manifiesta el alma de origen Divino, y de esa manera somos liberados de la servidumbre de Egipto y de la servidumbre al trabajo.
La esencia del precepto «Recordarás» se cumple mediante el recitado del Kidush y de esta manera se extiende sobre todo el Shabat, tal como está escrito (Shemot 20:8): «Te acordarás del Shabat para santificarlo». Esto se refiere a que todo el Shabat sea santificado para recordar en él los fundamentos de la fe y estudiar Torá, conjuntamente con el placer de las comidas sabrosas y el descanso reparador. También en los otros días de semana es preceptivo recordar al Shabat y santificarlo, esto es, honrarlo más que a todos los demás días y prepararse para ir a su encuentro mediante la preparación de platillos deliciosos, una especial higiene corporal, el lavado de ropa y el ordenar la casa (ver Rambán a Shemot 20:7, arriba cap. 2 incisos 1-6).
El precepto del Shabat es igualmente obligatorio para hombres y mujeres. Si bien la regla general indica que las mujeres están exentas de los preceptos positivos marcados por el tiempo y «Recordarás» entra en esa categoría; sin embargo las mujeres están preceptuadas de recordar el Shabat ya que sus dos fundamentos que son «Recordarás» y «Guardarás» fueron dichos en una misma expresión (dibur ejad) y están inseparablemente entrelazados. Por lo tanto, así como las mujeres deben cumplir con el precepto «Guardarás» que es de índole restrictivo, deben también cumplir con «Recordarás» a pesar de ser de corte positivo y temporal.
Vemos así que la obligación de la mujer en este precepto equivale a la del hombre por lo que al recitar el Kidush puede hacer cumplir a este con el precepto. Empero un niño o niña menores de la edad requerida para el cumplimiento de los preceptos no pueden recitar el Kidush para adultos, ya que en el caso de niños, aún cuando entiendan cabalmente la idea del Shabat, su obligación es únicamente rabínica, por lo que no pueden hacer cumplir con su recitado a quien tiene obligación por la Torá (Shulján Aruj 271:2).

02- ¿Cómo se cumple con el precepto de «Recordarás»?

De acuerdo con la Torá todo aquel que recuerda en Shabat la santidad del día, que es alusión a la creación del mundo, cumplió con el precepto de «Recordarás». Sin embargo, los sabios quisieron que todos los judíos cumplan el precepto de modo completo y exacto, por lo cual los miembros de la Kneset Haguedolá redactaron el Kidush con un formato de bendición por la santidad del Shabat, y a los efectos de que se recite con honor y deleite decretaron que este sea acompañado de una copa de vino conjuntamente con la comida. Hay quienes opinan que es precepto de la Torá recordar la santidad del Shabat con algún alimento o bebida que deleitan o alegran. Se acostumbró a que antes de la bendición del Kidush se recite «Vaijulú» (Bereshit 2:1-3, ver arriba cap. 5 inciso 12).
Según la opinión de muchos juristas, además del precepto de recordar el Shabat con el Kidush al iniciarse el día de descanso, «Recordarás» implica el deber de recordarlo también al salir. Al entrar el Shabat el deber es recordar su santidad y su esencia, mientras que al salir es preceptivo diferenciar entre la santidad del Shabat y la de los días hábiles. Por lo tanto, de acuerdo a la opinión de muchos juristas, la Havdalá que recitamos al concluir el Shabat es un precepto de la Torá. Empero, al igual que en el caso del Kidush, si bien para cumplir alcanza con la simple mención oral, los sabios dispusieron que se recite junto a una copa de vino (Rambám, Mishná Berurá 296:1, ver más adelante cap. 8 inciso 1).
Nuestros sabios dispusieron además un Kidush suplementario de día, para así honrar al Shabat y darle un carácter particular entre las demás jornadas. Al comenzar la comida con el recitado del Kidush queda manifiesto que se trata de una comida importante y especial en la que recordamos la santidad del Shabat.
Dado que con este Kidush suplementario no se cumple con el precepto de «Recordarás», los sabios no dispusieron una bendición especial. Antes de bendecir el vino con su bendición correspondiente «Boré Perí Haguefen», se acostumbra a recitar antes algunos versículos vinculados al Shabat. Este Kidush es denominado «Kidusha Raba» que significa «gran Kidush» como eufemismo invertido («lashón saguí nahor») por cuanto que el Kidush de la noche es más importante (Mishná Berurá 289:3).
Si bien la comida del día es más importante que la de la noche (ver adelante cap. 7 inciso 4), el precepto de «Recordarás» lo cumplimos en la cena pues esta es contigua al inicio del día sagrado, y por eso ni bien se concluye con el rezo de Arvit hay que apresurarse a ir a la casa a recitar Kidush (Shulján Aruj 271:1; 3). Quien no alcanzó a recitar el Kidush por la noche no se perdió de cumplir el precepto, ya que puede hacerlo de día antes de la comida de la mañana, mas ha de omitir el párrafo de «Vaijulú» ya que esos versículos están relacionados a la noche de Shabat (Shulján Aruj y Ramá 271:8). Si tampoco recitó el Kidush antes de la comida de la mañana, podrá hacerlo mientras no se haya puesto el sol, y deberá tener cuidado de comer algo inmediatamente después (ver adelante inciso 10).
Dado que de acuerdo a lo que vimos anteriormente, alcanza con la palabra para cumplir con el precepto de recordar al Shabat, hay quienes opinan que en el rezo de Arvit del viernes por la noche, en la cuarta bendición de la Amidá se cumple con el precepto de recordar según la Torá (Maguen Abraham). Empero, hubo juristas que disintieron por dos razones: la primera obedece a que habitualmente al recitar la cuarta bendición de la Amidá del viernes por la noche no ponemos la intención de cumplir con el precepto de recordar al Shabat, y los preceptos para su cumplimiento requieren de la intención adecuada (Shulján Aruj Oraj Jaím 60:4). La segunda obedece a que posiblemente, en el Kidush de Shabat se debe recordar la salida de Egipto y en la Amidá del viernes por la noche este evento no es mencionado. Por lo tanto, en la práctica, el precepto de la Torá lo cumplimos tal como lo estipularon nuestros sabios con una copa de vino (Mishná Berurá 271:2, Beur Halajá ahí). Además, hay quienes opinan que de acuerdo a la Torá el Kidush debe ser con vino (Rashi y Ran sobre el Rif Shabat 10:1).

03- Kidush con vino.

Los sabios dispusieron que el Kidush se recite con vino, pues se trata de la bebida más importante ya que alimenta y alegra. Vimos que hay diferentes preceptos que se cumplen con alegría, y los sabios dispusieron que se cumplan acompañados de una copa de vino, como en el caso de la bendición del compromiso de una pareja (Erusín), las siete bendiciones del casamiento o la bendición posterior al Brit Milá. El status especial del vino se manifiesta en el hecho de que se le adjudicó una bendición separada, pues para todas las bebidas bendecimos «Shehakol Nihiá Bidvaró» y al finalizar «Boré Nefashot», mientras que por el vino bendecimos antes «Boré Perí Haguefen» y después la bendición de «Me´ein Shalosh». Otra halajá que evidencia el status especial del vino es la que indica que con la bendición por el vino quedamos liberados de bendecir por cualquier otra bebida.
A priori, a los efectos de cumplir con el precepto con excelencia («Hidur Mitzvá»), se debe recitar el Kidush con un vino bueno cuyo sabor sea del agrado del oficiante. Quien carece de vino por la noche puede recitar Kidush sobre las «jalot» (pan), y de día puede emplear cualquier bebida alcohólica como ser cerveza o vodka. Si también carece de una bebida de este tipo puede recitar el Kidush de la mañana sobre las «jalot».
El recitado del Kidush con vino implica una profunda significación. Habitualmente, la santidad se revela en el mundo espiritual con ponderación y seriedad. En el mundo físico resaltan más vistosamente las pasiones carnales, la inclinación al mal, el orgullo y la mofa. Por esta razón, muchas veces los hombres espirituales de entre las naciones tienden a alejarse de la alegría y el regocijo, no sea que estos les conduzcan al cultivo de las pasiones bajas del cuerpo. No así en el Pueblo de Israel, nosotros santificamos el Shabat con vino para demostrar que la espiritualidad del día se manifiesta por igual en el mundo material y en el espiritual. La alegría y el regocijo, cuando son correctamente orientados, pueden ser socios en la manifestación de la espiritualidad en el mundo. Este es el tema central del Shabat, revelar la santidad mediante el estudio de la Torá y la ingestión de comidas sabrosas, con rezos y Kidush acompañado de vino. Sobre esto dijeron nuestros sabios (Pirké de Rabí Eliezer 19): «todo aquel que bendice y recita el Kidush con vino en las noches del Shabat, se prolongan sus días en este mundo y en el venidero».

04- Vinos aptos para Kidush.

Las leyes referentes al vino para Kidush las aprendemos de las halajot de la libación del vino sobre el altar en el Templo de Jerusalém. Por esta razón, todo vino que en virtud de algún defecto no sea apto para ser libado en el altar, tampoco puede ser empleado para el Kidush. Por ejemplo, un vino que estuvo descubierto durante horas tanto en una copa como en una botella destapada no puede ser empleado para Kidush. Lo mismo ocurre con un vino que huele mal (Shulján Aruj 272:1, Mishná Berurá 3).
Empero, vinos que a posteriori puedan ser usados para libación en el Templo, sirven a priori para Kidush. Por ejemplo, un vino dulce que fue elaborado con uvas que fueron endulzadas en demasía por el calor del sol, por cuanto que a posteriori sirve para libación en el Templo puede ser utilizado a priori para Kidush. Lo mismo ocurre con el jugo de uva. Sin embargo, lo mejor es cumplir con el precepto del Kidush mediante un vino de buena calidad que contiene alcohol y alegra (Shulján Aruj 272:2, Mishná Berurá 5).
Hay vinos que no son aptos para libaciones en el Templo pues contienen mezclas de otros ingredientes, empero sirven para Kidush. Por ejemplo, un vino que está mezclado con agua no sirve para libar en el altar del Templo pero sí es apto para Kidush; más aún, es bueno que el vino de Kidush esté un poco rebajado con agua para suavizar así su sabor. Sin embargo, nuestros vinos actuales no es necesario rebajarlos pues no son tan fuertes como los antiguos (Shulján Aruj y Ramá 272:5).
Hay quienes opinan que si el vino fue mezclado con agua de modo tal que ésta pasó a ser mayoritaria, no se le considera ya vino y no es apto para Kidush. Hay juristas que son más flexibles en esta cuestión siempre y cuando la mezcla siga sabiendo a vino. En el caso de los vinos supervisados por el Rabinato, se pone especial cuidado en que el vino sea mayoría en la mezcla y de esa manera son aptos para Kidush según todas las opiniones.
En el caso de vino cocido («Mevushal» en hebreo) o vino al que se le agregó azúcar o miel, no es apto para ser libado en el altar del Templo pues perdió su textura original. Hay quienes opinan que así como estos vinos no son aptos para ser libados, de la misma manera no sirven para Kidush (Rambám). La opinión mayoritaria es que estos vinos son aptos para Kidush, puesto que la cocción o la adición de azúcar tuvieron por cometido mejorar su sabor. En la práctica, se cumple con el precepto del Kidush mediante vinos cocidos o endulzados como es el caso del «Conditón» (קונדיטון). Más aún, si se posee vino natural pero se prefiere el sabor del endulzado se puede recitar el Kidush con éste último (Shulján Aruj y Ramá 272:8). A muchos vinos dulces no se les adiciona azúcar y su dulzura se deriva del tipo de uvas empleado en su elaboración. Según todas las opiniones, éstos sirven para Kidush.
Hay quienes opinan que el vino para Kidush debe ser tinto y el blanco no es apto (Rambán), sin embargo, la mayoría de los juristas opinan que se puede recitar Kidush con vino blanco y así fue definido por el Shulján Aruj (272:4). En caso de que se disponga de dos vinos, uno tinto no muy sabroso y uno blanco de categoría, para cumplir con todas las opiniones de los diferentes juristas, se pueden mezclar ambos y de esa manera obtendrá un vino tinto y sabroso (es mejor verter el blanco en el tinto como se verá más adelante en el cap. 12 inciso 10).

05- La cantidad de vino que debe tener la copa sobre la que se recita la bendición.

A los efectos de cumplir con el precepto del Kidush, la copa debe contener una cantidad de vino que indique importancia para que la bendición tenga sobre qué recaer. La cantidad mínima que debe contener toda copa sobre la cual se recita la bendición de un precepto («kos shel berajá») es el volumen de un huevo y medio (reviit halog). Si la copa contiene menos vino no se cumple con el precepto (Talmud Babilonio tratado de Shabat 76(B), Pesajim 107(A), 108(B), Maguén Abraham 271:32).
Es comúnmente aceptado que la medida de volumen de un huevo y medio de la que escribió el Rambám equivale a 86 mililitros (Rab Jaim Naé), empero mediciones exactas indican que la medida de la que habló equivale a 75 mililitros. Hay quienes son de opinión más estricta y entienden que los huevos de la actualidad son más pequeños que los de antaño, habiéndose reducido a cerca de la mitad del volumen original, por lo que la medida mínima de vino debe ser 150 mililitros (Jazón Ish). En la práctica, para la halajá, básicamente se permite recitar el Kidush sobre 75 mililitros; aunque muchos de los ashkenazíes son a priori más estrictos y cuidan que la copa contenga 150 mililitros.
Tras concluir la bendición, quien recitó el Kidush debe ingerir una cantidad de vino equivalente a la medida antigua de «un trago completo» («meló logmav»), que es la cantidad de vino que satisface razonablemente o conforma a quien lo ingiere. Un trago completo equivale a la cantidad de vino que puede llenar la cavidad bucal cuando se infla una sola mejilla. Esta cantidad es, por lo menos, la mayor parte de un «reviit halog», o sea por lo menos 38 mililitros. En el caso de una persona que tiene boca grande debe beber más, ingiriendo una cantidad que llene su cavidad bucal. En la mayoría de los casos, esta cantidad equivale a unos 50 ó 55 mililitros, y por más corpulenta que sea la persona no necesita ingerir más de 75 mililitros.
En caso de que quien recita el Kidush no pueda ingerir un «trago completo», uno de los participantes puede sustituirlo en la ingestión. A posteriori, si quien recitó el Kidush y los demás presentes bebieron conjuntamente la cantidad de un trago completo, cumplieron con el precepto a pesar de que ninguno de ellos, por separado, bebió solo la cantidad mínima (Tratado de Pesajim 107(A), Shulján Aruj 271:14, Mishná Berurá 73).

06- Leyes referidas a la copa.

Nuestros sabios dispusieron que se reciten diferentes bendiciones acompañadas de una copa de vino, como en el caso de la bendición del compromiso («kidushín»), del matrimonio («nisuín»), bendición para después de comer («birkat Hamazón»), Kidush y Havdalá. Dado que sobre esa copa se recita una bendición en honor a HaShem, corresponde que esta sea bonita y vistosa. Respecto de ésta, los sabios establecieron una serie de reglas.
La copa debe estar entera, sin defecto ni rotura tanto en su borde como en su base. Si no se dispone de una copa entera, a posteriori se puede recitar la bendición sobre una copa que tiene algún defecto. Mas si posee una rajadura por el cual el vino se filtra o si no tiene una capacidad de al menos un «Reviit» no es apta (Shulján Aruj 183:3, Mishná Berurá 11, Shaar Hatziún 14).
Cuando se dispone de varias copas, corresponde escoger para la bendición la más bonita. Muchos procuran emplear copas de plata. Cuando la única copa disponible es una desechable sencilla, a posteriori se puede recitar la bendición con ésta.
La copa debe estar perfectamente limpia. Si alguien ya bebió de la misma o se ensució de alguna otra manera, debe ser enjuagada por dentro y por fuera (Shulján Aruj 183:1). Si no es posible enjuagarla, a posteriori se la puede limpiar con una servilleta (Mishná Berurá 1).
Para recitar la bendición alcanza con una copa que pueda contener un «reviit», empero, si ésta tiene una capacidad mayor se la debe llenar de vino, pues esto es en honor de la bendición. Hay quienes acostumbran a llenar la copa hasta los bordes, de manera tal que durante el recitado en el algún momento algo de vino desborde. Sin embargo, nos parece que lo mejor es llenar la copa hasta cerca del borde de modo que no se vuelque vino durante el recitado y esta es la copa llena a la que se referían los sabios (Tur Zahav 183:4, Shulján Aruj Harav 4, Mishná Berurá 183:9. Asimismo esto se desprende de la Guemará de Berajot 52(B) según la explicación de la Escuela de Hilel).
Si alguien ya bebió del vino cuando estaba en la copa o si alguien bebió del pico de la botella el vino restante en la copa o en la botella se considera deteriorado y no es apto para una copa de bendición. En caso de necesidad se puede acondicionar el vino estropeado adicionándole vino apto y de esa forma estamos ante un nuevo vino. Si el vino está muy fuerte se le puede rebajar con agua. A posteriori, cuando no hay forma de repararlo se puede recitar Kidush con vino dañado (Shulján Aruj 182:3-7).
Nuestros sabios dijeron (Tratado de Berajot 51(A)) que la copa debe ser tomada primeramente con las dos manos para expresar así lo agradable que nos resulta. Luego, a la hora de recitar el Kidush debe ser sostenida por la mano derecha únicamente, que es la mano más importante. La copa debe ser sostenida con todos los dedos para que estos la rodeen y ha de ser elevada por lo menos un palmo por sobre el nivel de la mesa, para que sea visible a todos los presentes. Se debe mirar la copa para no distraerse. En caso de necesitar leer el Kidush, puede dirigir su vista al Sidur y lo mejor será colocarlo cerca de la copa así ambos son abarcados por la mirada. Tras beber del vino, el oficiante ha de dar de beber a su mujer para que de esa manera la bendición se expanda a ambos (Shulján Aruj 183:49).

07- El reparto de vino a todos los presentes.

A los efectos de cumplir con el precepto del Kidush, quien lo recita o cualquiera otro de los presentes debe ingerir un trago entero («meló logmav») de vino (tal como se vio en el inciso 5), y las demás personas que escucharon el recitado cumplen aunque no hayan bebido. Se cumple el precepto con excelencia si cada uno de los presentes prueba del vino del Kidush (Shulján Aruj 271:14).
A priori, se debe tener cuidado de no verter en las copas de los presentes vino de la copa del Kidush de la cual ya bebió quien lo recitó, puesto que aprendimos en el inciso anterior que un vino del cual alguien ya bebió se considera estropeado y no es digno de que se recite sobre este una bendición. Sin embargo, mientras los miembros de la familia beben de la copa del Kidush no se le considera estropeado, por cuanto que se considera como una sola ingestión y sólo cuando se pasa de la copa del Kidush a otra copa, pasa a ser no apto (Sha´arHatTziún 271:89, Mishná Berurá 182:24).
Cuando se desea verter vino de la copa del Kidush a las de los demás presentes, se debe a priori agregar un poco de vino de la botella y de esa forma el vino se lo considera acondicionado y se le puede servir a los demás comensales (Shulján Aruj 182:6, Mishná Berurá 271:82, Sha´ar Hatziún 89). Hay quienes acostumbran a que quien recita el Kidush vierte de la copa principal la cantidad de un trago completo en otra copa (ver inciso 5) de la cual bebe, y de esa manera la copa del Kidush no se estropea y de esta se puede servir a las de los demás comensales. Normalmente se debe agregar vino a la copa del Kidush a los efectos de que alcance para servir a todos.
Existe otro método y consiste en servir un poco de vino en las copas de los comensales con anterioridad al recitado del Kidush, y tras la bendición todos beben de ellas. En este caso no es necesario que el oficiante vierta de su copa en las de los demás, por cuanto que al momento de recitar el Kidush había ya vino en las diferentes copas y se lo considera vino del Kidush. Este método encierra dos ventajas: a) se acorta el tiempo que transcurre entre el recitado y la ingestión, y b) no hay posibilidad de que el vino se estropee. Este método es muy práctico, especialmente cuando el público es grande o cuando hay invitados a quienes quizás incomode beber del vino de una copa usada por otro (Shulján Aruj 271:16 y 17, Mishná Berurá 83. Por cuanto que no tienen los comensales un reviit en cada copa han de beber junto al oficiante, Shomer Shabat Kehiljatá 48 observación 74).
Aunque quienes escuchan el Kidush no beberán después del vino, deben mantener silencio durante el recitado hasta que el oficiante haya ingerido un trago completo. A posteriori, si hablaron antes de que el oficiante haya bebido el trago completo, cumplieron con el precepto (Shomer Shabat Kehiljatá 48:6). Si desean beber del vino deben mantener el silencio hasta que lo hagan.

08- Diferentes costumbres referentes al Kidush y la cobertura de las Jalot.

La costumbre más extendida es ponerse de pie durante el recitado del Kidush del viernes por la noche, pues este tiene un elemento de prestación de testimonio respecto de la creación del mundo (recordemos que en el derecho judío el testigo se pone de pie). El Arí Z´´l, basado en razones esotéricas, indicó que el Kidush de la noche se debe recitar de pie, y esta es la usanza de los sefaradíes y los jasídicos ashkenazíes (Shulján Aruj 271:10, Kaf HaJaím 62). La costumbre ashkenazí es de mantenerse sentado durante el Kidush para que este sea recitado allí donde se come ya que la comida se ingiere en posición de sentados. Además, al estar sentados tanto el oficiante como los comensales se consideran un grupo unido. Hay ashkenazíes que cumplen esta mitzvá con excelencia, poniéndose de pie cuando se recitan los versículos de «Vaijulú» y luego toman asiento (Mishná Berurá 271:46, Shmirat Shabat Kehiljatá 47:28).
En el Kidush de la mañana la opinión mayoritaria indica que es preferente tomar asiento y si bien esta es la usanza de la mayoría de las comunidades, hay quienes acostumbran a recitarlo de pie, y su costumbre no trasgrede norma alguna.
Si bien la mujer puede recitar el Kidush al igual que un hombre, se acostumbra a que éste recite para toda la familia. Cuando varios caballeros jefes de familia comen juntos, lo mejor es que uno recite el Kidush para todos pues «la multitud del pueblo glorifica al rey» (Shulján Aruj 167:11).
Se acostumbra a cubrir las «Jalot» durante el recitado del Kidush, pues la regla indica que cuando tenemos delante nuestro pan y vino y queremos ingerir de ambos, se recita primero la bendición del pan y luego la del vino pues el pan es más importante. A la hora de recitar el Kidush debemos anteponer el vino al pan, y para no violentar la regla antes mencionada cubrimos las Jalot. Cuando tenemos delante nuestro artículos panificados o de harina («mezonot»), debemos cubrirlos durante el Kidush pues estos también anteceden al vino en el orden de las bendiciones. Cuando se sirve un Kidush público al finalizar el servicio religioso, todo aquél que piensa beber del vino tras el recitado, debe de cubrir los pasteles o galletas que tiene delante de él. Quien no tiene intención de beber del vino tras el Kidush no precisa cubrir sus «mezonot» (ver Shmirat Shabat Kehiljatá 47:125). De acuerdo con esta idea, no es necesario que las Jalot estén en la mesa durante el Kidush, y sólo si ya fueron colocadas es menester cubrirlas.
Hay quienes ofrecen otra explicación a la costumbre de cubrir las «jalot». Estas son dos y aluden a la porción doble de maná que caía en el desierto el viernes, y alcanzaba para ese día y para el Shabat. Asimismo, el maná caía envuelto por arriba y abajo con una capa de rocío, y en recuerdo de esto colocamos las «jalot» sobre el mantel y las cubrimos con un paño. De acuerdo a esta explicación, hay quienes se preocupan de colocar las «jalot» en la mesa antes de iniciar con el Kidush en recuerdo del Maná, y hay quienes las mantienen cubiertas hasta concluir la bendición de «Hamotzí». De acuerdo a esta idea, hay quienes acostumbran a cubrirlas también antes de la tercera comida o «Seudá Shelishit» (Mishná Berurá 271:41, Aruj Hashulján 271:22).

09- La prohibición de comer y beber antes del Kidush.

Dado que Shabat ya se inició, debemos apresurarnos para cumplir con el precepto de «Recordarás» (Zajor) mediante el recitado del Kidush con una copa de vino. Nuestros sabios dispusieron que no se coma nada antes del Kidush, e inclusive beber un poco de agua está prohibido. Empero está permitido lavar la boca con agua o tomar una medicina (Shulján Aruj 271:4, Mishná Berurá 13, Shmirat Shabat Kehiljatá 52:3).
Esta prohibición entra en vigor con el inicio del Shabat. Por lo tanto, en el caso de la mujer que recibe el Shabat mediante el encendido de velas, no podrá ingerir nada hasta el Kidush. En el caso del hombre que recibió sobre sí un tiempo sabático suplementario («Tosefet Shabat»), no debe de ingerir nada hasta que cumpla con el precepto del Kidush. Quien no aceptó sobre sí tiempo suplementario de Shabat, tiene prohibido ingerir cosa alguna desde la caída del sol, pues en ese momento el Shabat comienza independientemente de la intención de las personas (Mishná Berurá 271:11, ver Shmirat Shabat Kehiljatá 43:46).
Asimismo, en Shabat por la mañana después del servicio de Shajarit, está prohibido ingerir cosa alguna hasta el Kidush.
Hay personas que desean comer o beber algo antes del rezo de Shajarit, empero como es sabido, esto está prohibido pues nuestros sabios dijeron (Tratado de Berajot 10(B)): «Todo aquel que come y bebe y sólo después reza, sobre él está escrito (Reyes I 14:9): «y me has dado la espalda», dijo el Santo Bendito Sea: tras vanagloriarse de esto ¡¿ha de aceptar el yugo celestial?! Se puede beber agua antes del rezo pues esto no implica un acto desafiante. Empero los juristas han instruido que quien necesite ingerir algo antes del rezo puede beber te o café, y si realmente lo necesita – endulzarlos con algo de azúcar (Shulján Aruj Oraj Jaím 89:3-4).
Quien está enfermo y necesita comer antes del rezo o si tiene mucho apetito y teme no poder concentrarse durante la Tefilá puede comer algo antes del servicio (ver Peninei Halajá Tefilá 12:6-7). Si bien hay juristas que consideran que en este caso debería recitar el Kidush antes de comer, en la práctica no es así pues la costumbre es de acuerdo a quienes opinan que el deber de recitar el Kidush entra en rigor solamente una vez que terminó el rezo de Shajarit.
Una mujer que acostumbra a rezar Shajarit, puede beber antes del rezo y de ser necesario hasta puede comer como en el caso de los hombres, pues mientras no haya rezado no recae sobre ella el deber de recitar el Kidush. Empero, en el caso de una mujer que acostumbra a recitar únicamente las bendiciones matinales, ni bien se levanta ya recae sobre esta el deber de recitar el Kidush. En este caso si desea comer o beber, que recite las bendiciones matinales, luego que recite Kidush y que coma y beba. En caso de necesidad, como por ejemplo, si tiene mucha sed y no sabe recitar el Kidush – podrá beber, y si necesita acuciantemente comer podrá hacerlo (Peninei Halajá Tefilat Nashim 22:10).
Un niño que ya llegó a la edad en la que se le debe instruir en los preceptos («guil jinuj») se le debe acostumbrar a no comer antes del Kidush, empero si está muy hambriento o sediento podrá hacerlo (Shmirat Shabat Kehiljatá 52:18, Yalkut Yosef 271:17).

10- El Kidush se recita allí donde se come.

Nuestros sabios dispusieron que el Kidush se recite allí donde se come, tal como está escrito (Ishaiahu 58:13): «Y llamarás al Shabat deleite». Por lo tanto, allí donde se deleita al Shabat comiendo pan o «mezonot» se debe recitar el «llamado» del Shabat que es el Kidush. De esta manera se manifiesta el contenido especial de este día, en el que las comidas son la continuación directa del precepto de «Recordarás». El llamado sagrado y el deleite de la comida se complementan uno a otro. Si no se comió allí donde se recitó el Kidush, no cumplió con el precepto y debe volver a recitarlo allí donde ha de comer. En lo referente a esta regla, no hay diferencia entre el Kidush de la noche y el de la mañana.
Hubo grandes maestros del Pueblo de Israel que cuidaban de comer su comida principal allí donde recitaban el Kidush, y así acostumbraba a hacerlo el Gaón de Vilna. Empero, de acuerdo a la halajá alcanza con comer una medida de «kazait» (aproximadamente el volumen equivalente a medio huevo) de pan o «mezonot» allí donde se recitó el Kidush, y luego se podrá ingerir la comida principal en otra parte. De acuerdo con los Gueonitas, si no hay «mezonot» en el lugar del Kidush, se puede sustituir la comida correspondiente a éste bebiendo un «reviit» de vino ya que este alimenta. En caso de necesidad podemos apoyarnos en esta opinión, empero en el caso del Kidush de la noche que es obligatorio por la Torá, se debe de beber un «reviit» de vino además del trago completo necesario para cumplir con el precepto del Kidush. Las demás personas que escucharon el Kidush necesitan beber únicamente los 75 mililitros del «reviit» (Shulján Aruj 273:5, Mishná Berurá 273:25 y 27, Sha´ar Hatziún 29).
Quien escuchó Kidush en la sinagoga, bebió un poco de jugo y comió menos que un «kazait» de «mezonot», no cumplió con el precepto del Kidush. Más aún, trasgredió las instrucciones de los sabios que prohíben comer antes de este, pues por cuanto que no cumplió con el precepto – lo ingerido se le considera como anterior al Kidush.
Respecto de la pregunta de hasta cuánto puede una persona alejarse y que aún se le considere que comió allí donde recitó el Kidush, los sabios de la Edad Media indicaron tres parámetros de medida: a) todos los sectores de una misma sala, aunque no se vean unos a otros se consideran un mismo sitio (Rambám, Tosafot y Rosh); b) si desde donde se recitó el Kidush se divisa el sitio donde se comerá aunque se trate de otra casa o de un patio se le considera un mismo lugar (Rav Sar Shalom); c) si durante el Kidush la persona pensó pasar a otra sala del mismo edificio, se le considera aún el mismo sitio (Rav Nisim Gaón).
A priori, se debe recitar el Kidush en el mismo sitio donde se ha de comer y cuando surge alguna dificultad se puede comer en un lugar que responde a dos de las tres condiciones antes mencionadas. Por ejemplo, quien necesita comer en otra sala, es mejor que lo tenga en mente durante el Kidush y que lo recite en un sector desde el cual se divisa el sitio donde habrá de comer. En caso de necesidad, se puede confiar en cada uno de los tres parámetros por separado (Shulján Aruj 273:1, Mishná Berurá y Sha´ar Hatziún allí).
A priori, no se debe esperar entre el Kidush y la comida, y no se debe ir a otra parte aunque se tenga la intención de volver para comer. A posteriori, si demoró un poco o fue de mientras a otra parte – no pierde el Kidush ya recitado. Empero, si tuvo la intención de interrumpir entre el Kidush y la comida siendo esta interrupción superior a los setenta y dos minutos, debe volver a recitar el Kidush (Ramá 273:3, Mishná Berurá 12, Beur Halajá לאלתר, Kaf HaJaím 29, Tzitz Eliezer 11:26, Yalkut Yosef 273:15 y Shmirat Shabat Kehiljatá 54:46-7).

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