01- El fundamento de la Havdalá.

Es preceptivo despedir el Shabat mediante la Havdalá, en la cual significamos con la palabra la diferencia entre la santidad del Shabat y el carácter mundano de los demás días de la semana. La Havdalá es similar al Kidush en cuanto a que así como se debe recordar la santidad del Shabat el viernes por la noche con una copa de vino, de la misma forma, al concluir el Shabat recitamos el texto de la Havdalá con otra copa de la misma bebida.

Sin embargo, cuando los sabios de la Gran Asamblea («Kneset Haguedolá«) redactaron el texto de la Havdalá instituyeron que se recite únicamente durante el rezo, ya que en días de la construcción del Segundo Templo los judíos eran muy pobres y por esa razón los sabios procuraron evitarles el gasto que el consumo extra de vino acarrearía. Empero, más adelante, cuando la comunidad judía en la Tierra de Israel se asentó y prosperó, los sabios dispusieron que la Havdalá se recite con una copa de vino. Durante un tiempo, la Havdalá se recitaba únicamente con una copa de vino y más adelante se dispuso que se recite también durante el rezo. Las mujeres, que no acostumbran a rezar Arvit, cumplen con el precepto mediante la Havdalá que se recita con la copa de vino. Otro tanto ocurre con quien haya olvidado recitar la Havdalá durante el rezo de Arvit; en este caso, no necesita repetir el rezo pues habrá de cumplir con la Havdalá con una copa de vino posteriormente (Shulján Aruj 294:1).

Se recita el texto de la Havdalá del rezo  en la cuarta bendición de la Amidá pues es la primera que trata de asuntos mundanos y porque además, en ella pedimos a Hashem que nos conceda discernimiento ya que sin éste, es imposible diferenciar entre lo santo y lo profano (Talmud Babilonio Tratado de Berajot 33(A)).

Según la opinión de muchos juristas, el origen de este precepto está en la Torá como parte del mandato de «Recordarás el Shabat para santificarlo» (Shemot 20:7) el cual incluye el recitado tanto del Kidush como de la Havdalá.  Esto implica recordar el Shabat mediante el Kidush cuando comienza y diferenciar lo santo de lo profano cuando el día concluye. Los sabios dispusieron que tanto el Kidush como la Havdalá se reciten acompañados de una copa de vino (Rambám). Hay quienes opinan que el precepto de la Torá es únicamente recordar al Shabat al iniciarse; posteriormente fueron los sabios los que decretaron que se recite la Havdalá al concluir (Rosh).

Las mujeres deben cumplir con el precepto de la Havdalá a la par de los hombres, y si bien se trata de un precepto positivo marcado por el tiempo y normalmente las mujeres están exentas de estos, deben cumplir con el Kidush al igual que con la Havdalá (como se vio anteriormente capítulo 6 inciso 1). Sin embargo hay quien opina que dado que la Havdalá es un precepto condicionado por el tiempo, las mujeres están exentas del mismo (Orjot Jaím). A priori, a los efectos de tomar en cuenta esta opinión, las mujeres acostumbran a no recitar la Havdalá por sí mismas sino que la escuchan de boca de un hombre. Empero, cuando no hay un hombre presente, la mujer debe recitarla con sus cuatro bendiciones. Y si está presente un hombre que ya cumplió con el precepto de la  Havdalá, es correcto que la mujer recite ella misma la suya (Mishná Berurá 296:36). Sólo en caso de que la mujer en cuestión no sepa recitar las bendiciones, el hombre que ya la recitó  puede hacerlo para ella.