03- Las costumbres de la Havdalá.

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Dado que los sabios dispusieron que la Havdalá se recite acompañada de una copa de vino, ésta debe ser sostenida durante el recitado con la mano derecha, que es la más importante de las dos; regla que se aplica para las demás bendiciones. Por esta razón, cuando en la Havdalá llegamos a la bendición de las especies aromáticas, debemos sostenerlas con la mano derecha. En ese momento muchos acostumbran a apoyar la copa de vino sobre el plato y luego cuando llegan a la cuarta bendición, la de la diferenciación, vuelven a sostener la copa con la mano derecha. Hay quienes se esmeran en sostener la copa durante las bendiciones de las especies y de la vela y como la mano derecha permanece ocupada con éstas sostienen la copa con la izquierda y al llegar a la cuarta y última bendición devuelven la copa a la mano derecha (Shulján Aruj 296:6, Mishná Berurá allí).

Hay quienes acostumbran a recitar la Havdalá sentados, pues de esa manera todos los presentes participan del recitado junto al oficiante y cumplen con el precepto al escucharlo (Shulján Aruj 296:6). Hay quienes acostumbran a ponerse de pie durante la Havdalá para honrar así al Shabat cuando concluye (Ramá). A los efectos de que quede claro que los presentes quieren cumplir con el precepto escuchando el recitado del oficiante, deben ponerse de pie alrededor de éste. A posteriori, también quien se haya parado lejos y tuvo intención de escuchar la Havdalá, cumple mediante el recitado del oficiante.

Como en el caso de toda copa de vino que acompaña una bendición por un precepto, se debe poner atención que esté limpia por dentro y por fuera. Para cumplir con excelencia se acostumbra a emplear una copa bonita. La copa debe tener un contenido de «reviit», esto es 75 mililitros (ver arriba cap. 6 inciso 5, y según el Jazón Ish la medida es de 150 mililitros). Si la copa en cuestión es más grande, es preceptivo llenarla de vino para honrar así a la bendición con una copa colmada. Si bien en las demás bendiciones que van acompañadas de una copa de vino como en el caso de las bendiciones nupciales bajo la «jupá» la copa no ha de llenarse hasta el tope para que no se derrame vino; en el caso de la Havdalá, muchos acostumbran a llenarla por completo a los efectos de que se derrame un poco de vino que es señal de bendición (Ramá 296:1, ver arriba cap. 6 inciso 6 en las demás reglas de la copa de bendición).

A priori, es bueno que quien recita la Havdalá beba toda la cantidad del «reviit» para poder así recitar posteriormente la bendición de agradecimiento por la ingestión de vino. Empero a los efecto de cumplir con el precepto de la Havdalá alcanza  con que beba un trago completo («meló logmav«), es decir, una cantidad de vino que puede llenar la cavidad bucal cuando una de las dos mejillas está inflada (como se explicó arriba cap. 6 inciso 5, ver Pninei Halajá Berajot cap. 10 inciso 10).

Quienes escuchan al oficiante, deben permanecer en silencio hasta que éste termine de beber la cantidad de «meló logmav«; ya que como el precepto se cumple acompañado de una copa de vino, no concluye hasta que el oficiante termina de beber. A posteriori, si el escucha habló antes de que el oficiante comience a beber, cumplió igualmente con el precepto de la Havdalá (Shmirat Shabat Kehiljatá 60:39, 48:6, ver arriba cap. 6 inciso 10).

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