07. Las comidas de Shabat y el «Melavé Malká».

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01- El precepto de las comidas sabáticas.

Nuestros sabios dijeron (Tratado de Shabat 118:(A)) que «Todo aquel que come tres comidas en Shabat queda a salvo de tres desgracias: de los sufrimientos del advenimiento la era mesiánica, del rigor del infierno y de la guerra entre Gog y Magog». Además agregaron (ídem 118(B)): «Todo aquel que deleita al Shabat queda a salvo del sometimiento a las naciones extranjeras». De no poseer el Shabat estaríamos sometidos al yugo material completamente. Trabajaríamos sin pausa para mantener nuestro cuerpo y satisfacer nuestros placeres físicos olvidando nuestra alma, lo cual implicaría una enorme dificultad en poder elevarnos en pos de los ideales Divinos. Nuestra capacidad espiritual estaría bloqueada y silenciada cayendo inexorablemente en todos los vicios del mundo que son los que generan las diferentes desgracias. Empero, cuando la persona consigue conectarse plena y enteramente al Shabat en cuerpo y alma, con estudio de Torá, rezos, comida y descanso reparador, logra elevarse por encima de las carencias mundanales accediendo a un plano en el cual todo es bueno, salvándose  de esa forma de las posibles desgracias.

El opaco mundo material está lleno de impedimentos que dificultan que la luz Divina se revele y que el alma se realice. Empero, quien deleita al Shabat con Torá, rezos y buenas comidas logra conectar su cuerpo con su origen espiritual, y de esa manera la materialidad se transforma en un medio de expresión para el alma y la santidad del Shabat. Entonces, los límites y los impedimentos del mundo material se esfuman y el corazón se ve corregido, cumpliéndose así lo dicho por nuestros sabios en cuanto a que «A todo aquel que deleita el Shabat se le cumplen todos sus deseos» (ídem, ídem).

Mediante el respeto con el que honramos el Shabat arreglando la casa y preparando comidas sabrosas lo material se une a su origen espiritual accediendo así al flujo de la bendición, y por esta razón nuestros sabios dijeron que todo aquel que honra el Shabat se enriquece (Tratado de Shabat 119(A)). Por esto mismo, nuestros sabios agregaron (Tratado de Shabat 118(A)): «Todo aquel que honra al Shabat recibe heredad sin penurias», tal como está escrito (Ishaiahu 58:13-14): «Si apartas tu pie por causa del Shabat, si te abstienes de dedicarte a tu negocio en Mi día sagrado y consideras al Shabat como un deleite y honroso el día sagrado del Eterno… entonces te deleitarás en el Eterno y te haré cabalgar sobre los lugares elevados de la tierra y te alimentaré con la heredad de Yaakov tu padre porque la boca del Eterno así lo ha dicho«. La heredad de Yaakov está libre de penurias («meitzarim«).

Aparentemente, es muy sencillo deleitar al Shabat con suculentas comidas, entonces, ¿por qué nuestros sabios se explayan en la descripción de las recompensas que el cuidado del Shabat apareja, siendo que a todo ser humano le agrada comer y deleitarse? El quid de la cuestión radica en el hecho de que el precepto es deleitar al Shabat y no al paladar o al estómago, esto es, disfrutar de las comidas con plena conciencia de la santidad del Shabat de modo tal que estas intensifiquen en la persona el deseo de estudiar Torá y cumplir con los preceptos. Quien tiene el mérito de poder deleitar al Shabat conectando la alegría corporal con la elevación del alma, recibe santidad y bendición en este mundo y en el venidero.

Si bien el Shabat y los días festivos de la Torá son similares, guardan entre sí ciertas diferencias. El precepto del Shabat es el deleite mientras que el de los días festivos es la alegría. La diferencia entre ambos radica en que la alegría tiene expresión exterior y es visible; por esta razón en los días festivos es preceptivo comer carne y beber vino. En cambio el deleite es interior, profundo y refinado, por esta razón el precepto de comer en Shabat es más moderado, y quien no disfruta de la carne o del vino puede deleitar al Shabat con otros alimentos. Quizás por esta razón justamente, el pescado es el alimento característico del Shabat pues su sabor es suave y profundo.

02- El marco del precepto.

Existen dos preceptos referidos a las comidas de Shabat. Uno es el deleite del Shabat tal como está escrito (Ishaiahu 58:13): «y consideras al Shabat como un deleite» y se cumple principalmente con las comidas, mas también con lo que se degusta entre comida y comida, amén de mediante el sueño sabático reparador. El segundo precepto es el de ingerir tres comidas, precepto que nuestros sabios estudiaron mediante el análisis de lo insinuado en los versículos relevantes (ver Tratado de Shabat 117(B)).

La primer comida se lleva a cabo en la noche del viernes, la segunda el sábado a la mañana después de Shajarit y antes del mediodía, y la tercera a partir de media hora pasado el mediodía hasta la puesta del sol. Quien come la tercer comida antes de su horario estipulado no cumplió con el precepto (Shulján Aruj 291:2). Quien no comió la primera el viernes por la noche, puede ingerir tres comidas a lo largo del sábado. Quien no alcanzó a ingerir la segunda comida antes del mediodía del sábado, habrá de comer dos pasado el mediodía, pues hay juristas que consideran que el horario no es un condicionante del cumplimiento y a posteriori podemos basarnos en su opinión (Baal Halajot Guedolot, Ramá 291:1).

El componente central de las comidas es el pan ya que se trata del alimento más importante, y es preceptivo preparar platillos sabrosos con los que la persona suele deleitarse en su ingestión. En días de los sabios talmúdicos, las personas se deleitaban con platillos preparados a base de espinacas, grandes pescados y ajos y por lo tanto era preceptivo prepararlos para Shabat (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 118(B), Mishná Berurá 242:1). Dado que hoy en día la mayoría de las personas se deleitan con carne, vino y pasteles o frutas sabrosas, los juristas indican que debemos de prepararlos para el Shabat abundantemente (Shulján Aruj 250:2). Quien no disfruta de carne o vino,  ha de preparar para su consumo otros alimentos que le agraden.

Los sabios de las últimas generaciones sostienen que de acuerdo con la Kabalá es preceptivo ingerir pescado en las tres comidas. Según éstos, el pescado simboliza la bendición e insinúa una cuestión muy profunda ya que el agua lo cubre escapando así a la influencia del mal de ojo. Empero quien no disfruta de ingerir pescado, no tiene que hacerlo (Maguén Abraham 242:1).

Si bien en general es una virtud el alimentarse frugalmente, en Shabat se debe comer en abundancia y no se considera gula por cuanto que se cumple así con un precepto (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 117(B), Shulján Aruj 274:2, Mishná Berurá 6). De todas maneras, no es bueno exagerar pues la comida en exceso provoca cansancio y hasta un dejo de melancolía. Las personas que comen en exceso se cansan, se duermen y no estudian Torá, no cumplen con el precepto y no deleitan al Shabat sino únicamente al paladar (Shnei Lujot Habrit Shabat Ner Mitzvá 37, ver arriba cap. 5 inciso 3).

Está prohibido ayunar en Shabat aunque sólo sea por una hora. Aunque el ayuno no sea intencional, quien no probó bocado hasta la sexta hora (o sea el mediodía), además de no haber cumplido con la segunda comida sabática en hora, trasgredió por haber ayunado  (Shulján Aruj y Ramá 288:1).

Una persona enferma e inapetente no está obligada a comer abundantemente, ya que la ingestión de alimentos tiene por objetivo el deleite. Empero, habrá de intentar comer pan en un poco más que la medida «de un huevo»; si esto también se le dificulta que intente ingerir un «kazait». En caso de que esto también le incomode – que no coma por completo (Shulján Aruj 288:2, 291:1).

03- Los dos panes y su corte.

Es precepto que hayan dos panes en la mesa de Shabat, en recuerdo de la doble porción de maná que recolectaban nuestros ancestros los viernes en el desierto y que les alcanzaba para ese día y para el Shabat. Los sabios llamaron a esta doble porción «Lejem Mishné«, (Tratado de Shabat 117(B)) y este el nombre que reciben las dos «jalot» sobre las que recitamos «Hamotzí» en Shabat. Vemos que el Shabat tiene un carácter dual: sus dos preceptos son «Recordarás» y «Cuidarás», la ofrenda sabática en el Templo estaba compuesta de dos corderos sin defecto, el castigo por su profanación es doble y la recompensa por su observancia es doble también. El pan sobre el que recitamos «Hamotzí» en Shabat es doble para así expresar la grandeza del día cuya virtud es doble (de acuerdo al Yalkut Shimoní Beshalaj 247 y 261).

El precepto indica que quien recita la bendición del pan debe tomar con sus dos manos ambas Jalot;  empero, alcanza con que corte sólo una pues al tomar las dos durante el recitado ya cumplió con el deber del «Lejem Mishné«. Esta es la opinión del Rambám, de Rashi y así fue definido en el Shulján Aruj (274:1). Hay quienes opinan que es preceptivo trozar ambas «jalot» y así acostumbraban a hacerlo el Shlá y el Gaón de Vilna. Quienes así quieran proceder, que preparen «Jalot» pequeñas para poder terminarlas durante la comida. La costumbre más extendida es trozar, obligatoriamente, una sola «jalá».

Hay diferentes tradiciones respecto del orden en el cual las «jalot» deben ser colocadas al momento de recitar «Hamotzí». Hay quienes acostumbran a colocar una encima de la otra y trozan o cortan la  inferior (Shulján Aruj 274:1). Otros acostumbran a trozar la superior (Arí Z´´l). Otros acostumbran a trozar por la noche la inferior y por la mañana la superior (Ramá allí). Quien ha de trozar la jalá inferior es menester que la acerque hacia sí durante el recitado de la bendición (Mishná Berurá 274:5). Hay quienes siguen las tradiciones del Arizal que colocan sobre la mesa doce Jalot pequeñas en cada comida (Kaf HaJaím 262:2).

A priori es necesario que las jalot  estén completas y enteras, por lo que es menester no quitarle las etiquetas (que pueden traer pegadas) de la panadería antes de recitar la bendición para no alterar su completitud. Cuando se carece de panes enteros se debe de escoger el más completo. En caso de necesidad se puede considerar como «Lejem Mishné» un pan congelado (Shmirat Shabat Kehiljatá 55:12). Cuando se carece de un pan entero pero se tiene a mano dos bolsas completas de pan rebanado, a posteriori se puede recitar con estas «Hamotzí» pues hay quienes opinan que el pan se encuentra en su totalidad y la bolsa lo mantiene junto, por lo que se considera como un pan completo (Meshiv Davar 21). Quien carece de panes enteros y solo tiene pan rebanado, que recite la bendición sobre dos rebanadas (Shmirat Shabat Kehiljatá 55:17).

Durante la tercer comida se deben trozar dos jalot para de esta manera expresar el aspecto doble del Shabat (Shulján Aruj 291:4). En caso de no haber dos jalot se puede recitar la bendición sobre un sólo pan entero, pues en los días en que caía el maná, para la tercer comida a nuestros ancestros les quedaba una sola porción del celestial alimento (Ramá allí).

04- El atributo especial de la comida de la mañana.

La comida que se lleva a cabo el sábado por la mañana es más importante que la cena del viernes, y por lo tanto es en ésta en la que se deben de servir los mejores platillos. Desde el punto de vista del Kidush, el de la noche es más importante que el de la mañana pues consagramos el Shabat próximo a su inicio. Empero en cuanto a honrar el Shabat, el día antecede a la noche (Talmud Babilonio Tratado de Pesajim 105(B), Shulján Aruj 271:3).

Hay quienes opinan que quien honra la comida del viernes a la noche más que la del sábado por la mañana debe temer ser castigado por haber zaherido el honor de la segunda (Rashi en Tratado de Guitín  38(B)). Por esta razón hubo quienes se cuidaron de no comer pescado el viernes por la noche para que no ocurra que la primer comida sea más fastuosa que la segunda (Yam Shel Shlomó allí).

Hay quienes opinan que si la comida del viernes a la noche resultó más fastuosa que la del sábado a la mañana por causa de que en la primera es más fácil servir alimentos calientes – no hay en esto trasgresión. Por lo tanto, aunque en lapráctica resulte que la primer comida sea más opípara que la segunda, no es necesario abstenerse de preparar pescado, sopa u otros alimentos para servir calientes el viernes a la noche, ya que si se dejan hasta el día siguiente su sabor se estropearía. Sin embargo, en el caso del resto de los alimentos (vino o frutas) que pueden ser servidos indistintamente en cualquiera de las dos comidas, se debe poner hincapié en priorizar la segunda por sobre la primera. En el seno de muchas personas este problema no se presenta ya que por más de que sirvan platillos calientes el viernes por la noche ellos prefieren los alimentos tradicionales de la segunda comida, como ser «Jamín» o «Kuguel» cuyo sabor especial es fruto de la prolongada permanencia sobre la plata caliente (Aruj Hashulján 271:9).

En la práctica, quien gusta más de los alimentos tradicionales de la segunda comida, ipso facto, la honra más; empero, en el caso de personas que no son especialmente adeptas al «Jamín«, deben agregar en la segunda comida platillos específicos que son de su particular preferencia, para de esa manera dar expresión concreta a la importancia suplementaria de la comida de la mañana respecto de la de la noche, sin que por ello haya necesidad de restringirse con el menú de esta última.

Hay quienes opinan que, a priori, es conveniente iniciar la segunda comida inmediatamente después del Kidush de la mañana, con pan y sin comer antes «mezonot» u otros bocadillos. Y esto porque el principal aspecto del precepto de deleitar al Shabat es mediante la segunda comida, y si antes de esta se ingieren otros alimentos se puede llegar inapetente a la comida principal.  De todas maneras, no existe a este respecto prohibición alguna, pues saborear bocadillos inmediatamente después del Kidush implica también honrar el día. Lo más importante es que la persona permanezca con apetito de cara a la segunda comida (Darkei Moshé 249:4, Beur Halajá 2, מותר, Aruj Hashulján 12-13).

Hay quienes acostumbran a comer lácteo y liviano en la comida de Shabat por la mañana, para permanecer despiertos y poder posteriormente estudiar Torá durante todo el día, dejando el menú cárnico para la tercer comida, la de la tarde (ver Rambám Shabat 30:10). Nos parece que ellos también cumplen con el precepto pues la comida principal sigue siendo el sábado en horas del día.

05- La tercer comida del Shabat, «Seudá Shelishit«.

Quien no tiene pan para la tercer comida o si le cuesta ingerirlo puede a posteriori cumplir ingiriendo «mezonot«. Si bien no se pueden cumplir con las primeras dos comidas mediante la ingestión de «mezonot» (Shulján Aruj 274:4), de todas maneras hay quienes opinan que esta tercera comida está destinada a proporcionar placer suplementario y no a satisfacer a los comensales – por lo que no requiere la inclusión de pan. Por lo tanto, a posteriori se puede cumplir con la «Seudá Shelishit» mediante la ingestión de «mezonot«. En el caso de quien carece de «mezonot» o no los tolera que coma carne o pescado. Si carece de éstos que coma frutas preferentemente cocidas, pues se pueden considerar más fácilmente como comida (Shulján Aruj 291:5).

A priori, la persona debe planificar sus comidas sabáticas de modo tal que llegue con apetito a la tercer comida. Si le toca comer la tercera poco después de concluida la segunda, debe de disminuir las cantidades de modo tal que pueda llegar apetente a ambas. Quien no tuvo cuidado y llegó satisfecho a la tercera puede cumplir con el precepto mediante la ingestión de un poco más que la medida de «kabeitzá» de pan, y a posteriori alcanza con ingerir la medida de un «kazait«. Si ni siquiera eso puede ingerir sin sufrir, se pierde de cumplir con el precepto (Shulján Aruj 291:1, Mishná Berurá 2).

Según el Rambám, se debe recitar una bendición sobre una copa de vino también en la tercer comida, y hubo quien entendió de sus palabras que así como se recita Kidush antes de la segunda comida – de la misma forma se debe recitar antes de la tercera (Tur). Empero, en la práctica el precepto de recitar Kidush es una vez por la noche y otra por la mañana y no es preceptivo hacerlo antes de la tercer comida (Shulján Aruj 291:4). Hay quienes entienden que la intención del Rambám era indicarnos que es preceptivo beber vino durante la tercera comida para deleitar así al Shabat. Y así, algunos de los sabios de las últimas generaciones instruyeron que es bueno deleitar al Shabat con vino en la tercera (Mishná Berurá 291:21).

Se debe comenzar la tercer comida antes de la puesta del sol, y quien alcanzó a recitar «Hamotzí» a tiempo puede continuar comiendo inclusive varias horas después de salidas las estrellas. En cambio quien comió frutas o «mezonot» antes del atardecer, una vez puesto el sol no puede continuar comiendo pues no estableció formalmente una comida, y además como se avecina el tiempo de realizar la Havdalá ya no puede comer ni beber (Shulján Aruj 299:1, Mishná Berurá 2, Aruj Hashulján 3-5, aquí más adelante capítulo 8 inciso 8).

Quien no alcanzó a comer la tercer comida y ya se puso el sol, tiene todavía trece minutos y medio para comenzar a comer, y luego puede prolongarla varias horas después de salidas las estrellas. Empero, si ya pasaron más de trece minutos y medio después de la puesta del sol no se puede comenzar con la tercera comida.

Si en esta comida están presentes novios y un minian, al finalizar se pueden recitar las siete bendiciones nupciales con el Birkat Hamazón. Quien oficia (mezamén) y los novios beben del vaso de vino después del Birkat Hamazón, a pesar de que ya salieron las estrellas y aún no se realizó Havdalá, porque tomar ese vino se considera continuación de la comida (ver adelante cap. 8 inciso 8 que hay quienes acostumbran a beber de la copa sobre la que se recitó la bendición aunque no hayan novios presentes).

06- La bendición después de la comida, «Birkat Hamazón«.

Nuestros sabios dispusieron que en honor al Shabat se adicione en el «Birkat Hamazón» una plegaria especial que comienza con las palabras «Retsé Vehajalitsenu«. En ella le pedimos a HaShem que vea con agrado nuestro descanso, nuestro cumplimiento de los preceptos sabáticos y que nos permita hacerlo sin contratiempos. Dado que se trata de un pedido, los sabios la ubicaron en medio de la tercera de las bendiciones del «Birkat Hamazón» pues esta también contiene un pedido, la reconstrucción de Jerusalém. A los efectos de retomar el tema original de la tercera bendición, la adición de Shabat concluye con el pedido por la ciudad de Jerusalém y la redención, ya que se conectan con la bendición «Ubené Ierushalaim«.

Quien haya olvidado agregar «Retsé Vehajalitsenu» y se recordó antes de iniciar la cuarta bendición debe recitar: «Baruj Atá HaShem Elokeinu Melej Haolam Shenatan Shabatot limnujá leamó Israel beahavá leot brit, Baruj Atá HaShem Mekadesh Hashabat» (Bendito eres Tu HaShem que diste con amor los sábados para que tu Pueblo Israel descanse y en señal del pacto, Bendito eres Tu que santificas el Shabat) y puede después continuar con la cuarta bendición. Si se acuerda que obvió «Retsé» después de comenzar la cuarta bendición debe recitar de nuevo todo el «Birkat Hamazón«. Esto se debe a que nuestros sabios ordenaron que se recuerde el Shabat en el Birkat Hamazón  y quien no lo hizo no cumplió con el precepto de agradecer después de la comida (Shulján Aruj 188:6).

Empero, esto se aplica solo a las dos primeras comidas sabáticas en las cuales, según todas las opiniones, es preceptivo comer pan, y de todas maneras es obligatorio recitar «Birkat Hamazón» una vez concluidas. Mas quien se olvida de agregar «Retsé» después de la tercer comida, no ha de repetir la bendición pues a posteriori podía cumplir comiendo únicamente mezonot o fruta que no requieren Birkat Hamazón. Asimismo, quien se olvida de agregar «Iaalé ve Iavó» en el «Birkat Hamazón» de Rosh Jodesh o de Jol Hamoed, por cuanto que en esos días no hay deber de ingerir pan no debe repetir la bendición desde el e inicio (Shulján Aruj 188:89).

Quien comenzó la tercer comida antes de la puesta del sol y la concluyó después de que salieron las estrellas agrega «Retsé» en el «Birkat Hamazón» pues lo que define es el horario de inicio de la comida. Si Rosh Jodesh (inicio de mes) comienza al salir el Shabat, se despierta una duda respecto de qué adicionar en el «Birkat Hamazón«. A los efectos de salir de duda, es bueno en ese caso, evitar comer pan una vez salidas las estrellas agregando únicamente «Retsé«.

07- El significado de la comida de «Melavé Malká«.

Nuestros sabios dijeron que al salir el Shabat es preceptivo preparar la mesa para la comida de «Melavé Malká«, para así honrar la retirada del  Shabat (Talmud Babilonio Tratado de Shabat 119(B)). Así como nos despedimos de un huésped querido que se retira, acompañándolo parte de su camino de retorno para poder así ganar unos minutos más de su compañía, de la misma manera despedimos al Shabat que si bien ya concluyó, seguimos deleitándonos de su santidad.

En Shabat recibimos una santidad extra en todos los ámbitos de la vida, tanto en lo espiritual como en lo material, en el rezo y en las comidas, procurando extender la luminosidad sabática a los días de la semana. El Arizal explica que mediante el recitado de «Vihí Noam» (Salmos 90:17-91:16) durante el servicio de Arvit del sábado por la noche, extendemos un aditivo de santidad sabática a los días de la semana y pedimos que la paz de Hashem se pose sobre nuestras acciones. Mediante la ingestión de la comida de «Melavé Malká» incorporamos la luz de santidad sabática en la alimentación de toda la semana.

Nuestra tradición nos enseña que tenemos en nuestro cuerpo un hueso llamado «luz«[1]. Este hueso no disfrutó de lo que comió Adam en el pecado primigenio, y por eso, si bien sobre Adam se decretó la muerte, ese hueso no se descompone y de este se levantará el difunto cuando resuciten los muertos. Ese hueso se alimenta únicamente de lo que se ingiere en la comida de «Melavé Malká» (Kaf HaJaím 300:1.2, Vaikrá Rabá 18:1)

Quienes cumplen este precepto con excelencia preparan un platillo especial para ser ingerido en la comida de «Melavé Malká«. El Talmud nos relata (Tratado de Shabat 119(B)) que en la casa de Rabí Abahu se acostumbraba a degollar un ternero cada sábado a la noche en honor a la comida de «Melavé Malká«, ocasión en la cual el dueño de casa comía un riñón del animal faenado. Cuando su hijo creció, le preguntó por qué degollaba cada sábado por la noche un ternero si sólo se comía el riñón y que era más práctico guardar para «Melavé Malká» uno del animal que ya fue faenado el viernes para Shabat. Se siguió su consejo y se guardó carne del animal faenado el viernes para la comida del sábado en la noche. Vino un león  y se devoró al ternero destinado para el sábado en la noche. Al final vieron que no ahorraron nada. Este relato fue incorporado al Talmud para enseñarnos que es bueno preparar un platillo especial para «Melavé Malká» y no conformarse con comer sobras de las comidas sabáticas.


[1]. [1]Este hueso ha sido identificado de diferentes formas: hay quienes sostienen que se trata de la sétima vértebra cervical; otros lo identifican con el coxis y otros con la vértebra que se encuentra a la altura del nudo del tefilín (n. de t.)

08- Leyes referentes a la comida de «Melavé Malká«.

Dado que la comida de «Melavé Malká» tiene por cometido extender la inspiración sabática en los días hábiles, es oportuno equipararla con las demás comidas del Shabat colocando un mantel sobre la mesa y poniendo cubiertos bonitos. Es bueno mantener la indumentaria sabática hasta concluida la comida. Así como las comidas del Shabat son igualmente obligatorias tanto para hombres como para mujeres, «Melavé Malká» es preceptiva para ambos sexos por igual (Shmirat Shabat Kehiljatá 63:1-3).

A priori, en esta comida se debe ingerir pan al igual que en las tres anteriores, adicionándose otro platillo en honor de la misma. Quien no tiene apetito debe esmerarse en comer aunque sea una medida de «Kazait» de pan con alguna guarnición. Si no desea comer pan puede cumplir comiendo «mezonot» o un platillo cocido o frito y cuanto menos con frutas, tal como vimos respecto de la tercer comida, la «Seudá Shelishit» (inciso 5).

Quien carece de suficientes alimentos para las tres comidas y además Melavé Malká, las tres primeras tienen preferencia. La cuarta podrá cumplirla mediante un «kazait» de pan solamente (Sha´ar Hatziún 300:9).

A priori,  la comida de «Melavé Malká» debe iniciarse contigua a la salida del Shabat. En el caso de quien no tiene apetito, que intente ingerirla en las primeras cuatro horas de la noche o al menos hasta medianoche. Si no comió «Melavé Malká» hasta medianoche, puede hacerlo durante toda la noche (Iejavé Da´at 4:25, Shmirat Shabat Kehiljatá 63:5).

Hay quienes opinan que quien prolongó su tercer comida hasta después de salidas las estrellas está exento de «Melavé Malká«, empero en la práctica se acostumbra que también en este caso se sirve la cuarta comida (Kaf HaJaím 300:11).

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