08. Havdalá y la conclusión del Shabat.

01- El fundamento de la Havdalá.

Es preceptivo despedir el Shabat mediante la Havdalá, en la cual significamos con la palabra la diferencia entre la santidad del Shabat y el carácter mundano de los demás días de la semana. La Havdalá es similar al Kidush en cuanto a que así como se debe recordar la santidad del Shabat el viernes por la noche con una copa de vino, de la misma forma, al concluir el Shabat recitamos el texto de la Havdalá con otra copa de la misma bebida.

Sin embargo, cuando los sabios de la Gran Asamblea («Kneset Haguedolá«) redactaron el texto de la Havdalá instituyeron que se recite únicamente durante el rezo, ya que en días de la construcción del Segundo Templo los judíos eran muy pobres y por esa razón los sabios procuraron evitarles el gasto que el consumo extra de vino acarrearía. Empero, más adelante, cuando la comunidad judía en la Tierra de Israel se asentó y prosperó, los sabios dispusieron que la Havdalá se recite con una copa de vino. Durante un tiempo, la Havdalá se recitaba únicamente con una copa de vino y más adelante se dispuso que se recite también durante el rezo. Las mujeres, que no acostumbran a rezar Arvit, cumplen con el precepto mediante la Havdalá que se recita con la copa de vino. Otro tanto ocurre con quien haya olvidado recitar la Havdalá durante el rezo de Arvit; en este caso, no necesita repetir el rezo pues habrá de cumplir con la Havdalá con una copa de vino posteriormente (Shulján Aruj 294:1).

Se recita el texto de la Havdalá del rezo  en la cuarta bendición de la Amidá pues es la primera que trata de asuntos mundanos y porque además, en ella pedimos a Hashem que nos conceda discernimiento ya que sin éste, es imposible diferenciar entre lo santo y lo profano (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 33(A)).

Según la opinión de muchos juristas, el origen de este precepto está en la Torá como parte del mandato de «Recordarás el Shabat para santificarlo» (Shemot 20:7) el cual incluye el recitado tanto del Kidush como de la Havdalá.  Esto implica recordar el Shabat mediante el Kidush cuando comienza y diferenciar lo santo de lo profano cuando el día concluye. Los sabios dispusieron que tanto el Kidush como la Havdalá se reciten acompañados de una copa de vino (Rambám). Hay quienes opinan que el precepto de la Torá es únicamente recordar al Shabat al iniciarse; posteriormente fueron los sabios los que decretaron que se recite la Havdalá al concluir (Rosh).

Las mujeres deben cumplir con el precepto de la Havdalá a la par de los hombres, y si bien se trata de un precepto positivo marcado por el tiempo y normalmente las mujeres están exentas de estos, deben cumplir con el Kidush al igual que con la Havdalá (como se vio anteriormente capítulo 6 inciso 1). Sin embargo hay quien opina que dado que la Havdalá es un precepto condicionado por el tiempo, las mujeres están exentas del mismo (Orjot Jaím). A priori, a los efectos de tomar en cuenta esta opinión, las mujeres acostumbran a no recitar la Havdalá por sí mismas sino que la escuchan de boca de un hombre. Empero, cuando no hay un hombre presente, la mujer debe recitarla con sus cuatro bendiciones. Y si está presente un hombre que ya cumplió con el precepto de la  Havdalá, es correcto que la mujer recite ella misma la suya (Mishná Berurá 296:36). Sólo en caso de que la mujer en cuestión no sepa recitar las bendiciones, el hombre que ya la recitó  puede hacerlo para ella.

02- Orden ritual del recitado de la Havdalá con copa de vino.

Al inicio de la Havdalá se acostumbra a leer unos versículos de bendición y buenos augurios de cara a la semana entrante y luego se recitan las cuatro bendiciones. La primera es «Boré Perí Haguefen» por el vino, la segunda es una bendición por las especies aromáticas, la tercera es «Boré Meorei Haesh» por la vela y la cuarta «Hamavdil Bein Kodesh le Jol» que es el discernimiento entre lo santo y lo profano.

Dos de las cuatro bendiciones – la del vino y «Hamavdil«- son claves en cuanto a que si se omitieron no se cumplió con el precepto. Los sabios adicionaron dos bendiciones más: a) por especies aromáticas: su perfume actúa como aliciente ya que el espíritu está dolido pues al concluir el Shabat «el alma suplementaria» nos abandona; b) por la vela; dado que al concluir el primer Shabat de la historia HaShem concedió al primer hombre la inteligencia que le permitió frotar dos piedras y producir fuego, nuestros sabios fijaron que cada final de Shabat recordemos este evento. Quien carece de especies aromáticas o de vela que recite la Havdalá sin éstas. Si más tarde durante el sábado a la noche consigue especies, que recite la bendición y las huela. Asimismo, si más tarde en la noche ve la luz de una vela o de un fuego que recite «Boré Meorei Haesh«. A priori se deben preparar vela y especies aromáticas para poder recitar la Havdalá con sus cuatro bendiciones (Shulján Aruj 297:1, 298:1).

El orden de las bendiciones nos va elevando de los sentidos físicos a sentidos más espirituales. Primeramente recitamos la bendición del vino, empleando así el sentido del sabor que es el más material. Este no se puede percibir si un alimento no tocó el paladar de la persona. Posteriormente ascendemos al sentido del olfato, el cual se puede percibir aunque el objeto en cuestión no tenga contacto con el cuerpo de la persona. Luego recitamos la bendición por la luz en la cual empleamos la vista que es el más sutil de los sentidos y se puede percibir a gran distancia. Finalmente recitamos la bendición de la Havdalá que se remite al intelecto, cuyo mayor logro es la comprensión de la diferencia entre los santo y lo profano (Rashbatz, citado por Kaf HaJaím 296:3).

03- Las costumbres de la Havdalá.

Dado que los sabios dispusieron que la Havdalá se recite acompañada de una copa de vino, ésta debe ser sostenida durante el recitado con la mano derecha, que es la más importante de las dos; regla que se aplica para las demás bendiciones. Por esta razón, cuando en la Havdalá llegamos a la bendición de las especies aromáticas, debemos sostenerlas con la mano derecha. En ese momento muchos acostumbran a apoyar la copa de vino sobre el plato y luego cuando llegan a la cuarta bendición, la de la diferenciación, vuelven a sostener la copa con la mano derecha. Hay quienes se esmeran en sostener la copa durante las bendiciones de las especies y de la vela y como la mano derecha permanece ocupada con éstas sostienen la copa con la izquierda y al llegar a la cuarta y última bendición devuelven la copa a la mano derecha (Shulján Aruj 296:6, Mishná Berurá allí).

Hay quienes acostumbran a recitar la Havdalá sentados, pues de esa manera todos los presentes participan del recitado junto al oficiante y cumplen con el precepto al escucharlo (Shulján Aruj 296:6). Hay quienes acostumbran a ponerse de pie durante la Havdalá para honrar así al Shabat cuando concluye (Ramá). A los efectos de que quede claro que los presentes quieren cumplir con el precepto escuchando el recitado del oficiante, deben ponerse de pie alrededor de éste. A posteriori, también quien se haya parado lejos y tuvo intención de escuchar la Havdalá, cumple mediante el recitado del oficiante.

Como en el caso de toda copa de vino que acompaña una bendición por un precepto, se debe poner atención que esté limpia por dentro y por fuera. Para cumplir con excelencia se acostumbra a emplear una copa bonita. La copa debe tener un contenido de «reviit», esto es 75 mililitros (ver arriba cap. 6 inciso 5, y según el Jazón Ish la medida es de 150 mililitros). Si la copa en cuestión es más grande, es preceptivo llenarla de vino para honrar así a la bendición con una copa colmada. Si bien en las demás bendiciones que van acompañadas de una copa de vino como en el caso de las bendiciones nupciales bajo la «jupá» la copa no ha de llenarse hasta el tope para que no se derrame vino; en el caso de la Havdalá, muchos acostumbran a llenarla por completo a los efectos de que se derrame un poco de vino que es señal de bendición (Ramá 296:1, ver arriba cap. 6 inciso 6 en las demás reglas de la copa de bendición).

A priori, es bueno que quien recita la Havdalá beba toda la cantidad del «reviit» para poder así recitar posteriormente la bendición de agradecimiento por la ingestión de vino. Empero a los efecto de cumplir con el precepto de la Havdalá alcanza  con que beba un trago completo («meló logmav«), es decir, una cantidad de vino que puede llenar la cavidad bucal cuando una de las dos mejillas está inflada (como se explicó arriba cap. 6 inciso 5, ver Pninei Halajá Berajot cap. 10 inciso 10).

Quienes escuchan al oficiante, deben permanecer en silencio hasta que éste termine de beber la cantidad de «meló logmav«; ya que como el precepto se cumple acompañado de una copa de vino, no concluye hasta que el oficiante termina de beber. A posteriori, si el escucha habló antes de que el oficiante comience a beber, cumplió igualmente con el precepto de la Havdalá (Shmirat Shabat Kehiljatá 60:39, 48:6, ver arriba cap. 6 inciso 10).

04- La bebida del país.

El precepto de la Havdalá se cumple excelentemente con vino que es la principal bebida porque nutre y alegra. Cuando nos alegramos con vino por causa de un precepto, éste tiene la virtud de que saca a relucir la mejor interioridad del Pueblo de Israel. Nuestros sabios dijeron (Talmud Babilonio Tratado de Shvuot 18(B)) que quien recita la Havdalá con vino es bendecido con hijos varones.

Cuando no se cuenta con vino se puede recitar la Havdalá con la bebida alcohólica típica del país («Jemar Mediná«) que se suele beber como vino (Shulján Aruj 296:2). Por ejemplo, en muchos países se acostumbra a beber cerveza clara por lo que en todos esos sitios se puede recitar la Havdalá con ésta y en vez de bendecir «Boré Perí Haguefen» se bendice «Shehakol«.

Quien posee vino pero prefiere recitar la Havdalá con la bebida del país hay quien se lo prohíbe (Rabenu Jananel, Rashbám) y hay quienes se lo permiten (Rambám, Sefer Mitzvot Guedolot). En la práctica, quien tiene vino pero prefiere la cerveza, es mejor que recite la Havdalá con vino y si realmente quiere, puede hacerlo con cerveza.

La Vodka y el Arak (Anís) son asimismo consideradas como «bebidas del país» empero, por causa de su alta graduación alcohólica es muy difícil beber «meló logmav» (entre 50 y 55 mililitros). Quien pueda ingerir esa cantidad puede recitar la Havdalá con estas bebidas.

Los juristas discutieron respecto de si es indispensable que la bebida en cuestión, a los efectos de ser considerada bebida del país, debe necesariamente contener alcohol. La opinión más moderada considera que toda bebida con la que se puede honrar a visitas importantes o que es bebida en reuniones de camaradería se la puede considerar bebida apta para el recitado de la Havdalá. Según esta idea, la Havdalá se puede recitar con te, café, cerveza oscura (malta), jugo de naranja o manzana natural. Empero, según esta opinión no se debe recitar la Havdalá sobre un refresco endulzado, como por ejemplo, una gaseosa o bebidas cola ya que éstas no son bebidas importantes sino bebidas comúnmente empleadas para mitigar la sed. Hay juristas que permiten también recitar la Havdalá con estos refrescos ya que se puede honrar con ellos a visitas importantes.

De acuerdo a la opinión más estricta, sólo se consideran «bebidas del país» a las que contienen alcohol pues son las que se beben en reuniones sociales y de camaradería. Según esta idea, todas las demás bebidas no son suficientemente importantes y por lo tanto no se recita con ellas la Havdalá. Por lo tanto, de acuerdo a esta opinión se puede recitar la Havdalá con cerveza clara u otras bebidas alcohólicas empero no  con café, cerveza oscura (malta) o jugo natural.

En la práctica se debe recitar con una bebida alcohólica y solo en caso de que no sea posible conseguir una se puede, a posteriori, emplear bebidas importantes que carecen de alcohol.

05- Especies aromáticas.

Nuestros sabios dispusieron que al concluir el Shabat debemos bendecir especies aromáticas y olerlas, pues en ese momento el alma sabática suplementaria se retira, el espíritu queda dolido y el perfume de estas especies aromáticas lo reconforta. Incluso aquella persona que no siente pesar al retirarse el Shabat, mediante esta disposición rabínica ha de pensar en que debería afligirse al grado de necesitar reconfortar su espíritu con un buen aroma.

Recitamos la bendición de «Besamim» al concluir el Shabat mas no al concluir Yom Tov pues en días festivos no recibimos alma suplementaria. Cuando al concluir el Shabat se inicia Yom Tov no se recita la bendición de «Besamim» pues la alegría festiva y sus comidas reconfortan al espíritu (Shulján Aruj 491:1 y Mishná Berurá).

Al concluir Yom Kipur no se recita la bendición de «Besamim» pues en este día ayunamos y nos afligimos razón por la cual no recibimos alma suplementaria y por lo tanto no hay tanto pesar al concluir el día (Shulján Aruj 624:3).

Todos los que escuchan el recitado de la Havdalá deben oler las especies aromáticas, por lo que el oficiante debe esperar a que todos lo hagan y solo después continuar con la bendición de la vela. Si los presentes no alcanzaron a oler las especies aromáticas y el oficiante ya pasó a la bendición de la vela, han de escucharla y recién después habrán de oler las especies. Quien carece de sentido del olfato no habrá de recitar la bendición de «Besamim» (Shulján Aruj 297:5, Mishná Berurá 13, Shmirat Shabat Kehiljatá 61:8).

Como es sabido, nuestros sabios dispusieron que se recite una bendición especial para cada  tipo de especie aromática. Si esta proviene de un árbol la bendición a recitar es «Boré Atzei Besamim» («que Crea árboles aromáticos»), si se trata de una hierba se recita «Boré Isbei Besamim» («que Crea hierbas aromáticas»), si se trata de una fruta se recita «Hanotén Reaj Tov Baperot» («que Da buen aroma a las frutas») y si la especie tiene origen mineral o animal se recita «Boré minei besamim» («que Crea especies aromáticas»). Los Ashkenazíes acostumbran a recitar la bendición «Boré minei besamim» por todos los tipos de especies aromáticas ya que no todas las personas saben diferenciar el origen de cada una de estas y si se equivocan de bendición, recitando por ejemplo «Boré Isbei» por algo originado en un árbol o «Boré Atzei» por algo originado en la hierba, no cumplen con el precepto. Esto se hace así ya que a posteriori «Boré minei besamim» sirve para todas las categorías de especies aromáticas. La tradición Sefaradí es recitar la bendición específica de cada especie aromática a emplear en la Havdalá, por ejemplo, por Mirto o Romero se recita «Boré Atzei Besamim» (Mishná Berurá 216:39, 297:1, Kaf HaJaím 297:31, Pninei Halajá Berajot cap. 14 incisos 1 y 5).

Se recita bendición por aquellas especies aromáticas que tienen por finalidad brindar un buen aroma mas no por las que tienen por cometido eliminar un mal olor como el caso de los desodorantes ambientales que se colocan en los excusados o los antisudorales de uso corporal (Pninei Halajá cap. 14 inciso 3).

Hay quienes consideran que no se debe recitar bendición por un perfume elaborado a base de productos sintéticos ya que naturalmente carecen de un buen aroma y solo la elaboración artificial se los adjudica. En la práctica nos parece que quienes quieran recitar la bendición de «Boré minei besamim» pueden hacerlo ya que al final de cuentas los elementos químicos que generan el buen aroma tienen su origen en la creación divina y amerita que se bendiga por ellos (Pninei Halajá Berajot cap. 14 incisos 2 y 3 nota al pie de página número 3).

Hay quienes cumplen con excelencia y emplean para el precepto el «Etrog» que usaron en Sucot pues como ya se cumplió con este fruto un precepto, corresponde utilizarlo para la Havdalá. A estos efectos se le aplican clavos de olor y así el aroma se conserva (según Ramá 297:4). Por cuanto que en este caso el aroma proviene de dos tipos diferentes de especie aromática (fruto y árbol), según todas las tradiciones se recita la bendición «Boré minei besamim» (Mishná Berurá 216:39).

06- La vela.

Nuestros sabios dispusieron que al concluir el Shabat recitemos una bendición sobre una vela en recuerdo de que al concluir el primer Shabat de la historia HaShem dio inteligencia al hombre para que frote dos piedras y obtenga fuego.

A priori, se recita la bendición sobre una antorcha, esto es, una vela trenzada que posee al menos dos mechas de modo tal que la vela, al poseer dos fuentes de fuego, irradia una luz potente. Cuando se carece de una vela trenzada se pueden encender dos fósforos o cerillos ya que pueden ser considerados como antorcha. De no mediar alternativa se puede recitar la bendición sobre una vela que posee una sola mecha (Shulján Aruj 298:2).

La vela debe iluminar lo suficiente como para que de no mediar iluminación eléctrica se pueda con su luz diferenciar entre dos monedas diferentes. Los judíos acostumbraron a determinar esto mediante la observación de las líneas de la palma de la mano y el punto de encuentro entre los dedos y las uñas y se ha dicho que hacerlo es señal de bendición (Shulján Aruj 298:3-4).

Quienes escuchan la Havdalá deben contemplar la luz de la vela y quienes están parados lejos del oficiante deben acercarse para disfrutar de la luz hasta poder discernir con esta las líneas de la palma de su mano y el punto de encuentro entre las uñas con los dedos. Quien escuchó el recitado de la bendición pero no vio la luz de la vela cumplió con el precepto de la Havdalá pero no con el de agradecer por el fuego. En ese caso debe encender una vela y recitar la bendición «Boré meorei haesh» (Mishná Berurá 297:13, 298:13). Quien vio la vela pero no estaba lo suficientemente cerca como para discernir las líneas de la palma de su mano no debe volver a recitar la bendición  pues hay quienes opinan que al ver la vela ya cumplió con el precepto (Orjot Jaím, citado por el Beit Iosef 298:4, Kaf HaJaím 298:22).

Quienes cumplen con el precepto del encendido de la vela en la Havdalá con excelencia acostumbran a apagar la luz eléctrica cuando se recita la bendición correspondiente para que su luz sea más notoria y de esa manera, quienes están parados a distancia pueden discernir con su luz las líneas de las palmas de sus manos (ver Shmirat Shabat Kehiljatá 61:33).

Se puede recitar la bendición únicamente con una vela que se encendió a los efectos de iluminar mas no con una que se encendió en honor a alguien como es el caso de una vela de «neshamá» (vela que se enciende en el aniversario de un fallecimiento) o la vela que se enciende en algunas sinagogas junto al oficiante (Mishná Berurá 298:30).

Entre los sabios de las últimas generaciones hubo quienes recitaban las bendición de «Boré meorei haesh» sobre focos eléctricos incandescentes por cuanto que la electricidad es considerada como fuego. Sin embargo, muchos opinan que  el foco eléctrico no se considera fuego pues éste último arde en virtud del oxígeno consumido mientras que en el foco tenemos un filamento metálico incandescente. Y aunque se pueda considerar al filamento incandescente como fuego, no se debe recitar bendición por un fuego que está cubierto por un vidrio. Esto se debe a que la bendición fue establecida en recuerdo del primer fuego que encendió Adam el primer sábado por la noche y por lo tanto la bendición se debe recitar ante un fuego similar, al descubierto.

07 – ¿Hasta cuándo se puede recitar la Havdalá?

Quien no recitó la Havdalá el sábado por la noche al concluir Shabat con una copa de vino, tanto sea por causas de fuerza mayor como el caso de un soldado que debió salir a un operativo o por desidia u olvido, según la mayoría de los juristas medievales (Rambám, Tosafot y Rosh) puede recitarla hasta el final del día martes, ya que los primeros tres días de la semana están vinculados al Shabat pasado.

Por otra parte hay juristas que opinan que la Havdalá se puede diferir únicamente hasta el domingo (Gaonitas) y hay quien opina que esto es a condición de que desde la conclusión del Shabat no probó aún bocado alguno (Baal Halajot Guedolot). Hay quienes toman en cuenta esta opinión y por lo tanto recitan la Havdalá diferida con una copa de vino solamente el día domingo siempre y cuando no hayan probado bocado desde la finalización del Shabat (Ben Ish Jai, Kaf HaJaím 299:26).

En la práctica, la opinión mayoritaria de los juristas es que quien no recitó la Havdalá al concluir el Shabat, aunque haya ingerido alimentos desde entonces, ha de recitarla con una copa de vino hasta el final del día martes (Shulján Aruj y Ramá 299:6, Mishná Berurá 19). Todo esto fue dicho respecto a las bendiciones del vino y de la diferenciación entre santo y profano, empero las bendiciones de las especies aromáticas y de la vela se recitan únicamente al concluir el Shabat ya que solo en ese momento es necesario reconfortar al espíritu por la pérdida del alma suplementaria y solo en ese momento aplica la memoria del fuego obtenido el primer sábado por la noche por lo que no corresponde recitarlas en domingo.

08- La prohibición de ingerir alimentos o realizar labores antes de recitar la Havdalá.

Así como es preceptivo agregar del tiempo profano al sagrado al iniciarse el Shabat, lo es al concluir este, y por lo tanto debemos abstenernos de realizar labores hasta unos minutos pasados el horario de salida de las estrellas. Posteriormente, de acuerdo con la Torá ya podemos realizar labores aunque no hayamos recitado la Havdalá. Los sabios instituyeron que solamente una vez recitada la Havdalá puramente verbal (sin vino) en la cuarta bendición de la Amidá de Arvit («Atá Jonén«) o tras recitar la fórmula «Baruj Hamavdil Bein Kodesh Lejol» se puedan realizar labores. Antes de la Havdalá no se puede realizar ni siquiera una labor prohibida rabínicamente (Shulján Aruj 299:10).

Dada la importancia de la Havdalá acompañada de una copa de vino, los sabios prohibieron comer o beber desde el momento de la puesta del sol hasta que esta es recitada. Empero, se puede beber agua por ser una bebida no importante (Shulján Aruj 299:1). Algunos de los sabios de las últimas generaciones prohibieron también beber agua antes del recitado de la Havdalá (Kaf HaJaím 299:6).

Resulta entonces que sólo tras la «Havdalá verbal» se pueden realizar labores y sólo tras la Havdalá con una copa de vino se puede comer y beber.

Cuando se invita públicamente a recitar el «Birkat Hamazón» («zimún«) de la tercera comida de Shabat con una copa de vino, el oficiante bebe del vino aunque ya se haya puesto el sol o ya hayan salido las estrellas. Esto se debe a que la ingesta de la bebida es considerada una continuación de la comida y así como se puede continuar comiendo aunque ya hayan salido las estrellas, de la misma manera está permitido beber del vino (Shulján Aruj 299:4).

Hay quienes opinan que dado que no siempre se recita el «zimún» con una copa de vino, ésta no se considera una continuación de la comida y no se puede beber hasta recitada la Havdalá (Maguén Abraham, Mishná Berurá 299:14). Quienes actúan de esta manera guardan la copa de vino hasta después del servicio de Arvit y la emplean para el recitado de la Havdalá. Cuando en la tercera comida de Shabat están presentes un novio y una novia, que posteriormente se han de recitarlas siete bendiciones nupciales con una copa de vino y de todas maneras se bendice sobre éste, el oficiante («mezamén«) y los novios han de beber del mismo.

Una vez que llegó la hora de conclusión del Shabat está permitido recitar la Havdalá antes de rezar Arvit (Maguén Abraham 489:7, Mishná Berurá 18). Luego, en el rezo de Arvit se recita «Atá Jonantanu«. Quien recita la Havdalá debe recordar no beber un «reviit» de vino pues de hacerlo se le considera ebrio y solo una vez pasado el efecto del alcohol tendrá permitido  rezar (Pninei Halajá Tefilá cap. 5 inciso 11).

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