05- Especies aromáticas.

Nuestros sabios dispusieron que al concluir el Shabat debemos bendecir especies aromáticas y olerlas, pues en ese momento el alma sabática suplementaria se retira, el espíritu queda dolido y el perfume de estas especies aromáticas lo reconforta. Incluso aquella persona que no siente pesar al retirarse el Shabat, mediante esta disposición rabínica ha de pensar en que debería afligirse al grado de necesitar reconfortar su espíritu con un buen aroma.

Recitamos la bendición de «Besamim» al concluir el Shabat mas no al concluir Yom Tov pues en días festivos no recibimos alma suplementaria. Cuando al concluir el Shabat se inicia Yom Tov no se recita la bendición de «Besamim» pues la alegría festiva y sus comidas reconfortan al espíritu (Shulján Aruj 491:1 y Mishná Berurá).

Al concluir Yom Kipur no se recita la bendición de «Besamim» pues en este día ayunamos y nos afligimos razón por la cual no recibimos alma suplementaria y por lo tanto no hay tanto pesar al concluir el día (Shulján Aruj 624:3).

Todos los que escuchan el recitado de la Havdalá deben oler las especies aromáticas, por lo que el oficiante debe esperar a que todos lo hagan y solo después continuar con la bendición de la vela. Si los presentes no alcanzaron a oler las especies aromáticas y el oficiante ya pasó a la bendición de la vela, han de escucharla y recién después habrán de oler las especies. Quien carece de sentido del olfato no habrá de recitar la bendición de «Besamim» (Shulján Aruj 297:5, Mishná Berurá 13, Shmirat Shabat Kehiljatá 61:8).

Como es sabido, nuestros sabios dispusieron que se recite una bendición especial para cada  tipo de especie aromática. Si esta proviene de un árbol la bendición a recitar es «Boré Atzei Besamim» («que Crea árboles aromáticos»), si se trata de una hierba se recita «Boré Isbei Besamim» («que Crea hierbas aromáticas»), si se trata de una fruta se recita «Hanotén Reaj Tov Baperot» («que Da buen aroma a las frutas») y si la especie tiene origen mineral o animal se recita «Boré minei besamim» («que Crea especies aromáticas»). Los Ashkenazíes acostumbran a recitar la bendición «Boré minei besamim» por todos los tipos de especies aromáticas ya que no todas las personas saben diferenciar el origen de cada una de estas y si se equivocan de bendición, recitando por ejemplo «Boré Isbei» por algo originado en un árbol o «Boré Atzei» por algo originado en la hierba, no cumplen con el precepto. Esto se hace así ya que a posteriori «Boré minei besamim» sirve para todas las categorías de especies aromáticas. La tradición Sefaradí es recitar la bendición específica de cada especie aromática a emplear en la Havdalá, por ejemplo, por Mirto o Romero se recita «Boré Atzei Besamim» (Mishná Berurá 216:39, 297:1, Kaf HaJaím 297:31, Pninei Halajá Berajot cap. 14 incisos 1 y 5).

Se recita bendición por aquellas especies aromáticas que tienen por finalidad brindar un buen aroma mas no por las que tienen por cometido eliminar un mal olor como el caso de los desodorantes ambientales que se colocan en los excusados o los antisudorales de uso corporal (Pninei Halajá cap. 14 inciso 3).

Hay quienes consideran que no se debe recitar bendición por un perfume elaborado a base de productos sintéticos ya que naturalmente carecen de un buen aroma y solo la elaboración artificial se los adjudica. En la práctica nos parece que quienes quieran recitar la bendición de «Boré minei besamim» pueden hacerlo ya que al final de cuentas los elementos químicos que generan el buen aroma tienen su origen en la creación divina y amerita que se bendiga por ellos (Pninei Halajá Berajot cap. 14 incisos 2 y 3 nota al pie de página número 3).

Hay quienes cumplen con excelencia y emplean para el precepto el «Etrog» que usaron en Sucot pues como ya se cumplió con este fruto un precepto, corresponde utilizarlo para la Havdalá. A estos efectos se le aplican clavos de olor y así el aroma se conserva (según Ramá 297:4). Por cuanto que en este caso el aroma proviene de dos tipos diferentes de especie aromática (fruto y árbol), según todas las tradiciones se recita la bendición «Boré minei besamim» (Mishná Berurá 216:39).